Citas de Carácter y Comportamiento

Citas de Carácter y Comportamiento

Citas de carácter. Son numerosas las citas que hemos recogido sobre el carácter y el comportamiento humano. En consecuencia, también es amplio el catálogo de asuntos que se abordan. De todos ellos hemos desglosado los relativos a Audacia y Valentía; Compasión y Generosidad; Prudencia; y Rebeldía. El orden alfabético de las citas restantes forman una miscelánea tan variada como, creemos, interesante y entretenida.

A principios de 1950 Russell se había tan respetable a los ojos del sistema establecido [el año siguiente recibiría el premio Nobel de literatura] que los miembros del Parlamento creyeron oportuno concederle la Orden del Mérito, el mayor honor otorgado en Inglaterra a una persona civil. Russell recuerda el acontecimiento [en La Autobiografía de Bertrand Russell: 1945-1969]: «Tuve que ir al palacio de Buckingham para la imposición oficial. El rey (Jorge VI) se mostró afable, pero estaba algo azorado por tener que comportarse tan amablemente con un individuo tan excéntrico, y que había sido presidiario por añadidura. Me hizo esta observación: “A veces se ha portado usted de una manera que no sería aceptable si la adoptara todo el mundo”. Siempre me alegré de haber podido retener la réplica que cruzó por mi mente: “¿Cómo vuestro hermano?” (…). Pero me pareció que no podía dejar su observación sin respuesta, así que le dije: “El modo en que un hombre debe comportarse depende de su profesión. Por ejemplo, un cartero tiene que llamar a todas las puertas de una calle para entregar las cartas, pero si a cualquier otro le diera por llamar a todas las puertas, sería considerado un estorbo público”». Al Seckel, en la Introducción de Sobre Dios y la religión, de Bertrand Russell.

Al ver [Diógenes el cínico] al hijo de una hetera tirar piedras a la gente, le dijo: «Ten cuidado, no le des a tu padre» (…). Al que le reprochaba que se metía en lugares infectos, le repuso: «También el sol entra en los retretes, pero no se mancha». Diógenes Laercio. Vidas de los filósofos.

Algunos comportamientos nos llegan de fábrica por el hecho de ser humanos, otros por ser primates, otros por ser mamíferos, etc. (…). Pero nuestro neocórtex difumina mucho la frontera entre lo innato y lo aprendido, que también hay mucho de lo último. I. García-Albi y M. Isamat. ¿Por qué mi hijo se parece a su abuela?: Y otras cuestiones genéticas.

Aprovecha el día presente (carpe diem). Horacio. Odas.

Aquel que tenga ojos para ver y oídos para escuchar, podrá convencerse de que ningún mortal puede guardar un secreto. Si sus labios mantienen silencio, parloteará con las puntas de sus dedos; la traición brota de todos sus poros. Sigmund Freud. Citado por Flora Davis en La comunicación no verbal.

Áurea mediocridad (Aurea mediocritas). Horacio. Odas. La condición media tiene que ser preferida, por su tranquilidad, pero también es empleada la expresión en sentido despreciativo e irónico.

Bucear en el alma conduce a menudo a descubrir cosas que mejor sería dejar allí sin descubrir. León Tostoi. Ana Karenina.

Cada uno según su carácter se hace su destino. Cornelio Nepote. Vida de Ático.

Cierta embotadura del intelecto parece ser condición esencial en casi todo hombre que se dedica en serio a hacer dinero. F. Dostoievsky. El idiota.

Con el contacto de los extremos se alcanzará el justo medio. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Con mucha precaución merodeo alrededor de lo profundo, le sonsaco algunos vértigos y me escabullo como un estafador de abismos. E. M. Cioran. Silogismos de la amargura.

Conocerse es empezar a corregirse. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Considera grande lo pequeño y mucho lo poco, responde a la injusticia con la virtud. Intenta lo difícil en lo fácil, realiza lo grande en lo menudo. Las cosas difíciles del mundo comienzan por lo fácil, las cosas grandes del mundo comienzan por lo menudo. Por eso el sabio nunca realiza cosas grandes, y así es como puede llevar a cabo grandes cosas. Quien promete a la ligera gozará de escaso crédito, quien supone todo fácil encontrará todo difícil, por eso el sabio tiene todo por difícil, esa es la razón de que al final no encuentre ninguna dificultad. Lao zi (El Libro del Tao).

Cuando desde mi buhardilla contemplo la ciudad, me parece que tan honrado es ser en ella sacristán como proxeneta. E. M. Cioran. Silogismos de la amargura.

Cuando la razón duerme produce monstruos. Francisco de Goya. Citado por Edward Peters en La tortura.

Cuando los ojos ven lo que nunca vieron, el corazón siente lo que nunca sintió. Baltasar Gracián. El Criticón.

De inmediato se dirige a la morada, mugrienta de negro pus, de la Envidia; está la casa de ésta oculta en el hondón de un valle, privada de sol, inaccesible a los vientos, lúgubre y toda invadida por un frío que entumece, y, aunque falta siempre de fuego, está sobrada siempre de bruma (…) dentro ve, devorando carnes de víbora, alimento de su inquina, a la Envidia (…). La palidez se asienta en su rostro, en todo su cuerpo la demacración, la mirada nunca recta, sus dientes amarillentos por el sarro, su pecho verde de hiel, su lengua empapada en veneno. No hay sonrisa, salvo la que provoca la contemplación del dolor ajeno, ni goza del sueño, despierta siempre por desvelados afanes, sino que ve con desagrado, y mientras lo ve se consume, los éxitos de los hombres, y devora y a la vez se devora a sí misma, y es ella su propio suplicio (…) toma su bastón, totalmente recubierto de lazos de espinas, y, envuelta por negras nubes, por dondequiera que pasa arrasa los floridos campos, agosta la hierba y arranca las cabezas de las amapolas, y con su aliento pueblos, ciudades y casas infecta (…) y apenas puede contener las lágrimas, porque no ve nada digno de llanto (…) le toca el pecho con su mano impregnada de orín, le llena el corazón de espinas como garfios, le insufla dañina hiel y difunde por sus huesos y derrama dentro de sus pulmones un veneno negro como la pez. Ovidio. Las Metamorfosis. Personificación de la Envidia.

Debemos sujetar nuestro corazón; pues si lo dejamos ir, ¡qué pronto se nos va entonces la cabeza! F. Nietzsche. Así habló Zaratustra.

Dejar aparecer la ira o el odio en la palabra o en el rostro es inútil, peligroso, imprudente, ridículo, ordinario. No se debe manifestar la cólera o el odio más que por actos. Los animales de sangre fría son los únicos que tienen veneno. A. Shopenhauer. El amor, las mujeres y la muerte.

[Diógenes el cínico] necesitando dinero, decía a sus amigos que no se lo pedía, sino que se lo reclamaba. Una vez que se masturbaba en medio del ágora, comentó: «¡Ojalá fuera posible frotarse también el vientre para no tener hambre!» (…). En un banquete empezaron a tirarle huesecillos como a un perro. Y él se fue hacia ellos y les meó encima, como un perro. Diógenes Laercio. Vida de los filósofos.

Dios te guarde de que ninguno te tenga lástima. Miguel de Cervantes. El Quijote.

El espíritu del hombre está hecho de tal manera que capta mejor la apariencia que la realidad. Si alguien quiere una prueba de esto que digo, que vaya a la iglesia a la hora del sermón: todos dormitan, bostezan y se aburren si se expone algo serio. Pero si el que grita (perdón, quería decir el orador) comienza, como es costumbre, con una historieta de viejas, se despabilan, atienden y escuchan boquiabiertos. Erasmo de Roterdam. Elogio de la locura.

El hombre es un lobo para el hombre (homo homini lupus). Plauto. Asinaria.

El hombre ha nacido libre, pero está encadenado por doquier. J. J. Rousseau. Contrato social.

El hombre más poderoso es el que tiene poder sobre sí mismo. Séneca. Epístolas.

El que no pueda lo que quiere, que quiera lo que puede. Leonardo Da Vinci. Citado por José Ortega y Gasset en En torno a Galileo.

El que una vez es pobre, siempre es pobre. Baltasar Gracián. El Criticón.

El que vence no necesita dar explicaciones. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

El único medio de desembarazarse de una tentación es ceder a ella. Si la resistimos, nuestras almas crecerán enfermizas, deseando las cosas que se han prohibido a sí mismas. Óscar Wilde. El retrato de Dorian Gray.

En cualquier caso, resultaría tolerable que estos filósofos fueran como asnos tocando la lira [alusión a la fábula de Esopo] en los asuntos públicos, si no fueran también incompetentes en los demás problemas de la vida. Invita a comer a un sabio y aburrirá al más pintado con su lúgubre silencio o con preguntas quisquillosas. Llévalo a una fiesta, y te parecerá un camello dando vueltas. Lánzalo a un espectáculo público y su misma cara desvanecerá la alegría del pueblo (…). Su intervención en una charla es como la del lobo en la fábula; si se trata de comprar, de hacer un contrato, o en resumidas cuentas, cuando hay que hacer una de esas cosas indispensables de la vida cotidiana, no es un hombre lo que tienes delante, sino un tronco. Tan inútil es para sí mismo, para su familia y para el país, porque ignora las cosas más elementales, y está alejado de la opinión pública y de las costumbres del pueblo. Erasmo de Roterdam. Elogio de la locura.

En la vida histórica española no se cumple siempre el «principio de Peter» de que «todo empleado inserto en una jerarquía tiende a ascender hasta el nivel de su incompetencia». Aquí se puede seguir ascendiendo mucho más arriba del nivel de incompetencia. Cabe incluso que, si el fracaso causa algún efecto calificativo, sea en son favorable y simpático. Nada era peor visto que la capacidad y el éxito. Pedro Voltes. Historia inaudita de España.

En muchos hogares es usual esa sumisión de los espíritus selectos a los vulgares. Marcel Proust. En busca del tiempo perdido, II. A la sombra de las muchachas en flor.

En tu vida no has de darle / consejo al que ha menester dinero. P. Calderón de la Barca. El alcalde de Zalamea.

Equivocando regüeldos con suspiros. Baltasar Gracián. El Criticón.

Es afortunado aquél cuyas circunstancias se ajustan a su carácter; pero es más excelente el que pueda adaptar su temperamento a las circunstancias. David Hume. Investigación de los principios de la moral.

Es demasiado triste que en la vida pueda pasar como en el ajedrez, en el cual una mala jugada puede forzarnos a dar por perdida la partida, con la diferencia de que en la vida no podemos empezar luego una segunda partida de desquite. Sigmund Freud. Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte.

Es inabarcable lo que en el transcurso de una sola hora pasa por el rostro de un hombre. Si a uno le estuviese dado el tiempo necesario para contemplar con más detenimiento todos los impulsos y estados de ánimo que se deslizan por un rostro, se sorprendería de los incontables amagos de metamorfosis que allí se podría reconocer y seleccionar. Elías Canetti. Masa y poder.

Esta es mi costumbre, pero tú hazlo a tu modo. Terencio. Heautontimorumenos.

Guárdate de hacer a los hombres aquellos favores que no se pueden realizar sin producir disgusto a otro, porque el injuriado no olvida ni el beneficiado se acuerda. F. Guicciardini. Recuerdos.

Había aprendido, en el primer libro de Zoroastro, que el amor propio es como un globo hinchado, del que salen tempestades cuando se le hace una picadura. Voltaire. Zadig.

Hacían mal en juzgar a un todo del que sólo conocían una pequeñísima parte. Voltaire. Zadig.

Hay beneficio en sacrificar placeres para evitar dolores. A. Shopenhauer. Arte del buen vivir.

Hay que apartar de nosotros el mal gusto de querer coincidir con muchos. F. Nietzsche. Más allá del bien y del mal.

Hay que comenzar lo fácil como si fuera difícil y lo difícil como si fuera fácil. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Hay sujetos que solo son fachada, como casas sin acabar porque faltó caudal: tienen la entrada de palacio y de choza las habitaciones. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Hay un lugar en medio del mundo, entre la tierra, el mar y las regiones celestes, los confines del triple universo, desde donde se divisa lo que hay en cualquier sitio, por alejado que esté del lugar, y donde todo sonido llega a oídos ávidos. Lo habita la Fama y en la cumbre más alta escogió su residencia (…). Noche y día está abierta; toda ella es de sonoro bronce, toda retumba, devuelve las voces y repite lo que oye. No hay reposo en su interior ni silencio en parte alguna. Pero no hay griterío, sino murmullos en voz baja (…) y circulan por todas partes, mezcladas con la verdad, mil patrañas y rumores, y revolotea un batiburrillo de palabras (…). Allí mora la Credulidad, allí el imprudente Error, y la Falsa Alegría y los angustiados Temores y la repentina Sedición y los Susurros de dudosa autoría. Ovidio. Las Metamorfosis. Personificación de La Fama.

He aquí las cinco reglas de vuestra vida cotidiana. Sed compasivos y respetad hasta la vida más ínfima. Dad y recibid libremente, pero no cojáis nada indebidamente. No mintáis jamás, ni siquiera en aquellas ocasiones en que la mentira os parezca perdonable. Evitad las drogas y las bebidas. Respetad a la mujer y no cometáis ningún acto carnal ilícito o contra natura. Sidarta Gautama (Buda). Citado por Maurice Percheron en Buda.

Hemos llegado a un grado tal de imbecilidad, que consideramos al trabajo no sólo como una cosa honorable, sino, incluso, como sagrada, cuando no es sino una triste necesidad. Remy de Gourmont. Pensamientos inéditos.

Hoy día la gente conoce el precio de todo, pero no sabe el valor de nada. Óscar Wilde. El retrato de Dorian Gray.

Influir en una persona es transmitirle nuestra propia alma. Óscar Wilde. El retrato de Dorian Gray.

La ausencia de casa enseña autosuficiencia en la vida, pues un pan y una yacija son los más dulces remedios del hambre y la fatiga. Demócrito. Citado por Alberto Bernabé en De Tales a Demócrito.

La diferencia engendra odio. Stendhal. Rojo y negro.

La diligencia hace con rapidez lo que la inteligencia ha pensado con calma (…). La diligencia es la madre del éxito (…). Correr despacio es el augusto lema [Se atribuye a Augusto: festina lente]. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

La filosofía de Schopenhauer tiene doble fondo. Por una parte, se abandona a la praxis de la vida y de la autoafirmación individual y declara a la vez que, en realidad, el individuo no es nada; que, en realidad, la vida tampoco es nada en absoluto; y que, en realidad, todo es uno (…). Cada uno tiene ciertamente que «participar en el gran juego de marionetas de la vida» y sentir el «hilo, mediante el cual mantiene su integridad y es puesto en movimiento»; la filosofía le abre la perspectiva, sin embargo, de contemplar el teatro en su totalidad. Durante algunos instantes, uno deja de ser actor para convertirse en espectador. Se trata de un instante filosófico pero también estético: visión desinteresada, sin implicación en esa seriedad cegadora. De tal actitud proviene la ironía de Thomas Mann. Rüdiger Safranski. Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía.

La indiferencia no invita a la maldad. Marcel Proust. En busca del tiempo perdido, V. La prisionera.

La ingratitud es hija de la soberbia. Miguel de Cervantes. El Quijote.

La manera de vestir, de reír y caminar del hombre, dicen lo que es. Eclesiástico.

La moral budista proclama en principio que el individuo debe llegar a no diferenciarse del resto. Por ello, las concepciones del bien y del mal son tan personales como altruistas. El mal es la satisfacción de un deseo, el daño causado al prójimo. Por el contrario, el bien implica un sacrificio personal y un respeto por todo espíritu y también por toda vida, aunque se trate de la de un enemigo. Maurice Percheron. Buda.

La orden es más antigua que el habla, si no los perros no la podrían entender (…). Toda orden consiste en un impulso y un aguijón. El impulso fuerza al receptor a la ejecución, a saber, de manera tal como es adecuando al contenido de la orden. El aguijón queda en aquel que ejecuta la orden. Cuando las órdenes funcionan normalmente, como se espera de ellas, del aguijón no se ve nada. Es secreto, no se lo sospecha; quizá se exteriorice, apenas percibido, en una leve resistencia antes de que se obedezca la orden. Pero el aguijón se hunde hondo en el hombre que ha cumplido una orden y allí se queda, inalterable. Entre todas las configuraciones psíquicas nada hay que sea menos mutable. El contenido de la orden queda conservado en el aguijón; su fuerza, su alcance, sus limitaciones, todo ha sido prefigurado para siempre en el momento en que se imparte la orden. Puede durar años y décadas antes que esa parte hundida y almacenada en la orden, en pequeño su réplica exacta, aparezca otra vez. Pero es importante saber que ninguna orden se pierde jamás, nunca se acaba realmente con su ejecución, es almacenada para siempre. Los receptores de órdenes que más afectados se ven son los niños. El que no se derrumben bajo el peso de las órdenes, el que sobrevivan al hostigamiento de sus educadores, parece milagroso. Que todo esto, con no menos crueldad que aquéllos, lo transmitan más tarde a sus propios hijos es tan natural como masticar y hablar (…). Todo niño, incluso el más corriente, no pierde ni perdona ninguna de las órdenes con que fue maltratado (…). Sólo la orden ejecutada deja su aguijón clavado en aquel que la cumplió. Quien elude órdenes, tampoco tiene que almacenarlas. El hombre libre es solamente aquel que ha aprendido a eludir órdenes, y no aquel que sólo después se libera de ellas. Pero quien más tiempo necesita para esta liberación o quien no es capaz de ello, aquél sin duda es el más carente de libertad. Elías Canetti. Masa y poder.

Audacia

La pena es egoísta. Marcel Proust. En busca del tiempo perdido, VI. La fugitiva.

La queja siempre desacredita. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

La razón es esclava de la pasión. F. Dostoyevski. Crimen y castigo.

La reputación se compra con trabajo: poco vale lo que poco cuesta. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

La rueda más deteriorada del carro es la que hace más ruido. Esopo. Fábulas.

La simpatía es un arcaísmo de quienes creen, quieren creer o necesitan fingir que hay todavía un medio, un ámbito de vida pública, en el que los hombres pueden allegarse en algún grado, de manera directa y espontánea, los unos a los otros. La antipatía es resistencia y repugnancia a simular y escenificar –abyectamente– un mundo que no existe. Rafael Sánchez Ferlosio. Vendrán más años malos y nos harán más ciegos.

La tierra, dijo él, tiene una piel; y esa piel tiene enfermedades. Una de ellas se llama, por ejemplo: «hombre». F. Nietzsche. Así habló Zaratustra.

La verdadera generosidad con el porvenir consiste en dar todo el presente. Albert Camus. El hombre rebelde.

La vida es tan corta, insegura y fugaz que no vale la pena hacer un gran esfuerzo. A. Shcopenhauer. Citado por Rüdiger Safranski en Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía.

Las circunstancias suelen ser la excusa de los errores y la disculpa de las opiniones. Mariano José de Larra, Fígaro. Las circunstancias.

Las cosas no pasan por lo que son, sino por lo que parecen. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Las cosas son lo que de ellas hace su posesión; buenas, para quien sabe usarlas, malas, para quien las usa mal. Terencio. Heautontimorumenos.

¡Llega a ser el que eres! F. Nietzsche. Así habló Zaratustra.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno; incluso lo malo, si poco, no tan malo. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Lo mejor de la vida son sus ilusiones. H. Balzac. Fisiología del matrimonio.

Lo mejor es siempre lo más justo. Homero. La Odisea.

Lo que no me mata me hace más fuerte. Friedrich Nietzsche. Crepúsculo de los ídolos.

Lo que se pliega se conserva entero. Lao zi (El Libro del Tao).

Lo real nunca puede alcanzar a lo imaginado, porque imaginarse las perfecciones es fácil, pero es muy difícil conseguirlas. La imaginación se casa con el deseo y siempre concibe mucho más de lo que las cosas son (…). La esperanza es una gran falsificadora de la verdad. La cordura debe refrenarla, procurando que el disfrute de lo real supere el deseo de lo imaginario. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diversas formas, pero de lo que se trata es de cambiarlo. Karl Marx. Citado por Rüding Safranski en Shopenhauer y los años salvajes de la filosofía.

Los hombres cierran sus puertas ante el sol que declina. W. Shakespeare. Otelo.

Los hombres son naturalmente indiferentes entre sí; las mujeres son enemigas por naturaleza. A. Shopenahuer. El amor, las mujeres y la muerte.

Los malos modos todo lo corrompen, hasta la justicia y la razón. Los buenos todo lo remedian: doran el no, endulzan la verdad y hermosean la misma vejez. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Los ojos son testigos más exactos que los oídos. Heráclito de Éfeso. Citado por Alberto Bernabé en De Tales a Demócrito.

Los perros, de cierto, ladran a quien no conocen. Heráclito de Éfeso. Citado por Alberto Bernabé en De Tales a Demócrito.

Los placeres que se realizan más rara vez son los que más complacen. Demócrito. Citado por Alberto Bernabé en De Tales a Demócrito.

Los que cruzan los mares, mudan de clima, no de carácter. Horacio. Epístola.

Los que se empeñan en destruirse a sí mismos siempre encontrarán un modo de hacerlo. Maya Pines. Los manipuladores del cerebro.

Los regalos hacen esclavos como los latigazos hacen perros. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Más vale no empezar que detenerse. Séneca. Epístolas.

Más vale tarde que nunca. Tito Livio. Historias.

Me he paseado por el universo como por el jardín de una casa que fuese mía. H. Balzac. La piel de zapa.

Me interesa más mi conciencia que la opinión de los demás. Marco Tulio Cicerón. Epistolario a Ático.

Me odian, luego me temen. Cicerón. De oficiis.

Mejor lo intenso que lo extenso. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Menos daña la mala ejecución que la falta de decisión. No se corrompen tanto las materias cuando corren como estancadas. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Nada hay verdaderamente digno de envidia, ¡y cuántos merecen lástima! A. Shopenhauer. El amor, las mujeres y la muerte.

Nada más insensato que una sabiduría a destiempo, ni nada más imprudente que una prudencia fuera de lugar. Obra mal el que no tome las cosas como vienen, el que no baja a andar por la calle, el que no quiere acordarse, al menos, de aquella sabia norma de los banquetes: «O bebes, o te vas»; o el que pretende que la comedia no sea comedia. Es, por el contrario, signo del hombre prudente, como mortal que es, no querer una sabiduría superior a su condición humana común, estar dispuesto a hacer la vista gorda, y a reírse de sus desaciertos con todos los demás. Pero esto precisamente –se me dirá– es de necios. No intentaré negarlo, con tal que se admita que en esto consiste la representación de la comedia de la vida. Erasmo de Roterdam. Elogio de la locura.

Ni quieras con falsas alegrías alegrar mis verdaderas tristezas. Miguel de Cervantes. El Quijote.

Ni temo al poderoso / ni al rico lisonjeo, / ni soy camaleón del que gobierna, / ni me tiene envidioso / la ambición y el deseo / de ajena gloria ni de fama eterna. Lope de Vega. Canción a la libertad.

No comas ajos y cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería. Anda despacio; habla con reposo; pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo; que toda afectación es mala. Come poco y cena más poco; que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago. Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto, ni cumple palabra. Ten cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos, ni de eructar delante de nadie. Miguel de Cervantes. El Quijote.

No es bastante levantar al débil; es necesario aún sostenerlo después. William Shakespeare. Hamlet.

No existen fenómenos morales, sino sólo una interpretación moral de fenómenos. F. Nietzsche. Más allá del bien y del mal.

No hay error sin autor. Baltasar Gracián. El Criticón.

No hay nada en el mundo más blando y suave que el agua, pero nada puede superarla en el combate contra lo duro y resistente, en esto nada puede sustituirla. El agua vence a lo más duro, lo débil vence a lo fuerte, no hay en el mundo quien desconozca esta razón, pero tampoco quien sea capaz de ponerla en práctica. Lao zi (El Libro del Tao).

No hay venganza como el olvido. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

¡No os matéis! Corán, 4, 33/29.

Nos dicen que las huríes moran en el Paraíso, / y que hay fuentes de vino y ojimiel: / Si estos placeres están permitidos en el mundo futuro, / sin duda también es bueno amarlos aquí. Omar Khayyam. El Rubaiyat.

Nos lanzamos siempre hacia lo prohibido y deseamos lo que se nos niega. Ovidio. Amores.

Nuestra fe en otros delata lo que nosotros quisiéramos creer de nosotros mismos. F. Nietzsche. Así habló Zaratustra.

Nunca venerará adecuadamente la imagen en el altar quien primero la vio como madera en el campo. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Odio al compañero de bebida que no olvida nunca, dice el proverbio griego. Las locuras de la última juerga deben enterrarse en eterno olvido para así dar amplio lugar a las locuras de la próxima. David Hume. Investigación sobre los principios de la moral.

¡Oh, gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas! F. Nietzsche. Así habló Zaratustra.

Oh, Pan querido, y demás dioses de este lugar, concededme el ser bello en mi interior. Y que cuanto tengo al exterior sea amigo de lo que hay dentro de mí. Ojalá considere rico al sabio, y sea el total de mi dinero lo que nadie sino el hombre moderado puede llevarse consigo o transportar. ¿Necesitamos pedir algo más, Fedro? A mí lo que he suplicado me basta. Platón. Fedro. Plegaria de Sócrates.

Para ser popular hay que ser mediocre. Óscar Wilde. El retrato de Dorian Gray.

Pequeñas cosas dejo, grandes persigo. Ovidio. Las Metamorfosis.

Pero si un ruido, un olor, ya oído o respirado antes, se oye o se respira de nuevo, a la vez en el presente y en el pasado reales sin ser actuales, ideales sin ser abstractos, en seguida se encuentra liberada la esencia permanente y habitualmente oculta de las cosas, y nuestro verdadero yo, que, a veces desde mucho tiempo atrás, parecía muerto pero no lo estaba del todo, se despierta, se anima al recibir el celestial alimento que le aportan. Un minuto liberado del orden del tiempo ha recreado en nosotros, para sentirlo, al hombre liberado del orden del tiempo. Y se comprende que este hombre sea confiado en su alegría, aunque el simple sabor de una magdalena no parezca contener lógicamente las razones de esa alegría; se comprende que la palabra “muerte” no tenga sentido para él; situado fuera del tiempo, ¿qué podría temer del futuro? Marcel Proust. En busca del tiempo perdido, VII: El tiempo recobrado.

Piensa que cada día es el último que luce para ti, vivirás con gratitud la hora que ya no esperabas. Horacio. Epístolas.

Piensa que es mejor ser sensatamente desafortunados que gozar de buena fortuna con insensatez. Epicuro. Carta a Meneceo.

Por lo que más se nos castiga es por nuestras virtudes. F. Nietzsche. Más allá del bien y del mal.

Porque un hombre de juicio justo entre personas que están en el error, se parecerá a aquel cuyo reloj marcha bien en una ciudad donde todos los relojes andan desarreglados. Él sabe la hora exacta; pero ¿qué le importa? Todo el mundo se guía por los relojes públicos, que marcan una hora fatal, aun los que saben que sólo el reloj del primero da la hora verdadera. A. Shopenhauer. Arte del buen vivir.

Pues nos movemos –todos– en dos mundos: el mundo interior de nuestra conciencia y un mundo exterior de participación en la historia de nuestro tiempo y lugar. Joseph Campbell. Las máscaras de Dios: Mitología creativa.

¿Qué es la avaricia? Es un constante vivir pobremente por miedo a la pobreza. Bernardo de Claraval. Epístola.

¿Qué es la gota en el viento / que grita al mar: soy el mar? Antonio Machado. Soledades. Orillas del Duero.

Que seas limpio, y que te cortes las uñas, sin dejarlas crecer, como algunos hacen a quien su ignorancia les ha dado a entender que las uñas largas les hermosean las manos, como si aquel excremento y añadidura que se dejan de cortar fuese uña, siendo antes garras de cernícalo lagartijero: puerco y extraordinario abuso. Miguel de Cervantes. El Quijote.

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti. F. Nietzsche. Más allá del bien y del mal.

Quien desea, pero no posee, segrega un veneno interior. André Maurois. Balzac.

¿Quieres predisponer a alguien a favor tuyo? Fíngete desconcertado ante él. F. Nietzsche. Más allá del bien y del mal.

Quien sólo piensa en lo que va a conseguir, no piensa en lo que ya ha conseguido. Nada tan propio de la codicia como la ingratitud. Michel de Montaigne. Ensayos.

Rascad la epidermis de un escéptico y casi siempre encontraréis debajo los nervios doloridos de un sentimental. Daniel d’Arc. Pequeño breviario del Parisino.

Sabemos lo que somos, pero no sabemos lo que podemos ser. W. Shakespeare. Hamlet.

Salta a los ojos que en la primera entrevista de dos mujeres hay más contención, disimulo y reserva que en una primera entrevista entre hombres. A. Shopenahuer. El amor, las mujeres y la muerte.

Se vive más de oídas que de lo que vemos. Vivimos de la fe ajena. El oído es la segunda puerta de la verdad y la principal de la mentira. De ordinario la verdad se ve y excepcionalmente se oye. Raras veces llega en su puro elemento y menos cuando viene de lejos: siempre trae algo de mezcla de los ánimos por donde ha pasado. La pasión tiñe de sus colores todo lo que toca, en contra o a favor. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Ser inteligente es una ventaja si se sabe ocultar. Mae West. Citada por David M. Buss en La evolución del deseo.

Si de noche lloras por el sol, no verás las estrellas. Rabindranath Tagore. Pájaros perdidos.

Si el bien tiene una causa, ya no es bien; y si tiene consecuencias, una recompensa por ejemplo, tampoco es bien. Eso es cabalmente lo que sé y lo que todos sabemos. León Tolstoi. Ana Karenina.

Si no ansías muchas cosas, lo poco te parecerá mucho. Demócrito. Citado por Alberto Bernabé en De Tales a Demócrito.

Si no disfrutas la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas gozar? Arturo Graf. Ecce homo.

Siempre se estima más lo que menos se espera. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Sin salir de la propia casa, se conoce el mundo. Lao zi (El Libro del Tao).

Son muchos los que han pensado que el arrepentimiento pretende un imposible: borrar el pasado. Quidquid feci adhuc infectum ese mallem, exclama Séneca: quisiera no haber hecho lo que hice, quisiera que lo que hice no estuviese ahí ante mí, cuajado para siempre. Pero ya está inexorablemente hecho. Y lo de menos es el hecho como tal, el hecho exterior y, por tanto, separado ya de mí. Lo grave es que a través de cada uno de mis actos me he ido haciendo yo; de tal modo que ellos han dejado su huella impresa en mí, han modelado mi êthos, mi carácter. Por eso de nada serviría, suponiendo que fuera posible, revocar mis acciones pasadas, en virtud de una reversión, de una marcha atrás en la vida. Supongamos que, por un milagro, pudiésemos quedarnos, solamente, con las acciones de las que estamos satisfechos, y rechazar por infectas, por no hechas, aquellas otras de las que nos avergonzamos. ¿Habríamos ganado mucho con ello? No. Las acciones ya pasaron, tal vez no las recuerde nadie, casi ni yo mismo. Pero yo, después de cometerlas, y por el hecho de haberlas cometido, soy diferente del que era antes. Mientras no se borrase esa diferencia en mí mismo y no simplemente en los hechos, poco habría ganado. J. L. Aranguren. Ética de la felicidad y otros lenguajes.

Tengo por cosa bien hecha que el hombre coma y beba, y disfrute con alegría del fruto de las fatigas que ha de soportar en este mundo, durante los días de vida que Dios le conceda, y ésta es la suerte que le pertenece. Eclesiastés.

Tienes, tendrás (habes, habeberis). Adagio de Petronio citado por Schopenhauer en Arte del buen vivir.

Todas las cosas grandes maduran lentamente. Arthur Shopenhauer. Citado por Joseph Campbell en Las máscaras de Dios: Mitología primitiva.

Todas las cosas tienen su tiempo y todo lo que hay debajo del cielo pasa en el término que se le ha prescrito. Hay tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo que se plantó. Eclesiastés.

Todo cuanto existe fuera de nosotros le dice al individuo que no es nada. Pero lo que encierra le persuade de que lo es todo. X. Doudan. Pensamientos, ensayos y máximas.

Todo querer tiene por principio una carencia. A. Shopenhauer. El amor, las mujeres y la muerte.

Trabajamos a menudo por adquirir cosas que, una vez obtenidas, no están a nuestra altura. Arthur Shopenhauer. Arte del buen vivir.

Un acto realizado no puede borrarse y ningún poder es capaz de lograr que deje de ser. En el momento en que dicho acto se realizó, la luz lo ha asido, trasladándolo al cielo con la rapidez del relámpago. Incorporado a un rayo de luz eterna se transmitirá eternamente en el infinito. C. Flammacarion. Lumen. 

Un chiste oído por segunda vez no producirá apenas efecto. Una obra teatral no alcanzará por segunda vez la impresión que en el espectador dejó la vez primera. Rara vez comenzará el adulto la relectura de un libro que le ha gustado mucho inmediatamente después de concluirlo. La novedad será siempre la condición del goce. Sigmund Freud. Más allá del principio del placer. 

Un hijo de casa noble abofeteará al insolente que ponga en duda la virtud de su madre; sin embargo, él mismo no oculta que su abuela tuvo ciertos devaneos; y, en cuanto a su tatarabuela, si por ventura obtuvo favores de Luis XIV, su vanagloria es grande. De este modo la vergüenza de los nuestros, a medida que se aleja de nosotros, se convierte en gloria. Edmond About. La marquesa de Louvore. 

Un hombre que ha olvidado las bellas noches pasadas en el bosque a la luz de la luna, sufre todavía el reuma que cogió allí. Marcel Proust. En busca del tiempo perdido, VI. La fugitiva. 

Un placer sin riesgos nos complace menos. Ovidio. El arte de amar.

Un tuerto es mucho más incompleto que un ciego, porque sabe lo que no tiene. Víctor Hugo. Nuestra Señora de París. 

manos pecho compasion

Una pizca de falta de razón forma parte incluso del buen gusto. F. Nietzsche. Más allá del bien y del mal. 

Uno no se debe mostrar igualmente inteligente con todos, ni se deben emplear más fuerzas de las necesarias. Ni derroches de sabiduría ni de méritos (…). No se haga de la ostentación la norma, pues al día siguiente no causará admiración. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia. 

Vale más buena esperanza que ruin posesión. Miguel de Cervantes. El Quijote. 

Valer y saberlo mostrar es valer dos veces. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia. 

Vanidad de vanidades, dijo el Eclesiastés; vanidad de vanidades, y todo es vanidad. Eclesiastés. 

¡Ve! ¡Puedes encontrar otras tierras distintas a las tuyas, otros países distintos del tuyo, pero nunca encontrarás otra alma más que la tuya! Las mil y una noches. 

Veo lo mejor y lo apruebo, pero sigo lo peor. Frase de Medea en Las Metamorfosis de Ovidio.  

Yo soy un discípulo del filósofo Dionisio, preferiría ser un sátiro antes que un santo. F. Nietzsche. Ecce homo.

 

AUDACIA y VALENTÍA

 

A los audaces ayudan los dioses. Ovidio. Las Metamorfosis. Tomada de la célebre frase A los osados sonríe la fortuna, de La Eneida de Virgilio.

Como ya se tiene el no, váyase en busca del sí con destreza, que la mayoría de las veces no se consigue porque no se intenta. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

El hombre, si es audaz, es más afortunado en lo que emprende. Homero. La Odisea.

En la adversidad hay que elegir la vía temeraria. Séneca. Agamenón.

Era un poco cobarde, o, por decirlo más suavemente, conservador. F. Dostoievsky. El idiota.

Estoy conforme en que “dos y dos son cuatro” es una cosa excelente, pero si hemos de ser justos hay que reconocer que la fórmula “dos y dos son cinco” es también a veces una cosa muy bonita. F. Dostoievsky. Apuntes del subsuelo.

Grande es el ingenio en el dolor y acude la astucia en la desgracia. Ovidio. Las Metamorfosis.

Han proclamado como sentido común lo que no es más que cobardía, y con ello se consuelan engañándose a sí mismos. F. Dostoyevski. Apuntes del subsuelo.

La cobardía es la madre de la crueldad. Michel de Montaigne. Ensayos.

La fortuna se cansa de llevar a uno a cuestas durante mucho tiempo. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

No fue tan vergonzosa la derrota como honroso haber luchado. Ovidio. Las Metamorfosis.

COMPASIÓN y GENEROSIDAD

Al que te pide, dale, y no esquives al que pretende de ti algún préstamo. Mateo, 5, 42.

El pobre hace más bien al rico aceptando su caridad, de lo que el rico hace al pobre al ofrecerle. Talmud.

La compasión que nace en nuestro espíritu al ver a una persona que sufre es un milagro de la naturaleza, puesto que en aquel instante nos hace experimentar un sentimiento completamente independiente de nuestro beneficio o placer, que sólo se relaciona con el prójimo sin que exista mezcla alguna de nosotros mismos. G. Leopardi. Zibaldone de pensamientos.

PRUDENCIA

 

A la mirada de lince, un interior de tinta de calamar. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

A quien pide con prisa (lo que es una treta para engañar a la prudencia), conceder tarde. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Actúa antes de que suceda, pon orden antes de que estalle el desorden. El árbol que apenas consigues abrazar, ha nacido de una punta minúscula; la torre de nueve pisos, comenzó por una espuerta de tierra. Lao zi (El Libro del Tao).

Basta una nube para eclipsar a todo un sol. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Cabe no tener razón de puro tenerla demasiado. José Ortega y Gasset. Prólogo de Del Amor, de Stendhal.

Cuando te llame algún poderoso, excúsate; por lo mismo serás llamado con mayor empeño. Eclesiástico.

Es mejor que el hombre prudente evite que le midan la profundidad de su sabiduría y méritos, si quiere que todos le veneren. Que sea conocido pero no comprendido. Que nadie le averigüe los límites de la capacidad, para huir del peligro evidente del desengaño. Que nunca dé lugar a que ninguno le alcance del todo. Causa mayor veneración la opinión y la duda sobre dónde llega la capacidad de cada uno que la evidencia de ella, por grande que fuera. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Es prudente no fiarse nunca por completo de quienes nos han engañado una vez. R. Descartes. Discurso del método.

Mirad que os envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto, habéis de ser prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Mateo, 10, 16.

Pasa desapercibido mientras vivas. Epicuro. Citado por Carlos García Gual en Epicuro.

Poner piedras preciosas en el sepulcro de un muerto equivale a dejar que sus huesos blanqueen en el campo raso. Confucio. Citado por Richard Wilhelm en Confucio.

REBELDÍA

Aprended a decir que no: que lo bueno no es bueno porque le guste a uno, sino que lo bueno es bueno, y no puede ser malo más que por engaño y miedo impuesto desde Arriba (para venderos enseguida lo malo como bueno). Agustín García Calvo. De la felicidad.

Cuando la acción se ha vuelto inercia y rutina, ya sólo la omisión es resistencia, deliberación y libertad. Rafael Sánchez Ferlosio. Vendrán más años malos y nos harán más ciegos.

[Diógenes el cínico] elogiaba a los que se disponían a casarse y no se casaban, a los que iban a hacerse a la mar y no zarpaban, a los que iban a entrar en política y no lo hacían, a los que iban a criar a sus hijos y no los criaban, y a los que estaban preparados para servir de consejeros a los poderosos y no se acercaban a ellos. Diógenes Laercio. Vida de los filósofos.

La regla es ir contra las reglas cuando no se puede conseguir de otro modo un resultado feliz. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Mónimo de Siracusa [discípulo de Diógenes] debió de ser un personaje pintoresco bien conocido en Atenas, ya que el comediógrafo Menandro lo citaba en una de sus piezas (…). Era esclavo de un banquero y un buen día, en un alegre gesto que los bienpensantes consideraron un repentino ataque de locura, comenzó a arrojar las monedas que su patrón tenía en su mesa de banquero. Un espléndido ademán, bien digno de un cínico, que debió de despertar un súbito alboroto y fue luego causa de que su dueño lo manumitiera, pensando, sin duda, que no podía sacar ningún partido de siervo tan alocado. Ese gesto de tirar por los aires el dinero sigue siendo considerado como una manifestación de desvarío, y no una proclama ideológica. Pero a Mónimo le resultó muy provechoso, ya que así tuvo todo su tiempo libre para escuchar a Diógenes. Carlos García Gual. La secta del perro.

¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice no (ante una injusticia). Albert Camus. El hombre rebelde.

Se puede someter a un hombre vivo y reducirlo al estado histórico de cosa. Pero si muere negando, reafirma una naturaleza humana que rechaza el orden de las cosas. Albert Camus. El hombre rebelde.

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