Palabras equívocas

Palabras equívocas

Palabras equívocas. El diccionario académico define la palabra equívoca como ‘palabra cuya significación conviene a diferentes cosas’, pero en este apartado nos acogemos a esta otra acepción: ‘acción y efecto de equivocar’, para llamar así a las palabras que, por su apariencia, pueden provocar el error, la equivocación.

Por consiguiente, son para nosotros vocablos equívocos aborrachado y emborrachacabras porque, a pesar de lo que parecen, nada tienen que ver con la borrachera o embriaguez, ya que el primero (aunque derivado realmente de borracho) es un adjetivo que significa ‘de color encarnado muy encendido’, mientras que el segundo es el nombre de una ‘mata de la familia de las Coriariáceas’.

Añicos nada tiene que ver con los años de los chicos, del mismo modo que anonadar no es nadar de culo ni alzaprima quiere decir algo de alzar a una pariente. Tampoco bezo es un beso dado por un andaluz que cecea, sino un labio grueso.

Caracola no es una palabra compuesta ni hace ilusión a la faz y el rabo de algo, sino a una concha o a un bollo. Como tampoco bromatología es un tratado sobre la broma, si no sobre los alimentos. Ni cachipolla tiene que ver con el pene, ya que es el nombre de un insecto.

De una chica que goza de una beca podemos decir que es una becada, pero mejor sería llamarla becaria (mucho más común), para evitar el posible malentendido de que alguien crea que nos referimos a un ave comestible y del tamaño de la perdiz. Algo parecido sucede con obispillo, ya que, aun cuando así llamaban en algunas catedrales a un muchacho al que vestían de obispo el día de San Nicolás de Bari y, en las universidades, al estudiante nuevo al que ponían burlonamente una mitra, es un vocablo más común para designar la rabadilla de las aves o una morcilla grande. Vacabuey no es una mezcla de vaca y buey, sino un árbol cubano. Como burjaca no es una mezcla de burro y jaca, sino una bolsa de cuero; en cambio, burdégano sí que es el hijo de un caballo y una burra. Camaleón no es la cama de un león, sino el nombre de otro tipo de animal, un reptil que posee la facultad de cambiar de color según las condiciones ambientales. Tampoco cacaraña es el excremento de la araña, sino el hoyo que ocasiona la viruela en el rostro de la persona. Cancán no es un perrazo, sino un baile de origen francés; aunque también se llama así a un animal, en Costa Rica ‘especie de loro que no aprende a hablar’. Japuta no es un insulto, sino el nombre de un pez, con raíz aramea y que llegó al español a través del árabe.

Aunque compuesta de cuerno y cabra, ninguna de sus cuatro acepciones tiene que ver con la protuberancia ósea de este animal cornicabra ‘terebinto (arbolillo)’, ‘variedad de aceituna’, ‘higuera silvestre’ y ‘mata de la familia de las Ascepiadáceas’.

Bromatología no es un tratado sobre la broma, sino la ciencia que trata de los alimentos. Ni macarrónico es un adjetivo relacionado con el macarrón, ya que se usa de forma burlesca para referirse al latín o a otras lenguas usadas incorrectamente.

No es barbacana una palabra compuesta ni tiene nada que ver con la barba blanca; significa ‘fortificación para defender las puertas de un castillo’, y procede del árabe bab albaqqára ‘puerta de las vacas’ porque, entre estas fortificaciones y la muralla del castillo, guardaban las vacas. Del mismo modo, lejos de ser una engañosa prenda femenina, falsabraga es un muro bajo que, en las fortificaciones, se levanta delante del muro principal.

Artículos relacionados
1 Comentario
  1. comment-avatar
    gustavo8 Agosto, 2013 - 3:40

    tengo examen mañana y necesito las palabras equibocas

Deja un comentario


         




Subir arriba