Momentos de Alicante | Introducción

Momentos de Alicante | Introducción

Momentos de Alicante | Introducción |  En enero de 2013, Juan R. Gil me propuso escribir un artículo semanal acerca de la historia de Alicante, para el periódico que dirige. Acepté encantado, claro. Era una oportunidad excepcional para escribir sobre algo que

me apasiona: la historia de la ciudad que mi mujer y yo elegimos para vivir hace ya más de treinta años; además, dicha oportunidad me la ofrecía uno de mis mejores amigos; y, a mayor abundamiento, se trataba de escribir para Información, un periódico con el que mantengo una relación de respeto y afinidad desde que se publicara en una de sus páginas mi primer artículo, el último día del año 1984.

Como mucho es lo que se había publicado con anterioridad en Información sobre la historia de Alicante, y por gente mucho más preparada que yo, decidí intentar darle a mis artículos un enfoque algo novedoso. Trataría de evitar los hitos más conocidos de la historia alicantina, sobre los que tanto se ha escrito ya, y, si los abordaba, sería de manera tangencial, procurando resaltar los sucesos y personajes menos famosos. Mi objetivo sería la rememoración de hechos y personas olvidadas o poco conocidas, de microhistorias que podrían calificarse de cotidianas, pero que servirían para poner de manifiesto la auténtica historia de Alicante, la de las personas que vivieron en esta ciudad durante generaciones padeciendo sus desgracias y disfrutando sus virtudes. Para ello sería fiel a mi propio estilo, que como novelista me incitaba a relatar más que a transcribir datos, permitiéndome alguna que otra licencia narrativa pero ciñéndome siempre con fidelidad a la realidad histórica y de manera que el lector advirtiera fácilmente tan ligeros detalles ficticios.

castillo-santa-barbara-alicante en curiosidario

Le envié un primer artículo a Juan para que lo valorara. Le gustó y lo publicó el lunes siguiente. Desde entonces, todas las semanas le remito un artículo nuevo, que puntualmente aparece en la edición alicantina de Información cada lunes.

Antes de redactar un artículo, dedico muchas horas a la recopilación de información. Amplia es la bibliografía que utilizo y varios son los archivos a los que acudo en busca de documentación, si bien es, obviamente, el Archivo Municipal de Alicante el que más visito. Aprovecho estas líneas para agradecer la amabilidad y paciencia de quienes trabajan en el Palacio Llorca, especialmente Susana, Santiago y Agustín, que son los que más me sufren. Cuando el asunto lo requiere y tengo la oportunidad de acceder a ellos, recurro a los historiadores, arqueólogos o expertos que pueden ampliarme una información o aclararme alguna duda.

Una vez realizada la labor de documentación, sirviéndome de todos los datos recopilados redacto un primer borrador del artículo que, indefectiblemente, luego he de condensar varias veces, hasta ajustarlo a la extensión máxima que el periódico me permite. Es el trabajo más difícil y frustrante, pues casi siempre considero importante lo poco o mucho que he de suprimir del texto definitivo. Aun así, no son pocas las veces que la extensión del artículo supera lo acordado y, probablemente, lo conveniente.

Al tratarse de una serie larga de artículos históricos sobre la ciudad de Alicante, la redacción y, sobre todo, la publicación de los mismos, podían seguir un orden cronológico o temático. Pero decidí no seguir ningún orden concreto, convencido de que el lector del periódico preferiría ser sorprendido cada semana por un tema o unos personajes de forma variada, sin importar los saltos cronológicos y la mudanza de asuntos.

basilica-de-santa-maria encuriosidario

De esta manera abordé hitos históricos, como la toma del castillo de Santa Bárbara por Jaime II, la explosión de la mina en el Benacantil durante la Guerra de Sucesión o la salida del carguero Stanbrook con los últimos refugiados republicanos en 1939. Pero también sucesos no tan conocidos, como el motín en la cárcel que se produjo en 1715; o temas tan variados como la tradicional rivalidad entre los curas de las dos parroquias más antiguas (Santa María y San Nicolás), la concentración de burdeles en una plaza concreta, la esclavitud de los niños moriscos, la falsificación de moneda, la persecución de la mendicidad, los problemas de seguridad y salud ocasionados por los perros sueltos, el miedo a los espías y las represalias políticas en tiempos convulsos, y la labor tan estimable que han realizado a lo largo de la historia las matronas y nodrizas, así como los barrenderos. Varios artículos tratan sobre los inicios en la ciudad de la medicina forense, el espiritismo, el cine, la televisión y el uso del biquini. Uno explica cuándo y cómo se construyó el primer hospital; y otro cuándo se inauguró el primer supermercado.

En este libro, sin embargo, el lector encontrará los artículos aparecidos en Información durante el año 2013 no por orden de publicación, sino por orden cronológico, para facilitarle un mejor seguimiento del devenir histórico de nuestra ciudad. De manera que empezará conociendo lo que hasta ahora se sabe de la destrucción (hacia el año 209 a. C.), por parte de las legiones romanas, de la ciudad íbero-cartaginesa que había en la Albufereta; y acabará rememorando el Mundial de Fútbol celebrado en 1982, cuando Alicante fue visitada por la selección argentina, entonces todavía campeona y con un joven pero ya famoso pibe llamado Armando Maradona.

carbonero-stamnbrook en curiosidario

También tendrá a su disposición un índice onomástico de personas reales mencionadas en dichos artículos. En él reconocerá a personajes tan famosos como Federico García Lorca o el presidente de Estados Unidos Ulises Grant, que realizó una visita relámpago en 1878; y también otros menos famosos, como Juan Guerrero Ruiz, apodado por Lorca el cónsul de la poesía, o Zayyan ibn Mardanish, el último rey musulmán de Laqant. Pero he de advertir que la mayoría de ellos son personajes anónimos, rescatados del olvido gracias a legajos e inscripciones antiguas, o artículos aparecidos en periódicos de los siglos XIX y XX. Personajes tales como Marco Popilio Onyxs, poblador de la romana Lucentum; Josefa María, una niña que fue abandonada en el castillo de Santa Bárbara en 1709; Marco Esteve y Teresa Torres, juzgados ese mismo año por vivir amancebados; Luisa Pastor, ahorcada por haber cometido un terrible y, a la vez, desesperado crimen; Miguel Bordoy, que sufrió dos años de presidio en Ceuta por haber seducido a una compañera o haberse dejado seducir por ella; Francisca de la Rosa, desterrada por abrazar a un hombre que no era su marido; Mariana, una esclava que se rebeló contra su amo para casarse; José Sempere, que huyó tras matar a su vecino por una libra de chocolate; Leonardo Stuck, el cónsul holandés que se suicidó en 1799 por motivos poco claros; Bartolomé Arques, liberal que murió heroicamente a manos de los absolutistas; Antonio Mauricio, remitente de una carta al alcalde en la que se quejaba amargamente de su esposa y de su suegra; Pedro Andarias, defensor de las causas justas; o Carlos Atienza, socialista que tras la última guerra civil escondía una multicopista o vietnamita bajo la tumba del fundador de la Falange.

joseantonio-primo-rivera en curiosidario

A propósito de este último artículo, he de adelantarme pidiendo disculpas por cualquier fallo o errata que el lector pueda hallar en este libro. He repasado minuciosamente el texto varias veces, pero siempre existe el riesgo de pasar por alto alguna de las trastadas que suelen hacer los viejos duendes que pululan por las imprentas. De lo que estoy seguro es que no se repetirá la errata que apareció en el diario Información el día en que se publicó el artículo titulado Una vietnamita debajo de José Antonio, que salió sin la primera a, o sea: Un vietnamita debajo de José Antonio, convirtiendo así al fundador de la Falange en sospechoso de sodomía, para sorpresa de no pocos lectores e indignación, supongo, de aquellos falangistas que tuvieron la ocurrencia de leer aquel día el periódico.

por Gerardo Muñoz Lorente

www.gerardomunoz.com

También puedes seguirme en

www.curiosidario.es

Artículos relacionados

Deja un comentario


         




Subir arriba