Cultura

Diferencia entre emoción y sentimiento

Diferencia entre emoción y sentimiento

Emoción y sentimiento son palabras que suelen usarse como sinónimos en el lenguaje coloquial porque sus significados no están muy claros y se confunden. Confusión que se extiende incluso al lenguaje científico, por cuanto la diferencia entre ambos conceptos ha


originado una gran controversia a lo largo de los años y aun ahora los especialistas no son capaces de ponerse de acuerdo.


¿La emoción queda comprendida entre los actos de sentimiento o es el sentimiento el que está incluido en el marco de las emociones? Ambas teorías son defendidas en la actualidad por autores igualmente prestigiosos.


Esta confusión en cuanto al significado, similitud y diferencias entre ambas palabras tiene su reflejo en la evolución semántica que han experimentado con el transcurrir del tiempo, tal como se puede apreciar en las acepciones recogidas en sucesivas ediciones del diccionario de la Real Academia Española. A continuación exponemos un sencillo cuadro lexicográfico:


EMOCIÓN




































AÑO


1.ª ACEPCIÓN


2.ª ACEPCIÓN


1843


Agitación repentina de ánimo.



1925


Agitación del ánimo que promueve en él afectos o pasiones.



1927


Agitación del ánimo.



1956


Estado de ánimo caracterizado por una conmoción orgánica consiguiente a impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos, la cual produce fenómenos viscerales que percibe el sujeto emocionado, y con frecuencia se traduce en gestos, actitudes u otras formas de expresión.



1984


Agitación de ánimo.



1992


Estado de ánimo producido por impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos que con frecuencia se traduce en gestos, actitudes u otras formas de expresión.



Actual


Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.


Interés expectante con que se participa en algo que está ocurriendo.


SENTIMIENTO







































































1739


1.ª Acepción


La acción de percibir por los sentidos los objetos (La Arcadia).


2.ª Acepción


Se toma tambien por la percepcion del alma en las cosas espirituales, con gusto, complacencia, ó movimiento interior (Santa Teresa).


3.ª Acepción


Se toma tambien por pena, o dolor, que immuta gravemente (El Licenciado Vidriera)


4.ª Acepción


Se toma assimismo por la quiebra que hace alguna fábrica, ó cosa semejante, con que amenaza ruina.


5.ª Acepción


Significa assimismo quexa que se tiene contra algun sugeto, que ha dado motivo de sentir.


6.ª Acepción


Se llama tambien el dictamen, juicio, ú opinion, que se hace de las cosas.


1899


1.ª Acepción


Acción y efecto de sentir ó sentirse.


2.ª Acepción


Impresión y movimiento que causan en el alma las cosas espirituales.


3.ª Acepción


Estado del ánimo afligido por un suceso triste ó doloroso.


1985


1.ª Acepción


Acción y efecto de sentir o sentirse.


2.ª Acepción


Estado afectivo del ánimo de la clase que se expresa.


3.ª Acepción


Impresión y movimiento que causan en el alma las cosas espirituales.


4.ª Acepción


Estado del ánimo afligido por un suceso triste o doloroso.


1992


1.ª Acepción


Acción y efecto de sentir o sentirse.


2.ª Acepción


Impresión y movimiento que causan en el alma las cosas espirituales.


3.ª Acepción


Estado del ánimo afligido por un suceso triste o doloroso.


ACTUAL


1.ª Acepción


Acción y efecto de sentir o sentirse.


2.ª Acepción


Estado afectivo del ánimo producido por causas que lo impresionan vivamente.


3.ª Acepción


Estado del ánimo afligido por un suceso triste o doloroso.


Aunque derivada del latín emotĭo, –ōnis y documentada ya en español en 1604 (Palet), la palabra emoción llegó a nuestro idioma procedente del francés émotion en el siglo XIX. Como hemos visto en el cuadro, su primer registro en un diccionario académico fue en la edición de 1843. Desde entonces su evolución semántica ha sido mínima, ceñida a matizaciones y con la incorporación última de una segunda acepción con una menor carga psicológica.


Por su parte, la palabra sentimiento fue recogida por Nebrija en 1495, si bien aparece ya con la forma sintimiento hacia 1250. Su evolución semántica es más compleja puesto que contaba con una mayor cantidad de significados. Tres de ellos desaparecieron a finales del siglo XIX, incluido el referido a la construcción, en el que se usaba esta voz en el sentido de modificación que experimentan las obras debido al peso de los materiales o a la falta de apoyo. En la actualidad perviven otras tres acepciones, siendo la segunda la única que ha variado en los últimos años, al incluir en su definición el adjetivo afectivo y ser suprimida la referencia espiritual.


Conmoción es la palabra clave a la hora de definir la emoción, ya que es en efecto una perturbación o excitación del ánimo y hasta del cuerpo lo que experimentamos cuando sentimos una emoción. Puede ser esta reacción más o menos fuerte, producida ante situaciones o hechos significativos, pero siempre es espontánea e innata, tan irracional como involuntaria. Es una respuesta en la que intervienen mecanismos primarios de nuestro cerebro, situados en la amígdala y relacionados con el instinto de supervivencia, que pueden somatizarse en forma de hiperventilación, aceleración cardiaca, temblor leve, etcétera. Y aunque puede durar horas, la mayoría de las veces no se prolonga más allá de unos segundos o unos pocos minutos. Es, por tanto, una reacción intensa, pero corta.


Muchos especialistas coinciden en señalar la alegría, la tristeza, la rabia y el miedo como las cuatro emociones básicas del ser humano; si bien algunos otros añaden el asco.


El sentimiento en cambio es una respuesta racional y afectiva, propiciada por una o varias emociones sentidas con anterioridad. Es el resultado emocional y subjetivo que generamos al evaluar intelectualmente las emociones sentidas. Podría decirse que el sentimiento es la cristalización de una o varias emociones. Al ser un proceso cognitivo, interviene la parte más reciente del cerebro por medio de neurotransmisores tales como la dopamina, la noradrenalina y la serotonina. Y, al ser consciente, apenas si produce sensaciones físicas claras. El sentimiento perdura en el tiempo y puede persistir en ausencia de estímulos externos. Incluso puede ser generado voluntariamente, a través de la memoria. El tercer significado que ofrece la Academia de sentimiento es negativo (‘estado de ánimo afligido por un suceso triste o doloroso’), pero desde luego también hay sentimientos positivos. En realidad, hay tantos sentimientos como estados de ánimo: amor, odio, compasión, gratitud, admiración, esperanza, desprecio, celos, etcétera. Son, como decíamos, el resultado de emociones sentidas anteriormente. Así, una emoción triste puede producir un sentimiento perdurable de melancolía, del mismo modo que una emoción alegre puede generar un sentimiento de felicidad.


No debe confundirse el sentimiento con la conducta. Una persona puede sentirse enfadada, pero no tiene por qué mostrarse agresiva, ni siquiera irascible. El sentimiento, por tanto, depende de la personalidad de cada cual.


Así, pues, ¿qué diferencia hay entre emoción y sentimiento?


La emoción es un estado de ánimo breve e intenso, producido inconscientemente y que provoca alteraciones físicas más o menos perceptibles, mientras que el sentimiento es un estado de ánimo más duradero, que no tiene síntomas orgánicos y que puede ser regulado por el pensamiento y, por tanto, es consciente.


Pero la emoción puede convertirse en sentimiento cuando tomamos conciencia de ella.

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