Hombre

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Hombre | Aunque la palabra hombre también se emplea para referirse al ‘ser animado racional, varón o mujer’, de ahora en adelante lo usaremos solo en alusión al varón ‘ser humano de sexo masculino’ y más concretamente al ‘hombre que ha llegado a la edad viril’. Man es un término vulgar guayaquileño (Ecuador) que equivale a ‘persona’, no recogido en el DRAE. Tampoco figura en éste mino como sinónimo de ‘hombre’, utilizado vulgarmente en Chile. 

            Masculino/na: ‘Dicho de un ser: Que está dotado de órganos para fecundar’.

            Viril: ‘Perteneciente o relativo al varón. Edad viril: ‘Aquella en que el hombre ha adquirido ya todo el vigor de que es susceptible y no ha comenzado a declinar de él’.

Además de varón, existen otros vocablos en el Diccionario académico para referirse a la persona del sexo masculino: individuo, tipo, pichón. Aunque se especifica que éste último —pichón— se trata de un término afectivo, coloquial, no es un vocablo que, por lo general, sea del agrado de la mayoría de los hombres, quizás porque les resulta poco varonil o porque les parece que pone en duda su hombredad, hombría, masculinidad, virilidad, todos ellos sinónimos que definen la cualidad del hombre, masculino, varón.

Como reflejo que es —si acaso algo retrasado— de la sociedad, en el DRAE abundan palabras que aún supuran un sexismo ancestral.

            Sexismo: ‘Discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro’.

Hay muchos ejemplos del vocabulario sexista recogido aún en los diccionarios de las academias de la lengua española, pero ciñámonos de momento a lo relativo a las diferencias entre ambos sexos.

Desde el androcentrismo que todavía perdura en nuestro vocabulario, y que aún se refleja en el DRAE, los sexos se dividen en débil y bello (femenino), y fuerte y feo (masculino).

            Androcentrismo: ‘Visión del mundo y de las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino’.

Precisamente la fuerza está en el origen de la masculinidad, de la virilidad. Varón procede del latín varo, ~ōnis ‘fuerte, esforzado’, de aquí que virilmente y varonilmente signifiquen ‘esforzadamente’. Por su parte, masculino, con su acepción ‘varonil, enérgico’, procede del también latín masculĭnus ‘masculino, de macho’, derivado de mascŭlus, de donde proceden macho y másculo/la, usado éste último antiguamente con el significado de ‘varón o macho en cualquier especie animal’.

En la actualidad, macho aparece en el DRAE con varias acepciones: ‘animal de sexo masculino’, ‘mulo’, siendo no obstante la que más nos interesa ahora la de ‘hombre necio’. Ya ha desaparecido la acepción ‘hombre de excesivas fuerzas y aguante’ que aparecía en el Diccionario de Autoridades (1732). Sin embargo, no son pocos los hombres que, ignorando los actuales significados académicos, siguen proclamándose machos con orgullo, llevando —sin saberlo— su visión androcéntrica del mundo hasta un extremo machista.

           Machista: ‘Perteneciente o relativo al machismo’, ‘partidario del machismo’.

           Machismo: ‘Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres’.

Machía ‘hombría, virilidad’, es un americanismo no recogido por el DRAE pero que figura en la Enciclopedia Sopena (1979).

machismo

Símbolo importante de estos machistas es una prenda de vestir: el pantalón. A pesar de que hoy en día son muchísimas las mujeres que usan a diario esta prenda, en la actualidad los pantalones siguen siendo un símbolo de virilidad para los machos, obsesionados por demostrar quién lleva los pantalones en casa, en señal de autoridad. Bajarse los pantalones es una frase aún muy usada que significa ‘ceder en condiciones poco honrosas’; y, por lo tanto, en muchos países americanos, amarrarse o fajarse los pantalones en determinados momentos es muy importante, ya que supone ‘encontrarse con coraje y decisión’.

Todavía ahora se registra en el DRAE la acepción coloquial ‘hombre u hombres’ en el artículo pantalones. En México, empantalonarse se dice de la mujer que se pone pantalones y del hombre que presume de hombría. Las mexicanas, como las costarricenses, también emplean esta prenda de vestir para referirse al varón, pero lo hacen de un modo que suena claramente burlón: calzonudo. En el Diccionario de Autoridades (1726) figuraba la locución calzarse las bragas con el significado de ‘mujer que domina a su marido con imperio y manda despóticamente en su casa’, pero no está ya recogida en el DRAE.

Ante tanto machismo y dominación androcéntrica del mundo, no es de extrañar que haya mujeres —y también, por qué no, varones— que sean andrófobos, que sientan rechazo o repugnancia frente a los hombres. 

            Androfobia: ‘Aversión obsesiva hacia los hombres’.

Androcentrismo, androfobia, no parece difícil deducir que el prefijo griego andro proviene de una palabra griega que significa ‘hombre, varón’.

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