Cultura

Citas sobre politica y justicia

En general, la opinión que los autores tienen de la política es bastante desfavorable. Aunque muchos la consideran imprescindible, también la tienen por injusta y hasta aconsejan mantenerse prudentemente apartado de ella, para no caer en la infelicidad permanente. Arrogantes, intransigentes,

doctrinarios, manipuladores, son algunos de los adjetivos que utilizan algunos autores para calificar a los políticos. Tampoco es favorable la opinión que tienen los pensadores de la justicia como institución. En cualquier caso, son partidarios de impartirla con misericordia y compasión, es decir, con un alto grado de proteccionismo para el acusado. A continuación destacamos algunas citas sobre política y justicia:

POLÍTICA

Aborrezco la política y la fe en la política porque hace a las personas arrogantes, doctrinarias, intransigentes e inhumanas. No creo en las fórmulas del homiguero, la colmena humana; no creo en la “république démocratique, sociale et universelle”; no creo que la humanidad haya sido hecha para lo que se está denominando “felicidad”, ni siquiera que “desee” esta “felicidad”; no creo en la “creencia”, sino más bien en la desesperanza, porque ésta abre el camino a la liberación; creo en la humildad y el trabajo; el trabajo en uno mismo, y me parece que la forma suprema, más noble, más severa y más dichosa de esa clase de trabajo es el arte. Thomas Mann. Reflexiones de un apolítico.

Antístenes [precursor del cinismo] no renunciaba a sus deberes cívicos, aunque se distanciase de la política efectiva. «Hay que acercarse a ella como al fuego, no demasiado, para no quemarse, ni apartarse mucho, para no helarse». Carlos García Gual. La secta del perro.

¡Ay del día en que lancen a los vientos / el ¡sálvese el que pueda! los hambrientos! Ramón de Campoamor. Humoradas.

Castilla miserable, ayer dominadora, / envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.Antonio Machado. Campos de Castilla. A orillas del Duero.

Con monótona regularidad, el pueblo teme neciamente a inofensivos chivos expiatorios, y confía ciegamente en peligrosos profesionales del sacrificio. Thomas Szasz. Droga y ritual.

Con un gobierno difuminado, el pueblo se vuelve honrado. Con un gobierno vigilante, el pueblo se hace malicioso. Lao zi (El Libro del Tao).

Cuando los romanos asistían a ver luchar a los gladiadores, se les entregaba una cesta, llamada sportula, que contenía pan, aceite, carne de cerdo y, en ocasiones, vino, y en la que había suficiente cantidad como para hartarse mientras disfrutaban del espectáculo, y para que sobrase y la pudiesen terminar en casa en compañía de su familia. «Roma –dijo el poeta satírico Juvenal– está gobernada a base de pan y circo». Carson I. A. Ritchie. Comida y civilización.

Cuando un ejército celebra sus triunfos sobre los enemigos vencidos, no se considera esta victoria como obra de los soldados y de sus fatigas; es el general quien se lleva toda la gloria, cuando lo cierto es que fue el único que se mantuvo en un sitio apartado durante la batalla. Eurípides. Andrómaca.

Cuantas más prohibiciones, más se empobrece el pueblo. Lao zi (El Libro del Tao).

El buen pastor esquila las ovejas, pero no las devora. Suetonio. Vida de Tiberio.

El descubrimiento de que el hombre puede ser manipulado científicamente y que los gobiernos pueden dirigir a las masas en uno u otro sentido, según su conveniencia, es una de las causas de nuestro infortunio. Bertrand Russell. Compendio de pacotilla intelectual.

El fascismo es, efectivamente, el desprecio. A la inversa, toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara e instaura el fascismo. Albert Camus. El hombre rebelde.

El mundo está lleno de gente que cree que puede gobernar la vida de los demás sólo con conseguir que se apruebe una ley. Groucho Marx. Groucho y yo.

El papel del intelectual, políticamente comprometido sí, pero no comprometido en un partido o, si lo está, comprometido con la base, actuando desde ésta críticamente, es enormemente importante para evitar que se caiga en la “identificación” con el líder (culto a la personalidad) o con el partido (“mística” del partido). J. L. Aranguren. La moral social.

El revolucionario es, al mismo tiempo, rebelde o ya no es revolucionario, sino policía y funcionario que se vuelve contra la rebelión. Pero si es rebelde, termina alzándose contra la revolución. Por lo tanto, no hay progreso de una actitud a otra, sino simultaneidad y contradicción que crece sin cesar. Todo revolucionario termina siendo opresor o hereje. En el universo puramente histórico que han elegido, rebelión y revolución van a parar al mismo dilema: o la policía o la locura. Albert Camus. El hombre rebelde.

El sistema de partidos del parlamento moderno utiliza la estructura psicológica de los ejércitos combatientes. Luchan renunciando a los muertos. Se supone que el número mayor vencería en un choque cruento (…). Lo solemne de todos estos quehaceres proviene de la renuncia a la muerte como instrumento de decisión. Con cada una de las papeletas, la muerte, por decirlo así, se descarta. Pero lo que ella había logrado, la fuerza del opositor, es concienzudamente consignado en un número. Quien juega con estos números, quien los borronea, quien los falsifica, vuelve a hacerle lugar a la muerte y no lo advierte. Los entusiastas amantes de la guerra, que de buena gana se burlan de las papeletas de voto, sólo confiesan con ello sus propias sanguinarias intenciones. Las papeletas de voto como los tratados son para ellos nuevos jirones de papel. El que no estén empapados de sangre les parece despreciable; para ellos sólo valen las decisiones por la sangre. Elías Canetti. Masa y poder.

En ciertos momentos críticos, los políticos necesitan encontrar un chivo expiatorio. Esta víctima brota como producto de estrategias políticas, más o menos conscientes, especialmente cuando los fundamentos de la autoridad se debilitan (…). En nuestros días, el poder suele utilizar los medios de comunicación para exagerar la peligrosidad del supuesto enemigo, y así consigue tres resultados: a) Restablecer la solidaridad social, que estaba debilitándose; b) Apartar la atención pública de los problemas reales y desviarla hacia problemas “montados” por la propaganda; c) Crear admiración y gratitud hacia las personas e instituciones que combaten contra los adversarios del bien común (…). No raras veces el poder necesita vocear con toda clase de megáfonos ciertos delitos de drogas para así lograr la (discutible y quizá injusta) unidad y aceptación de los valores políticamente defendidos. Y para silenciar otros delitos más graves, por ejemplo, de fraudes fiscales, de urbanismo, de corrupción pública, etc. A. Beristain. Citado por A. Escohotado en Historia de las drogas.

En la política sucede como en el teatro: hay actores que recitan públicamente lo que no han escrito. Carlo Dossi. Las notas azules.

Era un poco cobarde, o, por decirlo más suavemente, conservador. F. Dostoievsky. El idiota.

Es mejor figurar entre los perseguidos que entre los perseguidores. Talmud – Bavá Kamá.

Hay que liberarse de la cárcel de los intereses culturales y de la política. Epicuro. Sentencias vaticanas.

Invocar los horrores del pasado para justificar los del presente es una burda hipocresía.Bertrand Russell, en el discurso que escribió dos días antes de morir (2-2-1970), para la Conferencia Internacional de Parlamentarios de El Cairo, en el que condenaba a Israel por bombardear a Egipto. Citado por Al Seckel en la Introducción de Sobre Dios y la religión.

La afirmación de la libertad parecía lo bastante noble para justificar la violencia. Ésta se produjo, desde luego, pero entretanto se perdió la libertad. Bertrand Russell. Mis reminiscencias religiosas.

La democracia, maravilla que no tiene ya nada que ofrecer, es, a la vez, el paraíso y la tumba de un pueblo. La vida sólo tiene sentido gracias a la democracia, pero a la democracia le falta vida. E. M. Cioran. Historia y utopía.

La pobreza en una democracia es preferible al llamado bienestar de manos de los poderosos, en la misma medida en que la libertad lo es a la esclavitud. Demócrito. Citado por Alberto Bernabé en De Tales a Demócrito.

Las abejas dejan de zumbar al posarse sobre las flores; de igual modo los radicales enmudecen cuando ocupan sus puestos en la Cámara de los Comunes. T. Moore. Irish Melodies.

Nadie creyó jamás, realmente, que la opinión de la mayoría en una votación sea asimismo por su mayor peso la más sensata. Elías Canetti. Masa y poder.

Política: arte ramplón / que se aprende mal y pronto, / es constante ocupación / de algún sabio y mucho tonto. Manuel del Palacio. Cien sonetos políticos.

Pues nada hay tan estúpido (…) como que un candidato halague al pueblo y trate de comprar su voto con dádivas, corra tras el aplauso de un rebaño de necios, se sienta satisfecho de sus aclamaciones y se deje llevar en cortejo triunfal, como pendón al viento, para terminar representado en el foro en estatua de bronce. Pon la adopción de nombres y apellidos. Pon los honores divinos tributados a este hombrecillo, y añade que en ceremonias oficiales se eleve al rango de dioses a los tiranos más criminales. ¿Quién puede negar que todo esto es totalmente absurdo? Y, sin embargo, de aquí surgieron las hazañas de héroes colosales, puestos por las nubes en los escritos de tantos hombres ilustres. Esta misma insensatez crea naciones y mantiene imperios, autoridades, la magistratura, la religión, los consejos y los tribunales. Toda la vida humana, en fin, no es más que una especie de deporte de la insensatez. Erasmo de Roterdam. Elogio de la locura.

Quien desafía a los hombres y los desprecia, conquista su respeto y llega a ser su legislador. F. Dostoyevski. Crimen y castigo.

Si el pueblo pierde el miedo al poder aparecerá entonces un gran poder. Lao zi (El Libro del Tao).

Tener ideología no es tener ideas. Éstas no son como las cerezas, sino que vienen sueltas, hasta el punto de que una misma persona puede juntar varias que se hallan en conflicto unas con otras. Las ideologías son, en cambio, como paquetes de ideas preestablecidas, conjuntos de tics fisionómicamente coherentes, como rasgos clasificatorios que se copertenecen en una taxonomía o topología personal socialmente congelada. Sólo hay unos cuantos tipos de persona y cada cual desea ser reconocido por aquellos a quienes pertenece. Ésta es la única función de las ideologías; y las ideas, encerradas en paquetes tales, se ven supeditadas a este único y tristísimo papel. Rafael Sánchez Ferlosio. Vendrán más años malos y nos harán más ciegos.

Y así es a nuestros ojos la doctrina epicúrea el modelo, frente a la Ciencia normal o aristotélica, de toda doctrina “de izquierdas” o contestataria que pretenda ser positiva al mismo tiempo; no en vano atrajo este materialismo la atención, por ejemplo, de C. Marx para su tesis doctoral sobre las diferencias entre Demócrito y Epicuro. Agustín García Calvo, en la Introducción de De la naturaleza de las cosas, de Lucrecio.

Y mucho se equivoca, me parece, quien cree que es más sólida y duradera la autoridad que se debe a la fuerza que la que se apoya en la amistad. Terencio. Adelfos.

JUSTICIA

Es mejor figurar entre los perseguidos que entre los perseguidores. Talmud – Bavá Kamá.

Hacían mal en juzgar a un todo del que sólo conocían una pequeñísima parte. Voltaire. Zadig.

Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia, que las informaciones del rico. Miguel de Cervantes. El Quijote.

Piensa antes en sonrojar al culpable que en derramar su sangre. Tertuliano. Apologeticus.

Si acaso doblases la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia. Miguel de Cervantes. El Quijote.

Un hombre juzgando a otro constituye un espectáculo que me haría morir de risa si no me moviese a compasión. G. Flaubert. Pensamientos.

Vale más arriesgarse a salvar a un culpable, que condenar a un inocente. Voltaire. Zadig.

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