Cultura

Llamadme marrano si quereis

Llamadme marrano. Estábamos con la cosa de los cerdos. Su pelo duro o “cerdas”. Su nombre en castellano viejo, marrano, del árabe muharram (lo prohibido). Usada esta última afección para denominar a los judíos conversos de forma insultante. Pero dejar constancia de una cosa. El rey aragonés, que “conquistó” Alacant tras una serie de jugarretas políticas y el asesinato de Don Nicolás Pérez, Alcaide del Castillo del monte Benacantil, se valió del “traslado” por Doña Violante, esposa de Alfonso X El Sabio, de sus nietos los Infantes dela Cerda. Supadre murió joven siendo regente de Alfonso, ausente en una reunión de reyes que dirimían las cuitas de los diferentes reinos cristianos. Violante volvió a Aragón y se llevó a los Infantes que quedaron “invitados” algún tiempo en las mazmorras de Xativa. Yo las he visto. Pero vamos al tema. Fernando dela Cerdarecibía tal nombre por una razón. Era pelirrojo, de piel clara y pelo duro. Tanto que, rapaba su cabeza y dejaba una larga mecha de pelo. Una cerda. Una trenza o mechón de pelo duro. Era nieto de Jaime I cuyo padre no era el tal Pedro. Chiquito, moreno, casi calvo, dolicocéfalo, impotente… pero con buenos amigos. Padre putativo del tal Conquistador. Este era alto, más de un metro noventa, rubio, de abundante cabellera, braquicéfalo… Su bisnieto Fernando heredó tales cualidades. Ya hemos llegado a una aplicación Real del tema porcino.

Pero lo de marrano viene de varias palabras manchegas, o así creía, que he oído de amigos de tal vinícola región. Viene porque su afección de guarro, marrano, malhablado, etc. me la aplicareis, de forma injusta, cuando comience de verdad.

Mi amigo Juan tiene mi edad y de niño iba a un colegio religioso en su Mancha natal. La conocida como Mancha Chica o Manchuela. Albacete, Almansa, etc. A los zurdos se les hacía cambiar de mano por las buenas. Si no, había otros sistemas. Me decía Juan: “ los curas te sujetaban la mano izquierda y te torcían la gobanilla”. Palabra mágica. Y veréis por qué. Antes que nada recordar que la mano izquierda es mala. La buena es la derecha. Así que los buenos frailes o curas retorcían la izquierda por la muñeca o gobanilla hasta dejarla un poco mal. De esa forma y mientras te recuperabas, no tenias más remedio que usar la mano de Dios. La derecha. Gobanilla. Gobano. San Gobano era un santo Irlandés de la época algo posterior a san Patricio. En inglés Gawain. Pero Gobanos era un dios celta, como los irlandeses, que era el dios forjador, de los herreros, el que enseño a los hombres a trabajar el hierro. Hay versiones sobre si forjaba o no las armas de los reyes. Solo las de los reyes, ¿vale? Todos sabemos que es un quicio. Lo que no sabemos, algunos, es que las antiguas puertas giraban sobre un quicio que terminaba en dos zoquetes o tarugos de madera que sobresalían de la ventana o puerta y descansaban en sendos huecos perforados en madera o piedra. Todo depende del tamaño de la hoja. Que nadie piense que al decir zoquete o tarugo me refiero a él. Pero ocurre que gobanilla es, evidentemente, el diminutivo de gobano. Palabra tan olvidada que no existe en el castellano actual. Al visitarla Alhambrao algún castillo antiguo veía los bloques de piedra perforados donde descansaban los zoquetes. Mi padre me decía: “ahí descansaba el gobano de la puerta”. Es decir, la zona donde hace juego la hoja de la puerta con el marco de dicha puerta. Esta palabra no la he vuelto a escuchar en años. El zoquete estaba reforzado o era sustituido por una pieza forjada y por supuesto más dura que la madera. Era de hierro. Después se utilizaron bisagras muy rústicas consistentes en clavos torcidos y encajados en piezas metálicas perforadas. Seguramente inspiradas por el dios de la forja. Gobanos. Pero es una palabra muerta quizás por ser de procedencia muy localizada. Pero lo más gordo de todo es otra palabra castellana, zurullo. Un cohombro de mar o pepino de mar, es un equinodermo como la estrella de mar o el erizo de mar. Tiene pequeñas patitas que le ayudan a arrastrarse por el fondo marino. La primera vez que vi uno fue en el puerto de Alicante y acompañado por mi padre que lo nombró como cohombro. Mi padre era muy correcto. El pescador, amigo de mi padre, dijo: “no, Miguel, eso es un zurullo de pescador”. Me puse rojo de vergüenza. Pasó el tiempo y fue en una visita manchega, a un museo Arqueológico cuando un profesor de historia me explicó la manufactura de los cuencos y vasos de arcilla. Dijo el buen hombre: “con el invento del torno de alfarero se aceleró la producción de vasijas y jarros. Hasta entonces, el alfarero, utilizaba zurullos de arcilla que, tras darle forma fusiforme, unía unos sobre otros de forma circular. Después pulía con las manos húmedas los diferentes pisos dándole la forma definitiva antes de hornearlos con las diferentes técnicas…”. Al llegar a casa fui directo al Diccionario dela RAE. ZURULLO.M. pedazo de materia blanda más grueso que el resto. Pedazo rollizo de materia blanda. Como segunda afección estaba la que había en mi mente.

Llamadme marrano. Pero el castellano o español es así. Por cierto, si alguien sabe algo más del gobano que me lo diga.

EUSEBIO PÉREZ OCA

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