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Palabras de evolución Irregular

Palabras de evolución Irregular

No siempre las palabras han evolucionado cumpliendo las reglas de los afijos y elementos compositivos. A continuación algunos ejemplos: Aunque no es conforme a las reglas gramaticales, para referirse a la ‘cualidad de absoluto’ no poca gente (según reconoce la propia Academia) usa el vocablo *absolutez envez de absolutidad, que es el correcto tal como hemos visto antes.

Del latín TRIBULĀRE tomó el español medieval tribular (todavía en el diccionario académico como verbo en desuso), de donde derivó atribular. De igual manera, de tribulación derivó atribulación, si bien esta forma no se ha extendido tanto como aquella (sin a-), que sigue estando en plena vigencia. El sufijo -ción forma sustantivos verbales que expresan acción y efecto; pero esta misma función la tiene el sufijo –anza, de ahí que figure aun en el DRAE una anticuada tribulanza con el significado de ‘acción y efecto de tribular’.

Avaro, avariento y avaricioso son tres sinónimos que ya existían en la Edad Media y que hoy en día siguen registrados en el diccionario académico.

¿Balbucir o balbucear? Tomado del latín BALBUTĪRE, la primera documentación que existe del verbo balbucir está en un texto de San Juan de la Cruz (†1591), aunque la Academia no lo admitió hasta 1852. Pero la dificultad para conjugar las formas cuya desinencia empieza con a u o indujo a preferir la forma derivada de aquel balbucear, con idéntico significado y documentada a mediados del siglo XIX (Zorrilla), aunque registrada por la Academia en 1884.

Del sustantivo cabello registró Nebrija (s. XV) el derivado cabellera, compuesto por el sufijo -era, que vino a sustituir al más antiguo cabelladura (hacia 1280), compuesto erróneamente con el sufijo -ura, que no forma sustantivos a partir de otros.

De calvo derivaron calvez y calvaza ‘falta de pelo en la cabeza’. La segunda forma desapareció y la primera fue sustituida (aunque calvez pervive en el DRAE como sinónimo en vigor) a mediados del s. XVIII por calvicie (del lat. CALVICIES).

Careza se usaba en 1351 en calidad de abstracto de caro, de donde derivaba, pero posteriormente fue reemplazada por carestía, que sigue en vigencia mientras que careza ha quedado como sinónimo en desuso.

Cobardía es un derivado de cobarde que ya está documentado en el s. XIV. Pues bien, antes existía otro derivado con idéntico significado compuesto con distinto sufijo: cobardez, que desapareció antes de que finalizara la Edad Media.

Comienzo y comenzamiento son palabras sinónimas desde la Edad Media. La primera sigue en pleno vigor, mientras que la segunda aparece aun en el diccionario académico como poco usada.

En el Diccionario de Autoridades (1732) figuraba el adjetivo socorredor ‘que socorre’, pero no el sustantivo socorrista. En la actualidad ambas palabras están en vigor: socorredor con el mismo significado y el moderno socorrista con el de ‘persona especialmente adiestrada para prestar socorro en caso de accidente’.

Crueldad y crueleza son palabras sinónimas empleadas en la Edad Media. En tanto la primera continúa estando en pleno vigor, la segunda hace mucho tiempo que desapareció.

Seguranza era en 1739, según la Academia, «lo mismo que seguridad. Es voz antigua, que conserva su uso en algunos Puertos de Mar». En la actualidad el diccionario académico mantiene esta palabra como sinónimo desusado de seguridad, y añade: usado en Asturias y Salamanca.

Perdón ‘acción de perdonar’ y perdonanza ‘indulgencia o tolerancia’ son palabras derivadas de perdonar y muy antiguas. La segunda significaba ‘perdón de la pena u ofensa’.

Aunque delgadez está documentado en el español hacia 1250, no aparece como tal en el Diccionario de Autoridades (1732) sino como delgadeza. Hoy en el diccionario académico se conserva delgadeza como sinónimo desusado de delgadez.

Desdén era ya palabra medieval, pero su derivada y sinónima desdeño fue bastante usual por lo menos desde mediados del s. XV hasta 1572.  En la actualidad desdeño se conserva en el DRAE como sinónimo poco usado de desdén.

Embustero viene de embuste. Pero también existe embustidor, que aparece en el diccionario académico como poco usado y con el significado de ‘mentiroso’, que procede del verbo embustir, igualmente poco usado y con el significado de ‘decir embustes’.

¿Emperadora o emperatriz? Ambas formas son correctas, pero la acabada con el sufijo -triz es la más usada y fiel a su etimología.

Engañanza ya ha desaparecido del vocabulario español y del diccionario académico, pero en 1732 la Academia todavía lo recogía como término rústico y sinónimo de engaño.

Erranza es un vocablo que hace mucho tiempo que desapareció del vocabulario español, pero que el Diccionario de Autoridades (1732) todavía recogía como voz anticuada y sinónima de error, documentándola en el Fuero Juzgo (1241).

Escarnecer es un derivado de escarnir. Este último ya ha desaparecido, pero era la forma más común entre los ss. XII y XIV. A partir del s. XV empezó a dominar ya la forma actual.

Desde el s. XVII se escribe escasez, pero antes (por lo menos desde el XIV) se decía escaseza.

Esperación hace tiempo que dejó de existir, pero la Academia aun recogía esta palabra en el año 1732 como sinónima de esperanza, aunque calificándola de antigua y sin uso.

Antes de estrechez se decía estrecheza (todavía en el diccionario académico como sinónimo desusado) y estrechía (forma antiquísima y completamente olvidada).

Prodigaleza, fuera ya de los diccionarios, era ya una voz anticuada en 1737, cuando la Academia aun la recogía como sinónima de prodigalidad.

Sinónimos antiguos y anteriores a fealdad eran feamiento (que en el Diccionario de Autoridades estaba recogido como voz en vigor, aunque remitiendo a fealdad) y feeza (que en este mismo diccionario académico de 1732 se advertía ya que era de poco uso). Feamiento ya no aparece en el DRAE, pero sí que esta todavía feeza como sinónimo desusado.

¿Fineza o finura? Ambas palabras derivan de fino, pero fineza es más antigua (s. XVI) que finura (1728). En el DRAE tienen significados distintos (fineza: ‘pureza y bondad de algo en su línea’, ‘acción o dicho con que alguien da a entender el amor y benevolencia que tiene a otra persona’, ‘actividad y empeño amistoso a favor de alguien’, ‘dádiva pequeña y de cariño’ y ‘delicadeza y primor’; finura: ‘cualidad de fino’), pero en el Diccionario de Autoridades (1732) se recogen como voces sinónimas, pues mientras se señalan para fineza acepciones parecidas a las actuales, en la entrada correspondiente a finura se dice: «Lo mismo que Finéza».

Firmedumbre es una voz ya desaparecida, pero que en 1732 la Academia aun la recogía como voz anticuada (documentada en las Partidas de Alfonso X; es decir, en el s. XIII) y con el mismo significado que firmeza.

Gobernanza y gobernamiento son palabras tan antiguas como gobierno, y las tres significaban lo mismo. En la actualidad ambas están recogidas en el DRAE como sinónimos poco usado (gobernamiento) y anticuado (gobernanza) de gobierno. Pero gobernanza, además, ha adquirido una moderna acepción: ‘Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía’.

De grande derivaron grandez, grandeza y grandía (en el s. XIII y con el mismo significado moral: ‘gran tamaño’, ‘majestad y poder’) y, posteriormente, grandor y grandura (con el mismo significado material: ‘tamaño de algo’). Grandía desapareció hace mucho tiempo y grandez permanece en el diccionario académico, pero como sinónimo desusado de grandeza. Por otra parte, grandura se mantiene como sinónimo anticuado de grandor, salvo en Argentina, donde sigue vivo.

Derivado de histérico, en 1884 ya figuraba en el diccionario académico histerismo, pero ha ido perdiendo relevancia ante el galicismo histeria.

Idiotismo, idiotez e idiocia tienen en común un mismo significado, la definición de un trastorno mental. Las tres palabras están en plena vigencia, si bien idiocia está limitada al ámbito médico e idiotismo al médico y lingüístico, pues además de significar ‘ignorancia’ e ‘idiocia’, tiene una tercera acepción: ‘Giro o expresión propio de una lengua que no se ajusta a las reglas gramaticales; p. ej.: a ojos vistas’. Por su parte, idiotez es voz más popular y, además de ‘idiocia’, significa ‘hecho o dicho propio del idiota’.

Liderazgo ‘liderato’, ‘situación de superioridad en que se halla una empresa, un producto o un sector económico, dentro de su ámbito’ y liderato ‘condición de líder’, ‘ejercicio de sus actividades’ son términos intercambiables, según reconoce la Academia, que advierte no obstante: «pero existen preferencias marcadas, según los contextos; así, en contextos sociales, económicos y políticos, se usa con preferencia el término liderazgo, mientras que en contextos deportivos se emplea mayoritariamente la forma liderato.

En la Edad Media, antes de significar ‘espesura de arbustos’, maleza se utilizaba en el sentido de ‘acción mala e injusta’. Ahora, este significado, junto con ‘cualidad de malo’, está reservado para maldad.

De mendigo (lat. MENDĪCUS) derivó a fines de la Edad Media mendiguez ‘acción de mendigar’, que posteriormente fue perdiendo terreno ante el cultismo mendicidad (lat. MENDICĬTAS). Hoy mendiguez está recogido en el diccionario académico como un sinónimo poco usado de mendicidad.

mendigo

Olvidanza rivalizó en el medievo con su sinónimo olvido, pero ya en 1737 la Academia reconocía que olvidanza tenía poco uso. Hoy en el DRAE sigue apareciendo olvidanza como sinónimo poco usado de olvido.

Orgulleza apareció en el español antes que orgullo y con el mismo significado, pero muy pronto este se impuso a aquel, quedando desde entonces orgulleza como sinónimo anticuado.

Pobredad y pobreza coexistían en la Edad Media (ambas voces aparecen en Berceo), pero ya en 1737 la Academia avisaba de que pobredad era voz anticuada.

De poco derivó poquedumbre ‘escasez, miseria’, que en el s. XV cambió a poquedad, al mismo tiempo que aparecía otro derivado de poco con idéntico significado: poqueza. Este ha quedado reducido ya en el diccionario académico a sinónimo desusado de poquedad.

Aparece por primera vez prontitud (derivado de pronto) en 1515, y hacia 1640 lo hace pronteza con el mismo significado. Siempre más rara, pronteza ya fue considerada voz de poco uso por la Academia en 1737, y hoy está recogida en el diccionario académico como sinónimo desusado de prontitud.

Del latín vulgar PORTATĬCUM y este del latín clásico PORTA ‘puerta’, apareció en 804 en el castellano el vocablo portadgo ‘derechos que se pagaban por pasar por un sitio determinado’, que posteriormente cambió de sufijo: portazgo.

Pureza y puridad son voces medievales que hoy son sinónimas en cuanto al significado ‘cualidad de puro’. Pero antiguamente tenían distinto significado y en la actualidad se mantienen ambas en plena vigencia gracias a estas diferencias semánticas.

En la Edad Media aparecieron las voces quebranto y quebrantanza, ambas derivadas de quebrar y con el mismo significado. La segunda quedó anticuada muy pronto, a favor de la primera.

A principio del s. XVII apareció en el español el cultismo tranquilar (del lat. TRANQUILLĀRE), que poco después evolucionó a tranquilizar. En el DRAE, además de sinónimo poco usado de tranquilizar, permanece tranquilar con un significado propio y relacionado con la contabilidad.

A fines de la Edad Media ya existía rareza (raleza en la grafía de entonces), pero en el Siglo de Oro se inventó, con el mismo significado (‘cualidad de raro’), el cultismo raridad (lat. RARĬTAS, -ĀTIS). Desde entonces ambas palabras han estado en vigor como sinónimas, si bien en el diccionario académico rareza, además de ‘cualidad de raro’, tiene otras dos acepciones: ‘cosa rara’ y ‘acción característica de la persona rara o extravagante’.

Además de rudeza, en el español antiguo había otros dos derivados de rudo con el mismo significado (‘cualidad de rudo’): rudez y rudidad. La primera desapareció pronto, mientras que rudidad era todavía recogida en el Diccionario de Autoridades (1737) como sinónimo anticuado de rudeza.

Sabiduría, sabieza y sabencia son tres vocablos medievales que significaban lo mismo. La más rara era sabieza, que fue la primera en desaparecer. Sabencia también quedó anticuada, aunque el DRAE todavía la recoge como sinónimo desusado de la única sobreviviente: sabiduría.

Del latín vulgar *SACRISTANUS tomó el español del s. XII sacristano (con sufijo -ano, tal como correspondía al sufijo latín, para formar en romance adjetivos que significan procedencia, pertenencia o adscripción: franciscano, aldeano); pero a fines de ese mismo s. XII ya hay constancia de que se apocopó (se suprimió un sonido del vocablo) el sufijo, quedando en sacristán.

Señaleza y significanza aparecen respectivamente en el Conde Lucanor (s. XIV) y en  la Crónica del rey don Juan II (s. XV), pero en el Diccionario de Autoridades (s. XVIII) ya se informaba de que ambas eran voces anticuadas. Hoy están en vigor, con el mismo significado que aquellas, señal y significación.

Soledad, soledumbre y solitud eran tres palabras sinónimas hace unos siglos. De ellas solo queda en pleno uso soledad, pues las otras dos sobreviven en el diccionaro académico como sinónimos anticuados.

Sordera, sordez y sordedad estaban recogidas como voces sinónimas (‘privación o disminución de la facultad de oír’) en el Diccionario de Autoridades (1739), que prefería sordera. En la actualidad, sordera sigue teniendo el mismo significado, mientras que sordez, además de ser un sinónimo poco usado de sordera, cuenta con una moderna acepción fonética: ‘cualidad de sordo’ y sordedad figura en el diccionario académico actual como voz desusada con el significado de ‘condición de sordo’.

La Academia registraba en 1739 la voz sufrencia como sinónima de sufrimiento, y agregaba: «Es voz antiquada, y se conserva oy en Asturias». Hasta de Asturias ha debido desaparecer, puesto que ya no figura en el diccionario académico.

¿Sutileza o sutilidad? Ambas formas son correctas y tienen el mismo significado (‘cualidad de sutil’), si bien en el DRAE sutilidad remite a sutileza.

Tomado del francés anticuado aprentiz, en el castellano de Alfonso X aparece aprentiz, que desde el s. XVI cambiará de sufijo para ser aprendiz.

¿Protectora o protectriz? Ambos adjetivos son correctos, pues mientras protectora es el femenino de protector ‘que protege’, protectriz es un adjetivo femenino con el que se puede designar específicamente a ‘una mujer que protege’.

A fines del s. XVI había en el español tres vocablos con el significado de ‘cualidad de terco’: terquería, terquedad y terqueza. En 1739 la Academia ya daba a terquería y terqueza como sinónimos menos usados de terquedad, y en la actualidad se mantienen las tres palabras en el diccionario académico en los mismos términos.

Terror viene del latín TERROR, -ORIS, derivado a su vez de TERRERE ‘espantar, aterrar’. De un derivado de TERRERE procede también terrible ‘que causa terror’ (TERRIBĬLIS). De terrible han derivado con el significado de ‘cualidad de terrible’ el desusado terribilidad y el poco usado terriblez, además de terribleza que, además de un anticuado ‘terriblez’, cuenta con el significado, poco usado, de ‘cosa o acción terrible’. Por su parte, de terror derivaron los compuestos terrorífico y terrífico, siendo este último muy poco usado y prácticamente reemplazado por terrorífico.

¿Ternura o terneza? Con el significado de ‘cualidad de tierno’ ambas formas son correctas. En 1739 la Academia todavía prefería terneza, pero hoy en día no ha distingos en el diccionario académico.

Derivados de tonto y sinónimos son tontada ‘tontería, simpleza’, tontedad ‘tontería, simpleza’, tontera ‘tontería, simpleza’, tontuna ‘dicho o hecho tonto’ y tontería ‘cualidad de tonto’, ‘dicho o hecho tonto’. Aunque todos ellos están en uso, claramente se deduce que el más extendido es tontería.

Al igual que ahora, ya en 1739 la Academia calificaba a torpedad como sinónimo poco usado de torpeza.

Tristeza está documentado en el s. XIII, pero con anterioridad ya se usaba con el mismo significado tristicia (ya desaparecido) y tristor (ahora desusado). En el s. XIV apareció tristura ‘tristeza’. En 1739 la Academia registraba tristor y tristura como sinónimos anticuados de tristeza. Hoy en día mantiene los mismos términos para tristor, pero tristura lo da como sinónimo en plena vigencia, seguramente porque todavía es popular en algunas partes de España, como Asturias y Aragón.

Ufanía ‘cualidad de ufano’ ya aparece en Berceo (s. XIII), la variante ufanidad ‘ufanía’ lo hace en el Conde Lucanor (s. XIV) y, por último, el derivado ufaneza ‘ufanía’ aparece en el s. XVI. Hoy en día se mantiene en plena vigencia la forma más antigua, ufanía, siendo recogidas las otras dos, ufanidad y ufaneza, por el DRAE como sinónimos anticuados.

Antes que vejez, para ‘cualidad de viejo’ se usaba la palabra vejedad, que ya en 1739 la Academia calificaba de anticuada y sinónima de vejez. Hoy vajedad sigue figurando en el diccionario académico en los mismos términos, pero se añade que se usa en Salamanca.

 

1 Comentario
  1. comment-avatar
    Josema27 enero, 2014 - 21:19

    Mítico verso de San Juan de la Cruz

    Y todos cantos vagan,
    de ti me van mil gracias refiriendo.
    Y todos más me llagan,
    y déjame muriendo
    un no sé qué que quedan balbuciendo

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