Cultura

Barracas y barracón

Barraca y barracón. El diccionario de la Real Academia Española (DRAE) presenta tres acepciones de la palabra barraca: ‘Caseta o albergue construido toscamente y con materiales ligeros’, ‘en las huertas de Valencia y Murcia, casa de labor, hecha de adobes y con tejado de cañas a dos vertientes muy inclinadas’ y, en América, ‘edificio en que se depositan cueros, lanas, maderas, cereales u otros efectos destinados al comercio’. También ofrece el siguiente significado de la locución barraca de feria: ‘Construcción provisional desmontable, que se destina a espectáculos, diversiones, etc., en las fiestas populares’.

Pero, ¿cuál ha sido la evolución semántica de la palabra barraca?

Este vocablo está documentado en español por primera vez en 1569, refiriéndose a casetas para soldados. Cervantes, en La Gitanilla (1613), usa esta voz para referirse a las chozas en las que vivían unos gitanos. Y por esa misma época, Covarrubias (1611) definía el término barracas como «las choças que los pescadores tienen orilla del mar, que por este nombre las llaman en Valencia».

El primer diccionario académico de la lengua española, el de Autoridades (1726), ofrece el siguiente significado en la entrada correspondiente a barraca: «La choza ó habitación rústica cubierta de fagina, que para defenderse de las inclemencias del tiempo disponen los que habitan en el campo, ó los soldados quando están en campaña, y no tienen tiendas». Este significado quedó reducido en la siguiente edición (1770) a «choza ó habitacion rústica».

En 1884 el DRAE siguió presentando la acepción «choza ó habitacion rústica», pero añadió otra: «Vivienda rústica, propia de la huerta de Murcia, de base ó planta cuadrilonga, formada por cuatro paredes de adobes con techo de cañas, que remata en ángulo, cubiertas ambas pendientes con mantos de albardín sobrepuestos». Además incluyó la locución barraca hospitalaria: «La provisional construida de tablas, en que se colocan las camas y demás objetos necesarios á la curación de enfermos ó heridos en tiempo de epidemia ó de guerra».

La locución barraca hospitalaria despareció del DRAE en la siguiente edición (1899), manteniéndose las dos acepciones con ligeras modificaciones: «Caseta ó albergue construido toscamente y con materiales ligeros» y «vivienda rústica, propia de las huertas de Valencia y Murcia, hecha con adobes y cubierta con cañas á dos aguas muy vertientes». A estas dos acepciones se unió en la edición de 1914 la americana ‘depósito de cueros, lanas, cereales u otros efectos’, que en 1925 cambió a ‘edificio en que se depositan cueros, lanas, cereales u otros efectos destinados al tráfico’, concretándose en la edición de 1950 que era un significado usado en Argentina, Chile y Puerto Rico. Esta concreción desapareció en la siguiente (1956), para volver a presentar tal significado como americanismo generalizado. Dicha acepción experimentó sucesivamente pequeñas modificaciones al final de la misma: ‘…destinados al tráfico comercial’ (1989), ‘…destinados al tráfico’ (1992), y el actual ‘…destinados al comercio’.

Desde el DRAE de 1983 se incluye la locución barraca de feria con el significado actual. En cuanto al derivado barracón, fue registrado en el diccionario académico por primera vez en 1884 con los significados «aumentativo de barraca» y «vivienda rústica, propia de la huerta de Murcia, más chata y más groseramente construida que la barraca y contigua á ella, que sirve de cuadra, establo ó pocilga», desapareciendo no obstante el segundo a partir de la edición siguiente (1899) y quedando ‘aumentativo de barraca, caseta tosca’ como única acepción, hasta 2001, que fue sustituida por la actual: ‘Edificio rectangular de una planta para albergar tropas’.

En cuanto a la etimología de barraca, Covarrubias decía que era «nombre Arabigo», lo que fue aceptado por el Diccionario de Autoridades: «Es voz tomada del verbo Arábigo Barracha, que vale ser humilde…». En 1899, sin embargo, la Academia cambió de opinión y presentó en su diccionario la etimología: «Del bajo latín trabacca; del latín trabs ‘viga’». Corrigió en la edición siguiente (1914) al poner una dubitativa explicación etimológica: «Tal vez de barra»; para volver a cambiarla en 1956: «Del italiano barracca y éste del céltico barr ‘palo’, ‘tabla’». Por fin, en 1922, el DRAE se limitó a ofrecer como étimo del vocablo castellano el catalán barraca.

¿A qué se debe este rosario de indecisiones académicas en cuanto a la etimología de esta palabra? La explicación tal vez nos la proporcione el etimólogo Corominas, quien confirma que se trata efectivamente de un vocablo primitivamente catalán, pero de origen desconocido, quizá prerromano:

«…La palabra aparece más antiguamente en el territorio de lengua catalana, en documentos de 1249 y 1276 relativos a Valencia, en uno de 1479 de Castellón de la Plana, en las Crónicas de Jaime I, Desclot y Muntaner (ss. XIII-XIV), etc.; parece seguro que de allí la tomara el castellano. El texto de 1276 se refiere a una choza de esteras y mantas, y los varios pasajes de Jaime I (…) y de las demás crónicas se aplican a construcciones provisionales e inflamables de gente de guerra. Pronto pasó de aquí al Sur de Francia (Marsella, 1381), también con referencia a construcciones de soldados que se quieren quemar; en el s. XV aparece aisladamente en francés baraque (antiguamente barraque) y desde el XVI es allí frecuente, aplicado a pescadores y a soldados. En tiempo de la guerra de los 30 años, el francés trasmitió el vocablo a todas las lenguas de Europa: al inglés barrack (especialmente barracks ‘cuartel’; 1678), al alemán baracke (de aquí rumano baracă, baratcă…), a las lenguas escandinavas, etc.; también seguramente al italiano baracca (el calabrés barracca fue tomado directamente del castellano o del catalán) (…) la idea muy repetida (…) de que barraca sea un derivado de BARRA ‘barrote’, con el sufijo hispánico -aca. Otra posibilidad es que venga de BARRO, atendiendo al material de construcción de la barraca valenciana, tipo que tiene todas las trazas de ser antiguo y corresponde a la región donde aparecen las primeras menciones. Menos probable, aunque no puede descartarse del todo, es la posibilidad de que esté emparentado con el mozárabe barga ‘casa pajiza’ (…) y con sus congéneres prerromanos, incluyendo el bajo latín báreca, pero sólo admisible a base de una forma intermedia *báraca y con traslado del acento (…).

»Más probable es que haya relación con otra palabra valenciana, y aún que ésta nos ponga sobre la pista de una etimología digna de estudiarse. Me refiero al valenciano antiguo travaca “armazón de maderos sobre la cual se ponía el pabellón o cortinaje de la cama, e inclusive el sobrecielo”. La variante más corriente es travaca documentada desde 1534, pero hay otra, taravaca, que ya veo en 1515. Ambas se documentan copiosamente en los ss. XVI-XVIII y el vocablo es todavía más o menos conocido, especialmente en el ambiente popular clerical y sacristanesco. Se aplicaba con particular frecuencia a la que cubría o coronaba el catafalco lugar, el de un rey o un santo, pero también a todo pabellón de cama rica de gente privada, y en este concepto no es raro hallarlo en inventarios, por ejemplo el mencionado de 1534 (…).

»Viene a ser, pues, en definitiva, algo semejante a un tabernáculo o a una tienda rica que rodea un lecho. Y hay por lo tanto contacto semántico, por una parte con los latinos tabernaculum y taberna ‘tienda’, y por la otra, con barraca, que por lo menos en Valencia, no es una construcción humilde, aunque sea vivienda de pescadores o labradores, pero a menudo bastante ricos, y en todo caso no es pequeña, aunque sí consiste esencialmente en un andamiaje o construcción de madera y otras materias vegetales; y una y otra cosa se destinan a cubrir o cobijar personas, aunque sea con la diferencia de que la taravaca es para cuerpos muertos o durmientes y la barraca para personas despiertas y vivas (…).

»(…) Lo que me parece, pues, verosímil es que barraca se relacione en su origen con el valenciano taravaca ‘dosel de cama’, ‘baldaquín que cubre un catafalco’, etc. El de éste es dudoso, pues acaso los dos son de origen mozárabe prerromano. Por otra parte hay notable coincidencia con el árabe riwâq (o ruwâq), voz aislada en árabe, pero no reciente, que significa básicamente ‘pórtico, galería cubierta’ y que en el árabe magrebí e hispánico pasó a designar un ‘pabellón o dosel’, y aun una cortina de cama (…). Como no hay noticia ni base para creer que de ahí se formara un derivado en ta- (prefijo verbal y no nominal en árabe) es problemática esta etimología (…) aunque digna de ulterior estudio; bastante más probable ya es que existieran entre esta voz arábiga y las dos voces valencianas relaciones de contaminación o cruce (…).»

En resumen, aunque realmente no se sabe con certeza cuáles son las raíces más profundas de la palabra barraca, sí que puede darse por seguro que sus orígenes geográficos se encuentran en la huerta valenciana y que la forma de su construcción fue la inspiradora de las casetas en las que se alojaron los soldados, y que posteriormente sirvieron como almacenes comerciales en América y para montar espectáculos itinerantes en España.

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