Cultura

Costa calida refugio del sol

Costa Cálida | Refugio del sol | Dos mares en una sola costa (el Mar Menor y el Mediterráneo), impresionantes acantilados, paradisíacas y solitarias playas de interminable y blanca arena, animados puertos y calas salvajes
de aguas de espejo, más de 3.000 horas de sol al año y suaves temperaturas (incluso en invierno), con una media anual de más de 19ºC.

Así es la Costa Cálida, el destino ideal para pasar unos inolvidables días de descanso sea invierno o verano.

Desde Pilar de la Horadada hasta Estepona en la provincia de Málaga. Un recorrido por la costa mediterránea y su interior, con todo su esplendor y belleza. El sur también existe.

No es que aquí el Sur también exista, es que bajo este sol parece imposible que algo más puedas existir. Que algo más pueda importar. Hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que conoce nuestra filosofía, pero todas parecen estar aquí, todas están ahora.

Las penas se van de los ojos que se quieren llenar de mar. El Mediterráneo está aquí, y sus olas recuerdan los días en que acompañaron pasiones anónimas o eternas, soldados y comerciantes, alcahuetas y enamorados que desde el siglo XVII se refugian en la sombra de cabo Roig.

En el pilar de la Horadada estuvo y se conserva la frontera con el Reino de Valencia. En los libros de montería de Alfonso XI se le describe como una amplia extensión de terreno con grandes pinos donde se da caza al jabalí. En estos parajes, entonces solitarios, pasaban su tiempo los reyes, los nobles, la corte y las huestes cazando al más inocente de sus enemigos.

Hoy, por aquí, a lo largo y ancho de este territorio, que bordea el mar hasta el gran peñasco de Gibraltar, miles y miles de personas buscan en la calma de sus aguas, sus arenas doradas y ese sol que siempre les acompaña la confirmación de que el Sur también existe.

El Mar Menor, al que al-Idrisi, el gran geógrafo marroquí describiera como el gran estanque formado por el tributo de muchos torrentes, aguardó mucho tiempo hasta oír el canto de la primera mujer que ocupó sillón de la Real Academia de la Lengua.

Una murciana, Carmen Conde, que en “Los Poemas del Mar Menor” lo hace hoy mayor con su ausencia.

(CITA) He venido a quererte, a que me digas tus palabras de mar y de palmeras. Tus molinos de lienzo, que salobres, me refrescan la sed de tanto tiempo.

En 1562 Diego Omei dibujó la Manga como una bahía abierta al Mediterráneo, con sus islas flotando como balsas. Los antiguos pescadores de la zona aseguran recordar como el brazo de arenas rubias se formó en lo que, por entonces, era un paraíso de tortugas.

Ahora hay dos mares en una sola costa y este mar interior, el hijo pequeño del Mediterráneo, es un milagro de aves y arrecifes, donde algunos turistas buscan la huella de los volcanes y otros buscan sueños.

Pero los sueños a veces fueron pesadillas. Esta costa conoció el nombre de muchos piratas sanguinarios y audaces casi todos.

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