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Palabras onomatopéyicas

Palabras onomatopéyicas

 La onomatopeya es la imitación directa de un sonido real, una invención elemental del idioma y, por tanto, carece de etimología.

            Son onomatopéyicas muchas de las palabras que hacen alusión al ruido producido por los animales: abejorreo, aullar, maullar, berrear, cacarear, cricrí, cristofué ‘pájaro que abunda en los valles de Venezuela’ (de Cristo fue, porque al cantar se interpreta que dice estas palabras), croar, cuco (la acepción ‘astuto’ se debe a la habilidad con que el cuco hace empollar sus huevos a otros pájaros), cucú ‘canto del cuclillo’, cuchichear (del cuchichí o canto de la perdiz), tocororo urraca (de los cantos de estas aves, respectivamente), tití (de su voz), chupar, chupón, chupete, choto (que imita el ruido que hace el animal al mamar), grajo, graznar, guarro, gorrino, piar, quiquiriquí, ronroneo, rata (por el ruido que hace al roer o al arrastrar objetos a su agujero), sapo (por el ruido que hace este animal al caer en un charco o en tierra mojada), trepar (de trep, voz parecida a trap, y que, al igual que trip, imita el ruido del pisar), topar (del top de chocar).

O al ruido producido por las personas: achuchar, bárbaro, bereber berberisco (que nada tiene que ver con berberecho), befa, bisbiseo, batacazo, cuesco, carcajada, carraspear, coscorrón, chascar, gárgara, gargajo garganta (de la raíz garg- que imita el ruido que se hace en la garganta), gangoso, gorgorear gorgoritear, refunfuñar, retintín, rifirrafe, tartamudo (de ‘mudo’ y la onomatopeya tart, como tartajoso tartalear), tiritar (del tir del temblor), tocar (de la raíz toc), trampa (de tramp, gemela de trap, que imita el ruido de un cuerpo pesado en marcha), zampar, zipizape, zumbar, zurrar.

O al ruido producido por algunas cosas en general: achicharrar (procede del siglo XVII, como derivado de chicharrón ‘residuo de las paellas del cerdo después de derretida la manteca’, de una raíz onomatopéyica chich-, imitadora del ruido del chicharrón al freírse), aplastar (de plast, imitación del ruido que hace una cosa blanda cuando cae o se aplasta), borbotar, bum, chapín, clac, clic, cloc, crac, cric, croqueta, crocante, cencerro, cliché, chacolotear, chafar, chaparrón chapotear (de la raíz onomatopéyica chap-, que expresa el ruido del agua al caer o golpear con violencia), charco, charca, chirriar, chispa, chistar, chorro, churrasco, deslizar (de la raíz onomatopéyica liz, imitativa del rumor que produce un deslizamiento), frufrú (para imitar el ruido producido por el roce de la seda u otra tela semejante), gánster (del inglés gangster y este de la onomatopeya gang, que imita el sonido del disparo de un arma de fuego), gluglú, gorgotear, pilpil (usada sobre todo en la expresión bacalao al pilpil, por el sonido del agua hirviendo), pimpampum, pito, runrún, rechinar, tumbar retumbar (de la raíz tumb, que expresa el ruido de un objeto que cae dando tumbos), ringorrango ‘rasgo de pluma exagerado e inútil’ (imitación del chirrido de la pluma), tac, tic, tictac, tilín, tintín, tris, triquitraque, zas.

O algunas formas: bambolla, burbuja.

O el ruido producido concretamente por los instrumentos musicales: batintín, tamtan, tantarantán, tarara, tintirintín, tiroriro tuturutú (por imitación de sonidos musicales); trompa ‘instrumento musical de viento’ (de donde ‘prolongación de la nariz del elefante’, por imitar el sonido de este instrumento) y su derivado y diminutivo trompeta; y zambomba ‘instrumento rústico musical’ que salió del cruce de zampoña con bomba, hacia 1670.

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