Citas sobre Sueño y Muerte

Citas sobre Sueño y Muerte

La muerte forma parte de la vida; es su epílogo. Un epílogo breve, muy breve, por cuanto dura un instante. En consecuencia no debe temerse a lo que sucederá en apenas un instante. Otra cosa es la agonía, que sí puede ser larga y angustiosa, razón por la cual muchos pensadores defienden la eutanasia como forma de garantizar una muerte digna, rápida e indolora.

            Equiparar la muerte al sueño es un recurso muy antiguo y conocido, pero no por ello menos efectivo a la hora de elucubrar sobre lo que nos espera más allá de la expiración. También es frecuente entre los autores la cavilación sobre cuándo estamos realmente soñando o en vigilia.

A veces el sol, con buena luz, suele retirarse a una nube porque no lo vean caer, y deja con la duda de si se puso o no. Se deben evitar los ocasos para no reventar de desaires. Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia.

Al abolir el tiempo, el sueño suprime la muerte. Los difuntos se aprovechan de ello para importunarnos. E. M. Cioran. Historia y utopía.

Al igual que no contravengo las leyes hechas contra los ladrones, cuando me llevo lo que es mío y cuando abro mi bolsa; ni las de los incendiarios cuando quemo mi leña: no estoy sujeto a las leyes contra los criminales por haberme quitado la vida. Michel de Montaigne. Ensayos.

Así que el más espantoso de los males, la muerte, nada es para nosotros, puesto que mientras nosotros somos, la muerte no está presente, y, cuando la muerte se presenta, entonces no existimos. Epicuro. Carta a Meneceo.

Aun el jade se rompe, / aun el oro se quiebra, / aun el plumaje del quetzal se rasga… / ¡No se sirve para siempre en la tierra! / ¡Sólo un breve instante perduramos! Poema elegíaco citado por José Alcina Franch enMitos y literatura azteca.

 

Ayer se fue; mañana no ha llegado, / hoy se está yendo sin parar un punto; / soy un Fue y un Será y un Es cansado. / En el hoy y mañana y ayer junto / pañales y mortaja, y he quedado / presentes sucesiones de difunto. Francisco de Quevedo. ¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?

Cada suicidio es un poema sublime de melancolía. H. Balzac. La piel de zapa.

Cerca, tu olvido sobre todo; cerca, el olvido de todos sobre ti. Marco Aurelio. Meditaciones.

Cuando hay que devolver el cuerpo a los elementos y reanimar la Naturaleza bajo otra forma, que es lo que se llama morir, cuando este momento de metamorfosis llega, haber vivido una eternidad o haber vivido un día es exactamente lo mismo. Voltaire. Micromegas.

Desecha todo, y retén sólo estas pocas cosas, y todavía recuerda que sólo vive cada cual este presente tan breve. El resto, o ya se ha vivido, o es incierto. Breve es pues lo que cada cual vive. Pequeño es el rincón de la tierra donde vive. Pequeña también la fama póstuma más larga, y está a través de la sucesión de hombres que rápidamente morirán, y que no saben ni de sí mismos, ni por supuesto del que ya ha muerto antes. Marco Aurelio. Meditaciones.

El hombre al nacer es blando y débil; cuando muere, rígido, firme y duro. Las diez mil plantas y árboles son tiernos y frágiles al nacer; cuando mueren están secos y consumidos. De ahí el dicho: «La firmeza y la dureza, son atributos de la muerte; la blandura y la debilidad, son atributos de la vida».Lao zi (El Libro del Tao).

El perro que vive vale más que el león muerto. Eclesiastés.

El ser que yo seré después de la muerte no tiene más razones para acordarse del hombre que yo soy desde mi nacimiento que éste para acordarse de lo que fui antes de él. Marcel Proust. En busca del tiempo perdido, IV. Sodoma y Gomorra.

El vano ayer engendrará un mañana / vacío y ¡por ventura! pasajero. Antonio Machado. El mañana efímero.

El vivir es servir si falta la libertad de morir. Michel de Montaigne. Ensayos.

En la infinitud del tiempo, en la infinitud de la materia y en la infinitud del espacio, surge un organismo-burbuja que existirá poco tiempo y luego se romperá; y esa burbuja soy yo. León Tolstoi. Ana Karenina.

En un apartado rincón del universo, en el que centellean innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales astutos inventaron el conocer. Este fue el minuto más altivo y más mentiroso de la historia universal. F. Nietzsche. Citado por Eugen Fink en La filosofía de Nietzsche.

Es preferible la muerte, a una vida amarga, y el eterno descanso, a una enfermedad permanente. Eclesiástico.

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Había visto que la mayoría de las opiniones de los antiguos convenían en esto: que es hora de morir cuando vivir reporta mayor mal que bien; y que es ir contra las propias leyes de la naturaleza el conservar la vida para tormento e insatisfacción nuestros. Michel de Montaigne. Ensayos.

La muerte de los jóvenes constituye un naufragio; la de los viejos es un atracar en el puerto. Plutarco. Fragmentos.

La muerte más voluntaria es la más bella. Michel de Montaigne. Ensayos.

La persona más longeva conocida fue Jeanne Calmet, una francesa nacida en 1875 y fallecida en 1997 a la edad de 122 años y 164 días. I. García-Albi y M. Isamat. ¿Por qué mi hijo se parece a su abuela?: Y otras cuestiones genéticas.

Mejor vida es morir que vivir muerto. F. Quevedo. Parnaso.

Muchos mueren demasiado tarde, y algunos mueren demasiado pronto. Todavía suena extraña esta doctrina: «¡Muere a tiempo!». F. Nietzsche. Así habló Zaratustra.

Nací para vivir muriendo. Miguel de Cervantes. El Quijote.

Nada de lo que sólo ocurre una vez puede ser grave. ¿Hay razón para temer durante tanto tiempo algo tan breve? La muerte reduce a una misma cosa el vivir largo tiempo y el vivir poco tiempo. Pues duración y brevedad no pertenecen a lo que ya no existe. Dice Aristóteles que hay pequeños animales en el río de Hispanis que sólo viven un día: el que muere a las ocho de la mañana, muere joven; el que muere a las cinco de la tarde, muere decrépito. ¿Quién de nosotros no se burlará al pensar en considerar ventura o desventura ese momento de duración? El más y el menos en la nuestra, si la comparamos con la eternidad o incluso con la duración de las montañas, de los ríos, de las estrellas, de los árboles y hasta de algunos animales, no es menos ridículo. Michel de Montaigne. Ensayos.

Nada hay, pues, temible en el vivir para quien ha comprendido rectamente que nada temible hay en el no vivir. Epicuro. Carta a Meneceo.

Poner piedras preciosas en el sepulcro de un muerto equivale a dejar que sus huesos blanqueen en el campo raso. Confucio. Citado por Richard Wilhelm en Confucio.

Por tanto, “a nosotros” la muerte no nos toca en nada: lo mismo que nada sentimos de las tremebundas guerras púnicas, nada sentiremos de las épocas que sigan a nuestra muerte. Y aun cuando Natura vuelva a reunir átomos en la misma constitución de uno de nosotros y darles vida, tampoco eso le toca al que es ahora, ya que él está constituido por esta ocasión de conjuntamiento de átomos de cuerpo y alma, y está roto todo recuerpo y ligazón con aquel otro; más aún: esa repetición de nuestras estructuras tiene que haber ya sucedido en la infinidad del tiempo, y nada nos toca aquí tampoco. Nada de lo que pase en el tiempo de nuestra muerte nos importa, y es igual que si no hubiéramos nacido nunca. Lucrecio. De la naturaleza de las cosas (De rerum natura).

Pues hay que rehacer unas cosas con los materiales de otras y nada se tira a los infiernos, que todo hace falta para que la vida siga repitiéndose. Y aquella inmensidad de tiempo anterior a nosotros, que en nada nos atañe ni duele, es un espejo en que podemos ver que en el que venga será lo mismo, un desentendimiento más completo que el de todo sueño. Lucrecio. De la naturaleza de las cosas (De rerum natura).

Pues todo se desvanece, y rápidamente se convierte en leyenda, y rápidamente también el olvido más completo lo cubre de polvo. Y digo esto a propósito de quienes de alguna manera brillaron maravillosamente. Porque los demás, tan pronto como dieron el último suspiro, ya no se sabe ni se habla de ellos. Pues ¿qué es, en resumidas cuentas, ser recordado siempre? El vacío total. Marco Aurelio. Meditaciones.

¿Quieres saber dónde estarás después de la muerte? Donde están los que aún no han nacido. Séneca. Las Troyanas.

Si como experiencia, sin excepción alguna, tenemos que aceptar que todo lo viviente muere por fundamentos “internos”, volviendo a lo inorgánico, podremos decir: La meta de toda vida es la muerte. Y con igual fundamento: Lo inanimado era antes que lo animado. Sigmund Freud. Más allá del principio del placer.

Si habéis aprovechado la vida, estáis saciados, idos satisfechos. Si no habéis sabido hacer uso de ella, si os era inútil, ¿qué se os va en haberla perdido? ¿Para qué la queréis todavía? Michel de Montaigne. Ensayos.

Todo el mundo deja la vida como si acabara de nacer hace un instante. Epicuro. Sentencias vaticanas.

Todo lo material desaparece rápidamente en la sustancia del Todo, todo lo causal es recogido rápidamente en la razón del Todo, y la memoria de todo rápidamente queda enterrada en la eternidad. Marco Aurelio. Meditaciones.

Varios tragos es la vida / y un solo trago es la muerte. Miguel Hernández. Sentado sobre los muertos. 

Y cuando llegue el día del último viaje, / y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, / me encontrarás a bordo ligero de equipaje, / casi desnudo, como los hijos de la mar. Antonio Machado. Campos de Castilla.

Y los tormentos infernales, que en sí son imaginaciones absurdas, lo que hacen es trasladar al reino de la muerte las penas y miserias de esta vida, el miedo del futuro que la ensombrece; el amor y codicia insaciable que nos recome, la pretensión de poder, siempre vana, la incapacidad de contenerse con los bienes que se ofrecen, los remordimientos y castigos que tenemos en vida por nuestras maldades y que con la imaginación prolongamos más allá. Lucrecio. De la naturaleza de las cosas (De rerum natura). 

SUEÑO

Cerca del país de los Cimerios hay una caverna muy profunda, un monte hueco, la morada y santuario del perezoso Sueño; allí jamás puede Febo, ni al amanecer, ni al mediodía, ni en su ocaso, penetrar con sus rayos; la tierra exhala neblinas y tinieblas, y hay siempre una débil luz crepuscular (…). Reina una muda quietud. Sin embargo, de las entrañas de una roca brota un arroyo del río del Olvido; sus aguas se deslizan rumorosas por un lecho de fragorosos guijarros, invitando al sueño. A la entrada de la caverna florecen fecundas adormideras y numerosas plantas; de sus jugos liba la Noche el narcótico que luego esparce con el rocío por las tenebrosas tierras (…) se alza en el centro de la gruta un lecho de ébano y plumas, monocolor y cubierto de negras colchas. Allí descansa el dios en persona, entregado a la holganza. Esparcidos a su alrededor e imitando diferentes figuras están tendidos tantos vanos sueños como espigas tiene una mies, hojas un bosque, y granos de arena una playa. Ovidio. Las Metamorfosis. Personificación del Sueño.

«Cuando el pájaro del sueño pensó hacer su nido en mi pupila, vio las pestañas y le aterró la red». ¿Quién, mejor que aquel Ben al-Hamara, poeta árabe de Andalucía, ha percibido lo insondable del insomnio? E. M. Cioran. Ese maldito yo.

El sueño es una porción de muerte que tomamos anticipada, y por medio de la cual recobramos y renovamos la vida agotada en el espacio de un día. El sueño es un préstamo hecho a la muerte. A. Shopenhauer. El mundo como voluntad y como representación.

El sueño no es más que una muerte breve; y la muerte un sueño más prolongado. Phineas Fletcher. Apollogonist.

El sueño no tiene testigos y sí un placer que parece real. ¡Oh Venus, oh Cupido que revoloteas junto a tu tierna madre, qué buen orgasmo tuve! ¡Qué real fue mi éxtasis! ¡Cómo me deshacía toda hasta los tuétanos en mi lecho! ¡Cómo me gusta recordarlo! Si bien el placer fue breve y bien rápida la noche, envidiosa ella de nuestros deseos. Ovidio. Las Metamorfosis. Sueño incestuoso de Biblis con su hermano Cauno.

La riqueza poseída durante los sueños no sirve en el estado de vigilia, pero tampoco la que se posee en este último estado sirve para el estado de los sueños. Sarvasara Upanisad.

Pero en nuestras mejores horas nos despertamos estrictamente lo suficiente como para darnos cuenta de que estamos soñando. La mayor parte del tiempo, sin embargo, estamos profundamente dormidos. Ludwig Wittgenstein. Cartas.

Posiblemente toda la vida no es más que un sueño continuo; es posible que el momento de la muerte sea un despertar repentino. Fénelon. Diálogo de los Muertos.

Que el vivir sólo es soñar, / y la experiencia me enseña / que el hombre que vive, sueña / lo que es, hasta despertar. Pedro Calderón de la Barca. La vida es sueño.

¿Qué es la vida? Un frenesí. / ¿Qué es la vida? Una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño; / que toda la vida es sueño, y los sueños sueños son. Pedro Calderón de la Barca. La vida es sueño.

Sabemos que el sueño es absolutamente egoísta y que la persona que en sus escenas desempeña el principal papel es siempre la del durmiente. Sigmund Freud. Metapsicología.

Somos de esa sustancia de la que están hechos los sueños, y nuestra corta vida termina con un sueño. W. Shakespeare. La tempestad.

Sueñe o vele, no hay respiro / para mi ardiente deseo, / pues sueño cuando te miro / y cuando sueño te veo. Ramón de Campoamor. Cantares amorosos.

Y dije: «Quiera Amor, quiera mi suerte, / que nunca duerma yo, si estoy despierto, / y que si duermo, que jamás despierte». / Mas desperté del dulce desconcierto; y vi que estuve vivo con la muerte, y vi que con la vida estaba muerto. Francisco de Quevedo. Parnaso, ¡Ay, Floralba! Soñé que te… ¿Dirélo?

¡Yo no sé si ese mundo de visiones / vive fuera o va dentro de nosotros; / pero sé que conozco a muchas gentes / a quienes no conozco! Gustavo Adolfo Bécquer. ¿Será verdad que cuando toca el sueño…?

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