Palabras de coqueteo, galanteo (piropo)

Palabras de coqueteo, galanteo (piropo)

Palabras de coqueteo. Cuando un hombre o una mujer se siente atraído por otra persona, suele iniciar un juego —a veces inconsciente— de captación del interés del deseado o deseada. Un juego que puede ser largo, laborioso y, en ocasiones, infructuoso, por lo que, enlos comienzos, se evita el compromiso y no son imprescindibles las palabras, pues bastan las miradas, los gestos. Es el coqueteo.

Coqueteo: ‘Coquetería’.

Coquetería o coquetismo: ‘Acción y efecto de coquetear’.

Coquetear: ‘En el juego amoroso, dar señales sin comprometerse’.

El verbo coquetear es de origen onomatopéyico y francés, y, curiosamente, al principio se refería al género masculino, ya que, procedente del verbo coqueter, significaba en francés ‘alardear coquetonamente en presencia de mujeres, como un gallo entre gallinas’, que pasó al español como coquetear junto a los derivados coqueto y coqueta en el siglo XVIII.

De origen inglés y con llegada posterior al español son flirtear ‘coquetear’ y flirteo ‘juego amoroso que no se formaliza ni supone compromiso’. Y desde el italiano arribó chichisbeo ‘coquetería’. Tontear, de tonto, es otro sinónimo de coquetear.

En Guatemala se llama mica a la mujer coqueta, y sata en Cuba.

Miquetear y pispear son dos verbos guatemaltecos sinónimos de coquetear, no recogidos en el DRAE. Tampoco están los sinónimos de coqueta: pespita, en Guatemala, y barrilete, en Bolivia.

Como decíamos, para coquetear no es necesario hablar, basta la mirada:

Dragonear: ‘Coquetear, flirtear con la mirada’. Se usa en Uruguay y deriva de dragón.

Dragoneo: ‘Acción y efecto de dragonear’, coloquialmente y también en Uruguay,

y enviar señales gestuales:

Contonearse: ‘Hacer al andar movimientos afectados con los hombres y caderas’.

Contoneo: ‘Acción de contonearse’.

Contonearse viene de cantonearse, con idéntico significado, derivado de cantón ‘esquina (de un edificio)’; de ahí que cantoneo sea también sinónimo de contoneo, cantonear signifique ‘andar vagando ociosamente de esquina en esquina’ y cantonera ‘prostituta’.

Pero no todas las mujeres que se contonean son prostitutas, de manera que volvamos al simple coqueteo gestual:

Dengue: ‘Contoneo’, en América. Denguearse ‘cantonearse’.

Tongoneo: ‘Contoneo’, en Venezuela. En este mismo país, y también coloquialmente, tongonear ‘contonearse’.

Zarandear: ‘Contonearse’, en Cuba, el Perú, Puerto Rico y en el sur de España (Andalucía). Zarandeo ‘contoneo’.

Los nicaragüenses usan un verbo cuyo significado explicita la intención de la mujer al contonearse: chingolearse ‘dicho especialmente de una mujer: hacer movimientos al andar con el fin de llamar la atención’. Pero hay otros verbos que concretan la parte del cuerpo que más se mueve:

Culear: ‘Mover el culo’.

Nalguear: ‘Mover exageradamente las nalgas al andar’.

No figuran en el DRAE los siguientes americanismos relacionados con el contoneo:

Abacorar(se): ‘Aproximarse en el baile a la pareja en forma indecorosa y con movimientos obscenos’, vulgarismo cubano.

Ahuevar: ‘Hacer movimientos indecorosos al bailar’, en Cuba.

Chisquearse: ‘Contonearse al andar’ y chiqueo ‘contoneo’, en América Central. Chiqueón/na ‘dícese de quien suele chiquearse’, adjetivo mexicano.

Contonguearse: ‘Contonearse’, en Cuba.

Patojear: ‘Andar contorneándose’, en Cuba. En el DRAE se recoge la acepción ‘andar patojo (como un pato)’, procedente de El Salvador.

Quimba: ‘Contoneo al andar o al bailar’, en el Perú; quimbo ‘quimba, contoneo’, en el Perú y Ecuador; y quimboso/sa ‘que hace quimbos, que se contonea’, en el Perú.

Remenearse: ‘Contonearse’, en Puerto Rico.

GALANTEO  Un paso más comprometido que el simple coqueteo es el galanteo, el cortejo, en el que ya se recurre a la palabra con la pretensión de atraer, enamorar, a la persona deseada. Y comoquiera que tradicionalmente siempre ha sido el varón quien ha debido tomar la iniciativa, en la inmensa mayoría de los vocablos que se refieren al galanteo y que están recogidos en el Diccionario académico todavía aluden al hombre como cortejador y a la mujer como cortejada. Por no haber, no hay ni una sola palabra que se corresponda con esta definición: la de la mujer galanteada. Bueno, hay una, tronga, pero es una germanía en completo desuso. Lo más parecido es la segunda de las acepciones de galante:

Galante: ‘Atento, cortés, obsequioso, en especial con las damas (mujeres nobles o distinguidas)’, ‘dicho de una mujer: que gusta de galanteos’. Del francés galant. Con el mismo origen: galán ‘hombre que galantea a una mujer’. Derivados: galantear ‘requebrar a una mujer’, galantería ‘acción o expresión obsequiosa, cortesana o de urbanidad’, galanteo: ‘acción de galanteo’, galanteador ‘que galantea’ y galantemente ‘con galantería’.

Man kissing woman's hand

Man kissing woman’s hand

Para completar la definición de galantear, expliquemos lo que es requebrar: ‘Lisonjear a una mujer alabando sus atractivos’; y lisonjear: ‘Adular’, ‘deleitar, agradar’. Lisonja es una ‘alabanza afectada, para ganar la voluntad de alguien’. Es decir, que un galán es un lisonjero, un adulador que pretende ganarse el ánimo de la mujer deseada mediante la alabanza, el halago, el requiebro ‘dicho o expresión con que se requiebra’.

Sinónimos de galantear son las frases hacer la corte, hacer el amor, pasear o rondar la calle y hacer yuca (en la República Dominicana), todas ellas con el varón como elemento activo; así como cortejar (del italiano corteggiare), camelar, festejar, engorgoritar (en la provincia de Salamanca), pretender, quillotrar (de quillotro ‘aquello otro’), el poco usado servir, cuentear (en Honduras), fajar (en Cuba y Nicaragua —aviso: en México significa ‘magrear’—).  Doñear es ‘cortejar a una mujer’ y, más coloquialmente, ‘andar entre mujeres y tener trato y conversación con ellas’. Rondar y ruar son dos verbos sinónimos pero con ligeros matices diferenciadores de edades:

Rondar: ‘Dicho de los mozos: Pasear las calles donde viven las mozas a quienes galantean’.

Ruar: ‘Pasear la calle con el objeto de cortejar y hacer obsequio a las damas’;

y hacer la zalá a otra persona es una frase coloquial que quiere decir ‘cortejarla con gran rendimiento y sumisión para conseguir algo’, donde zalá es la ‘oración de los musulmanes’, que la pronuncian, como es sabido, arrodillados.

Son sinónimos también de galantear, aunque no estén recogidos con tal acepción en el DRAE:

En América: apuntar.

En la Argentina: presumir y cuzquear .

En la Argentina, Paraguay y Uruguay: afilar y pastorear.

En Chile: romancear, lachar o lachear (de lacho ‘galán’) y trapichear ‘cortejar un hombre a mujeres de poca importancia’.

En Cuba: la locución vender listas.

En Guatemala y El Salvador: cantinear.

En Guatemala y Honduras: miguelear.

En México: la frase levantar el polvo.

En la República Dominicana: colear.

Y en Venezuela: sebear  y las frases echar los perros y arrimar o recostar la canoa.

Sinónimos de galanteo son: cortejo, camelo, festejo y martelo —del italiano martello ‘martillo’—. También chichisbeo que, además de ‘coquetería’ —como ya hemos visto—, significa ‘galanteo, obsequio y servicio cortesano asiduo de un hombre a una dama’ y ‘este mismo hombre’.

Lo son igualmente, pese a no estar en el DRAE: afile (en la Argentina, Paraguay y Uruguay) y pololeo (de pololo ‘hombre que sigue o pretende a una mujer’), en Chile, así como esquinazo ‘galanteo de la novia desde una esquina’.

Sinónimos de galán o galante, además de chichisbeo, son: cortejador, camelador, guapo (en estilo picaresco), servidor y lacho, en Chile.

Así como estos americanismos: piquín y afilador (en la Argentina), y buitre y echaperros, vocablos venezolanos que significan ‘hombre que corteja mujeres con obsesión’.

Antiguamente también se usaba doñeador ‘que se familiarizaba fácilmente con las mujeres o las cortejaba’.

galanteando

También lo era penante (de penar), pero tal significado ha desaparecido actualmente en el DRAE. Y no está tan claro que podamos catalogar como tal al penoso ‘presumido de lindo o de galán’.

Siguiendo las instrucciones que emanan de las distintas definiciones recogidas en el Diccionario académico, es posible saber cómo debe actuar todo buen galanteador. Por supuesto, debe ser amigo de galanteos, lo que los mexicanos llaman chirrisco, y se acercará a la mujer con intenciones amorosas —lo que los paraguayos llaman novillear—, requiriéndola, declarándose tan sentimentalmente como el mejor de los románticos.

Requerir: ‘Dicho de una persona: Solicitar, pretender, explicar su deseo o pasión amorosa’.

Declarar: ‘Dicho de un enamorado: Manifestar su amor a la persona amada pidiéndole relaciones’. Entre los argentinos, tirársele a alguien tiene este mismo significado de declararse (manifestar amor).

Sentimentalmente: ‘De manera sentimental’.

Sentimental: ‘Que alberga o suscita sentimientos tiernos o amorosos’.

Romántico/ca: ‘Sentimental, generoso y soñador’.

A este romántico pretendiente los bolivianos y chilenos también lo llaman pololo, palabra de origen mapuche: ‘Hombre que sigue o pretende a una mujer’, con la que en Chile conocen asimismo a un insecto que, al volar, produce un zumbido como el moscardón. Es decir, que el tal pololo es llamado así muy probablemente en alusión a este insecto, al parecer algo molesto. No es de extrañar, puesto que a los pretendientes molestos se les conoce igualmente con otros nombres de insectos similares: moscón ‘hombre pesado y molesto, especialmente en sus pretensiones amorosas’; el propio moscardón ‘hombre impertinente que molesta con pesadez y picardía’; y abejorro ‘persona de conversación pesada y molesta’, aunque este último no actúa sólo y concretamente en asuntos amorosos.

De manera que, si bien el pretendiente puede galantear a la mujer deseada asiduamente —lo que en El Salvador se conoce como cundundear—, si quiere tener éxito debe actuar con tacto y mesura, sin propasarse ni acaramelarse en exceso.

Propasar: ‘Dicho principalmente de un hombre: Cometer un atrevimiento o faltar al respeto, especialmente a una mujer’.

Acaramelar: ‘Dicho de una persona: Mostrarse excesivamente galante, obsequiosa, dulce, meliflua’.

Amartelamiento: ‘Exceso de galantería o rendimiento amoroso’, ni caer en el ridículo:

Lechuguino: ‘Muchacho imberbe que se mete a galantear aparentando ser hombre hecho’, coloquialmente. En el DRAE aparece pije con la acepción, en Bolivia y Chile: ‘Hombre que viste con excesiva elegancia y pulcritud’; sin embargo, el Mega Americanismos de Sopena (2002) lo define como ‘lechuguino, muchacho imberbe que hombrea y se mete a galantear’.

Piñonear: ‘Dicho de un hombre ya maduro: Galantear a las mujeres, como si fuera mozo’. Usado coloquial e irónicamente.

Verde es un adjetivo que posee una acepción —en el DRAE es la decimotercera— referida a la persona ‘que conserva inclinaciones galantes impropias de su edad o de su estado’, si bien se utiliza casi siempre para referirse al viejo enamoradizo, viejo verde, que en Cuba llaman cancamuso y en la Argentina laucha, según la Enciclopedia Sopena (1979).

¿Podemos incluir aquí el coloquial potrilla: ‘Viejo que ostenta lozanía y mocedad’? Desde luego no llega a ser un viejo verde, pero ¿qué comportamiento debemos esperar de un anciano tan lozano y jovial?

Como hemos dicho antes, las mejores armas —en el sentido de ‘medios que sirven para conseguir algo’— del galán son las palabras, y más concretamente las lisonjas, los requiebros. Con ellas pretenderá atraer a la persona deseada, enamorarla incluso, y un primer paso para ello es que responda a su galanteo, lo que los uruguayos denominan dar pelota y los cubanos tallar.

Tallar: En Cuba: ‘Dicho de un hombre y una mujer: Hablar de amores’.

 

PIROPO  Así pues, el galán atacará —según dicen los venezolanos coloquialmente— diciendo amores, caricias y flores.

Atacar: En Venezuela, coloquialmente, ‘enamorar (decir amores)’.

Enamorar: ‘Decir amores (requiebros)’.

Amores: ‘Expresiones de amor, caricias, requiebros’.

Caricia: ‘Halago, agasajo, demostración amorosa’.

Flor: ‘Piropo, requiebro’.

Florear: ‘Echar piropos a una mujer’, coloquialmente. Floretear dicen en América, aunque tal acepción no está recogida en el DRAE.

            Piropo significa ‘variedad del granate, de color rojo de fuego, muy apreciada como piedra fina’ y ‘rubí, carbúnculo’; aunque ahora la acepción que más nos interesa es la tercera, coloquial, de ‘lisonja, requiebro’. Procede del latín pyrōpus, que a su vez viene del griego pyropós ‘fuego en la mirada’. Muy significativo, si tenemos en cuenta que se puede piropear (decir piropos) tanto con la palabra como con la mirada. No en vano el verbo timar quiere decir coloquialmente: ‘Dicho de los enamorados: Entenderse con la mirada, hacerse guiños’, y los argentinos y uruguayos usan el verbo fichar con el significado coloquial de ‘mirar intensamente a alguien con interés amoroso’.

Mirar pespunte es una frase familiar colombiana que significa ‘mirar de reojo los enamorados’, no registrada en el DRAE.

El enamorador obsequiaba antiguamente a sus amadas con madrigales, poemas breves, de donde viene el verbo madrigalizar, cuya segunda acepción es ‘alabar o ensalzar la belleza de una mujer, o a una mujer’. Y aunque aún se conserva en el Diccionario académico, en realidad hace mucho tiempo que este verbo ha dejado de usarse comúnmente, con seguridad porque ya casi ningún enamorador obsequia madrigales a sus amadas.

Enamorador: ‘Que enamora o dice amores’.

Obsequiar: ‘Enamorar, requebrar a una mujer, galantear’.

Ahora el galán prefiere el simple piropeo, el chicoleo, reducido a simples voces, muchas veces pronunciadas de manera vulgar y con sentido soez, carentes de todo romanticismo y que suenan más a insultos o amenazas que a quillotros o remoquetes. Pero quienes así han denigrado el piropo están muy lejos de ser considerados galanes.

Piropeo: ‘Acción de piropear’.

Chicoleo: ‘Acción de chicolear’, y más coloquialmente: ‘Dicho o donaire dirigido por un hombre a una mujer por galantería’, donde donaire es un ‘chiste o dicho gracioso y agudo’.

Chicolear: ‘Decir chicoleos’. Voz coloquial y onomatopéyica.

Quillotro: ‘Requiebro, galantería’, de aquello otro.

Remoquete: ‘Cortejo o galanteo’. De remoque ‘palabra picante’ (de moc, gesto de burla).

Como sinónimo de piropear, en Costa Rica se usa el verbo cuerdear; y chulear en El Salvador, Guatemala y México. En uno de estos países, El Salvador, un cumbo es un piropo; aunque no se sabe con certeza, se cree que procede del vocablo maya cum ‘calabaza’, algo que no deja de sorprender, pues ¿qué tiene de bello o agradable una calabaza?

SEDUCCIÓN  La seducción es una fase decisiva en el juego amoroso, en la que interviene de manera definitiva un componente erótico, sexual, y que no siempre tiene que ir de la mano del amor ni del compromiso. Que es un paso posterior al galanteo lo demuestra la segunda acepción de galantear: ‘Procurar captarse el amor de una mujer, especialmente para seducirla’. Por estar ligada desde un principio con el engaño, la seducción ha sido tradicionalmente considerada una perversión, si bien más modernamente ha adquirido un significado más amable (en el Diccionario de Autoridades, 1737, solo se recogía la acepción correspondiente a ‘engañar con arte y maña, y persuadir suavemente el mal’).

Seducción: ‘Acción y efecto de seducir’.

Seducir: ‘Engañar con arte y maña; persuadir suavemente para algo malo’, ‘atraer físicamente a alguien con el propósito de obtener de él una relación sexual’, ‘embargar o cautivar el ánimo’.

Seductor/ra: ‘Que seduce’.

Seducir proviene del latín seducěre, cuya raíz es duco, de donde proceden asimismo muchos otros verbos españoles (conducir, deducir, introducir, producir, reproducir, traducir), siendo una de sus acepciones ‘llevarse, tomar consigo’. También es significativo que, en latín, leno, ~onis fuera tanto ‘seductor’ como ‘alcahuete’ y ‘rufián’, pero de ello hablaremos más adelante.

Como ejemplos de seducción a través del engaño están los verbos burlar ‘seducir con engaño a una mujer’, camelar ‘seducir, engañar adulando’ y enlabiar ‘seducir, engañar, atraer con palabras dulces y promesas’, de donde enlabiador ‘que enlabia’. El paradigma del burlador por antonomasia es el donjuán.

Burlador: ‘Libertino habitual que hace gala de deshonrar a las mujeres, seduciéndolas y engañándolas’.

Deshonrar: ‘Quitar la honra’, ‘violar a una mujer’. En este caso sólo nos interesa la primera acepción, por cuanto el donjuán no es un violador.

Honra: ‘Pudor, honestidad y recato de las mujeres’.

Donjuán: ‘Seductor de mujeres’. Del personaje ficticio don Juan Tenorio, protagonista de obras teatrales de Tirso de Molina y de Zorrilla.

Donjuanear: ‘Hacer el donjuán’.

Donjuanesco/ca: ‘Propio de un donjuán o tenorio’.

Tenorio: ‘Hombre mujeriego, galanteador, frívolo e inconstante’.

Equivale a tenorio el cubano cintura, término festivo no registrado en el DRAE. Su diminutivo, cinturita, es vocablo mexicano más cercano al proxeneta.

Tomado del mismo personaje ficticio que donjuán, por alguna razón inexplicada no aparece en la definición de tenorio su carácter seductor, lo que parece convertirle en un sustantivo menos inquietante que el donjuán, como si se conformase con castigar más que seducir con intenciones de relación sexual.

Castigar: ‘Enamorar por puro pasatiempo o jactancia’.

Equivalen a castigar los americanismos floretear (Argentina), volar (México) y la frase costarricense hacer la zuaca (zuaca ‘broma pesada, zumba’), siendo la víctima de este castigo una mujer que, en Chile, es conocida coloquialmente como peoresnada (de la frase peor es nada), si bien es llamado así también el ‘amante o galán de poca importancia’. Esta mujer a la que se enamora por entretenimiento se la conoce igualmente en México como catán, detalle y novillera.

Aunque en un principio tan solo se reconocía académicamente seductor (en masculino), tal como sucede con el coqueteo y a diferencia del galanteo, muchas de las palabras relacionadas con la seducción que se hallan en el DRAE actual se refieren tanto al varón como a la mujer, al seductor como a la seductora. Así, se llama tigresa a la ‘mujer seductora, provocadora y activa en las relaciones amorosas’, mujer fatal a ‘aquella cuyo poder de atracción amorosa acarrea fin desgraciado a sí misma o a quienes atrae; se usa referido principalmente a personajes de ficción, sobre todo de cine, y a las actrices que los representan’ y vampiresa a la ‘mujer que aprovecha su capacidad de seducción amorosa para lucrarse a costa de aquellos a quienes seduce’. En este mismo sentido, pero ya menos usado, existe en el idioma español la halconera.

Halconera: ‘Dicho especialmente de una mujer y de sus acciones y gestos provocativos: Que halconea’.

Halconear: ‘Dicho de una mujer desenvuelta: Dar muestra, con su traje, sus miradas y movimientos provocativos, de andar a caza de hombres’. De halcón y también poco usado.

Y entrador/ra es un adjetivo que, si bien en Guatemala significa ‘hombre que fácilmente es aceptado por personas del sexo opuesto’, en Venezuela es ‘una mujer que toma la iniciativa en la conquista amorosa’.

Conquistador/ra es un sinónimo de seductor/ra, con definición si acaso algo menos perturbadora:

Conquistador/ra: ‘Que conquista’.

Conquistar: ‘Lograr el amor de alguien, cautivar su ánimo’.

Conquista: ‘Persona cuyo amor se logra’.

En Cuba se usa la frase ponerse para la onda de alguien, cuando se trata de enamorar a ese alguien, y en Honduras se dice que zanatea el hombre que va a la conquista de una mujer (del verbo zanatear).

Todavía hoy en día las mujeres, siempre más prudentes, suelen seducir por lo general de una manera mucho más sutil que los hombres, prefiriendo por ello la insinuación.

Insinuación: ‘Acción y efecto de insinuar’.

Insinuar: ‘Dar a entender aisladamente el deseo de relaciones amorosas’.

            Quien así actúa, en México se le llama resbaloso/sa: ‘Dicho de una persona: Que se insinúa (da a entender que desea relaciones amorosas)’.

En Venezuela, atacón es la ‘persona que se insinúa muy frecuentemente a personas del sexo contrario’, vocablo no recogido en el DRAE.

En el otro extremo están quienes —casi siempre hombres— se precipitan en su deseo de seducir. Los cubanos usan coloquialmente las frases dar o tirar un fajón para referirse precisamente a estos hombres, en el sentido de ‘tratar de seducir a una mujer en el momento de conocerla o de verla’, donde fajón es aumentativo de faja. En estos casos, casi siempre al galanteador le darán calabazas:

Dar calabazas a alguien: ‘Desairarlo o rechazarlo cuando requiere de amores’. Esta frase coloquial cuenta con un sinónimo en el verbo americano bolsear, no recogido en el DRAE, pero sí en otros diccionarios.

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