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Mujer

Mujer

 

Procedente del latín mulier, mujer ‘persona del sexo femenino’, ‘mujer que ha llegado a la pubertad o a la edad adulta’, tiene varios sinónimos: fémina, hembra (ambas procedentes también del latín, pero de femĭna), dama (del latín domina, que significa ‘mujer noble o distinguida’, pero también poéticamente ‘mujer’), el ya muy poco usado varonesa, tipa (como tipo, suele usarse despectivamente), pichona e individua (que, a diferencia de individuo, tiene además una acepción específica y despectiva de ‘mujer despreciable’). Reina, que antiguamente se usaba festivamente para referirse a cualquier mujer, ahora se usa también para ‘la mujer que por su excelencia sobresale entre las demás de su clase o especie’.

En México se llama coloquialmente vieja a la mujer en general, incluso joven; en la Argentina, Bolivia y Uruguay: mina; y también en la Argentina, pero más propiamente entre los gauchos: china, que tiene su origen en el quechua čína ‘hembra’.

Aunque no aparecen como tales en el DRAE, hay sin embargo otros  americanismos con el significado de mujer: el vulgarismo ciguata, el despectivo guaricha (en Colombia y Venezuela, donde también equivale a ‘prostituta’, ‘rabona’ o ‘indígena joven y soltera’; acepciones estas dos últimas que sí recoge el Diccionario académico) y pilcha (del mapuche pulcha ‘arruga’, que en el DRAE figura solo con acepciones relacionadas con determinadas prendas de vestir en la Argentina, Bolivia, Paraguay, el Perú y Uruguay).

Se emplean también como sinónimos de mujer: tierna, en Venezuela (en el DRAE equivale a ‘bebé’ y ‘benjamín’ en Centroamérica); jeva, en Ecuador y Venezuela; cuero, en Guayaquil, principal puerto ecuatoriano (también ‘querida’ y ‘prostituta’ en este país); y fisga (de fisgar), andoviche, andrómila y guitarra (quizá porque se abraza como a una mujer), en México.

Derivan de fémina los términos femenino y femíneo (propio de mujeres), femineidad y feminidad (cualidad de femenino), feminización ‘aparición y desarrollo de los caracteres sexuales femeninos en la mujer normal, en el tiempo de la pubertad’, y femenil, adjetivo sinónimo de mujeril ‘perteneciente o relativo a la mujer’.

Si al hombre se le sigue identificando estrechamente con el pantalón, con igual lógica sexista se hace lo mismo a la mujer con la falda, de modo que este nombre de prenda también significa, coloquialmente, ‘mujer o mujeres’.

Ya hemos visto que se llama sexo débil o bello sexo al conjunto de mujeres. Y también cómo macho se reserva oficialmente para el ‘animal del sexo masculino’ o para el ‘hombre necio’; sin embargo no sucede lo mismo con hembra, sinónimo como se ha dicho de mujer, y que todavía hoy se usa incluso en documentos oficiales como opuesto de varón. En Sudamérica se usa hembraje como ‘conjunto de las hembras de un ganado’, pero en las zonas rurales de la Argentina, Paraguay y Uruguay significa también ‘conjunto o grupo de mujeres’.

No recogidos en el DRAE son los vocablos hembrería y hembrerío, con idéntico significado: ‘mujerío, conjunto de mujeres’, empleados en las Antillas.

Y si androfobia es la aversión obsesiva hacia los hombres, la ‘aversión obsesiva hacia las mujeres’ se llama ginefobia; aunque, según el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005), el contrario más cabal de androfobia, seguramente por ser un vocablo más conocido, es misoginia.

            Misoginia: ‘Aversión u odio a las mujeres’.

            Misógino/na: ‘Que odia a las mujeres, manifiesta aversión hacia ellas o rehuye su trato’.

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