Ortografía

Ortografía

 La ortografía es el ‘conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua’. Estas normas no siempre han estado bien definidas en nuestro idioma. Hasta 1713, año en que se fundó la Academia, puede decirse que el español era una lengua en la que reinaba el caos ortográfico. Anteriormente hubo intentos de precisar los usos de la escritura, pero acabaron fracasando estrepitosamente. Un ejemplo lo tenemos en el Examen de maestros para las letras que preparó el gobierno de Felipe II hacia 1580; una especie de oposiciones de la época para maestros con que se trataba de unificar los criterios relativos a la ortografía española. Pero esta tentativa uniformadora no resolvió la confusión y cada cual siguió escribiendo según se le ocurría.

El castellano medieval contaba con una sonora (análoga a la francesa de rose) que se escribía consencilla, mientras que la sorda (igual a la hoy corriente) se escribía ss entre vocales o entre consonante. Tenía además una ç sonora que se confundía con las eses anteriores, y una ç sorda que representaba un sonido igual al de la y la seguida de e, i. Había una sordaque se pronunciaba como lach francesa o la sh inglesa, y otra sonora parecida a la francesa. La se escribía generalmente u. La htenía sonido; era una aspiración sorda que reemplazaba a la latina (hazer, humo), pero no a la latina (ombre, áhito). Resultaba bastante corriente encontrar rr allí donde suena (honrra, sonrrisa), aunque fuera a principio de palabra (rencor). Existían palabras con principios impronunciables, como scribir, o con dígrafos anticuados: chrónica, rheuma, philosophia, ptisiana, thesis

La recién creada Academia quiso conciliar el criterio etimológico con la tendencia fonética, pero en la nueva ortografía este último concepto quedó supeditado al etimológico. Regularizó el uso de la y de la rr. Suprimió la ç, pero mantuvo el uso de la y la v, pese a pronunciarse igual. También respetó la h, aunque muda, para conservar a las voces su aspecto latino.

Con posterioridad, la Academia fue haciendo nuevas correcciones ortográficas, favoreciendo el principio fonético a costa del etimológico. Así, en 1763 (con la tercera edición de la Ortografía), se suprimió la ss que hacía mucho que no representaba sonido diverso de la s. En 1770 (5.ª edición) desaparecieron del español los vocablos encabezados por una seguida de consonante (scientia, spiritus) al decidirse añadir una antes de la (ciencia, espíritus) y se regula la pronunciación de la con los sonidos [b] o [ub]. En 1803, desechó definitivamente las ch, rh, th ph latinas (chimera, philosophia, matemáthica). La ch con sonido velar [k] había sido suprimida (junto al grupo inicial pt- de ptisiana optisis) en 1754, pero subsistía en algunas voces bíblicas; y tanto la rh (en 1741 habían desaparecido ya casi la totalidad de las voces encabezadas por este dígrafo)como la th habían sido ya condenadas por la sexta edición de la Ortografía académica, publicada en 1779. En 1815, en su octava edición, sustituyó qu por cucuando la suena (qual, question), desterró la cuando tenía igual sonido que la j (dixo) y fijó los usos vocálicos de la y de la i griega. En 1911 suprimió los acentos de las partículas á, ó, etcétera, que funestamente recayeron sobre ellas en el siglo XVII y equiparó la pronunciación de la a la de la b. En 1969 zanja definitivamente el asunto de la pronunciación de la (sonido [b] para las voces de origen alemán; sonido [u] o [gu] para las de origen inglés). La última Ortografía editada por la Academia fue en 2010, y sus modificaciones principales fueron: supresión de la tilde en la conjunción entre cifras (5 o 6); tratamiento de los latinismos y las locuciones latinas como extranjerismos, escribiéndose por tanto en cursiva y sin tilde (casus belli); recomendación de dejar de tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad; pierden también la tilde los monosílabos con diptongo ortográfico (guion, truhan); quásar quórum pasan a escribirse cuasar quórum; el prefijo ex~ se escribirá unido a la base léxica si afecta a una sola palabra, como en exmarido ex ministro.

Es evidente que la costumbre es uno de los cimientos principales de la ortografía. Es precisamente la costumbre la que nos ayuda a reconocer las palabras con facilidad, por muy complejas que sean; es la costumbre la que nos ayuda a evitar las tan temidas faltas ortográficas; y es también la costumbre la que nos impide asimilar con rapidez las modificaciones ortográficas, por muy coherentes que sean.

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