Cultura

Citas sobre medicina locura y veje

Aunque considerados imprescindibles, algunos autores tildan a los médicos de oscurantistas y de esquivar la responsabilidad de sus errores a costa de la vida de sus pacientes. En cuanto a las enfermedades, la locura es la más mencionada en el sentido de demencia inofensiva (tan elogiada por Erasmo), pero también como ligera y ocasional enajenación mental rayana con la genialidad.

Esta demencia inofensiva es propia de la vejez, época de la vida que, pese al declive físico que se experimenta, no tiene por qué ser forzosamente triste, aunque inevitablemente suele estar teñida de melancolía. A continuación citas sobre medicina, locura y vejez:

Había en Egipto una ley más justa por la cual hacíase cargo del paciente el médico los tres primeros días por cuenta y riesgo del paciente; mas transcurridos los tres días, por los suyos propiosMichel de Montaigne. Ensayos.Hay dos tipos de locura: la que envían las furias vengadoras desde el infierno cuando lanzan serpientes venenosas y asaltan los corazones de los hombres con la pasión de la guerra, la sed inextinguible del oro, el amor prohibido y criminal, el parricidio, el incesto, el sacrilegio o cualquier otra peste. O cuando persiguen a un alma culpable y consciente con las furias y fantasmas del terror. Hay otra locura muy distinta de ésta: procede de mí y es deseable por encima de todo. Aparece cuando el alma se siente liberada de las preocupaciones y angustias por una especie de desvarío, inundándola al mismo tiempo de deliciosos perfumes. Esta clase de desvarío es el que desea Cicerón en su carta a Atico, como supremo don de los dioses, para poderse liberar de tantos males. No dejaba de tener razón aquel ciudadano de Argos [Horacio, Epístolas], cuya locura le llevaba a pasar días enteros sentado en el teatro, viendo, aplaudiendo y gozando. Se imaginaba que se estaban representando tragedias estupendas, cuando de hecho no se representaba nada. Por lo demás, se producía correctamente en su vida: «Complaciente con sus amigos: / amante de su mujer; / tolerante con los siervos, / sin dar muestras de irritación / porque le descorcharan una botella». Una vez, cuando sus familiares le curaron a fuerza de pócimas, y vuelto a sus cabales, protestó diciendo: «Me habéis matado, amigos. / No se conserva, se mata / a quien habéis quitado el placer, / arrancándole por la fuerza el desvarío de la mente». Erasmo de Roterdam. Elogio de la locura.

Jamás hubo un gran talento sin un poco de locuraSéneca. De la tranquilidad de ánimo.

Muchas veces nace la enfermedad del mismo remedio. No es la peor regla del vivir el dejar estar las cosasBaltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

No hablemos mal de los médicos. Poseen el sentido de la elegancia. Hagamos justicia al ingenio con que saben hacer que cada medio siglo, se rejuvenezca el vocabulario de las enfermedades y, con ello, su prestigio. Acicalado y pimpante, he aquí bajo el hombre de cefalalgia, como cobra aire distinguido nuestro plebeyo dolor de cabeza. Francis de Miomandre. La moda.

Ocurrencias felices que suele tener la demencia, y que ni la más sana razón y lucidez podrían soltar con tanta suerte. W. Shakespeare. Hamlet.

Quiérase o no, estamos viviendo en un mundo de eufemismos y de absurdos disimulos. Por ejemplo, el hombre que le entierra a uno se hace llamar técnico funerario. Todo el mundo, excepto el cadáver, sabe que es un enterrador, pero este título fantástico ayuda a convencer a los deudos de que su amado no está realmente muerto, sino que sólo se ha ausentado por unos pocos millones de años. El desgraciado que te persigue con la escritura de un bungaló, que sin duda alguna se caerá a pedazos para cuando pagues la última mensualidad del piano, no se hace llamar ya vendedor de una inmobiliaria. Ahora se cataloga como agente de bienes raíces. El barrendero que se abre camino a escobazos por la vida, se califica ingeniero sanitario. Pero estos son burdos sofismas. Cuando se trata de un verdadero oscurantismo, ningún grupo ha tenido tanto éxito en disimular sus sucias actividades como la profesión médica. Por una u otra razón, todos han eliminado sus títulos originales. Necesité varios años antes de saber qué clase de médico me disponía a visitar. El pediatra solía ser llamado médico de infancia. El callista es ahora pedicuro. Un quiromasajista es un sádico que se pasa media hora deformándote la espina dorsal y la siguiente media hora esperando a que recobre su posición original. Incidentalmente, a guisa de información inútil, pero que tal vez desees utilizar en una reunión, la única diferencia entre un quiromasajista y un osteópata estriba en que el nombre del primero es más largo. Me avergüenza decirte la edad que tenía cuando descubrí que un ginecólogo es un médico que hace cosas misteriosas con las mujeres. (También hay otras personas que hace cosas misteriosas con las mujeres, pero hasta ahora todavía no he descubierto cómo se les llama en público). ¿Sabes tú, querido lector, lo que es un proctólogo? Bueno, yo sí. Pero no hablemos de este tema. El dentista se califica ahora de odontólogo (…). ¿Qué hay en la medicina que hace que todos sus practicantes parezcan avergonzados de su trabajo? ¿Por qué insisten en ocultar su profesión bajo seudónimos desorientadores? Groucho Marx.Groucho y yo.

Se encierran algunos locos en un manicomio para hacer creer que los que están fuera son cuerdosCharles Louis de Secondat, barón de Montesquieu. Cartas persas.

Veo que es el oficio mejor de todos. Tanto si se obra bien como mal, pagan igualmente. No se nos culpa de nada, y hacemos lo que nos viene en gana. El zapatero no puede echar a perder un trozo de suela sin perder lo que le ha costado el trozo de suela. Mas se puede mandar una persona al otro mundo, sin que nada cueste. La culpa no es nuestra, la culpa es del que se muere. Y lo bueno de esta profesión es que, entre los muertos, hay la honradez y discreción mayores del mundo. Jamás he visto que alguno de ellos se haya quejado del médico que lo ha matado. Molière. El médico a palos.

Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestroGibran Khalil Gibran. El loco.

VEJEZ

Ayer florecía / hoy se marchitaCanción otomí citada por José Alcina Franch en Mitos y literatura azteca.

El anciano es un hombre que ha comido y que observa cómo los demás comenH. Balzac.Pensamientos.

Nada más ver esto, Medea empuña una espada y le corta las yugulares al anciano, deja que salga la sangre vieja y lo atiborra de su elixir; cuando Esón lo absorbió, por la boca y por la herida, su barba y sus cabellos se despojaron de sus canas y cobraron de inmediato color negro, huye derrotada la demacración, se esfuman la palidez y la decrepitud, se llenan las profundas arrugas con carne nueva, y sus miembros se muestran vigorosos; se maravilla Esón y recuerda que así era él en otro tiempo, cuarenta años atrásOvidio. Las Metamorfosis. Esón, padre de Jasón, es rejuvenecido por la magia de Medea.

Nadie es tan viejo que no crea poder vivir, por lo menos, otro año. Cicerón. De la senectud.

Un anciano agradable es el gracioso que sabe hablar en serioDemócrito. Citado por Alberto Bernabé en De Tales a Demócrito. 

Una experiencia humana individual debería ser como un río, pequeño al principio, estrechamente contenido entre sus orillas, que se precipita apasionadamente por encima de los cantos rodados y las cascadas. El río se ensancha de manera gradual, las orillas retroceden, las aguas fluyen más serenas y, al final, sin ninguna ruptura visible, se mezclan con el mar y pierden sin dolor su ser individual. El hombre que, en su vejez, puede ver la vida de esta manera, no padecerá el temor a la muerte, puesto que las cosas que le interesan seguirán existiendoBertrand Russell. Retratos.

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