Cultura

Derivados

Derivados. Muchas palabras se han creado por derivación de otras. En gramática, el término derivación significa ‘procedimiento por el cual se forman vocablos alterando la estructura de otros mediante formantes no flexivos como los sufijos; p. ej., cuchillada, de cuchillo; marina, de mar’.

Aparentemente es fácil identificar a simple vista los vocablos que son derivados de otros. Sin embargo, hay casos en los que tal suposición nos puede llevar a engaño. Por ejemplo: astilla (latín ASTELLA) no viene de asta (lat. HASTA); ni estrellar ‘hacer pedazos’ (derivado de estallar) procede de estrella (lat. STELLA); ni engarzar (de origen árabe) deriva de garza (de origen incierto); ni atizar (lat. *ATTITIĀRE, de TITĬO, -ŌNIS ‘tizón’) está emparentado con tiza (del nahua tizatl); ni temerario (lat. TEMERARIUS ‘irreflexivo, que se hace a la ligera’, derivado de TEMERE ‘al azar, a la aventura’, ‘irreflexivamente, a la ligera’) tiene nada que ver con temer (lat. TIMERE), de donde sí que derivan temible, temor, tímido y timorato.

¿Por qué usamos el adjetivo fluvial cuando nos referimos a algo ‘perteneciente o relativo al río? ¿Por qué llamamos apicultura al ‘arte de criar abejas’ y colombofilia en vez de palomofilia a la ‘técnica de la cría de palmas’? ¿Por qué decimos mensual en vez de *mesual para explicar que ‘sucede cada mes’ o ‘dura un mes’? ¿Por qué se llama oncología a la ‘parte de la medicina que trata de los tumores’? Las respuestas a estas preguntas están en los llamados derivados cultos, de los que ya hemos hablado en otro capítulo. A diferencia de río, abeja, mes, que son palabras populares que fueron tomadas del latín en los orígenes de nuestro idioma, fluvial, apicultura (del latín APIS ‘abeja’ y -cultura ‘cultivo’), mensual (lat. MENSUĀLIS, derivado de MENSIS ‘mes’) son palabras que fueron adoptadas por el español con posterioridad del latín clásico y, por tanto, sin que sufrieran los cambios fonéticos y ortográficos de las anteriores. A veces, incluso, las raíces son distintas, como por ejemplo en río (RIUS, RIVUS ‘arroyo’) y fluvial (FLUVIALIS, derivado a su vez de FLUVIUS ‘río’). En el caso de tumor y oncología, la primera fue tomada del latín TUMOR modernamente como término médico, y la segunda fue formada todavía más recientemente con las voces griegas ὄγκος ‘tumor’ y -λογία ‘tratado’. Y, por último, se dice colombofilia y no palomofilia a la técnica de la cría de palomas, especialmente las mensajeras, porque en latín se distinguía entre COLUMBA ‘paloma’ y PALUMBES ‘paloma silvestre o torcaz’, el castellano antiguo escogió esta última voz, que había pasado al latín vulgar como PALUMBA, y cuya evolución fonética la llevó a paloma, pero cuando muchos siglos después (finales XIX o principio XX) se decidió crear un cultismo para referirse a la técnica de crianza y adiestramiento de estas aves, se optó por la forma COLUMBA, componiendo así las voces colombofilia y colombófilo.

Leave a Comment