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Calzado

Calzado | Desde las antiguas y humildes sandalias y alpargatas hasta los zapatos de moderno diseño, a continuación se encuentran todas las voces del español relacionadas con el calzado usado en España desde la antigüedad hasta la actualidad, registradas en el diccionario de la RAE. Para una mayor agilidad en la búsqueda de estas voces, se presentan, por orden alfabético, en tres grandes grupos: Nombre de calzado, Relativo al calzado y Partes del calzado.

Para calcular su antigüedad en el vocabulario español, en cada palabra se ha procurado poner la fecha más remota en que está documentada, así como la fecha de su registro en el diccionario académico. Cuando solo se menciona la primera, se entiende que la Academia ya la recogió en su primer diccionario, el de Autoridades.

NOMBRE DE CALZADO

Abarca ‘calzado de cuero crudo que cubre solo la planta de los pies, con reborde en torno, y se asegura con cuerdas o correas sobre el empeine y el tobillo; se hace también de caucho’, ‘zueco (zapato de madera)’, en Cantabria y Palencia. De origen prerromano. Documentado en castellano desde el siglo X (abarca, documento de Castilla hacia el año 978); según Corominas, «como sobrenombre de Sancho Abarca, rey de Navarra, que empezó a reinar en 905. Según una historia recogida ya por la Crónica General, el apodo de Abarca le viene de que en una de sus expediciones militares, en que su ejército había de pasar los puertos, hizo calzar a sus soldados con abarcas para que caminaran mejor por la nieve». El Diccionario de Autoridades (1726) dice que «se hace de pellejo de jabalí, buey, vaca o caballo, sin adobar»; y la Enciclopedia Espasa-Calpe (1908), especifica: «Para que las correas no lastimen, se cubren, en ocasiones, el pie y pierna con una bayeta (…). Las muchachas las usan, adornadas con cintas de varios colores». En la Edad Media abarca también equivalía a zueco.

Agovía ‘alborga’. De origen poco claro, fue recogida por primera vez en el DRAE en 1914.

Albarca ‘abarca’. Variante arabizada del sur de España.

Alborga ‘calzado que en algunas provincias usa la gente rústica, y se hace de soga o cuerda de esparto, a manera de alpargata’. Del árabe hispánico albúlḡa y este de origen prerromano. Ya en el Diccionario de Autoridades (1726), pero está documentado en 1436, en los Actos de las Cortes de Aragón, según informa Elena Cianca en su tesis doctoral El campo léxico ‘calzado’ en español (1996). Según Corominas (1980) esta voz sigue viva en Albacete para designar las alpargatas de suela de esparto empleadas para pisar la uva.

Alcorque ‘chanclo con suela de corcho’. Del árabe hispánico alqúrq y este del arameo qarqā o qurqā. Documentado en 1253 (Libro de los engaños). Según Corominas, el árabe qúrq está atestiguado en el árabe hispánico desde Abencuzmán (primera mitad del siglo XII). También explica que «desde el principio del s. XVII el alcorque desaparece del lenguaje común y queda relegado a la germanía como sinónimo de ‘alpargata’». Francisco de Sousa, en su Introducción a la historia de la indumentaria en España (2007), lo sitúa en el siglo XV, realizado con materiales fuertes, sin punta ni talón, pero sí con gruesa suela de corcho, y usado conjuntamente con otro calzado más ligero. Elena Cianca asegura en su tesis sobre el calzado (1996) que «el alcorque fue un calzado que usaron tanto hombres como mujeres. Fue sustituyendo a la galocha cuando dejaron de estilarse los zapatos de larga punta. Esto ocurrió a fines del siglo XV (…) continuó usándose (el alcorque) hasta el siglo XVII…». Indica asimismo que el empeine era de terciopelo, el forro de paño o seda, y los colores más frecuentes el verde, negro y leonado. El Diccionario de Autoridades de 1770 califica la voz de anticuada (excepto en germanía), mientras que en el anterior (1726) figura como de uso general.

Aleta ‘calzado en forma de aleta de pez que usan las personas para impulsarse en el agua, al nadar o bucear’. Acepción registrada por primera vez en el DRAE en 1983.

Almadreña ‘zueco’. Del mozárabe *matr[w]éṉa y este del latín materĭa ‘madera’. Documentado hacia 1400. El Diccionario de Autoridades de 1770 lo define como «especie de calzado de madera, hueco, y de una pieza, de que usan en las montañas de León y Castilla». No se presenta como simple sinónimo de zueco hasta el DRAE de 1884. Sousa (2007) indica que es un calzado «apropiado para usar sobre otro más ligero».

Alparga ‘alpargata’. Solo fue recogido por la Academia en su Diccionario Histórico de 1933. Datado a finales del siglo XV. En desuso ya al parecer en el siglo siguiente, la alparga se diferenciaba de la alpargata y la alborga en que, mientras éstas eran de esparto o cáñamo, aquella era de piel fina, según Elena Cianca (1996).

Alpargata ‘calzado de lona con suela de esparto o cáñamo, que se asegura por simple ajuste o con cintas’. Documentada a finales del siglo XV, deriva de alpargate. El Diccionario de Autoridades de 1726 aún remite a la entrada alpargate. Pero en su edición de 1770 es al revés, presentando alpargate como voz anticuada. Según Elena Cianca (1996), la alpargata «era un calzado rústico y un calzado urbano con algún ornamento (…). Y, sobre todo, un calzado usado por gente pobre». Ver alpargate.

Alpargate ‘alpargata’. Del árabe hispánico alparḡát, plural de párḡa. Documentado en Nebrija (1492). El Diccionario de Autoridades de 1726 lo define como «especie de calzado que se hace de cáñamo o esparto; pero a éste llaman en la Mancha y Murcia alborgas o esparteñas. Hácese la suela de soguilla tejida en trenza, formando la planta del pie cosida con hilo bramante. Su capellada y talón tejidos del mismo cáñamo o esparto; y por unos ojales que tiene el talón a los extremos se asegura al pie con un cordel o cinta, que se ata sobre el empeine. Hácese de diferentes modos, lisos, bordados, abiertos, etc.». La Enciclopedia Espasa-Calpe (1909) afirma que «este calzado no es otra cosa, en rigor, que la antigua sandalia, de la que se deriva».

Andalia ‘sandalia’, vulgarismo. Registrada en el Diccionario Histórico de 1722.

Babucha ‘zapato ligero y sin tacón, usado principalmente por los moros’. Del francés babouche este del árabe bābūš y este del persa pāpuš. Recogido en el DRAE por primera vez en 1843 como «especie de chinela morisca», aparece enmendado en la edición de 1925 con el significado actual, si bien en las ediciones manuales de 1983 y 1989 se introduce una ligera pero significativa modificación, al sustituir la palaba zapato por zapatilla, un tipo de calzado más ligero y cómodo. La Enciclopedia Espasa-Calpe (1910) la define como «especie de zapatillas, generalmente sin talón ni tacón, usadas en Marruecos, Turquía, Persia y casi todos los pueblos de Oriente (…). Las de Marruecos, Túnez y Argelia son de piel amarilla o roja; las primeras generalmente para los hombres (sin bordados), y éstas para las mujeres, bordadas en oro o plata, haciéndose también de terciopelo rojo (…). El uso de las babuchas se supone que data de la Edad Media…». Babucha también se ha empleado como ‘calzado cómodo usado dentro de casa’, tal como recuerda Cianca (1996), citando a Pereda Montálvez (1877).

Bailarina ‘zapato muy plano con escote redondeado’. Registrada esta acepción en el DRAE después de 1992.

Balluga‘calzado del traje mozárabe de tipo borceguí alto’, hacia el año 1070. No está recogido en el DRAE. Lo presenta Francisco de Sousa en su Introducción a la historia de la indumentaria en España (2007). También lo recoge Elena Cianca en El campo léxico ‘calzado’ en español (1996), donde hace referencia a Neuvonen (Los arabismos en el español del siglo XIII, 1941) quien recoge balluga entre los arabismos, ya desaparecidos, usados entre 1050 y 1200, procedente de la raíz árabe blg. Documentado hacia 1070. «La belluga era un calzado alto, semejante al borceguí, que llegaba a media pierna y que correspondía a la moda musulmana traída por los mozárabes y adaptada por la España cristiana», explica Cianca.

Bamba ‘playera’. Registrado en el DRAE después de 1992.

Baxae, Baxeae‘en el traje romano, calzado tipo alpargata’. No figura en el DRAE. Solo lo recoge Francisco de Sousa (2007).

Borceguí ‘calzado que llegaba hasta más arriba del tobillo, abierto por delante y que se ajustaba por medio de correas o cordones’. Documentado como borzeguía o borzeguina en 1351 y como borceguí hacia 1460. Para la Enciclopedia Espasa-Calpe (1910), el borceguí precedió a la bota y «se componía de una suela de cuero o de madera llamada calceus y de una parte superior de piel o tela (caliga) más o menos valiosa que se ajustaba a la pierna por medio de correas, y de esta forma la usaron, en cuero negro, los senadores romanos (calceus senatorius) para distinguirlos del calceus patricius de piel roja. Los cazadores y los viajeros los usaban para preservarse de la humedad y de las arenas (…). Los borceguíes de los soldados romanos tenían suela de madera con clavos que permitían a los combatientes afianzarse en el suelo, en la lucha cuerpo a cuerpo hasta vencer o morir, y los soldados de caballería llevaban borceguíes con clavos salientes por los bordes de la suela que servían de acicate al caballo. Con ligeras variantes, como la de formar lazo con las correas que lo sujetaban, pasó este calzado a la Edad Media; en el siglo IX lo usaban los nobles con una suela fuerte, punta rígida y unas correas que envolvían la caña y se ataban en la parte posterior de la pantorrilla; en el siglo IX era el calzado de los obispos y formaban parte de las insignias litúrgicas para celebrar la misa pontifical; y en el siglo siguiente se hacían los borceguíes de piel curtida, de cabra o carnero, y la suela de cuero sin clavos. Los borceguíes del siglo XIII llegaban a la rodilla y se hacían de terciopelo, seda y otras materias de lujo (…), no apareciendo el tacón hasta el siglo XV. Del siglo XVI se mencionan borceguíes bordados de pedrería, estrellitas de oro y tisú de este metal precioso, apareciendo a principios del siglo XIX borceguíes mucho más sencillos y ligeros…». Elena Cianca (1996) dice que el borceguí «era un calzado de piel fina, sin suela o con ella, hecho de cuero generalmente, aunque, a veces, según indica Pottier, de hierro (usado por el guerrero)», el cuero era de cordobán (en los más ricos) y se forraba de terciopelo o martas, del mismo color que el cordobán: negro o rojo. Fue uno de los calzados más sometidos a la moda, su forma varió a través de los años y se usó en ocasiones solemnes. Era también un tipo de bota utilizado en empresas de guerra, equivalente a los llamados coturnos militares. «Seguramente, la diferencia entre el borceguí y la bota radica en que aquel era flexible y esta, no». Lo usaron especialmente los moros y era un calzado tanto masculino como femenino, y se llevaban, «debido a lo delicado de su material –pocos eran solados– acompañados de otro calzado como zapatos, servillas, alcorques, pantufos o chinelas». En el siglo XIX, «el borceguí va a dejar de ser el calzado delicado que hemos documentado desde la Edad Media hasta la época del Romanticismo, para valer ‘calzado rural, fuerte, de suela claveteada’.». Ver Bota y Botín.

Bota ‘calzado, generalmente de cuero, que resguarda el pie y parte de la pierna’, ‘especie de borceguí de piel o tela que usaban las mujeres’. Del francés botte. La primera acepción está documentada hacia 1330; la segunda, en el DRAE desde 1884. Voz sinónima de borceguí y estival entre 1295 y 1351. Y así sigue hasta el siglo XVI, en el que bota cobra entidad propia. En el siglo XVIII estival deja de documentarse. Fue entrando poco a poco en el vestir de los caballeros, propiciando una mayor rigidez a las piernas que los demás calzados, razón por la cual se utilizó preferentemente para entrar en batalla. Con el transcurrir del tiempo se convirtió también en calzado común y empezó a ser utilizado por las mujeres, primero para montar a caballo. Ya formaba parte del calzado ordinario en la época de los Reyes Católicos. Nebrija distinguía entre botas de ciudad y botas de camino. Posteriormente, fueron distinguiéndose otros tipos de botas: botas de rodillera (siglos XVI y XVII), botas de montar (siglo XVIII), botas de campana o campaneras, botas de agua, botas a la emperatriz y botas imperiales (siglo XIX), algunas de las cuales siguen vigentes.

Bota de montar‘la que cubre las piernas por encima del pantalón o del calzón y usan los jinetes para cabalgar, o, como prenda de uniforme, los militares de cuerpos montados’. En el DRAE desde 1852.

Bota fuerte‘la de montar más holgada, alta y de material resistente’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1726.

Botilla ‘borceguí’, ‘cierto calzado que usaban las mujeres’. Del diminutivo de bota. En español en 1583. Documentada en el siglo XVI (Fray Luis de León) y registrada ya en el Diccionario de Autoridades de 1770 como voz anticuada.

Botín ‘calzado de cuero, paño o lienzo, que cubre la parte superior del pie y parte de la pierna, a la cual se ajusta con botones, hebillas o correas’, ‘calzado antiguo de cuero, que cubría todo el pie y parte de la pierna’. De bota. Documentado en 1382. Elena Cianca (1996) explica que «la palabra botín significa desde su nacimiento hasta nuestros días ‘calzado, cerrado con caña, ajustado’. Lo que lo diferencia del resto de los componentes del campo ‘calzado’ que conviven con esta voz –balluga, huesa, zapata y gramaya han desaparecido de la lengua de fines de la Edad Media– y que cumplen con las mismas características –estival, borceguí, coturno, bota– es que la altura de la caña es menor. Además del rasgo, hasta el siglo XVII, de ‘portado por mujer’, que es fundamental para oponerlo a coturno o bota, que denominan calzados que pertenecen a la indumentaria masculina con exclusividad. A medida que avanzan los siglos, botín pierde lexemas con los que poder establecer oposiciones. Estival deja de usarse a finales del siglo XVII y borceguí sigue existiendo, al menos en la literatura, hasta el siglo XIX (Romanticismo), e, incluso hasta el XX con el rasgo de ‘exclusivamente femenino’. En botín el sema ‘con caña’, hay que matizarlo con la altura de esta (‘baja’) para que sea significativo y permita también la oposición con el calzado del mismo grupo de ‘caña alta’ (bota, borceguí, etc.)». Antes del siglo XVI ya hay constancia documental de que había botines de hombre.

Botina ‘calzado que pasa algo del tobillo’. En el DRAE desde 1869. El Diccionario Histórico de 1936 lo documenta en 1668, pero «en las cuentas de 1401 el rey Enrique III de Castilla mandó hacer para su uso sesenta y cuatro pares de botinas o especie de borceguí…», según transcripción realizada por Soto y recogida por Cianca (1996), por lo que si esta transcripción es correcta, habría que remontarse hasta comienzos del siglo XV, para fechar el primer testimonio de este vocablo.

Botito ‘especie de bota de hombre, con elásticos o con botones, que se ciñe al tobillo’. Documentado en el siglo XV. En el DRAE desde 1899.

Boto ‘bota alta enteriza’. Documentado en 1928. En el DRAE desde 1947. Cianca (1996) dice que es de uso rural y sin aberturas en la caña. Sin embargo, Sousa (2007) lo define como «calzado militar tipo bota, de caña media, generalizado desde la década de 1940. A partir de la década de 1960 incorporan correas con hebilla para atarse, y su uso continúa en la actualidad.»

Brodequín‘borceguí’. Galicismo documentado en 1861, introducido en el DRAE en 1927 y retirado en 1992.

Cálceo ‘calzado alto y cerrado que usaban los romanos’. Del latín calcĕus. Término arqueológico recogido en el DRAE desde 1925.

Calco ‘zapato’. Documentado en 1609 (Juan Hidalgo), en el DRAE desde 1936 como germanía.

Calcorro ‘zapato’, en germanía. Documentado en 1609 (Juan Hidalgo), en el DRAE desde 1899.

Calzado ‘todo género de zapato, borceguí, abarca, alpargata, almadreña, etc., que sirve para cubrir y resguardar el pie’, ‘todo cuanto se usa para cubrir y adornar el pie y la pierna, incluidas medias y ligas’. Ambas acepciones ya aparecen en el Diccionario de Autoridades de 1729, que documenta la primera de ellas en Fray Luis de León. Pero el Diccionario Histórico de 1936 retrasa la primera documentación hasta Berceo. Semánticamente, entre las ediciones del diccionario académico de 1729 y 1780 se produce una variación importante, pues se pasa de definir el calzado como un ‘adorno’ a hacerlo como algo práctico, con la función de ‘resguardar’.

Calzas altas‘lo mismo que calzas atacadas’. Registrado solo en el Diccionario de Autoridades de 1729.

Calzas atacadas‘calzado antiguo que cubría las piernas y muslos y se unía a la cintura con agujetas’. Documentado en 1620 como atacado ‘calzoni’ (Franciosini). Ya en el Diccionario de Autoridades de 1726 registrado como calzas atacadas, pero en la entrada correspondiente a atacado.

Calzuela ‘diminutivo de calza’, ‘la calza corta que llegaba solo a la rodilla, a modo de botín’. Solo aparece en el Diccionario de Autoridades (1729) y en el Diccionario Histórico de la Academia de 1936.

Cámpago o Campago ‘zapato usado por los dignatarios romanos y bizantinos’. Del latín campāgus. En el DRAE desde 1917. «Calzado romano muy parecido al cálceo y la cáliga (…). Lo usaron los patricios romanos y bizantinos y a mediados del siglo III fue un calzado imperial hasta que Galieno lo substituyó por la cáliga adornada de piedras preciosas. Era una especie de bota que cubría el talón y los dedos, dejando al descubierto el empeine y atándose a la canilla por medio de correas…» (Enciclopedia Espasa-Calpe, 1911).

Chanca ‘chancla’, ‘zueco’ en Salamanca. Documentado en 1505 (Alcalá). En el DRAE desde 1914.

Chancla ‘zapato viejo cuyo talón está ya caído y aplastado por el mucho uso’, ‘chancleta’. Documentado en 1720 (Siesso). En el Diccionario de Autoridades de 1729 comparte entrada con chanclo. Posteriormente (1780) desaparece la forma femenina hasta la edición del DRAE de 1884.

Chancleta ‘chinela sin talón, o chinela o zapato con el talón doblado, que suele usarse dentro de casa’. Del diminutivo de chancla. Documentado en 1604 (Palet).

Chanclo ‘especie de sandalia de madera o suela gruesa, que se pone debajo del calzado y se sujeta por encima del pie con una o dos tiras de cuero, y sirve para preservarse de la humedad y del lodo’, ‘zapato grande de goma u otra materia elástica, en que entra el pie calzado’. La primera acepción documentada en 1693 (Ayala); la segunda, en el DRAE desde 1869.

Chanco ‘chapín’, anticuado. Documentado en 1609 (Juan Hidalgo) como voz de germanía, equivalente a chapín, tal como se recoge en el Diccionario de Autoridades de 1729. Pero ya no vuelve a aparecer en el diccionario académico hasta 1884.

Chanela ‘chinela’, anticuado ya en 1780. La Academia la retiró de su diccionario después de 1992.

Chapel‘chapín pequeño’. Del francés antiguo chapel. Esta acepción estuvo en el DRAE desde 1780 hasta 1956, ambas ediciones inclusive.

Chapín ‘chanclo de corcho, forrado de cordobán, muy usado en algún tiempo por las mujeres’. Documentado en 1389. «La moda del chapín nació, probablemente, en el reino de Valencia, desde donde no sería nada extraño que se extendiera a otros lugares (…). Valencia en 1300 era un importante centro de chapines, pues, en este año, ya estaba formado un gremio numeroso de chapineros (tapiners)…» (Cianca, 1996). «Calzado femenino presente en el traje del siglo XV y posteriores, que se usaba conjuntamente con otro calzado. Realizado con materiales fuertes, sin punta ni talón, con gruesa suela de corcho, que aumentaba la altura de la mujeres. Era calzado de lujo que se forraba con ricas telas. De origen español» (Sousa, 2007).

Chicarro ‘calzado de niño’, en Valladolid. Documentado en 1883. En el DRAE desde 1970.

Chinela ‘calzado a modo de zapato, sin talón, de suela ligera, y que por lo común solo se usa dentro de casa’, ‘especie de chapín que usaban las mujeres sobre el calzado en tiempo de lodos’. Del anticuado chanela. Documentado en 1479 (J. Manrique). Calzado secundario y exclusivamente invernal cuya principal función era aislar de la humedad y del frío (2.ª acepción actual). Ambos significados aparecen ya en el Diccionario de Autoridades de 1729, documentando el primero en una pragmática de 1627. Sousa (2007) se refiere a la segunda acepción cuando define chinelas como «calzado presente en el traje del siglo XV que se usaba conjuntamente con otro más ligero. Realizado con materiales fuertes, no tenía punta ni talón. Tenían suela de cuero y correas sobre el empeine para sujetarlas».

Choclo ‘chanclo’. Documentado en 1611 (Rosal).

Colodro ‘especie de calzado de madera’, anticuado. Documentado en Covarrubias (1611).

Corche ‘alcorque’. En el DRAE desde 1780 como ‘especie de sandalia o calzado’. A partir de la edición de 1899 remite a alcorque.

Corcho ‘alcorque’. Del mozárabe *kórčo o *kórče y este del latín cortex, -ĭcis. Documentado en 1494 (Baeza). En el Diccionario de Autoridades de 1729 lo define así: «Usado en plural se suele tomar por los chapines». Esta acepción se mantiene hasta la edición de 1884, que remite a alcorque.

Coriza‘abarca’, en Asturias. En el DRAE desde 1780: «Un calzado de que usan en Asturias y otras partes en lugar de zapatos: es de cuero, y se ataca y desataca con una correa desde la punta del pie hasta su garganta». Remite a abarca a partir de la edición de 1899.

Coturno ‘calzado de suela de corcho sumamente gruesa usado por los actores trágicos de la Antigüedad grecorromana para parecer más altos’, ‘calzado inventado por los griegos y adoptado por los romanos, que cubría hasta la pantorrilla’. Del latín cothurnus y este del griego κόθορνος. Documentado en la primera mitad del siglo XV (Cancionero de Baena). «Fue siempre de uso culto, si bien en los siglos XV y XVI nombraba un calzado para la caza o militar (…) usado solo por el varón» (Cianca, 1996).

Escalfarote‘bota con pala y caña dobles, para que pueda rellenarse con borra o heno y conserve calientes el pie y la pierna’. Del italiano scalfarotto. En el DRAE desde 1791.

Escarpín ‘zapato de una sola suela y de una sola costura’, ‘calzado interior de estambre u otra materia, para abrigo del pie, y que se coloca encima de la media o del calcetín’. Del italiano scarpino, diminutivo de scarpa ‘zapato’. Documentado en Nebrija (1495). Sobre las dos acepciones actuales, debemos tener en cuenta que, en la Edad Media, se llevaban varios calzados a la vez para protección del pie. Desde 1732 hasta 1791, el único significado recogido en el diccionario académico es el correspondiente a calcetín: «Funda de lienzo del tamaño del pie, con que se cubre y calza debajo de la media». En la edición de 1803 aparece el significado ‘especie de zapato de una suela, y de una costura’, que convive con el anterior hasta 1843, en el que figuran ya las dos acepciones actuales. «Calzado cerrado y ligero, tipo zapato, con una sola costura. En el siglo XVI eran prendas que bajo las calzas abrigaban los pies, a modo de calcetines» (Sousa, 2007).

Esparteña ‘especie de alpargata de cuerda de esparto’. Documentado en 1436 (Actos Cortes de Aragón).

Estival ‘botín o borceguí de mujer’, desusado. Del italiano stivale ‘bota’. Documentado a vinales del siglo XIII (La Gran Conquista de Ultramar). Calzado tanto masculino como femenino usado desde finales del siglo XIII hasta el XVI. Durante la Edad Media y hasta el siglo XVII significaba ‘bota’. A partir de entonces también designa el ‘botín o borceguí de mujer’ en germanía. En el Diccionario de Autoridades de 1732 ya se registra como voz sin uso. Ver Bota y Botín.

Gallicae ‘calzado romano tipo borceguíes’. No recogido en el DRAE. Lo menciona Francisco de Sousa en su Introducción a la historia de la indumentaria en España (2007).

Galocha1‘calzado de madera con refuerzos de hierro, usado en algunas provincias para andar por la nieve, por el lodo o por suelo muy mojado’. Del provenzal galocha o del francés galoche. Documentado hacia 1260 (Libro de los fueros de Castiella). «Galocha en la acepción de calzado urbano no sobrepasa el siglo XVI (…); en cambio, como calzado rústico se extiende desde su origen, a fines del siglo XV, hasta nuestros días» Cianca, 1996).

Haloza ‘calzado de madera’. Es una variante de galocha. Documentado en 1604 (Palet). En el DRAE desde 1803.

Huesa ‘bota’, desde el año 950 al siglo XIII. Esta acepción no está recogida en DRAE. La trae Elena Cianca en su tesis doctoral El campo léxico ‘calzado’ en español (1996), quien dice que esta palabra, de origen germánico, significaba ‘bota alta’ en latín vulgar, un calzado medieval. Lo documenta en 950 (Fueros de Melgar Suso). «La huesa era un tipo de bota exclusivamente guerrera (…). Según el Cantar de Mío Cid se ponía encima de las calzas, y el cabalgar sin ella era más propio de los cortesanos que de los guerreros».

Jervilla ‘zapatilla, calzado ligero’, desusado. Documentado en 1846 (Salvá) como sinónimo de servilla. En el DRAE desde 1884 con el significado actual.

Katiuska ‘bota de material impermeable, de caña alta, para proteger del agua’. Del nombre propio ruso Katjuša, hipocorístico de Katja, y este de Ekaterina ‘Catalina’. En el DRAE desde 1984.

Madreña ‘almadreña’. Documentado hacia 1400 (Glosario de Palacio). Voz muy poco usada hasta el siglo XVIII. Ver Almadreña.

Manoletina ‘zapato bajo de punta redondeada, parecido al que utilizan los toreros’. En el DRAE desde 1984.

Mocasín ‘calzado que usan los indios, hecho de piel sin curtir’, ‘calzado moderno a imitación del anterior’. Del inglés moccasin, voz de origen algonquino. Documentado en 1855 (Gaspar y Roig). En el DRAE desde 1970.

Mula‘múleo’, ‘calzado que usan hoy los papas, semejante al múleo’. En el DRAE desde 1817.

Múleo ‘calzado que usaban los patricios romanos; era de color purpúreo, puntiagudo, con la punta vuelta hacia el empeine, y por el talón subía hasta la mitad de la pierna’. Documentado en 1734 (Diccionario de Autoridades, en la definición de mulilla ‘calzado’). Registrado con entrada propia en el DRAE desde 1869.

Muléolo‘múleo’. Documentado en 1734 (Diccionario de Autoridades, en la definición de mulilla ‘calzado’). Registrado con entrada propia en el DRAE desde 1869.

Mulilla ‘múleo’. Documentado en 1606 (Aldrete).

Pantufla ‘pantuflo’. Documentado pantufa en 1494 (Baeza) y pantufla en 1519. En el DRAE desde 1884.

Pantuflo ‘calzado, especie de chinela o zapato sin orejas ni talón, que para mayor comodidad se usa en casa’. Del francés pantoufle. Documentado en 1535 (Juan de Valdés). La variante pantufo nunca fue registrada por el DRAE; documentada desde 1607 (Oudin) hasta 1925 (Pagés).

Patuco ‘calzado de punto, generalmente en forma de bota, que se pone a los bebés a modo de zapato o que usan las personas mayores para abrigarse los pies en la cama’. En el DRAE desde 1985.

Pedules ‘por lo general, vocablo referido al calzado de época visigoda’. No registrado en DRAE. Lo trae Francisco de Sousa en su Introducción a la historia de la indumentaria en España (2007).

Playera ‘zapatilla de lona con suela de goma que se usa en verano’. Documentado en 1965 (Quiroga). Con el significado actual, en el DRAE después de 1992.

Poleví ‘ponleví’. Documentado en una pragmática de 1680.

Ponleví ‘forma especial que se dio a los zapatos y chapines, según moda traída de Francia; el tacón era de madera, muy alto, inclinado hacia adelante y con disminución progresiva por su parte semicircular, desde su arranque hasta abajo’. Del francés pont-levis ‘puente levadizo’. Documentado en una pragmática de 1680.

Sandalia ‘calzado compuesto de una suela que se asegura con correas o cintas’, ‘zapato ligero y muy abierto, usado en tiempo de calor’. La primera acepción documentada en un inventario en la catedral de Roda del siglo XII. «El calzado llamado sandalia no fue seguramente muy usado entre las gentes del común (en la Edad Media), quienes portaban alcorques, servillas, chinelas, chapines, pantufos, zuecos. La sandalia debía tener connotación social. La llevaban los pobres de solemnidad o los religiosos como voto de pobreza. En este caso sería ‘calzado de una suela’(…). Durante los siglos XVI y XVII la sandalia es un calzado que pertenece propiamente a la antigüedad. También durante los siglos XVIII y XIX» (Cianca, 1996). La segunda acepción en el DRAE desde 1983.

Servilla‘zapato ligero y de suela muy delgada’, desusado. Del latín servilĭa [calceamenta] ‘[calzado] de esclavas’. Documentado en 1417 (Villena). «Las servillas procedían de la moda morisca. Las usaban tanto hombres como mujeres. Fue calzado muy frecuente, según se desprende de los pagos que se hicieron a los zapateros reales, a finales del siglo XV y comienzos del XVI» (Cianca, 1996). Calzado de poco valor, Covarrubias dice que era calzado propio de criadas, de ahí su nombre. Por lo general se usaba con otro calzado encima que lo protegía, como borceguíes, botines, chapines, galochas, zuecos o pantuflos.

Socci ‘calzado presente en el traje romano, tipo zueco’. No registrado en DRAE. Lo trae Francisco de Sousa en su Introducción a la historia de la indumentaria en España (2007).

Socco ‘calzado del traje mozárabe, fuerte, para proteger de la humedad, el barro, etc.; de este vocablo deriva la voz zueco’. No registrado en DRAE. Lo trae Sousa (2007).

Soleae‘calzado presente en el traje romano tipo sandalia’. No registrado en DRAE. Lo trae Sousa (2007).

Tenis ‘calzado de tipo deportivo’. Del inglés lawn-tennis. Documentado en 1940 como americanismo. En el DRAE desde 1992.

Topolino ‘se decía de un tipo de calzado de plataforma muy alta y en forma de cuña, usado por las chicas topolinos’. Documentado topolinah en 1980 (Viudas)‘sandalias, abiertas por delante y por detrás’. En el DRAE después de 1992.

Zanco ‘cada uno de dos palos altos y dispuestos con sendas horquillas, en que se afirman y atan los pies; sirven para andar sin mojarse por donde hay agua, y también para juegos de agilidad y equilibrio’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739, documentándolo hacia 1344 (Regimiento de príncipes).

Zandalia ‘sandalia’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739, documentándolo hacia finales del siglo XIII (Crónica General). Retirado del DRAE en 1884.

Zapata ‘calzado que llega a media pierna, como el coturno antiguo’. Documentado hacia 1215 (Vida de María Egipciaca). Desde el siglo XIII hasta comienzos del XVI. Desde el siglo XV se refería al calzado que solo cubría el pie. Según Cianca (1996) era calzado de mujer.

Zapatilla ‘zapato ligero y de suela muy delgada’, ‘zapato de comodidad o abrigo para estar en casa’. La primera acepción documentada en 1528 (La lozana andaluza), coincidiendo con la desaparición de zapata. Según Cianca (1996) la zapatilla era de uso exclusivamente femenino hasta el siglo XVIII, que pasó también a ser de uso masculino. La segunda acepción, en el DRAE desde 1843.

Zapatilla de orillo‘la que se hace de un tejido formado con recortes de orillos o con otro tejido análogo’. En el DRAE desde 1925.

Zapato ‘calzado que no pasa del tobillo, con la parte inferior de suela y lo demás de piel, fieltro, paño u otro tejido, más o menos escotado por el empeine’. Del turco zabata. Documentado hacia 1140 (Mío Cid). «En la Edad Media los había de acero, de cuero, de cuero de perro, de caballo, de carnero, de cabra, de cordobán, de badana, de cuerda, de dorados, de terciopelo, de seda, de lazo, de oro y piedras preciosas, de calza, redondos, escotados, botinados, pontificial, de color, etc. En los siglos XVI y XVII “çapatos herrados”, çapatos de terciopelo, tapetados, zapatos de lazo, de oro y pedrería, de venado. En el siglo XVIII: de vaca. En el siglo XIX: vaquerizo, de becerro, de cordobán, de orejas, de piel fina, de pana, de tafilete, de charol. En el siglo XX: negros, de raso, etc. La voz zapato, durante la Edad Media, se refiere a un calzado exclusivamente masculino (…), a partir de finales del siglo XV encontramos los primeros textos, en los que hay constancia escrita del uso femenino» (Cianca, 1996).

Zapato argentado‘zapato picado que descubría por las picaduras la piel o tela de distinto color que se ponía debajo. Fue de mucho uso en Andalucía’. En el DRAE desde 1884.

Zapato botín‘media bota, que por lo regular no pasa de la media pierna, y está asida o unida con el zapato ordinario’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739, documentándolo en 1637 (Diego de Colmenares).

Zapatos papales‘los que se calzan sobre los que se traen de ordinario, y sirven para mayor abrigo, o para andar por las calles en tiempos de lodos; se llaman así por su semejanza con los que usa el Papa en las funciones eclesiásticas’, desusado. En el DRAE desde 1817.

Zoco ‘zueco’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739.

Zoclo ‘zueco, chanclo’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739, documentándolo en 1682-98 (Fray Damián Cornejo).

Zueca‘zueco’. Documentado çueca en 1604 (Palet) como ‘pantufla de mujer’. Según Cianca (1996), todos los diccionarios del siglo XVII «especifican que es un calzado usado por ‘mujer anciana’». Esta acepción no está recogida en el DRAE.

Zueclo ‘zueco’. Documentado çueclo en 1607 (Oudin) y 1620 (Franciosini). No recogido en el DRAE.

Zueco‘zapato de madera de una pieza’, ‘zapato de cuero con suela de corcho o de madera’. La segunda acepción documentada en 1268 (Ordenamiento de posturas); su uso es habitual hasta finales del siglo XVII como calzado urbano; la primera acepción, referida a calzado rural, ya en el Diccionario de Autoridades de 1739 ‘el zapato enteramente de palo, que hoy se usa en varias provincias de España entre la gente pobre’, documentándolo en Quevedo.

RELATIVO AL CALZADO

Abotinado, da‘dicho especialmente del calzado: hecho en forma de botín’. El Diccionario de Autoridades (1726) recoge una cita de La pícara Justina (1605).

Achinelado, da‘de forma de chinela’. Ya en el Diccionario de Autoridades (1726).

Acuchillado, da‘dicho de un calzado antiguo: con aberturas semejantes a cuchilladas’. De acuchillar. Aplicado al calzado, registrado por primera vez en el DRAE de 1992.

Acuchillar ‘labrar o hacer aberturas semejantes a cuchilladas, en calzados y vestidos y en estos particularmente en las mangas, según uso antiguo’. Documentado en el siglo XIV. Aplicado al calzado se registra por primera vez en el DRAE en 1992.

Alpargatado, da‘dicho de un zapato: hecho a modo de alpargata’. «Este calzado es abierto por las costuras de los lados, porque de ellas se sacan dos como castañuelas a un lado, y a otro, por donde se ve parte del pie, que anda con eso más fresco y suelto; y por semejanza con el alpargate se les dio el nombre de alpargatados» (Diccionario de Autoridades, 1726).

Apantuflado, da‘de hechura de pantuflo’. En el diccionario académico desde 1780.

Bajo, ja‘dicho del calzado: que no tiene tacón o lo tiene de poca altura’. Acepción registrada en el DRAE después de 1992.

Bituminado, da‘bituminoso’. En el DRAE desde 1780.

Bituminoso, sa‘que tiene betún o semejanza con él’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1770.

Calzar‘cubrir el pie y algunas veces la pierna con el calzado’, ‘usar guantes, espuelas, etc., o llevarlos puestos’. Documentado en 1131.

Chancletear ‘andar en chancletas’. Documentado en 1846 (Salvá) como término cubano. En el DRAE desde 1884, ya sin procedencia cubana.

Charolado, da‘que tiene lustre (brillo)’. En el DRAE desde 1803.

Descalzar‘quitar el calzado’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1732, documentándolo en 1499 (Celestina).

Embotarse ‘ponerse botas’. En el DRAE desde 1791.

Enchancletar ‘poner las chancletas’, ‘llevar zapatos sin acabar de calzarlos, a modo de chancletas’. Documentado en 1705 (Sobrino).

Franqueado, da‘se decía del zapato recortado y desvirado pulidamente’, anticuado. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1732, documentándolo en 1637 (Diego de Colmenares).

Majolar ‘ajustar los zapatos con lazos y correas’, desusado. Documentado en 1607 (Oudin).

Ponleví. A la ponleví ‘se dice del calzado que tiene dicha forma’. En el DRAE desde 1884.

Ramplón, na ‘dicho del calzado: tosco y de suela muy gruesa y ancha’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1737.

Zapatero, ra‘perteneciente o relativo al zapato’. En el DRAE desde 1985.

Zapatudo, da ‘que tiene los zapatos demasiado grandes o de cuero fuerte’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739.

PARTES DEL CALZADO

En el diccionario académico no se halla registrada acepción alguna en la entrada correspondiente a cordón, en la que se haga referencia al empleo que tiene este tipo de cuerda en algunos calzados.

Amento ‘amiento’. Documentado en el siglo XVI como duplicado culto de amiento.

Amiento ‘correa con que se ataba el zapato’. Documentado en 1438 como ‘correa para varios usos especiales’. En el Diccionario de Autoridades de 1726 todavía remitía a amento. En 1780 aparece ya en el DRAE con la acepción actual y con amento como sinónimo.

Avampiés ‘parte de la polaina o botín que cubre el empeine del pie’, desusado. Del francés avant-pied. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1726.

Barajón o Barajones ‘bastidor de madera que sujeta un tejido de varas y se ata debajo del pie para que este no se hunda al andar sobre la nieve; se hace también de una tabla con tres agujeros en los cuales entran los tarugos de las almadreñas’. Documentado baraliones en bajo latín español, en 1236. Según la descripción de este texto se hacían con mimbres entretejidos, según escribe Corominas. En el DRAE, barajón desde 1936.

Barreta1‘tira de cuero que suele ponerse en el interior del calzado para reforzar la costura’. Registrado por primera vez en el DRAE de 1783 con el siguiente significado: «Cierta tira o lista de badana o cordobán, que se asienta en lo interior de los zapatos para cubrir en su circunferencia toda la costura; cósese por las dos orillas o el centro, es regularmente blanca y de dos dedos de ancho, y preserva de la humedad».

Bigotera ‘puntera del calzado’. Ya en el DRAE de 1852 como «cierto refuerzo que se suele poner a la punta de los zapatos para su mayor duración.»

Cabezada ‘en las botas, cuero que cubre el pie’. Documentado en Covarrubias (1611).

Calzadera‘cuerda delgada de cáñamo para atar y ajustar las abarcas’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1729.

Caña ‘parte de la bota o de la media que cubre entre la rodilla y el pie’. Referida a la bota, en el DRAE desde 1884.

Capellada ‘puntera (contrafuerte que se pone en la punta del zapato)’, ‘pala (parte superior del calzado)’. Documentado en 1537 como ‘puntera o pala del zapato’. En el DRAE desde 1914.

Capillo ‘refuerzo con que se ahueca la punta del zapato para que no se lastimen los dedos’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1729: «El aforro de la badana, cordobán o suela delgada, que se echa en los zapatos de invierno a la punta, para que tengan más fuerza y resistencia, y la ahuequen, para que no se lastimen los dedos ludiendo, y anden holgados».

Carramplón ‘tachuela del calzado’. Del francés crampon ‘tachuela de calzado’. En el DRAE desde 1970 como voz colombiana.

Chanclo ‘parte inferior de algunos calzados, en forma de chanclo’. En el DRAE desde 1899.

Contrafuerte ‘pieza de cuero con que se refuerza el calzado, por la parte del talón’. En el DRAE desde 1822.

Contrahorte ‘contrafuerte (del calzado)’, desusado. En el DRAE desde 1780, ya como voz anticuada.

Copete ‘parte superior de la pala del zapato, que sale por encima de la hebilla y comúnmente está cosida a la misma pala’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1729.

Corval ‘correa con que se sujetan las abarcas a las piernas’, en Asturias y León. En el DRAE desde 1936.

Coyunda ‘correa para atar las abarcas’. En el DRAE desde 1899.

Desmajolar ‘aflojar y soltar las majuelas con que está ajustado el zapato’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1732.

Empeine ‘parte de la bota desde la caña a la pala’. De en- y peine ‘conjunto del tarso y metatarso’, por su semejanza con un peine. En el DRAE desde 1936.

Enfranque ‘parte más estrecha de la suela del calzado, entre la planta y el tacón’. Documentado en 1787 (Terreros y Pando). En el DRAE desde 1925.

Galga ‘cada una de las cintas cosidas al calzado de las mujeres para sujetarlo a la canilla de la pierna’. Documentado en 1853 (Domínguez). En el DRAE desde 1869.

Guardapolvo o Guardapolvos ‘pieza de vaqueta o becerrillo, que está unida al botín de montar y cae sobre el empeine del pie’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1734, documentándolo en una pragmática de 1680.

Jostra ‘suela hecha del mismo cuero que las abarcas y cosida a estas como refuerzo’, en Álava y León, ‘suela del calzado’, anticuado. Documentado en 1490. En el DRAE desde 1925, ambas acepciones.

Larga ‘pedazo de suela o de fieltro que ponen los zapateros en la parte posterior de la horma para que salga más largo el zapato’. En el DRAE desde 1803.

Lengüeta ‘tira de piel que suelen tener los zapatos en la parte del cierre por debajo de los cordones’. Documentado hacia 1580 (Fray Luis de Granada).

Majuela ‘correa de cuero con que se ajustan y atan los zapatos’. Documentado en 1607 (Oudin).

Majuelo ‘correa de los zapatos’. En el DRAE desde 1970.

Ojete ‘abertura pequeña y redonda, ordinariamente reforzada en su contorno con cordoncillo o con anillos de metal, para meter por ella un cordón o cualquier otra cosa que afiance’. Documentado en 1517 (Torres Naharro).

Oreja ‘parte del zapato que, sobresaliendo a un lado y otro, sirve para ajustarlo al empeine del pie por medio de cintas, botones o hebillas’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1737, documentándolo en una pragmática de 1680.

Pala ‘parte superior del calzado, que abraza el pie por encima’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1737.

Palmilla ‘plantilla del zapato’. En el DRAE desde 1803.

Pergal ‘recorte de las pieles, de que se hacen las túrdigas para abarcas’. En el DRAE desde 1899.

Picadura ‘en los vestidos o en el calzado, cisura que artificiosamente se hace para adorno o para conveniencia’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1737.

Picaño ‘remiendo que se echa al zapato’. Documentado en 1611 (Covarrubias).

Piso ‘suela del calzado’. En el DRAE desde 1927.

Plantilla ‘suela sobre la cual los zapateros arman el calzado’, ‘pieza con que interiormente se cubre la planta del calzado’. La primera acepción, ya en el Diccionario de Autoridades de 1737; la segunda, en el DRAE desde 1914.

Polaca ‘el copete o vuelta del zapato, que cae sobre el empeine del pie y suele ser de diferente color’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1737 y hasta la edición del DRAE de 1837.

Ponleví. A la ponleví ‘se dice del tacón de esta clase de calzado’. En el DRAE desde 1884.

Puntera ‘parte del calcetín, de la media, del zapato, etc., que cubre la punta del pie’, ‘remiendo o pieza que se pone en esa parte del zapato, calcetín o media para arreglarla o renovarla’, ‘sobrepuesto o contrafuerte de piel que se coloca en la punta de la pala del calzado’. Las acepciones segunda y tercera en el DRAE desde 1884; la primera, desde 1989.

Quebradillo ‘tacón de madera del calzado a la ponleví’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1737, documentándolo en una pragmática de 1680.

Remonta ‘compostura del calzado cuando se le pone de nuevo el pie o las suelas’. En el DRAE desde 1843.

Suela ‘parte del calzado que toca al suelo, hecha regularmente de cuero fuerte y adobado’. Documentado en 1330-43 (Arcipreste de Hita). Media suela ‘pieza de cuero con que se remienda el calzado y que cubre la planta desde el enfranque a la punta’. En el DRAE desde 1925. Bañado de suela ‘dicho del calzado: cuya suela es más ancha de lo que pide la planta del pie’. En el DRAE desde 1817.

Suela correjel‘suela que se fabrica en Inglaterra, y, por extensión, la que se fabrica en otras partes, que imita el curtido que se le da en aquel reino’. En el DRAE desde 1884.

Tacón ‘pieza, de mayor o menor altura, unida a la suela del calzado en la parte que corresponde al calcañar’, ‘tacón alto’, ‘calzado de tacón alto’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739, documentándolo en 1605 (Pícara Justina).

Tacón de aguja‘el muy fino y alto’. En el DRAE después de 1992.

Talón ‘parte del calzado que cubre el calcañar’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739.

Tapa ‘cada una de las capas de suela del calzado, especialmente la que está en contacto con el suelo’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739.

Túrdiga ‘tira de pellejo con la que se hacían las abarcas’. Documentado tórdega hacia 1050.

Vira ‘tira de tela, badana o vaqueta que, para dar fuerza al calzado, se cose entre la suela y la pala’. Documentado en 1611 (Covarrubias).

Zancajo‘parte del zapato o media que cubre el talón, especialmente si está rota’. Ya en el Diccionario de Autoridades de 1739.

Zarria‘tira de cuero que se mete entre los ojales de la abarca, para asegurarla bien con la calzadera’. En el DRAE desde 1803.

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