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Palabras desaparecidas temporalmente

Palabras desaparecidas temporalmente

 

Hay en nuestro idioma palabras que han sufrido desapariciones temporales del vocabulario común, que han caído en el desuso o en el olvido durante largos períodos de tiempo (varios siglos, incluso), pero que a partir de un momento determinado han recuperado su vigencia. A continuación varios ejemplos:

Aclamar está documentado en el español escrito de 1144, pero su uso se hizo muy raro después del s. XIII, hasta que volvió a tomarse del latín ACCLAMĀRE en el Siglo de Oro.

Adoquín es una palabra de origen árabe documentada en un texto de 1572, pero de la que ya no hay constancia hasta mediados del siglo XIX. En la actualidad es un vocablo muy vivo.

Alardear es un verbo derivado de alarde, vocablo de origen árabe. El primer testimonio de alardear en nuestro idioma es de 1505, pero ya en el Diccionario de Autoridades (1729) se califica este verbo de anticuado. No obstante, vuelve a reaparecer con fuerza en la segunda mitad del s. XIX y hoy sigue siendo una palabra conocida y usada.

Aleve figura en el diccionario académico de la siguiente manera: «(Del ár. hisp. al’áyb, y este del ár. clás. ‘ayb, defecto, tacha o nota de infamia) 1. adj. ‘alevoso’. U. t. c. s. 2. m. desus. Alevosía de un particular contra otro. a ~. 1. loc. adv. ant. Con alevosía». Su testimonio más antiguo en español es de 1241. Corominas informa de que, «en el siglo XVI aleve, alevoso y alevosía habían quedado anticuados, según nos dice J. de Valdés (…) pero otros, participando del sentimiento que manifiesta este escritor por la pérdida de tan nobles vocablos, trataron de restaurarlos». Lo consiguieron, puesto que alevoso y alevosía son vocablos vivos en la actualidad, aunque no goza de tan buena salud aleve.

Bazar, de origen persa, es una palabra que aparece por primera vez en español en Viaje a Turquía (1555), pero ya no vuelve a aparecer hasta el s. XIX, quizá tomado prestado de otro idioma.

Cogorza se escribía cogorça en 1475, pero es un vocablo que no volvería a aparecer por escrito hasta el s. XX, que sería recogido por la Academia como sinónimo vulgar de borrachera. En la actualidad es muy usado en el habla coloquial.

Conservar (del lat. CONSERVĀRE) es un verbo usado por Berceo (s. XIII) que sin embargo no volvería a aparecer hasta el principio del s. XV. Desde entonces ha ido creciendo hasta convertirse en un vocablo corriente e imprescindible de nuestro vocabulario.

Crema llegó al español desde el francés a mediados del s. XVII (Estebadillo González, 1646), pero su uso fue muy escaso hasta bien entrado el s. XIX, tal como se señalaba en el Diccionario de Autoridades (1729): «La nata. Es voz usada por los Españóles en los Países baxos; pero no tiene uso en España».

Encarnado, participio de encarnar, tiene dos significados como adjetivo: ‘de color de carne’ y ‘colorado (rojo)’. Documentado por primera vez en el año 896, no vuelve a encontrarse en ningún otro texto hasta el Siglo de Oro. Aunque hoy es un vocablo muy corriente en España, no lo era tanto antiguamente, razón por la cual no pasó a América.

Encuesta ‘averiguación o pesquisa’ es voz de origen francés que entró en el español muy pronto (s. XII), pero que cayó en seguida en el desuso. En 1884 la Academia la calificaba de palabra anticuada, pero hubo de quitarle esta calificación unos años más tarde, debido a la relevancia que empezó a tener con el mismo significado de siempre y, sobre todo, con el más moderno de ‘conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa, para averiguar estados de opinión o diversas cuestiones de hecho’.

Instigar apareció en español hacia 1440, pero, según Corominas, «debía ser palabra muy poco empleada por aquel entonces y aun en el s. XVI, pues falta en Nebrija y Covarrubias; sin embargo ya figura en el Quijote (…), y desde entonces se halla con cierta frecuencia. Hoy es palabra de uso común en la lengua culta».

Mundial derivó de mundo hacia 1440, pero dos siglos más tarde era un vocablo anticuado según el Diccionario de Autoridades, calificación que mantuvo la Academia hasta el diccionario de 1914 inclusive. Su empleo no obstante se generalizó durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), tomado del latín MUNDIĀLIS.

Oprobio apareció en el español del s. XV como oprobrio (más fiel a su étimo latino OPPROBRIUM ‘vergüenza, deshonor’) y, si bien debió caer luego en desuso, Cervantes popularizó esta palabra al usarla en su Quijote. Todavía figura con dos erres (oprobrio) en el Diccionario de Autoridades (s. XVIII), y ya en 1817 la Academia la califica de anticuada. No obstante, esta palabra se ha recobrado hasta mantenerse en nuestro vocabulario, aunque usada solo en el habla culta.

Parásito es una voz que intentó introducir sin éxito en el español Alonso de Palencia en 1490 (Vocabulario universal en latín y en romance). Fue recogida por Covarrubias (s. XVII), pero el Diccionario de Autoridades la señala ya un siglo después como en desuso. No obstante, antes de finalizar el s. XVIII empezó a recobrar fuerzas y ya en la primera mitad del siglo siguiente se convirtió en voz usual.

Proletario con el significado de ‘autor de poca monta’ aparece en la Glosa sobre las Treszientas de Hernán Núñez (1499), pero es una palabra ausente en el Siglo de Oro. En 1817 la Academia la calificaba de anticuada. Sin embargo, pocos años después (1843), impulsada por los aires revolucionarios, figura ya en el diccionario académico con el significado moderno y en plena vigencia.

Rahez o, como se escribía más antiguamente, rafez ‘barato’, era palabra común en la Edad Media, pero en el s. XVI cayó rápidamente en desuso, de manera que ya en el XVIII el Diccionario de Autoridades la califica de anticuada. Ahora es una palabra viva que se usa de manera culta y con el significado de ‘vil, bajo, despreciable’.

Semblanza ‘semejanza o parecido entre varias personas o cosas’ era un vocablo muy antiguo que cayó en desuso en el s. XV. La Academia lo calificaba de anticuado en 1817 y 1843, pero no en 1884, puesto que ya había empezado su recuperación con el significado de ‘bosquejo biográfico’.

& Comentarios
  1. comment-avatar
    Maria Maldonado7 Mayo, 2013 - 8:14

    Hola,

    Me gustaría saber de dónde han obtenido la información sobre bazar.

    Muchísimas gracias. Un saludo

    • comment-avatar
      Gerardo Muñoz Lorente7 Mayo, 2013 - 10:21

      La información relativa a la palabra ‘bazar’ se ha obtenido del “Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico” de J. Corominas y J. A. Pascual, vol. 1, p. 550. Gracias por su interés.

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