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Palabras poco usadas

Palabras poco usadas

 

Palabras en vigor y con un significado que permite su uso en el habla actual, que sin embargo son apenas usadas. A continuación varios ejemplos:

Abemolar ‘poner bemoles’, ‘suavizar, dulcificar la voz’. Ya en 1726 la definía así el Diccionario de Autoridades: «Voz inventada, y formada del término músico Bemol, de que usó el Autor de la Pícara Justina, para significar templar la voz, baxarla, y suavizarla, como hace el Musico quando canta por este término, ò propiedad».

Acezar aparece en el DRAE con los significados de ‘jadear’ y ‘sentir anhelo, deseo vehemente o codicia de algo’. Es voz de origen leonés que, para la Academia, no está en desuso ni anticuada porque sigue oyéndose en algunas provincias españolas (Cáceres, Salamanca) y en toda América menos el centro y el sur de Argentina.

Acuchillado es un adjetivo que tiene un significado olvidado pero curioso y todavía en vigor. En la Celestina se lee: «¿Qué tiene bueno? Los cabellos crespos y la cara acuchilláda». En el Diccionario de Autoridades (1726) se explica: «Metaphoricamente vale experimentado, práctico, y capaz de las cosas que ha visto y tratado (…) No hai mejor Cirujano, que el bien achilládo. Refrán que enseña, que la experiencia pasiva tiene la mejor parte, y es mas oportuna para saber jugar los lances, y tomar la resolucion mas conveniente en las ocasiones, que piden madúra determinacion». El DRAE recuerda que es participio del verbo acuchillar y le adjudica tres significados, el primero de los cuales es el menos usado pero el más sugerente: «1. adj. Dicho de una persona: Que, a fuerza de trabajos y escarmientos, ha adquirido el hábito de conducirse con prudencia en los acontecimientos de la vida. 2. adj. Dicho de un vestido o de un calzado antiguos: Con aberturas semejantes a cuchilladas, bajo las cuales se ve otra tela distinta. 3. m. Raspado y alisadura de los suelos de madera con el fin de barnizarlos o encerarlos».

Amusgar ‘echar hacia atrás las orejas el caballo, el toro, etc., en ademán de querer morder, tirar coces o embestir’, ‘entrecerrar los ojos para ver mejor’, ‘avergonzarse’. La tercera acepción se da en Honduras y parte de Colombia. La segunda, pese a su gran utilidad, sigue siendo una gran desconocida para la mayoría de los hispanohablantes, incluidos los literatos.

Añusgarse ‘atragantarse’, ‘enfadarse’ es voz hermana de añudar ‘anudar’. En vigor pero olvidada excepto en Salamanca.

Apapagayado ‘semejante al papagayo en algo; se dice más comúnmente de la nariz’. En el s. XVIII la Academia registró apapagayado, da: ‘La persona que tiene semejanza con el papagayo, entonándose y poniéndose erguída’; y apapagayada: ‘Se llama assi la nariz corva, por la semejanza que tiene el pico del papagayo en la figura’.

Arracada ‘arete con adorno colgante’ es un vocablo castellano, muy frecuente en los ss. XIV-XVII, limitado ahora a las provincias de Asturias, León y Murcia.

Cadañero ‘anual’, ‘que pare cada año’, adjetivo plenamente en vigencia, pero apenas conocido y usado.

Cobardear. Verbo derivado de cobarde. En vigor según la Academia pero apenas usado.

Comedio (de co y medio) es vocablo muy antiguo, reivindicado ya por la Academia en 1729 («digno de ser usado por su comprehensiva expresion») y todavía en vigor con los significados ‘centro o medio de un reino o sitio’, ‘intermedio o espacio de tiempo que media entre dos épocas o tiempos señalados’, pero raramente usado hoy en día.

Demosofía, de demo- y el griego σοφία (/sofía/) ‘sabiduría’, es un sinónimo del anglicismo folclore que está en vigencia, pero casi desconocido y muy poco usado.

Desperar y su derivada desperado son palabras en desuso. Como desesperar, la primera procede del latín DESPERĀRE y tiene el mismo significado; la segunda es un adjetivo que tiene dos significados: uno en desuso (‘desesperado’) y otro en vigor (‘dicho de un delincuente: que está dispuesto a todo’) aunque olvidado, si bien hace unos años fue reivindicado por un cineasta mexicano que tituló así una película: Desperado.

Destoserse ‘toser sin necesidad, o fingir la tos, ya previniéndose para hablar, ya para que sirva de seña’. Inexplicable el poquísimo uso que se hace en la actualidad de este verbo.

Embustir ‘decir embustes’ es un verbo que ya la Academia advierte de poco uso. En realidad está ya olvidado. Muy lejos queda ya su apogeo, cuando la Academia (1732) le asignaba la siguiente definición: «Empeñar, defraudar fingiendo mentiras y pararátas, para sacar y pedir dinero».

Guisa es un vocablo español muy antiguo, perteneciente al léxico común en la Edad Media, pero pronto tendió a hacerse desusado, al contrario que su derivado guisar. Hoy, guisa suele emplearse en su significado ‘modo, manera o semejanza de algo’ de forma jocosa y arcaizante.

Ínterin es un sinónimo ya muy poco usado de internidad (‘tiempo que dura el desempeño interino de un cargo’), pero la Academia lo mantiene en vigor como adverbio de tiempo (‘en tanto’), muy usado hasta el s. XIX, aunque ya completamente olvidado.

Ítem (del latín ITEM ‘del mismo modo’, ‘también’) es el paradigma de la palabra antigua, usada al principio en términos jurídicos, que ha ido adoptando nuevos significados, más modernos aunque todavía poco conocidos, referidos a la informática (‘cada uno de los elementos que forman parte de un dato’) o a la psicología (‘cada una de las partes o unidades de que se compone una prueba, un test, un cuestionario’).

Penseque ‘error nacido de ligereza, descuido o falta de meditación’ es una palabra coloquial compuesta de la expresión pensé que, muy común en el Siglo de Oro (Lope de Vega tituló una de sus comedias El castigo del penseque), que ya en el s. XVIII era considerada voz baja y vulgar. Ya casi no se oye.

Sangradura. Así se llama la ‘parte hundida del brazo opuesta al codo’, donde los sanitarios nos hacen el ‘corte o punción de la vena para sacar sangre’, pues también esta es otra acepción de la palabra sangradura. Todo el mundo sabe que la parte opuesta del hombro se llama axila o sobaco; mucha gente sabe que la corva es la parte opuesta de la rodilla; pero muy pocas personas conocen el nombre de esa parte de su cuerpo, opuesta al codo, donde alguna vez le han pinchado para sacarle sangre.

Singlar es un verbo marinero y de origen francés que, desde el principio del s. XIV, significa en español ‘navegar, andar la nave con rumbo determinado’. Sin embargo, su uso se ha hecho muy escaso, a diferencia de su derivado singladura.

Soliviar o soliviarse, solivio y solivión. Las tres voces son apenas conocidas y usadas, pese a estar en plena vigencia. Soliviar viene del latín *SUBLEVIĀRE y significa ‘ayudar a levantar algo por debajo’ y ‘dicho de una persona sentada, echada o cargada sobre algo: alzarse un poco, sin acabarse de levantar del todo’. Solivio es ‘acción y efecto de soliviar o soliviarse’. Solivión (derivado de solivio) es ‘tirón grande para sacar algo oprimido por otra cosa que tiene encima’. De posible empleo diario, no se explica el escaso uso que se hace en la actualidad de estas palabras.

Trasnocho. A diferencia del verbo del que deriva, el coloquial trasnocho ‘acción de trasnochar’ es un vocablo apenas conocido y usado, pese a estar en plena vigencia.

Yacer era un verbo frecuentísimo en la Edad Media pero usado ahora solo en el estilo arcaizante. El mismo camino lleva su derivada yacija.

Yantar es otro verbo que, como el anterior, ha ido perdiendo la fortaleza que tenía en el léxico español, para convertirse en un vocablo anticuado, usado muy poco y solo en lenguaje poético.

Zalema ‘reverencia o cortesía humilde en muestra de sumisión’, ‘zalamería’ es una palabra coloquial de origen árabe que ya apenas se usa en español. Todo lo contrario que sus derivados zalamero y zalamería.

1 Comentario

 

  1. comment-avatar
    H11 agosto, 2014 - 9:14

     

    Muy bueno. Mis respetos

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