Naturaleza

El influjo de la abeja en la avispa

Aunque ambos son insectos himenópteros, son diferentes en su morfología, por lo que no vamos a tratar aquí de un influjo físico, sino fonético. La voz abeja procede del latín apicŭla (de donde derivan asimismo los términos cultos y más modernos apicultura yapicultor, ra) y está documentada en el Fuero Juzgo (1241).

La voz avispa está documentada en nuestro idioma algo más tarde, en el Libro de Alexandre, escrito hacia 1250 en el oeste del reino de León, donde aparecen las formas abiespa y viespa. Procedía del latín vespa ‘avispa’, pero la influencia fonética del vocablo abeja hizo que se agregara una a- y que se cambiara en la escritura la v latina por b. Y así encontramos esta palabra escrita en la mayoría de los documentos medievales: abiespa; si bien no tardó mucho en producirse la reducción del diptongo ie a la i actual, por ser más fácil su pronunciación.
Por tanto, la avispa y la abeja son insectos diferentes en tamaño (más grande la primera) y tienen colores distintos (amarillo con fajas negras la avispa; pardo negruzco y con vello rojizo la abeja), pero lingüísticamente la influencia de la segunda en la primera fue notoria en los albores del idioma español.

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