Cultura

Armadura

Aunque hace tiempo que dejó de usarse por los militares en general y solo son usadas algunas piezas por ciertos cuerpos protocolarios y en uniformes de gala, la armadura ha sido importantísima en la historia de la indumentaria militar. A continuación se relacionan todas aquellas voces encontradas en el diccionario académico que tienen que ver con la armadura. También hemos incluido al final un resumen de su evolución cronológica, extraída de la enciclopedia Espasa-Calpe.

Para calcular su antigüedad en el vocabulario español, en cada palabra se ha procurado poner la fecha más remota en que está documentada, así como la fecha de su registro en el diccionario académico. Cuando solo se menciona la primera, se entiende que la Academia ya la recogió en su primer diccionario, el de Autoridades.

Abanico ‘en algunas armaduras antiguas, parte lateral del codal o de la rodillera, en forma de abanico.

Almete ‘pieza de la armadura antigua, que cubría la cabeza’. Del francés antiguo healmet, este del alto alemán antiguo helm y este del germánico *helma. Documentado en el siglo XV. «Casco o morrión de hierro, de poco espesor y sin visera, gola o babera. Empezó a usarse a fines del siglo XV y tuvo su apogeo en el XVI. La voz almete se encuentra en textos antiguos como sinónima de yelmo y celada. El almete superaba al yelmo y bacinete por su menor peso. El más primitivo es de pico de gorrión y constaba de un yelmo, donde encajaba el cráneo y dos valvas que cubrían barba y nuca. El rostro se resguardaba con la visera, movible y apuntada en la forma que le dio nombre. Después se reformó el almete con babera, y llegó a su perfección en el siglo XV. En el XVI y en el XVII se usaron artística y ricamente adornados, llegando a constituir sus grabados y damasquinados verdaderas obras de arte».

Alpartaz ‘trozo de malla de acero, pendiente del borde inferior del almete, que defendía su unión con la coraza’. Aparece como voz anticuada en el Diccionario de Autoridades de 1726, pero ya no vuelve a aparecer en el diccionario académico hasta 1947.

Amento ‘amiento’. Documentado en el siglo XVI como duplicado culto de amiento.

Amiento ‘correa con que se aseguraba la celada y que se ataba por debajo de la barba’. Documentado en 1438 como ‘correa para varios usos especiales’. En el Diccionario de Autoridades de 1726 todavía remitía a amento. En 1780 aparece ya en el DRAE con la acepción actual y con amento como sinónimo.

Armadura ‘conjunto de armas con que se revestían para su defensa los que iban a combatir’. Documentado en Juan Manuel (principio del siglo XIV). Para conocer la evolución cronológica de la armadura, ver anexo.

Armar ‘vestir o poner a alguien armas ofensivas o defensivas’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1726.

Babera ‘pieza de la armadura antigua que cubría la boca, barba y quijadas’. Documentado a finales del siglo XVI.

Baberol ‘babera’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1770, remitiendo a babera.

Bacinete ‘pieza de la armadura antigua, que cubría la cabeza a modo de yelmo’. Del francés bassinet. Documentado a mediados del siglo XIV. «Casco de hierro, de forma semiesférica en su primera época y puntiaguda después (…). El uso del bacinete comenzó hacia fines del siglo XII, en sustitución de la capucha de piel que formaba parte de la vestidura de mallas…» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1910). «…en sus orígenes semiesférico, pero en su forma más común picudo, a partir del siglo XIV. Cubría las orejas y el cuello. Podía llevar visera y prolongarse por la parte trasera, apoyándose sobre los hombros. En España la forma era oval o almendrada. Podía acompañarse con barbote. Presente en el uniforme militar hasta los primeros años del siglo XVIII» (Francisco de Sousa, 2007).

Barbote ‘babera’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1726. «Recibió también los nombres de babera, baberol, barberol, barbera, babador, barbique, baberón, barbete y guardapapo. El barbote se empezó a usar en la mitad del siglo XIV (1350) con objeto de que sirviera de sostén al bacinete que se torcía a uno u otro lado por un movimiento brusco o un golpe, por no tener apoyo sobre los hombros. El barbote solía ir unido por su parte inferior a una o varias láminas de hierro que formaban la gola, y hacia 1380 se le añadió la gorguera o gorguerín, que por medio de correas se sujetaba al coselete y al espaldar. Por la parte superior y cayendo sobre el barbote iba la visera, que protegía los ojos, nariz y mejillas del hombre de armas. Después se aplicó el barbote al yelmo, almete, borgoñota, etc., y también formaba una pieza aparte que se unía a la gola. En España se usó con frecuencia sobre los almetes de pico de gorrión en los siglos XV y XVI, adquiriendo en esta época grandes dimensiones, pues se prolongaba por delante sobre el pecho hasta mitad del peto, al que se sujetaba para prestar mayor sujeción al casco de torneo. Para la guerra se usaban barbotes sujetos al casco por una correa rodeada al cuello. El gran tamaño del barbote usado en el siglo XV en los almetes españoles hizo que se designara con el nombre de baberón, pero a principios del siglo XVI empezaron a reducirse sus dimensiones para que resultara menos pesado y embarazoso» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1910).

Borgoñota ‘celada borgoñota’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1726.

Braceral‘brazal (de la armadura)’. En el DRAE desde 1780.

Bracil ‘brazal (de la armadura)’. Documentado en 1599.

Brafonera ‘pieza de la armadura, que cubría la parte superior del brazo’. Registrada en el Diccionario de Autoridades de 1770 como voz anticuada y documentándola en El Mío Cid.

Bragueta de armar‘pieza de la armadura que cubría las partes naturales del guerrero’. En el DRAE desde 1970. «En un principio era de malla, formando a veces parte del faldar, pero ya en el siglo XVI se acostumbró hacerla de hierro» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1910).

Brazal ‘pieza de la armadura antigua, que cubría el brazo’. Documentado en la primera mitad del siglo XIV.

Brazalete ‘brazal (de la armadura)’. Documentado en 1490.

Brigantina ‘coraza disimulada en forma de jubón, de tejido fuerte, totalmente forrado de láminas metálicas’. En el DRAE desde 1947. «Su nombre procede del que se dio a los soldados mercenarios (Brigantes) que asolaron la Francia durante las guerras civiles de los siglos XIV a XVI, y especialmente durante los reinados de Juan el Bueno y de Carlos V, los cuales fueron, según parece, los primeros que la usaron…» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1910).

Bufa ‘en la armadura antigua, pieza de refuerzo que se colocaba en la parte anterior del guardabrazo izquierdo, asegurándola con uno o más tornillos’. Del italiano buffo. En el DRAE desde 1936, pero registrado en otros diccionarios con anterioridad, como en la Enciclopedia Espasa-Calpe (1910).

Calva de almete‘parte superior de esta pieza de la armadura (almete) que cubre el cráneo’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1729.

Camisote ‘cota de mallas con mangas que llegaban hasta las manos’. Documentado en 1256-63 (Partidas de Alfonso X).

Canillera ‘espinillera (pieza de la armadura)’. Documentado en 1330-43. En el DRAE desde 1780.

Cañillera ‘canillera’. Documentado en 1670 (Mez de Braidenbach). Registrado en el Diccionario de Autoridades de 1729 como cañillera o cañileta.

Capacete ‘pieza de la armadura, que cubría y defendía la cabeza’. Del francés cabasset. Documentado hacia 1300.

Capellina ‘pieza de la armadura que cubría la parte superior de la cabeza’. Documentado en 1250-71 (Fernán González).

Capiello de armar‘casco cónico y de hierro medieval’. No está registrado en el DRAE. Voz medieval recogida por Sousa (2007).

Capillo de hierro‘capacete’. Documentado en el Cantar de Mío Cid simplemente como capillo. Como latín vulgar cappellus está documentado ya en glosas latinas del siglo IX, según Corominas. «Se usó en el periodo que media entre los siglos XII y XVI. Su forma era, sobre todo al principio, la de un sombrero común con alas (chapel en Francia), de cuya circunstancia procede seguramente su nombre (…). El capillo, por su ligereza, fue casi siempre más estimado que el yelmo. En el siglo XII era ordinariamente hemisférico, con un reborde convexo y se llevaba encima de la cofia y del camal: después su forma varió con la moda, haciéndose primero más bajo y ensanchando las alas, para adoptar luego la forma ojival, poco marcada al principio y bastante puntiaguda después (siglos XIV y XV). Desde mediados del siglo XII se acusa ya la arista de unión de las dos mitades del capillo en el plano de simetría que corresponde a su eje mayor. Al empezar el siglo XV las alas se inclinan marcadamente hacia abajo, y como cubren los ojos, se hace necesario abrir en ellas una vista, formada por dos ranuras que caen a la altura de aquéllos (…). A veces se encuentra en el capillo un refuerzo saliente en el frontal y el nasal. El capillo de mediados del siglo XV, puntiagudo y con las alas inclinadas hacia los costados, se asemeja bastante al morrión del siglo siguiente, y parece probable que haya sido el origen de éste» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1911).

Casco ‘pieza de la armadura, que cubre y defiende la cabeza’. Documentado en el Cantar de Mío Cid. «El casco de cuero estuvo muy generalizado en la antigüedad y su uso persistió hasta muy entrada la Edad Media (…). Los primeros cascos de bronce imitaron, como es natural, la forma semiesférica de los de cuero; pero después fuéronse sucesivamente completando con el cubrenuca y, según los casos, la visera, yugulares y nasal (…). Los galos usaron desde muy antiguo cascos de bronce o de hierro (…) fue de uso general en toda Europa hasta el siglo XII, a fines del cual apareció ya el yelmo (…) Pronto el predominio que alcanzaron las armas de fuego fue desterrando hasta los últimos vestigios de la armadura, siendo substituido casi en todas partes el casco por otros cobrecabezas más ligeros; y quizá hubiera sido ya eliminado el traje militar, si las guerras de la Revolución y del Imperio no le hubieran infundido nueva vida, convirtiéndolo en prenda tradicional de ciertos institutos, como los coraceros y los dragones» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1911). Nombres de cascos militares: almete, bacinete, barbuta, borgoñota, celada, morrión y yelmo.

Casquete ‘pieza de la armadura que cubría y defendía la cabeza’. Documentado en 1495 (Nebrija). Ya en el Diccionario de Autoridades de 1729.

Celada ‘pieza de la armadura que servía para cubrir y defender la cabeza’. Documentado en Nebrija (1495). Ya en el Diccionario de Autoridades de 1729. «El tipo de la celada española de fines del siglo XV era la celada de encaje, que no tenía gola y encajaba en la gorja o gorjal, protegiendo de este modo el cuello y la parte inferior del rostro, de modo que en el acto de pelea se bajaba la visera y quedaba completa la defensa de la cabeza (…). Nuevos perfeccionamientos en esta clase de casco lo hicieron más cómodo y apropiado al uso a que se destinaba, agregándole mayor número de piezas convenientemente articuladas, haciendo que la cubrenuca fuera más larga y con articulaciones que permitían al caballero erguir la cabeza sin echarse hacia atrás la celada, hasta que en el siglo XVI se convirtió en la celada llamada borgoñota…» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1911).

Celada borgoñota‘pieza de la armadura que, dejando descubierta la cara, cubría y defendía la parte superior de la cabeza’. Documentado en Covarrubias (1611). Ya en el Diccionario de Autoridades de 1729. «Casco originario del siglo XVI, que protegía toda la cabeza, a excepción de la cara. Muy usado, especialmente por la caballería, hasta el siglo XVII» (Sousa, 2007).

Codal‘pieza de la armadura antigua, que cubría y defendía el codo’. Documentado en Nebrija (1495). «Empezó a usarse en el siglo XIII, y era al principio una pieza cónica que se sujetaba a la sangría con una correa, por encima de la cota de mallas, y solo protegía el codo cuando estaba doblado el brazo. Para remediar en lo posible este defecto se colocó después sobre la sangría, y al lado exterior, una redondela de acero semejante a la que servía para resguardar la axila, y como la práctica hizo ver que ésta podía desprenderse al recibir un golpe fuerte, se forjó más tarde junto con el codal, tomando el nombre de guarda-codal. Pero todavía resultaba entonces indefenso el brazo por la sangría, y para evitarlo se añadieron, ya en el siglo XIV, unas launas de acero, que resguardaban casi todo el espacio que dejaban libre los cañones protectores del brazo y antebrazo, cubriendo con mallas los huecos que, aun así, quedaban entre estas piezas. Estos codales limitaban bastante el juego del antebrazo, y por eso a principios del siglo XV se empezaron a usar otros muy abiertos y mucho más cómodos, pero que tenían, en cambio, el inconveniente de no proteger bastante la sangría, pues la punta de la espada o de la lanza podía deslizarse para herir entre el cañón del antebrazo y la guarda del codal. Por entonces fue muy común llevar codales desiguales, siendo mayor el del brazo derecho, más expuesto a los ataques del adversario, que el del izquierdo, protegido por el escudo. A mediados de siglo se acostumbró a hacer el codal de dos piezas: una puntiaguda, que servía de defensa al codo, y otra con guarda extrema, que cubría la sangría (…). Pero el codal más completo es, sin duda alguna, el del siglo XVI, compuesto de una sola pieza que rodea todo el brazo, defendiendo a la vez el codo y la sangría, y formando un repliegue sobre esta última para facilitar el movimiento del brazo…» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1912).

Cofia ‘birrete almohadillado y con armadura de hierro, que se llevaba debajo del yelmo’. Documentado en 1895 (Zerolo). En el DRAE desde 1899.

Coracina ‘coraza pequeña y ligera formada por launas superpuestas a modo de escamas y sujetas a una tela fuerte’. Documentado en 1570 (Casas).

Coraza ‘armadura de hierro o acero, compuesta de peto y espaldar’. Documentado coraça en 1330-43 (Arcipreste de Hita). «La coraza, como el casco, se ha usado desde los tiempos más remotos, fabricándose verosímilmente en un principio con pieles de animales, toscamente ajustados al cuerpo (…). En los tiempos heroicos de Grecia la coraza (llamada Thórax porque defendía principalmente el pecho) fue de planchas de bronce, gruesas y muy apretadas, que formaban dos piezas, peto y espaldar, unidas por medio de charnelas, y cubría todo el tronco hasta las caderas, prolongándose a veces un poco más, para formar un reborde bastante pronunciado. Más tarde se alargó la coraza, lo mismo que el casco, haciéndose de placas muy delgadas, que se ceñían mejor a la configuración del cuerpo, llegando en ocasiones hasta acusar la musculatura. Un cinturón la ajustaba sobre las caderas, cerrándose con un broche (…). Los romanos, que en un principio no llevaron defensa alguna encima de la toga, al ponerse en contacto con los etruscos adoptaron la coraza de éstos, que era análoga a la de los hoplitas griegos; pero todavía en tiempo de Servio Tulio no se había generalizado su uso, pues sólo la llevaban la caballería y los soldados procedentes de la primera clase de las seis en que estaba dividida la población. Con las reformas que introdujo en el ejército Camilo, se varió también el armamento, aligerándose la coraza y extendiéndose a toda la infantería, excepción hecha de los vélites. La de los legionarios romanos en tiempo del Imperio fue generalmente de láminas metálicas sobrepuestas (lorica segmentada), pero también se usaron mucho la de cuero cubierto de anillos entrelazados (lorica hamata) o de escamas de metal (lorica squamata). Los oficiales fueron los únicos que conservaron la coraza etrusca, compuesta de peto y espaldar, formados cada uno de una sola pieza de bronce, o mejor de hierro batido, que cubría hasta el estómago prolongándose hasta la parte inferior del tronco por medio de fajas de cuero, reforzadas con láminas del mismo metal, que ceñían el vientre y las caderas. Los generales, y más tarde los emperadores, usaron el calkochiton, coraza de bronce de gran riqueza, que estaba cubierta de primorosas labores y aplicaciones de metales preciosos (…). Durante casi toda la Edad Media, la armadura del cuerpo fue la cota, es decir, el jubón o sayo de cuero, recubierto de mallas de láminas de hierro. La coraza propiamente dicha no reapareció hasta el siglo XV, en cuya época la vemos ya compuesta de peto y espaldar, unidos por correas y con unas faldillas de lámina articuladas que pendían por delante y por detrás para defender respectivamente el vientre y la región lumbar. Formados de una sola pieza el peto y el espaldar, obligaban a llevar el cuerpo demasiado rígido, y para evitarlo se hicieron más delante de dos piezas cada uno, de las cuales la inferior montaba sobre la superior, formando un pico en su parte media. En los comienzos del siglo XVI se principió a acusar en la parte media del peto una arista vertical, que se acentuó más en lo sucesivo, formano un pico en su parte inferior, a veces muy pronunciado (…)» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1913). Dejó de usarse en el siglo XVII, pero Napoleón la recuperó para su caballería pesada, desapareciendo definitivamente casi un siglo después.

Corselete ‘coselete (coraza ligera)’. Del francés corselet. Documentado en 1853 (Domínguez) como sinónimo de peto. En 1895 (Zerolo) como sinónimo de coselete. En el DRAE desde 1992.

Coselete ‘coraza ligera, generalmente de cuero, que usaban ciertos soldados de infantería’. Del francés corselet. Documentado en 1552 (Calvete). «Como defensa aislada, es decir, sin muchas de las piezas que constituían el pesado arnés, lo usó ya la caballería ligera a últimos del siglo XIV, componiéndose, a lo que parece, de peto, espaldar, gola, braciles y mandiletes. A principios del siguiente se le añadió una falda para defender el vientre, y algo más tarde (en 1420) escarcelas, que protegían la parte alta del muslo, y ristre para servir de apoyo a la lanza. En los comienzos del siglo XVI los lansquenetes alemanes empezaron a usar escarcelas muy largas, que llegaban a cubrir todo el muslo (escarcelones), y esta innovación se fue extendiendo cada vez más, generalizándose por toda Europa a fines del mismo siglo. Aumenta de espesor en el primer tercio del siguiente, para resistir el efecto de las balas, y acaba por seguir la misma suerte que el arnés de placas, es decir, se desprende de todos sus accesorios y se convierte en coraza, desechándolo entonces la caballería ligera, que hasta aquel momento lo llevara. La infantería, que lo adoptó probablemente en el reinado del emperador Carlos V (…) lo conservó todavía bastantes años en las compañías de piqueros; y tan peculiar debió considerarse de esta tropa que coselete fue en Castilla sinónimo de peón o soldado de infantería (…); en España las reformas del año 1668 lo conservaron, aunque reducido solamente al peto y al espaldar, es decir, suprimiendo el faldón y las defensas de las extremidades» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1913).

Cota‘arma defensiva del cuerpo, que se usaba antiguamente; primero se hacían de cuero y guarnecidas de cabezas de clavos o anillos de hierro, y después de mallas de hierro entrelazadas’. Del francés antiguo cote y este del franco *kotta ‘paño basto de lana’. Documentado en Covarrubias (1611). «Vestidura defensiva que se usó en la Edad Media, antes que el arnés de placas, y que por estar hecha ordinariamente de anillos entrelazados de alambre grueso suele conocerse más bien con el nombre de cota de mallas. Tuvo seguramente su origen en la loriga de los romanos, de la que apenas se distinguió en un principio (…). Hacia el siglo XI aparece ya en el centro y Norte de Europa, y también en Oriente, la verdadera cota de mallas, o sea la de anillos de hierro engarzados, sin armazón de ningún género, que se vestía como una camisa, sobre un traje de tela gruesa o de cuero para que no lastimase los miembros con su roce (…). Las cotas primitivas eran más gruesas que las de época posterior, a pesar de lo cual éstas, siendo más ligeras, eran más resistentes. Una cota pesaba de 25 a 30 libras y defendía muy bien el cuerpo contra las estocadas, pero no contra los golpes, y por eso se ideó en el siglo XIV añadirle unas placas de hierro sobrepuestas para resguardar el pecho, y otras semejantes se añadieron también para proteger los brazos y las piernas, sujetándose sobre la cota por medio de correas. Esta modificación marcó el tránsito a la armadura de placas, que no puede considerarse como definitivamente constituida hasta el siglo XV. Desde que esta se adoptó, la cota de malla pasó a ser un simple accesorio del arnés, que servía para cubrir los huecos que aquélla dejaba sin defensa, tales como las palmas de las manos, los sobacos y el bajo vientre» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1913).

Cota jacerina‘jacerina’. En el DRAE desde 1884.

Elmete ‘almete’, desusado. Del francés antiguo healmet, elmet o catalán elmet, y estos del franco hēlm. Documentado en 1617 (Minsheu). En el DRAE desde 1992.

Encorazado, da‘cubierto y vestido de coraza’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1732, documentándolo en Nebrija (1495).

Engolado, da‘que tiene gola (pieza de la armadura antigua)’. En el DRAE desde 1791.

Escarcela ‘parte de la armadura que caía desde la cintura y cubría el muslo’. Del italiano scarsella ‘bolsa’. Documentado en Covarrubias (1611).

Escarpe ‘pieza de la armadura que cubría el pie’. Del italiano scarpa ‘zapato’. Documentado en 1915 (Espasa-Calpe): «Así se llamó al zapato forrado de placas de hierro durante el siglo XV. Ya en el siglo XIII empezaron a usarse unas placas de hierro que, colocadas encima de las calzas de malla, cubrían el empeine; estas placas, independientes de las grebas, que empezaron a usarse hacia mediados del siglo XIII, sujetábanse con correas que pasaban por debajo del pie y fueron el origen de los escarpes. El borde superior de estas placas cubría la extremidad interior de la gleba, a fin de dejar el tobillo en completa libertad de movimientos. Estos primitivos escarpes no resguardaban los dedos porque no llegaban a cubrirlos y, como además resultaban molestos para andar, fue preciso construirlos de una serie de planchas articuladas, terminadas por otra que cubriera y resguardase la punta del pie. Estas placas se fijaban a un zapato de cuero y las correas de las espuelas cubrían la unión de los escarpes con las grebas. Durante la primera mitad del siglo XIV los escarpes no constituyen una protección completa del pie, porque los armeros no habían llegado a perfeccionar el arte de modo que las articulaciones resultasen flexibles, perfeccionamiento que no alcanzarían hasta la segunda mitad de dicho siglo (…) a fines del siglo XIV se colocaron las placas de manera que el extremo superior de cada una recubriera el inferior de la de más arriba (…). En el siglo XVII los escarpes fueron substituidos por botas». En el DRAE desde 1936.

Espaldar ‘parte de la coraza que sirve para cubrir y defender la espalda’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1732, documentándolo en Cervantes (Quijote). «Aunque empezaron a usarse desde 1350, hasta principios del siglo XV no adquirieron toda su importancia, y a mediados de dicho siglo se les dotó de una mayor resistencia y de una disposición especial para poder desviar la lanza del adversario. Durante el siglo XVI se volvió a los espaldares más sencillos, compuestos de placas articuladas sobre la espalda» (Espasa-Calpe, 1915).

Espinillera ‘pieza de la armadura antiguaque cubría y defendía las espinillas’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1732 como voz anticuada.

Falda ‘en la armadura, parte que cuelga desde la cintura hacia abajo’. En el DRAE desde 1803.

Faldar ‘parte de la armadura antigua, que caía desde el extremo inferior del peto’. Documentado en un inventario aragonés de 1496.

Falsopeto ‘farseto’, anticuado. En el DRAE desde 1791.

Farseto ‘jubón acolchado o relleno de algodón, que usaba el que se había de armar, para poner sobre él la armadura sin que hiciese daño al cuerpo’. Del italiano farsetto. Documentado en 1605 (Quijote).

Gambaj ‘gambax’. En el DRAE desde 1832.

Gambax ‘jubón acolchado que se ponía debajo de la coraza para amortiguar los golpes’. Del francés antiguo gambais. Documentado hacia 1250.

Gambesina ‘gambesón’. En el DRAE desde 1884.

Gambesón ‘saco acolchado que llegaba hasta media pierna y se ponía debajo de la armadura’. Documentado en 1787 (Terreros y Pando). En el DRAE desde 1884.

Gocete‘sobaquera de malla sujeta a la cuera de armar, para proteger las axilas’. Del francés gousset. Documentado en un inventario aragonés de 1426. En el DRAE desde 1803.

Gola ‘pieza de la armadura antigua que defendía la garganta’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1734, documentándolo en Cervantes (Quijote).

Gorguera ‘gorjal de la armadura antigua’. Documentado en un inventario aragonés de 1362.

Gorjal ‘pieza de la armadura antigua, que se ajustaba al cuello para su defensa’. Documentado en un inventario aragonés de 1478.

Gramalla‘cota de malla’. En el DRAE desde 1803.

Greba ‘pieza de la armadura antigua, que cubría la pierna desde la rodilla hasta la garganta del pie’. Del francés antiguo grève. Documentado greva en un inventario aragonés de 1426. En el DRAE desde 1803. «El origen de la greba es antiquísimo, como lo prueba la ocrea de los griegos que tenía el mismo objeto y que es citada en los poemas homéricos (…). Durante los primeros siglos medievales las calzas de mallas resguardaban las piernas, no apareciendo hasta el siglo XIII las grebas, que se articulaban por medio de una plata a la rodillera» (Espasa-Calpe, 1925).

Guantelete ‘pieza de la armadura con que se guarnecía la mano’. Del francés gantelet. En el DRAE desde 1803.

Guardabrazo ‘pieza de la armadura para cubrir y defender el brazo’. Documentado guardabraz en un inventario aragonés de 1393.

Guardapapo ‘pieza de la armadura que defendía el cuello y la barba’. En el DRAE desde 1803.

Hombrera ‘pieza de la armadura antigua que cubría y defendía los hombros’. Documentado en 1611 (Covarrubias). En el DRAE desde 1803.

Jacerina ‘cota de malla’. Documentado en 1586 (Diego de Torres).

Jaco ‘cota de malla de manga corta, que no pasaba de la cintura’. Del francés antiguo jaque ‘especie de jubón’, ‘cota de malla’. En el DRAE desde 1899.

Jazarán ‘cota de malla’. En el DRAE desde 1899 como sinónimo de jacerina.

Jubete‘coleto cubierto de malla de hierro que usaron los soldados españoles hasta fines del siglo XV’. Documentado en 1787 (Terreros y Pando). En el DRAE desde 1884.

Jubón ojeteado‘jubete’. En el DRAE desde 1817.

Loriga ‘armadura para defensa del cuerpo, hecha de láminas pequeñas e imbricadas, por lo común de acero’. Documentado lorika en un texto aragonés de 1029 y loriga en otro leonés de 1034. «La loriga fue arma defensiva empleada por los romanos, y débese advertir que la voz loriga era empleada de un modo general para designar la parte de la armadura que cubría el tronco, pues además recibían una denominación especial cada una de sus variantes» (Espasa-Calpe, 1916).

Lorigado, da‘armado con loriga’. Documentado en Berceo.

Lorigón ‘loriga grande con mangas que no pasaban del codo’. Documentado en 1611 (Covarrubias).

Loriguero, ra‘perteneciente o relativo a la loriga’. En el DRAE desde 1803 como voz anticuada.

Malla‘tejido de pequeños anillos o eslabones de hierro o de otro metal, enlazados entre sí, de que se hacían las cotas y otras armaduras defensivas, y con el que se hacen actualmente portamonedas, bolsas y otros utensilios’. Del francés maille. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1734, documentándolo en Cervantes (Quijote).

Mallar‘armar con cota de malla a alguien’, anticuado. Documentado en 1495 (Nebrija).

Mandilete ‘pieza de la armadura que protegía la mano’. En el DRAE desde 1947.

Manopla‘pieza de la armadura antigua, con que se guarnecía la mano’. Documentado en 1495 (Nebrija).

Martingala o Martingalas ‘cada una de las calzas que llevaban los hombres de armas debajo de los quijotes’. Del francés martingale. Documentado en 1568 (Eugenio de Salazar).

Morrión ‘armadura de la parte superior de la cabeza, hecha en forma de casco, y que en lo alto suele tener un plumaje o adorno’. Documentado murrón hacia 1570 (Salazar) y morrión en Cervantes (Quijote). Apareció en el siglo XVI.

Musequí ‘parte de la coraza que cubría la espalda’, anticuado. En el DRAE desde 1884 como voz anticuada y sinónima de espaldar.

Pancellar ‘pieza de la armadura que cubría el vientre’. En el DRAE desde 1884 remitiendo a pancera.

Pancera ‘pieza de la armadura que cubría el vientre’. Documentado en 1611 (Covarrubias). Esta pieza se empezó a construir a principios del siglo XV, pero se usó poco porque era muy incómoda.

Panoplia ‘armadura completa con todas las piezas’. Documentado en 1788 (Terreros y Pando). En el DRAE desde 1869.

Peto‘armadura del pecho’. Del italiano petto ‘pecho’ y este del latín pectus ‘pecho’. Documentado en 1588 (Juan de Pineda).

Quijote ‘pieza del arnés destinada a cubrir el muslo’. Documentado quixote en 1330-43 (Arcipreste de Hita). «Según refiere Muntaner, el rey don Pedro de Aragón tomó hacia 1281, esta pieza de los franceses. En Castilla no se usó hasta el reinado de Alfonso XI» (Espasa-Calpe, 1922).

Rodillera ‘parte de la armadura que protege la rodilla’. Esta acepción no está registrada en el DRAE, pero sí la trae otros diccionarios. Documentada en 1705 (Sobrino). El DRAE registra una acepción más genérica: ‘cosa que se pone para comodidad, defensa o adorno de la rodilla’.

Tinicla ‘especie de cota de armas, que usaban los oficiales superiores del Ejército, más larga y ancha que la cota, y con mangas más estrechas que las del plaquín’. En el DRAE desde 1803. Artículo propuesto para ser suprimido del DRAE.

Tonelete ‘parte de las antiguas armaduras que tenía forma de tonel’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739, documentándolo en Lope de Vega.

Velmez ‘vestidura que antiguamente se ponía debajo de la armadura’. Documentado en Mío Cid. En el DRAE desde 1899.

Ventalle ‘pieza movible del casco, que en unión con la visera cerraba la parte delantera del mismo’. En el DRAE desde 1936.

Visera ‘parte del yelmo, movible, por lo común, sobre dos botones laterales para alzarla y bajarla, y con agujeros o hendiduras para ver, que cubría y defendía el rostro’. Documentado en 1605 (Quijote).

Vista ‘visera (parte del yelmo que cubría la cara)’, anticuado. En el DRAE desde 1803.

Yelmo ‘parte de la armadura antigua que resguardaba la cabeza y el rostro, y se componía de morrión, visera y babera’. Documentado gelemo (pronunicado yélemo)hacia 950 (Glosas Emilianenses) y gelmo (pronunciado yelmo) en 1059.

EVOLUCIÓN CRONOLÓGICA

Resumen de la evolución de la armadura militar que ofrece la Enciclopedia Espasa-Calpe (1909):

«…ya en los primeros pueblos de que tenemos noticia, los guerreros protegieron algunas partes de su cuerpo, particularmente los más vitales, la cabez y el tronco, por medio del casco y la coraza (…). Los griegos gastaban antiguamente una coraza compuesta de peto y espaldar, de una pieza cada uno, obtenidos por forja, o de planchas de metal que montaban unas sobre otras, y canilleras (cnemides) en las dos piernas. Lo mismo que la coraza, el casco griego no tuvo siempre la misma forma; el de los beocios, análogo al que en el último tercio de la Edad Media se llamó borgoñota, tenía yugulares y nasal, con cuyas piezas defendía casi todo el rostro, además del cráneo; la cresta era alta y remataba en ancha cimera de cruz; más tarde este caso tuvo una visera movible, que al bajarse protegía completamente la cara, permitiendo solo ver a través de dos agujeros (…). El casco usado por los íberos es análogo al usado por los etruscos, que consistía únicamente en un capacete hemisférico que se adaptaba perfectamente a la forma del cráneo (…). Entre los romanos la infantería ligera (velites), y lo mismo los samnitas y más tarde los gladiadores, armados a semejanza de éstos, llevaban ocreas en la pierna izquierda, mientras que los hastarios o hastatos las llevaban en la derecha, por ser respectivamente la que unos y otros adelantaban, según su manera habitual de combatir. Para proteger el tronco adaptaron al principio los romanos la armadura griega, que tomaron de los etruscos, pero después se fue generalizando la loriga (lorica) de escamas, que unas voces eran de metal y otras de hueso o de cuerno, variando también su forma, que era circular, romboidal o semejante a las plumas de las aves, las cuales iban cosidas sobre lienzo o cuero por medio de correas o de alambres, cubriendo, además del pecho y espalda, el vientre, las caderas y los hombros. Los soldados de la caballería pesada, que en los primeros tiempos de Roma constituyeron el núcleo principal de su ejército, usaban una armadura semejante que les cubría hasta los pies y las manos. En tiempo de la República varió algo la disposición de la armadura, que en los hastarios se redujo a un coleto sin mangas, que solo llegaba hasta las caderas, revestido de una red de menudos y apretados anillos de hierro, fuertemente enlazados los unos a los otros; hacia el año 160 a. C. los príncipes usaban las lorigas de anillos, mientras que los hastarios y triarios volvieron a llevar las corazas griegas de bronce, de no muy grandes dimensiones. En la época del Imperio se generalizó entre los legionarios el uso de una coraza muy flexible, formada de anchas láminas de acero, que cubría completamente el tronco y permitía la mayor libertad de movimientos. Corazas semejantes, pero forjadas de dos piezas solamente (peto y espaldar) que se amoldaban muy bien al cuerpo del que había de usarlas, y magníficamente ornamentadas con relieves, dorados y otros adornos, fueron las que vistieron por la misma época los caudillos militares, cónsules o emperadores. El casco romano se parece más al etrusco que al griego por su forma, pero tiene cubrenuca y yugulares; los de los centuriones y jefes militares se distinguen por una cimera de plumas o crines de caballo (…). En nuestra patria, por esta época (siglo X d. C.) habíase generalizado el uso de la loriga, de sortijuelas de acero, y del capacete, que fueron las armas defensivas de los godos. Para que el roce de la loriga sobre el cuerpo no fuera excesivamente molesto, y para que los golpes recibidos sobre ella no lastimasen demasiado, se vestía por debajo de la loriga el perpunte, gambax o velmez, que no eran otra cosa en resumen más que una especie de jubón acolchado (…). La loriga de escamas, llamada coracina o coracilla, fue sustituida en toda Europa al empezar el siglo XI por la jacerina o cota de malla, generalmente con camal, solo que como sus anillos eran forjados y remachados y de un diámetro muy pequeño (se conservan algunos fragmentos de mallas cuyos anillos no tienen un diámetro mayor de 5 milímetros), esta clase de armaduras era sumamente costosa y solo estaba al alcance de los caballeros ricos. Únicamente desde que se inventó el estirado del alambre, a principios del siglo XIV, pudieron generalizarse más, y llegaron a construirse con gran perfección. Por encima de la cota de mallas se comenzó a usar desde los tiempos de la segunda cruzada, para resistir mejor el calor, una sobrevesta o cota de armas, sobre la que se ceñía el talabarte, del que pendía la espada. Pronto esta sobrevesta, lo mismo que el casco y el escudo, se adornaron con signos o figuras que servían para distinguir a cada caballero de los demás, y no tardaron estos signos en adquirir una significación heráldica. El caballero cubría su cabeza primeramente con una especie de gorra o capucha de paño acolchada, cuyas puntas se anudaban por debajo de la barba. Esta prenda era por lo regular un presente de la dama de sus pensamientos, y solía estar adornada por ésta con sus colores predilectos, de donde provino la costumbre de ostentar aquéllos los colores de sus damas y de ponerlos en el escudo (…). Por encima de esta capucha se colocaba el almófar o camal, y por encima de éste generalmente (algunas veces por debajo) el bacinete, que, tratándose de combatir, solía cambiarse por el yelmo, más pesado pero también más seguro (…).

»En el siglo XIV apareció ya la armadura de placas, que nació de la sustitución de éstas a las mallas, y fue sucesivamente perfeccionándose y completándose, hasta constituir, hacia los años 1360-70, el arnés completo de un caballero o armadura de punta en blanco (…). Hubo armaduras que llegaron a constar de 250 piezas (…), daremos a continuación los nombres de las piezas principales que constituían una armadura de placas durante el siglo XVI, que es cuando aquéllas llegaron a su más alto grado de perfección: la cabeza iba protegida por el casco, con su visera (para cubrir el rostro), babera (para resguardar la boca y la barba), gota (para defender el cuello) y cubrenuca; el tronco por el gorjal o gorguera (parte alta del pecho y garganta), peto, espaldar, falda y escarcelas (prolongación del peto hasta la ingle), guardarrenes (prolongación del espaldar que defendía la región lumbar), pancera y culera (ambas de malla); los hombros y parte alta de los brazos por los guardabrazos, son sus sobaqueras (que cubrían por delante y por detrás este punto débil de la armadura); los brazales protegían el brazo y antebrazo; los codales el codo, y los cangrejos la sangría del brazo; las manoplas, lúas o guanteletes, la mano; para proteger las extremidades inferiores servían los quijotes o musleras, las rodilleras y las grebas o grebones (que defendían las piernas), los escarpes (que protegían el empeine), y los zapatos, herrados, que resguardaban el pie. Todas estas piezas se unían al cuerpo por medio de correas con hebillas, y entre sí por medio de tuercas, ganchos, clavetes y aldabillas. Era muy común vestir debajo de la armadura el alpartaz o traje de malla, cuya capucha recibió en nuestra patria el nombre de almófar, y protegía la cabeza por debajo del casco o celada. En la parte derecha del peto sobresalía el ristre, especie de hierro de forma curva que servía de apoyo a la lanza en el momento de acometer (…). La muerte de la armadura, y del predominio de la caballería al mismo tiempo, fue la aparición de las armas de fuego en los campos de batalla (…) y se fue abandonando poco a poco. En el siglo XVII aún conservó casi toda la caballería el casco y la coraza; pero desde el siguiente quedó su uso reducido únicamente a algunos cuerpos (coraceros) que constituyeron el núcleo principal de la caballería pesada (…). Al desaparecer casi completamente la coraza en el siglo XVIII, la sustituyó en muchos ejércitos durante largo tiempo un grueso coleto de ante, que iba unido a una ancha gola de hierro con adornos de bronce (…) pero en España la caballería ligera conservó durante mucho tiempo la armadura a la gineta, que, tomada de los moros, fue tan común durante la Reconquista (…). El hombre armado a la gineta vestía cota de malla, almete o morrión, adarga y borceguíes con acicates en vez de espuelas, llevando como armas ofensivas lanzas y espada (…). Por lo que se refiere a la armadura de los peones, a principios del siglo XVI los arcabuceros acostumbraban a usar una coraza pesada, aunque más ligera y corta que la de los hombres de armas, y morrión, pero sin defensa ninguna en las piernas y brazos; y los piqueros, morrión o celada, peto y espaldar, con escarcelas, guardabrazos, brazales y manoplas (…).

»Piezas de la armadura española de la segunda mitad del siglo XV: almete, crestón, ventalla, varascudo, barbote o babera, alpartaz de malla, bufa, peto, hombreras, espaldar, ristre, guardabrazos, codal, manoplas o mandiletes, copa de la manopla, volante o falda del peto, falda o volante del espaldar, escarcelas, quijotes (medios), rodilleras, abanicos de las rodilleras, medias grebas, grebones, escarpín o zapatos.»

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