Enamorarse, Pasión, Enamoriscarse

Enamorarse, Pasión, Enamoriscarse

Además de ‘decir amores (requiebros)’, las acepciones más conocidas y usadas de enamorarse son ‘excitarse en alguien la pasión del amor’  y ‘prendarse de amor de alguien’. Derivados de este verbo son:

Enamorado/da: ‘Que tiene amor’, ‘enamoradizo’.

Enamoradizo/za: ‘Propenso a enamorarse’.

Enamoradamente: ‘Con amor, con cariño, con pasión’.

Enamoramiento: ‘Acción y efecto de enamorar o enamorarse’

y son sus sinónimos: amartelarse y amarteladamente (de ‘martillo’, martello en italiano), prendarse, derretirse, el coloquial enquillotrarse, y adamarse, que en este caso viene del latín adamāre, de adamo ‘tomar afecto, enamorarse, amar’, y no de dama ‘mujer distinguida’, de donde sí que procede otro significado relativo al hombre afeminado. Alebrestarse es enamorarse en Cuba y Honduras; en este último país también lo es embulismarse; y en Colombia, encampanarse. Coloquialmente, en toda América se usa encamotarse como sinónimo de enamorarse, y en Chile, ladearse, si bien en este caso se refiere al hombre que se prenda de una mujer. En toda Sudamérica se emplea el verbo templarse en su acepción de enamorarse, pero debemos tener cuidado al usarlo en otros lugares, como Costa Rica, donde significa ‘excitarse sexualmente’, y en Cuba, donde templar se entiende, coloquialmente, como ‘realizar el coito’. Lo mismo ocurre con engancharse, que para los costarricenses es ‘enamorarse’, mientras que para los cubanos es un verbo coloquial que significa lo mismo que templar.

            A los enamorados se les suele comparar con ciertos animales, especialmente con determinados pájaros. Ya hemos visto antes que pichón (pollo de la paloma) y pichona son sinónimos de varón y mujer. El arrullo ‘sonido monótono con que manifiestan el estado de celo las palomas y las tórtolas’, se emplea también como ‘habla seductora con que se enamora a alguien’. Pues bien —además de amartelado/da, derretido/da y, en Costa Rica y Honduras, enganchado/da—, son sinónimos coloquiales de enamorado/da:

Apichonado/da: ‘Amartelado, enamorado’, en Chile.

Tórtolos: ‘Pareja de enamorados’. El singular tórtolo solo se emplea como masculino: ‘Hombre amartelado’, quedando el femenino para el nombre de un par de aves.

            Por último, son sinónimos coloquiales de enamoramiento: amorío y quillotro (de aquello otro). En el Perú y Uruguay camote significa ‘enamoramiento’, pero tanto en el primero de estos países como en otros de Hispanoamérica se emplea también este término con otros significados, algunos tan diferentes como ‘pene’, en México.

No están en el DRAE los siguientes americanismos relacionados con enamorarse:

            Sinónimos de enamorar o enamorarse: estacarse; celebrar y envenenar, en Cuba; y la frase familiar chilena estar uno enfermo del chape ‘enamorarse un hombre’, donde chape es una trenza de pelo.

            Sinónimos de enamorado/da: gavilán ‘hombre enamorado que persigue a una mujer’, en la Argentina y Chile; piscoiro/ra (voz araucana), en Chile y el Perú; cuesco ‘hombre enamorado’, en Chile; y jerma ‘enamorada’, en el Perú.

            Sinónimos de enamoramiento: metejón (de meter), en la Argentina; queridura (de querer), en Chile; y culequera, en Colombia, el Perú, Puerto Rico y México.

 

PASIÓN

 

            El Diccionario académico define la pasión que nos interesa en este momento, la relacionada con el amor y el sexo, como ‘inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona’.

            Esta es la pasión, la perdición que se apodera de los enamorados y que los encandila, los recalienta hasta abrasarlos, y que los hace arrullar dulcemente.

Perdición: ‘Pasión desenfrenada de amor’.

Encandilar: ‘Despertar o excitar el sentimiento o deseo amoroso’.

Recalentar: ‘Excitar o avivar en las personas la pasión del amor’.

Abrasar: ‘Dicho de una pasión, especialmente del amor: Agitar o consumir a alguien’

Arrullar: ‘Dicho de los enamorados: Decir palabras dulces y halagüeñas’.

            En Colombia se llama fogaje a este ‘ardor que excita la pasión amorosa’.

ENAMORISCARSE

 

            Esta pasión tan ardorosa es, sin embargo, muy pasajera para el enamoradizo o la enamoradiza, a quienes hemos definido antes como propensos a enamorarse, y cuya inconstancia se debe acaso a su facilidad para deslumbrarse ante el sexo opuesto, lo que los venezolanos llaman chorrearse.

            En el Diccionario académico se hallan varios vocablos con idéntica definición a la de enamoradizo/za: amativo/va, el coloquial y muy expresivo baboso/sa, el mitológico y reservado solo para hombres cupido, y el también exclusivamente masculino mariposón ‘hombre inconstante en amores, o que galantea a diversas mujeres’, si bien su empleo puede incurrir en malentendidos debido a una segunda acepción, más coloquial, referida al hombre afeminado u homosexual. Libre de este posible equívoco es el adjetivo mariposeador/ra, utilizado por los bolivianos y peruanos tanto para el hombre como para la mujer que mariposea.

Mariposear: ‘Dicho especialmente de un hombre: En materia de amores, variar con frecuencia de aficiones y caprichos’. De mariposa, por alusión a la veleidad (‘voluntad antojadiza o deseo vano’, ‘inconstancia, ligereza’) de este insecto.

Mariposeo: ‘Acción de mariposear’.

            En México se llama coscolino/na al enamoradizo/za (aunque también coscolina es una mujer descocada). A diferencia del verbo —alebrestarse— que, como ya sabemos, quiere decir ‘enamorarse (prendarse de amor)’, alebrestado/da tiene entre cubanos y hondureños un matiz más frívolo, al significar ‘que se enamora con frecuencia’ (para los salvadoreños es alguien que está ‘sexualmente excitado’). Y, para los chilenos, lacho es un amante, un galán, pero también un ‘hombre enamoradizo’.

            El enamoradizo y la enamoradiza, pues, más que enamorarse, se enamoriscan, se engolondrinan, se encaprichan de la otra persona.

Enamoriscarse: ‘Prendarse de alguien levemente y sin gran empeño’.

Enamoricarse: ‘Enamoriscarse’.

Engolondrinarse: Coloquialmente, ‘enamoriscarse’. De golondro ‘deseo y antojo de algo’, de golondrina.

Encapricharse: ‘Enamoriscarse’.

Encaprichamiento: ‘Acción y efecto de encapricharse’.

No recogidos por el DRAE son los siguientes americanismos relacionados con enamoriscarse:

En América Central: miguelero/ra ‘enamoradizo’, de miguelear ‘enamorar, cortejar’, del nombre propio Miguel.

En Colombia: crestón ‘dícese del muchacho muy enamoradizo’.

En Cuba: los derivados de cucaracha: cucarachear ‘mariposear, galantear, enamorar’, y cucarachero/ra o cucarachón/na ‘mariposón, enamoradizo’.

 

ENCALABRINARSE

 

            Al contrario que los enamoradizos, hay quienes se enamoran profunda e intensamente, encalabrinándose hasta idolatrar a la persona amada.

Encalabrinarse: ‘Enamorarse perdidamente’, coloquialmente. Tiene un origen muy poco romántico, ya que proviene de en~ y el dialectal calabrina ‘hedor de cadáver’, de donde la primera de sus acepciones es ‘causar turbación o dolor de cabeza un olor o un vapor’.

Encalabrinamiento: ‘Acción y efecto de encalabrinarse’.

Idolatrar: ‘Adorar ídolos’, ‘amar o admirar con exaltación a alguien o algo’.

Idolatría: ‘Adoración que se da a los ídolos’, ‘amor excesivo y vehemente a alguien o algo’.

Idolátrico/ca: ‘Perteneciente o relativo a la idolatría’.

Ídolo: ‘Imagen de una deidad objeto de culto’,  ‘persona o cosa amada o admirada con exaltación’.

Adorar: ‘Amar en extremo’.

            Existen varios sinónimos de encalabrinarse que, pese a usarse igualmente de forma coloquial, resultan malsonantes, ofensivos inclusive. Tales son: emborricarse ‘enamorarse perdidamente’; envarbascarse ‘enamorarse ciegamente’, en El Salvador y Venezuela, de en~ y varbasco (planta usada por los indios para atontar los peces); envarracarse ‘enamorarse ciegamente’, en El Salvador, de en~ y varraco (verraco, cerdo padre); encularse ‘enamorarse apasionadamente’, en El Salvador, Honduras y Nicaragua. No aparece en el Diccionario de la RAE, pese a utilizarse comúnmente en España y en este mismo sentido: enchocharse. Sí aparece encoñarse, como veremos más adelante, pero tiene un componente más sexual.

Tampoco están en el DRAE los siguientes sinónimos americanos de encalabrinarse: meterse (en la Argentina y Cuba), entrotarse (en la República Dominicana), enyerbarse (en México) y engrupirse (en Ecuador).

Mucho más románticos son los sinónimos atortolar ‘enamorarse dulce y ostensiblemente’ (esta vez sí de tórtola, en vez de tórtolo, según la RAE), reamar ‘amar mucho’, perderse ‘amar mucho o con ciega pasión a alguien’, y morirse por alguien ‘dicho de una persona: amar a otra en extremo’.

            Entre medias de los que hacen referencia a las tórtolas y los borricos o verracos, encontramos estos otros verbos: el coloquial colarse ‘estar muy enamorado’; y los vulgares empeparse (en Venezuela) y empepitarse (en Cuba), ambos con idéntica definición: ‘Dicho de un hombre: Enamorarse intensamente de una mujer’, y que con mucha probabilidad provienen de Pepa y Pepita, respectivamente.

            Quien así se enamora suele decirse de él o de ella que está perdido por alguien ‘ciegamente enamorado’ (aunque una perdida también es una prostituta), o que está encelado/da (en Aragón), embramado/da (en Nicaragua), y encabangado/da (en Honduras).

Sinónimos americanos de encalabrinado/da son culeco/ca (en la Argentina, Paraguay, Puerto Rico, el Perú y Uruguay), estar metido/da (en la Argentina), quenado/da (en Bolivia) y las voces ecuatorianas enchuchado/da ‘perdidamente enamorado’ (enchucharse es ‘casarse’, en Cuba) y calzoneado ‘estar perdidamente enamorado un hombre de una mujer’.

Este enamoramiento tan intenso se produce, a veces, de manera repentina, fruto de un flechazo que derrite a los tórtolos.

Flechazo: ‘Amor que repentinamente se siente o se inspira’, en alusión a las flechas lanzadas por el ya mencionado dios mitológico Cupido.

Derretir: Además de ‘enardecerse en el amor divino o profano, coloquialmente significa: ‘enamorarse con prontitud y facilidad’.

Derretimiento: ‘Afecto vehemente, amor intenso que consume y parece que derrite a quien lo tiene’.

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