La Sonoridad en la Ilíada

La Sonoridad en la Ilíada

 

  Aprovecho que, hablando de la sonoridad de las palabras, se cita nada menos que la obra de Homero, para recomendar a quienes no tienen la suerte de poder leerla y entenderla en griego clásico, lo hagan y disfruten en español, pero con la traducción adecuada.

            Hace unos años, Agustín García Calvo publicó en su editorial Lucina una traducción suya de la Ilíada que sin duda es una obra única y maravillosa. Al respetar a conciencia el ritmo y la rima del original homérico, consiguió que el lector tenga la impresión análoga a la que aquel texto ofreció a los griegos antiguos, sobre todo si se lee en voz alta, que es como debe hacerse. Como ejemplo me sirvo también de la cita que en esa web se ha hecho, eligiendo unos versos del capítulo XVII (262-273):

Mas atacaron los Troes en tromba; al frente iba Héctor;

y, tal como cuando a las bocas de un río hijo-del-cielo

gran ola remuge a contracorriente, y cerca los recios

cantiles retumban al par que regüelda el mar por entrellos,

con tanto retumbo avanzaban los Troes. Mas los Aqueos

ante el Menecíada estaban plantados en un solo acuerdo,

de bronce de escudos haciéndola cerca; y por sobre ellos

el Crónica espesa neblina entre el resplandor de los yelmos

desparramó; que ni nunca a Patroclo tuvo en desdeño,

mientras de vivo era él del Eácida compañero,

y enojo le dio que, al morir, fuera a ser hallazgo a los perros

troyanos; y así, empujó a sus amigos a defenderlo.

Jesús Morales

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