Amancebamiento

Amancebamiento

Amancebamiento | Aunque mancebía es una casa de lenocinio, ésta es la única palabra derivada de mancebo que tiene un significado afín con la prostitución. Procedente del latín vulgar mancĭpus ‘esclavo’, pasó mancebo al español en un principio con los significados de ‘esclavo’ y ‘criado’. En la actualidad, además del poco usado ‘hombre soltero’, mancebo tiene otras acepciones igualmente en desuso, como ‘juvenil’, ‘mozo de pocos años’, ‘ayudante farmacéutico’. En femenino, después de ‘criada’ y ‘muchacha’, manceba ha pasado a convertirse en sinónima de concubina. Derivados de manceba son amancebarse y amancebamiento.

Amancebarse: ‘Unirse en amancebamiento’.

Amancebamiento: ‘Trato sexual habitual entre hombre y mujer no casados entre sí’. Término muy poco usado.

Concubina: ‘Mujer que vive en concubinato’. Voz documentada en español desde 1438 y tomada del latín concubīna, derivada del verbo cubare ‘acostarse’, derivado a su vez de cŭbīle ‘lecho’, ‘cubil’, de donde viene el español cubil ‘sitio donde los animales salvajes se recogen para dormir’. En el DRAE no está registrado concubino; sin embargo, en el Diccionario Panhispánico de Dudas se advierte de que concubino existe y es correcto, por ser de uso normal en varios países de América, junto a concubina, en el sentido de ‘persona que vive en concubinato con otra’. Aun así, en el Diccionario de la RAE se mantienen los derivados concubinato y concubinario con las definiciones ‘relación marital de un hombre con una mujer sin estar casados’ y ‘hombre que tiene concubina’, respectivamente.

            Sí que recoge el DRAE el poco usado comblezo/za como ‘persona amancebada con hombre o mujer casados’ (proveniente de una palabra celta que significaba ‘lecho’) y que antiguamente solo se conocía en femenino, combleza, referida a ‘la manceba del hombre que es casado, y que la tiene dentro de su casa y a la vista de su mujer’. No ocurre lo mismo con daifa, voz de origen árabe (dayfah ‘huéspeda’), que Covarrubias ya traía en su Tesoro (1611) como ‘huéspeda a quien se trata con regalo y cariño’, acepción que conserva el DRAE como anticuada, detrás de la vigente ‘concubina’.

Aunque existe un respetuoso maridar con la acepción ‘unirse carnalmente o hacer vida maridable’, inmediatamente después de la de ‘casarse o unirse en matrimonio’, así como acortejarse (en Canarias y Puerto Rico) y la eufemística y desusada acepción de conversación ‘comunicación y trato carnal, amancebamiento’, la mayoría de los verbos sinónimos de amancebarse recogidos en el Diccionario académico aluden a un irrespetuoso y supuesto sentido de embrollo o confusión de tal situación (enredarse y enredo, liarse y lío, envolverse) o a una unión fuerte pero irregular: arrimarse, arrejuntarse, rejuntarse, amarrarse, acollararse (en las zonas rurales de la Argentina, Bolivia y Uruguay, de unir a los animales con collares o colleras), amorocharse (en Venezuela; de morocho/cha, que en América significa ‘persona robusta y bien conservada’ y en Venezuela ‘mellizo’, del quechua muruch’u, variedad de maíz muy duro).

Encuerarse es igualmente un verbo que se usa en Venezuela como sinónimo de amancebarse (de cuero ‘querida’). El mismo significado tienen amachinarse y endamarse.

Amachinarse: ‘Amancebarse’. En Canarias y América. De Machín ‘Cupido’, y este del vasco Matxin ‘mozo de herrería’, por alusión al nacimiento de Cupido en la herrería de Vulcano.

Endamarse: En El Salvador y Honduras: ‘Dicho de una pareja: Vivir maritalmente sin estar casados’. De dama.

            A falta de la locución actual y muy usada pareja de hecho, que todavía no está reconocida por la RAE, además de lío y enredo, el amancebamiento tiene en el Diccionario académico otros sinónimos igual de irrespetuosos —por dar sensación de poco seriedad— como apaño y arreglo, o tan poco usados ya como germanía y barraganería.

Apaño: Coloquialmente: ‘Respecto de una persona amancebada, la que lo está con ella’, ‘relación ilícita de una persona’.

Arreglo: Coloquialmente: ‘Amancebamiento’.

Germanía: Además de antigua jerga de ladrones y rufianes: ‘Amancebamiento’.

Barraganería o barraganía: ‘Amancebamiento’. Derivado de barragana ‘concubina’, ‘concubina que vivía en la casa del que estaba amancebado con ella’. De barragán, antiguamente, ‘mozo soltero’, ‘compañero’. Derivados también de barragán son abarragamiento y abarraganarse, sinónimos de amancebamiento y amancebarse, respectivamente.

A pesar de que en el DRAE barraganería es presentada como sinónimo literal de amancebamiento, históricamente han existido diferencias sustanciales entre ambos tipos de relaciones. En la España medieval, la barraganía era un término utilizado en la normativa foral y en las Partidas, para denominar las uniones que no eran eclesiásticas y que constituían, de hecho, una forma de matrimonio civil. Era un contrato oral o escrito en el que se precisaba que el hombre no fuese casado ni tuviese compromisos o votos religiosos, y que la mujer fuese mayor de doce años, no virgen y de nacimiento libre, quedando excluidas las adúlteras y las mujeres consideradas indignas o viles. En este contrato se aplicaban las mismas prohibiciones que al matrimonio, obligando a la monogamia y al consentimiento mutuo. La barragana no tenía el pleno rango de mujer legítima, pero gozaba de una cierta estima social. Como no era una unión indisoluble, la barraganía podía acabar por voluntad de ambos o de una parte de la pareja, siendo ella compensada económicamente por él.

            Desligitimados por la Iglesia, hacia la mitad del siglo XVI los contratos de barraganía habían perdido ya su vigencia, pero fueron sustituidos progresivamente por los de amancebamiento. Los contratos de amancebamiento no disfrutaban del reconocimiento jurídico de los de barraganía y, por consiguiente, no eran tan respetables, procurando la pareja amancebada mantener su relación en secreto o de manera discreta, figurando ella casi siempre como ama o criada del varón. No obstante, el amancebamiento estaba muy extendido y gozaba de una amplia permisividad social. Las condiciones y los fines del amancebamiento eran muy parecidos a los de barraganía, aunque, como ya se ha dicho, carecían de valor jurídico. En cualquier caso, ambos tipos de relación sirvieron para que muchas mujeres pobres y no vírgenes, que por cualquier circunstancia no podían o no querían casarse, pudieran huir de la miseria y la necesidad de prostituirse, viviendo establemente con su pareja y disfrutando de cierto respeto social. (La sexualidad ilícita, siglos XIII-XV, de María Teresa López Beltrán, en Historia de las mujeres en España y América Latina, vol. I, Cátedra, 2005).

            Pero barragán no equivale a barragana en el sentido de concubino, de compañero. Sinónimo desusado de concubina es aparcera, que en la Argentina equivale a ‘compañera, amiga’. Aparcero, en el sentido de ‘uno de los dos hombres que disponen de la misma mujer’, no figura en el DRAE.

Compañero/ra: Coloquialmente: ‘Persona con la que se convive maritalmente’.

            Como compañero/ra, hay otros términos en el DRAE respetuosos con las parejas que viven juntas, sin casarse: amigo/ga y marinovios.

Amigo/ga: ‘Persona amancebada’; antiguamente se decía amigado/da. Derivados: amigarse ‘amancebarse’ y amistad ‘amancebamiento’. Amistarse se refiere únicamente a relaciones amistosas, aunque antes equivalía a amancebarse.

Marinovio/via: Coloquialmente, en Cuba: ‘Persona con quien se mantiene una relación amorosa y sexual estable sin casarse’; en Venezuela se usa solo el masculino. Compuesto de marido y novio. Marinovios: ‘Novios que viven como marido y mujer’, en El Salvador.

            Pero la mayoría de estos términos son del estilo de apaño y arreglo, especialmente despectivos con las mujeres, pues aunque antes hemos visto cómo los salvadoreños y hondureños usan el verbo endamarse como ‘pareja que vive maritalmente sin estar casados’, hay que considerar el sentido irónico que muchas veces tienen estas palabras, que rayan o se adentran claramente en el territorio de la burla. Tal ocurre, por ejemplo, con dama ‘concubina’, pero dicho irónicamente, como el propio Diccionario académico indica.

            Probablemente no se pueden considerar como sinónimos —por cuanto no se aclara en las definiciones del DRAE si hay convivencia— de concubino/a, marinovio/a, compañero/a o amigo/a a la entretenida y la mantenida, vocablos netamente sexistas que, afortunadamente, son compensados esta vez por los americanismos bacán y mantenido.

Entretenida: ‘Querida a la que su amante sufraga los gastos’. De entretener, pero tomado del francés.

Mantenida: ‘Mujer que vive a expensas de un hombre con el que mantiene relaciones sexuales extramatrimoniales’. De mantener.

Bacán: En Cuba, coloquialmente: ‘Hombre mantenido por su esposa o por su amante’. En Uruguay: ‘Hombre que costea los gastos de las mujeres con las que mantiene vínculos’. En la Enciclopedia Sopena (1979) se ofrece la siguiente definición argentina de bacán: ‘Hombre garboso, presumido y marchoso, que suele gastar y vestir con elegancia y goza de ascendiente entre la gente viciosa, especialmente entre las mujeres que comercian con su cuerpo: especie de Don Juan de cabaret, o lo que en Madrid se ha venido llamando señorito chulo. También se hace extensivo este nombre al canfinflero vulgar o al de cierta categoría, esto es, al individuo que, habiendo sido vicioso y derrochador, ha descendido a ser chulo o rufián, pero que en recuerdo de su pasada opulencia, no ha perdido su prestigio de bacán y no puede ser calificado de chulo profesional’. En esta misma enciclopedia se recoge bacana como ‘la amante del bacán’, en lenguaje lunfardo usado en la Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

Mantenido: En El Salvador y Uruguay: ‘Hombre que vive a expensas de una mujer con la que mantiene relaciones sexuales extramatrimoniales’.

            En cualquier caso, los hijos nacidos en este tipo de uniones, para el DRAE siguen siendo bastardos o bordes, según la definición que de ellos conserva, sin considerarlas acepciones anticuadas:

Hijo/ja bastardo/da: ‘Hijo nacido de una unión no matrimonial’.

Bastardía: ‘Cualidad de bastardo’.

Borde:            ‘Dicho de un hijo o de una hija: Nacido fuera de matrimonio’. Del latín tardío bŭrdus, a través del catalán bord, de donde burdel.

            Tan solo fornecino/na ‘se decía del hijo bastardo o del nacido de adulterio’ (de fornicar), aparece en el DRAE como adjetivo anticuado.

No están recogidos en el DRAE, pero sí en otros diccionarios, los siguientes americanismos relacionados con el amancebamiento:

            Sinónimos de amancebarse: amachimbrarse (en la América Meridional); machinarse (en la América Central); amachambrarse, achinarse y apatronarse ‘amancebarse la mujer’ (en Chile); aqueridarse y machihembrar (en Puerto Rico); machimbrarse (en Bolivia); emplearse (en la República Dominicana); subsistir (en el Perú); y arrancharse (en México y Uruguay).

            Sinónimos de amancebamiento: machín (en Colombia) y amasiato (en México y Uruguay).

            Sinónimos de amancebado/da: machimbrado/da y turro/rra (en la Argentina; donde turro/rra también significa ‘tonto, tonta’); achinado/da (en Chile); y amasio/sia (en México y el Perú).

            Sinónimos de amancebado (solo masculino): encoñado, en Colombia e interesado, en Cuba

            Sinónimos de manceba o concubina: chura, en la Argentina; chey, picuta y pichuncha, en Chile; guachiconga, en Colombia; casera, en Honduras; forro, piusa, cuchufante, pato, quelite (voz nahua) y cacuma ‘concubina de hampón’,en México.   Pepenche es, en México, ‘el que vive a costa de una mujer’, y vuchén (voz araucana) es ‘hijo ilegítimo’, en Chile.

 

LA CONCUBINA DEL SOLDADO

            En muchos países americanos se dieron diferentes nombres a las mujeres que acompañaban a sus hombres, cuando estos marchaban de campaña como soldados o revolucionarios. En el DRAE figuran: rabona, adelita y guaricha.

Rabona: En América: ‘Mujer que suele acompañar a los soldados en las marchas y en campaña’. En México, ‘cada una de las mujeres que acompañaban en campaña a los revolucionarios’ era llamada adelita, en alusión al título de la popular canción.

Guaricha: ‘Rabona’, en Colombia y Ecuador. Voz cumanagota.

No están en el DRAE, pero sí en otros diccionarios, los siguientes sinónimos de rabona:

            En Chile: lapa y machucada.

            En Colombia: voluntaria y gulumba.

            En Ecuador: tropeña (de tropa).

            En Guatemala y Venezuela: tropera (de tropa).

            Y en México: soldadera, ametralladora, galleta, juana y valentina.

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