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Palabras de origen incierto

Palabras de origen incierto

 

Hay palabras de las que se ignora su origen, como, por ejemplo: arisco arlote. De otras, no se tiene por seguro. A continuación citaremos algunas de estas palabras de origen incierto:

 Adrede. La Academia dice que procede «quizá del catalán adret, y este del latín AD DIRECTUM». Corominas, por el contrario, opina que proviene «probablemente del gótico at *red ‘por consejo’».

Aguantar. Quizá del italiano agguantare ‘coger, empuñar’, y este derivado de guanto ‘guantelete, guante de hierro de los guerreros medievales’.

Aguinaldo. Quizá de la frase latina HOC IN ANNO ‘en este año’, que se empleaba como estribillo en las canciones populares de Año Nuevo.

Alborotar. Probablemente tomado del latín VOLŪTARE ‘agitar’, cruzado con alborozar.

Ascua. Quizá voz prerromana.

Aterir. Quizá del mismo origen onomatopéyico que tiritar.

Atisbar. Fue primeramente voz jergal, probablemente metátesis de avistar.

Azul. Quizá alteración del árabe hispánico lazawárd, este del árabe clásico lāzaward, este del persalaǧvard o lažvard, y este del sánscrito rājāvarta ‘rizo del rey’.

Bruces, de. Quizá variante de bozo.

Camorra. Quizá designó originariamente la modorra, enfermedad convulsiva que ataca el ganado lanar; en este sentido pudo tomarse del bajo latín CHIMORREA.

Canijo. Quizá del latín CANICŬLA ‘perrita’.

Caspa. Quizá de origen prerromano.

Corral. Quizá del latín vulgar *CURRALE ‘circo de carreras’, y este derivado del latín clásico CURRUS‘carro’.

Garrafa. Quizá del portugués garrafa ‘botella’, y este del árabe marroquí erraf.

Gafa. Para la Academia es de origen incierto. Según Corominas procede del catalán gafa.

Guiar. Probablemente de origen germánico.

Intríngulis. Voz familiar quizá emparentada con intriga.

Legaña. Derivada de lagaña, y esta quizá fuera voz prerromana.

Listo. Tal vez venga del latín LEGĔRE ‘leer’.

Loco. Quizá del árabe hispánico *láwqa, y este del árabe clásico lawqā’, femenino de alwaq‘estúpido’.

Ola. Probablemente del árabe háula ‘remolino’, de hául ‘agitación del mar, tormenta’.

Parra. Quizá del gótico *parra, -ans ‘cercado, enrejado’.

Perro. Probablemente de creación expresiva, quizá fundada en la voz prrr con que los pastores incitan al perro.

Roca. Seguramente voz prerromana.

Rosca. Quizá voz prerromana.

Sandio. Denominación moderna y arbitraria del antiguo sandío, que significaba ‘idiota’, ‘loco’, de origen incierto, probablemente de la frase latina SANCTE DEUS ‘santo Dios’, que pronunciada al principio como exclamación de piedad ante el pobre mentecato, acabó por aplicarse a este mismo.

Sorna. Quizá voz jergal, de germanía.

Tertulia. Quizá de Tertuliano, padre de la Iglesia.

Tiburón. Quizá de origen tupí, tomado a través del portugués.

Toca. Quizá de origen persa, tomado a través del árabe.

Tocayo. Quizá de la frase ritual romana UBI TU CAJUS, IBI EGO CAJA ‘donde tú eres Cayo yo seré Caya’, que la esposa dirigía al novio al llegar a su casa la comitiva nupcial. La primera datación es del Diccionario de Autoridades, 1737. Corominas explica que este vocablo «es frecuente ya en obras madrileñas y andaluzas del s. XVIII; Ramón de la Cruz en un sainete escrito en los años de 1760 introduce a dos personajes llamado él Pepe y ella Chica (pero del texto resulta que su nombre propio es Pepa), a quien aquél dirige las palabras: “¡Tocaya mía, valor!”. El gaditano González del Castillo (h. 1790) hace a un Juanito decir a una Juana: “Adiós, tocaya” y replica ella “Vaya usted con Dios, tocayo”. Poco después ya aparece como término generalizado con el valor más abstracto de ‘homónimo’; así en L. Fz. de Moratín (… pudo) haberse formado de la fórmula que se pronunciaba en la celebración del matrimonio más solemne (…) de los romanos. Cuando la comitiva nupcial llegaba a la puerta de la casa del marido, este saliendo al encuentro preguntaba a la que iba a ser su esposa, quién era ella, y ésta respondía con la frase sacramental UBI TU CAJUS, IBI EGO CAJA: en donde tú serás llamado Cayo, a mí me llamarán Caya, esto es, donde tú mandarás mandaré yo, o bien tú y yo seremos iguales en la casa. En apoyo de esta idea observo que los dos ejemplos más antiguos de tocayo nos presentan a un hombre y una mujer que se dan recíprocamente el nombre de tocayo tocaya, y añado que el ambiente del teatro madrileño era propicio a toda clase de retruécanos, sin excluir los alusivos a la educación clásica: recuérdese el probable origen detertuliano tertulia, voces teatrales también y fundadas en una especie de chiste clásico. Puede conjeturarse que al principio se llamaran recíprocamente y en tono humorístico tucayo tucaya los estudiante y sus novias o amoríos, y que el pueblo, que no entiende de Derecho romano, interpretara esta identidad de vocablos como alusiva una identidad de nombres (El paso de *tucayo tocayo se debería a esa intervención del pueblo, que no sabe hacerse suya una palabra nueva sin incorporarla a alguna raíz castellana. No hay palabras castellanas en tuc-, pero sí son fecundas las familias hispanas de toca tocar) (…) Los personajes de Ramón de la Cruz son precisamente una pareja de enamorados. Todo esto, claro está, deberá probarse mejor, estudiando los textos populares españoles de los ss. XVIII y XVII».

Tuerca. Probablemente alteración del más antiguo puerca ‘pieza del gozne en que está el ladrillo’, por influjo de la t- del compuesto tornillo.

Otras palabras con origen incierto son: barajarbarruntar, bellaco, besugo, bisagra, bosque, brisa, chozno, crujir, embuste, felpa, gana, gancho, garbanzo, garza, gorrión, látigo, manteca, marrajo, merluza, morro, mozo, palangana, papagayo, patio, pizarra, regalar, semilla, seta, sima, sobaco, tapia, tarro, torta.

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