Parejas

Parejas

ABRUMAR y BROMA. El verbo deriva de brumar, que a su vez deriva de bromar y este de broma ‘cosa pesada’. Mucho antes de ‘bulla, diversión’, ‘chanza, burla’, broma significaba ‘cosa pesada’, debido a que broma era el nombre de un molusco que carcomía la madera de los barcos, haciéndolos más pesados. Así, bromar era ‘roer la madera del barco la broma marina’, de donde brumar y abrumar ‘agobiar, molestar’.

ABSURDO y SORDO. Son sobrina y tía, respectivamente. Absurdo viene del latín ABSURDUS, derivado de SURDUS, de donde se tomó directamente sordo.

ADOLESCENTE y ADULTO. Tienen estas palabras la misma abuela: ADOLESCĔRE ‘crecer’, pues de ella provienen a través de ADOLESCENS y ADULTUS.

ADORNAR y SOBORNAR. Ambas tienen la misma raíz latina: ORNĀRE ‘preparar, aderezar’, ‘adornar’, de donde el castellano tomó también ornar. Adornar llegó a través del derivado ADORNĀRE, y sobornar del derivado SUBORNĀRE ‘proveer’, ‘preparar secretamente’, ‘sobornar’, propiamente ‘halagar por debajo’.

ADUANA y DIVÁN. Comparten la misma raíz pelvi (persa) dēwān ‘archivo’, de donde pasó al árabe clásico dīwān ‘registro’, ‘oficina’, ‘oficina de aduanas’, y de este al árabe hispánico addiwán. Del clásico dīwān tomó adoana el castellano en 1261, aduana ya en las Partidas; y del árabe hispánico addiwán tomó diván.

AGUA y ENJUAGAR. El verbo se decía antes enjaguar y venía del latín vulgar *EXAQUĀRE ‘lavar con agua’, derivado de AQUA, de donde tomó directamente nuestro idioma la palabra agua.

AGUJA y AGUJERO. Aunque aparentemente no tengan nada que ver en su significado, estas palabras son realmente madre e hija, pues agujero deriva de aguja.

ALACRÁN y ALICANTE ‘especie de víbora’. Del árabe clásico ‘aqrab derivó el árabe hispánico al’aqráb, de donde tomó el castellano la voz alacrán y también, por deformación de esta, alicante, que ha llegado hasta nosotros con el significado de ‘especie de víbora muy venenosa’, pero que, por la descripción que ofrece el Diccionario de Autoridades (1726) es fácil ver que se trata de un animal fantástico: «espécie de culébra conocida en tierra de Sevilla, corta como de vara y média, gruessa como la pierna de un hombre, la cabeza mayor de lo que corresponde à este tamaño. Tiene muchos dientes como colmillos de gato, la piel mancháda de pardo obscúro sobre campo ceniciento, y en alguna se ha visto verde claro: las labóres que forman las manchas son como en la víbora. Es ferocíssima, y embiste aunque no la inquieten. Su venéno es mortál, y à mas de ello es tanta su fuerza, que suele despedazar y matar à un hombre. Hállase rara vez». «Claro está que no hay tal animal en Europa –dice Corominas–. El académico andaluz que proporcionó esta definición halló más credulidad entre sus colegas que entre los académicos de los siglos posteriores, pues esta definición se ha ido atenuando sucesivamente hasta quedar reducida a la actual».

ALBATROS y ALCATRAZ. Son nombres de distintas aves, pero en el fondo son el mismo nombre porque el español alcatraz (quizá del árabe hispánico *qarás ’el de andares ufanos’), cuando pasó, a través del francés, al inglés, se convirtió en albatross para designar a otra ave, con alteración fonética debida al color de ésta; de aquí regresó esta forma, albatros, posteriormente al español (otra vez a través del francés).

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ALBEDRÍO y ÁRBITRO. La segunda viene directamente del latín ARBĬTER, -ĬTRI, de la cual derivó ARBITRĪUM, de donde tomó el castellano la palabra albedrío.

ALFIL y MARFIL. Del pelvi (persa) pīl ‘elefante’, tomó el árabe clásico fīl, que pasó al árabe hispánico como alfíl, de donde tomó el español la palabra alfil ‘pieza del ajedrez’, y ‘am alfíl ‘hueso de elefante’, de donde el español marfil.

ALMENDRA y AMÍGDALA. Del latín AMYNDĂLA, por AMYGDĂLA, tomó el castellano arcaico la palabra almendra, con l debido a una imitación de las palabras de origen arábigo en al-. En el s. XVI se recurrió a la misma raíz latina para el cultismo amígdala, nombre que se dio a esta glándula faríngea por su forma de almendra.

ALQUIMIA y QUÍMICA. Ambas palabras provienen del árabe hispánico alkímya, este del árabe clásico kīmiyā[‘] y este del griego χυμεία ‘mezcla de líquidos’.

ALUMBRE y ALUMINIO. Tienen la misma raíz: latín ALŪMEN, -ĬNIS; aluminio a través del inglés.

AMARGO y AMARILLO. El nombre del color viene del bajo latín AMARĔLLUS y este del latín clásico AMĀRUS ‘amargo’, de donde tomó el castellano arcaico la palabra amaro ‘amargo’, que posteriormente, por influencia de amargar, derivó en amargo.

ANESTESIA y ESTÉTICA. Son palabras hermanas por tener la misma madre griega: αίσθάνομαι ‘sentir’; de donde derivan αίσθησις ‘sensación’, que pasó al español como estética, y αναισθησία, con el prefijo negativo αν-.

ÁNGEL y EVANGELIO. Estas voces son parientes porque proceden de la misma raíz griega. Ángel viene del latín ANGĔLUS y este del griego ἄγγελος ‘mensajero’, mientras que evangelio procede del latín EVANGELĬUM, que a su vez viene del griego εὐαγγέλιον ‘buena nueva’.

ANIQUILAR y NIHILISMO ‘negación de toda creencia’. Aniquilar viene del bajo latín ANNICHILARE,  del latín tardío ANNIHILARE ‘reducir a nada, considerar como nada’, derivado de NIHIL ‘nada’, de donde tomó el español los cultismos nihilismo y nihilista.

AÑORAR e IGNORAR. Del latín IGNORĀRE tomó el castellano antiguo la voz ignorar y, en el sentido de ‘no saber (dónde está alguien)’, ‘no tener noticias (de un ausente)’, el catalán antiguo la voz enyorar, que a finales del s. XIX pasó al castellano como añorar.

APELAR y APELLIDAR tienen el mismo origen: latín APPELLĀRE ‘llamar’.

APRETAR y PECHO. El verbo procede del latín tardío APPECTORĀRE, derivado de PECTUS, de donde tomó directamente el español la palabra pecho.

ARROJAR y RODAR. Arrojar viene del latín *ROTULĀRE, de ROTŬLUS ‘rodillo’, derivado de ROTĀRE ‘rodar’, de donde tomó directamente el castellano el verbo rodar.

ARRUGAR y ENGURRUÑAR. Del latín IRRUGĀRE tomó el castellano el verbo enrugar ‘arrugar, encoger’, de donde derivaron el actual arrugar y engorrar; de este último derivó engorrar, de donde derivó a su vez engurruñar ‘arrugar, encoger’ y ‘dicho de una persona: encogerse, entristecerse’.

ASCETA y ATLETA. Tienen la misma raíz griega. La etimología de atleta es: latín ATHLĒTA y este del griego ἀθλητής; y la de asceta: bajo latín ASCĒTA, del griego ἀσκητής ‘profesional, atleta’. La comparación del ascetismo con la vida del atleta consagrada al desarrollo constante de sus fuerzas, es un lugar común de la literatura cristiana arcaica.

ASESINO y HACHÍS. El primero es nieto del segundo, ya que asesino proviene del árabe aššāšīn ‘adictos al cáñamo indio’, derivado de ašīš ‘hierba’, de donde hachís.

ASOMBRAR y SOMBRA. La primera es hija de la segunda. Antes de ‘asustar’ y ‘causar admiración’, asombrar significaba ‘hacer una cosa sombra a otra’, y antes: ‘espantarse las caballerías por la aparición de una sombra’.

ASPAVIENTO y ESPANTAR. El sustantivo viene del verbo aspaventar, cuya raíz es el latín SPAVENTARE, la misma de donde tomó el español el verbo espantar.

ASTA y SUBASTA. Tienen significados muy diferentes pero, tal como parece a simple vista, estas palabras son en efecto primas hermanas. Asta viene del latín HASTA y subasta del también latín SUB HASTA ‘bajo la lanza’, porque la venta del botín cogido en la guerra se anunciaba con una lanza.

ATREVER y ATRIBUIR. Verbos hermanos por tener la misma raíz: latín ATTRIBUĔRE.

AULLAR y ULULAR. Ambas voces del latín ULULĀRE ‘dar aullidos’. Aullar es voz popular desde la Edad Media, mientras que ulular es un cultismo del s. XIX.

AUSCULTAR y ESCUCHAR. Son palabras hermanas, culta y popular respectivamente, hijas ambas de AUSCULTĀRE. La popular pasó primero a ser auscuchar.

AZAR y AZAHAR. Son palabras hermanas porque comparten la misma etimología: del árabe hispánico azzahár y este del árabe clásico zahr ‘dado’, literalmente ‘flores’. Muy probablemente en las caras del dado que se usaba para juegos de azar estaban dibujadas flores de azahar.

AZUFRE y SULFURO. Del latín SULPHUR ‘azufre’ tomó el castellano antiguo la palabra azufre. De la misma raíz latina se crearon en el s. XIX los cultismos sulfúreo, sulfúrico, sulfuro, sulfurar y sulfato.

BALA y BALÓN. El segundo es aumentativo desusado del primero, que procede del francés balle, y este del franco *balla ‘pelota’.

BALCÓN y PALCO. Voces de origen italiano y con el mismo origen: balcone. Palco es un duplicado del diminutivo balco, que pasó al español con el mismo significado que en italiano en el s. XVIII, dos después de que llegara balcón.

BALIZA y PALO. Baliza ‘marca fija para señalar peligro en el mar’ viene del portugués baliza, derivado mozárabe del latín PALUS ‘palo’, de donde tomó directamente el castellano antiguo el vocablo palo.

BALNEARIO y BAÑO. Del latín BALNEARĬUS ‘relativo al baño’, se creó en el s. XIX el cultismo balneario. BALNEARĬUS era un derivado de BALNEUM, de donde el castellano medieval había tomado la palabra baño.

BARRER y BASURA. Del latín VERSURA, derivado de VERRĔRE tomó el castellano antiguo la palabra basura, siendo este mismo verbo latino, VERRĔRE, del que tomó barrer.

BASÍLICA y BASILISCO ‘animal fabuloso’. Ambas proceden del griego βασιλεύς ‘rey’. Así, basílica viene del latín BASILĬCA ‘especie de lonja’ y este del griego βασιλική ‘regia’; mientras que basilisco viene del latín BASILISCUS y este del griego βασιλίσκος ‘reyezuelo’.

BÉLICO y REBELDE. Ambas voces con el mismo origen: latín BELLUM ‘guerra’.

BERZA y VERDE. El nombre de la planta hortense viene del latín vulgar VIRDĬA, plural neutro de VIRDIS, derivado de VIRĬDIS ‘verde’, de donde tomó el español directamente el nombre del color verde.

BIBLIA y BRIBÓN. Viene bribón de briba, que a su vez deriva de bribia, y este del antiguo blibia ‘holgazanería picaresca’, metátesis de biblia, por la elocuencia persuasiva del bribón para inspirar lástima y promover la generosidad empleando textos sagrados o supuestamente bíblicos.

BLASFEMAR y LASTIMAR. Ambas palabras vienen del latín clásico BLASPHEMĀRE, que a su vez viene del griego βλασφημεῖν. De BLASPHEMĀRE derivó el latín vulgar BLASTEMĀRE, del que se tomó lastimar.

BOCINA y BUZO. En el s. XVI tomó el español la palabra buzo desde el portugués búzio ‘caracol’, cuya raíz etimológica es la misma que la de bocina, palabra medieval española: el latín BUCĬNA ‘cuerno de boyero’.

BOCHINCHE y BUCHE. La primera es nieta de la segunda, puesto que bochinche procede de un anticuado bochincho ‘sorbo’ y esta de buche.

BODA y VOTO. Son palabras emparentadas (tía y sobrina, respectivamente) porque boda viene del latín VOTA, plural de VOTUM ‘voto, promesa’, de donde tomó voto directamente el español.

BOLA y POLLO. Llegó al castellano bola a través del provenzal bola, que a su vez procedía del latín BŬLLA ‘bola’, de donde había tomado directamente nuestro idioma la palabra bollo, por su forma común redondeada.

BORDE y BORDO. Ambas voces entraron en nuestro idioma como términos náuticos y desde el francés bord, que procedía a su vez del franco bord ‘lado de la nave’. En español se vaciló entre ambas formas, borde y bordo, hasta que se repartieron los significados que fueron adquiriendo.

BOTA y BOTELLA. Naturalmente se trata de la bota que da nombre a la bolsa de cuero o a la cuba que contienen vino. Botella fue tomado por el español al principio del s. XVIII del francés bouteille, que provenía del latín BUTTICŬLA, diminutivo del latín tardío BUTTIS ‘odre’, de donde ya había tomado nuestro idioma la palabra bota.

BRINCO y VÍNCULO. Ambas voces proceden del latín VINCŬLUM ‘atadura’. Vínculo es un cultismo de mediados del s. XIV con el sentido latino conservado, que entró como voz forense. Brinco y su derivado brincar están en el español desde el principio del s. XVI, por lo que parece acertado lo apuntado por Corominas de que provienen del portugués.

BUREO, BURÓ y BUROCRACIA. Las tres palabras tienen el mismo origen: la voz francesa bureau.

BUSTO y COMBUSTIBLE. De la misma raíz latina: BURERE, variante de URERE ‘quemar’. Busto viene de BUSTUM, por análisis de COMBUSTUM ‘quemado’, del verbo COMBURĔRE ‘quemar enteramente’, derivado de BURERE. Por su parte, combustible viene de combusto, cuya raíz latina es COMBURĔRE, pasando por COMBUSTUS.

BUTIFARRA y EMBUTIR. Ambas son voces de origen catalán y con idéntica raíz: boto ‘odre’, de donde el antiguo embotir, en el sentido de ‘rellenar como un odre’.

CABALLO y CABALLA. Son animales muy distintos pero el nombre del pez procede del equino. En 1599 Torres Villarroel llama pez caballo a la caballa. Según Corominas, «el nombre se aplicaría primitivamente a la caballa voladora (…), pez semejante a la caballa, que salta por encima del agua».

CABINA y GABINETE. Gabinete viene del francés antiguo gabinet, diminutivo de cabine, de donde tomó el español directamente cabina.

CACAHUETE y CACAO. Ambas proceden del nahua cacáhuatl.

CACHONDO y CACHORRO. Aunque no lo parezca por sus significados tan diferentes, lo cierto es que estas palabras son hermanas al proceder ambas directamente del latín CATŬLUS ‘cachorro’.

CADALSO y CATAFALCO. Son primas segundas ambas palabras. Cadalso deriva del antiguo cadahalso, tomado del provenzal cadafalcs, que venía del latín vulgar *CATAFALICUM, resultante de un cruce de CATASTA ‘estrado en que se exponían los esclavos en venta’ con FALA ‘torre de madera’. De *CATAFALICUM tomó el italiano catafalco ‘túmulo solemne’, que pasó tal cual al español, siendo registrado por primera vez en 1817 por la Academia.

CADENA y CANDADO. La segunda palabra viene del latín CATENĀTUS, derivado de CATĒNA ‘cadena’, porque antiguamente se cerraba con una cadena, siendo desde luego de esta misma palabra latina, CATĒNA, de donde tomó directamente el castellano su voz cadena.

CAL y CALZADA. Del latín clásico CALX, -CIS derivaron en el latín vulgar CALS y *CALCIĀTA, de donde tomó el castellano antiguo las palabras cal y calzada, respectivamente. Es muy probable que la *CALCIĀTA recibiera este nombre por estar el camino pavimentado con piedra caliza.

CALA y CALABOZO. Cala ‘ensenada pequeña’, ‘lugar protegido’, ‘cueva’ es quizá voz de origen prerromano. Por su parte, calabozo viene del latín *CALAFODĬUM, compuesta de cala y el verbo FODĔRE ‘cavar’.

CÁLIZ y CAUCE. Son hermanas por venir ambas del latín CALIX, -ĬCIS ‘copa’, ‘conducto de agua’.

CÁNCER y CANGREJO. El nombre del animal es el diminutivo de cangro, derivado a su vez de cancro, que viene del latín CANCER, de donde tomó directamente el castellano la palabra cáncer, que primero significó ‘signo de zodíaco’ y luego, por la forma de cangrejo que solían presentar los tumores, ‘carcinoma’. Cancro es como se sigue llamando al ‘cáncer’ en Andalucía, Colombia, Guatemala y México.

CAOS y GAS. Gas es una palabra inventada por el científico flamenco J. B. van Helmont en el siglo XVII, sobre el latín CHAOS, de donde tomó el español directamente la palabra caos.

CARÁCTER y CARÁTULA. Según Corominas, carátula viene del antiguo carátura ‘brujería’, y este del latín CHARACTER, de donde procede directamente el español carácter.

CARECER y CARIÑO. Ambas voces provienen del latín CARĒRE ‘carecer’, de ahí que cariño significara antiguamente ‘nostalgia’.

CASPA y GAZPACHO. Son ambas de origen incierto, pero es muy posible que gazpacho derive de caspa, que quizá es de origen prerromano y tiene un derivado, caspicias, que significa ‘restos’. Se da como muy probable que gazpacho proceda del árabe hispánico *gazpacho, y este del griego γαζοφυλάκιον ‘cepillo de la iglesia’, por alusión a la diversidad de su contenido, ya que en él se depositaban como limosna monedas, mendrugos y otros objetos; «era comida poco apreciada, que hoy se come fría como refrescante –explica Corominas–, y el sufijo –acho señala un origen mozárabe andaluz, de acuerdo con el área principal del vocablo en el día (…). La etimología en definitiva es insegura, fuera de la procedencia mozárabe, que queda confirmada, y sigue siendo posible que derive de caspa en el sentido de ‘pedacito de pan’…».

CAUSA y COSA. Ambas voces vienen del latín CAUSA ‘causa, motivo’, ‘asunto, cuestión’.

CEGAR y OBCECAR. La segunda viene del latín OBCAECĀRE, derivado de CAECĀRE, de donde viene directamente cegar.

CELDA y CÉLULA. La segunda viene del latín CELLŬLA, diminutivo de CELLA ‘hueco’, ‘cuarto pequeño’, de donde viene directamente celda.

CENTENO y CIEN. Cien es apócope de ciento, que viene del latín CENTUM, de donde derivó CENTĒNUM, en español centeno, porque se cree que esta planta da cien granos por cada uno que se siembra.

CERO y CIFRA. Del árabe clásico ṣifr ‘vacío’, derivó el árabe hispánico ṣífr, que pasó al bajo latín de dos maneras: CIFRA (de donde el español cifra) y ZEPHYRUM, de donde tomó el italiano zero, que pasó al español como cero.

CÉSAR y KÁISER. El título alemán Kaiser viene del alto alemán antiguo Keisar, este del gótico *kaisar y este del latín CAESAR ‘césar, emperador’, que se pronunciaba /káesar/ o, menos esmeradamente, /késar/. Del latín llegó al español directamente césar.

CESTA y CISTERNA. Del latín CISTA tomó el español cesta, y de CISTERNA (derivado de CISTA) tomó cisterna.

CHINCHE y CHISME. Ambas voces del latín CIMEX, -ĬCIS ‘chinche’. El significado de chisme en español viene del sentido latino de ‘niñería, cosa despreciable’.

CHISTAR y CHISTE. La segunda palabra deriva de la primera, porque los chistes obscenos se contaban en voz baja.

CHULETA y ENJUNDIA. Chuleta viene del valenciano xulleta, diminutivo del catalán xulla ‘costilla’, que anteriormente significó ‘lonja de carne de cerdo’ y ‘tocino’, y procede del catalán antiguo ensunya ‘grasa, especialmente la del cerdo’, cuyo origen es el mismo que el castellano enjundia, o sea el latín AXUNGIA ‘grasa de cerdo’, ‘grasa para el eje’.

CICLO y ENCICLOPEDIA. Ambas vienen del griego κύκλος ‘círculo’; enciclopedia se completa con παιδεία ‘instrucción’, mientras que ciclo llegó al español a través del latín CYCLUS.

CIENCIA y NECIO. Necio viene del latín NESCĬUS, derivado negativo de SCIENTĬA, de donde se tomó ciencia.

CLAVEL y CLAVO. El nombre de la planta y la flor viene de clavo, a través del catalán clavell.

CLUECA y EN CUCLILLAS. La locución era antiguamente en cluquillas, y venía de clueca por semejarse a la postura que tiene la gallina mientras empolla los huevos.

COBRA y CULEBRA. Cobra viene del portugués cobra, tomada del latín COLŬBRA, de donde el español culebra.

COCER y ESCOCER. Del latín COQUĔRE derivaron EXCOQUĔRE, de donde tomó el español escocer, y el latín vulgar COCĔRE, de donde cocer, que empezó empleándose en nuestro idioma en el sentido de ‘escocer’.

COLA y PROTOCOLO. La segunda palabra viene del latín tardío PROTOCOLLUM, que a su vez viene del griego tardío πρωτόκολλον ‘hoja que se pegaba a un documento para darle autenticidad’, propiamente ‘lo pegado en primer lugar’, formado por dos voces, la segunda de la cual es derivada de κόλλα, la misma de la que tomó el latín COLLA y, a su vez, el castellano cola.

COMITIVA y CONDE. La segunda palabra viene del latín COMES, -ĬTIS ‘acompañante, miembro de un séquito’, de donde derivó COMITĪVA, que pasó tal cual al español.

CONFESAR y PROFESOR. El verbo viene de confeso, este del latín CONFESSUS, participio pasivo de CONFITĒRI ‘confesar’, y este de FATĒRI, de donde derivó también PROFITĒRI ‘declarar abiertamente’, ‘hacer profesión’, de cuyo participio pasivo PROFESSUS derivó a su vez PROFESSOR, -ŌRIS, de donde tomó el español profesor.

CONSIDERAR y SIDERAL. Ambas palabras tienen su raíz en la voz latina SIDAS, -ERIS ‘constelación’, ‘estrella’; de ella derivaron SIDERĀLIS, de donde se tomó sideral, y CONSIDERĀRE ‘examinar los astros’, ‘examinar atentamente’, de donde se tomó considerar.

COPLA y CÓPULA son palabras hermanas por proceder ambas del latín COPŬLA ‘unión, enlace’.

CORAZA y CUERO. Coraza viene del latín CORIACĔA, femenino de CORIACĔUS, de donde el español coriáceo. De CORIACĔUS deriva CORĬUM, de donde tomó nuestro idioma cuero.

CORCHO y CORTEZA. Del latín CORTEX, -ĬCIS ‘corteza’ derivó CORTICĔA, adjetivo femenino aplicado a objetos que se hacen de corteza, de donde el castellano tomó corteza. También de CORTEX, -ĬCIS tomó el mozárabe *kórčo o *kórče, de donde el español corcho.

COSER y SUTURA. El verbo viene del latín CONSUĔRE ‘coser una cosa con otra’, derivado de SUĔRE ‘coser’, de donde derivó también SUTURA ‘costura’, que pasó tal cual al castellano.

CRISMA y CRISTO. Hoy en día crisma suele emplearse solamente en la locución romper la crisma, es decir, romper la cabeza, pues siendo primeramente crisma el aceite con que los sacerdotes ungen a los fieles en la cabeza, luego pasó a entenderse coloquialmente como esta misma. Crisma viene del latín CHRISMA y este del griego χρῖσμα ‘ungüento’, de la misma raíz que χριστός ‘ungido’, de donde el latín CHRISTUS y el español Cristo.

CRUDO y CRUEL. Palabras emparentadas por tener la misma raíz latina, CRUOR ‘sangre’; crudo a través de CRUDUS ‘que sangra’, ‘crudo’, y cruel de CRUDĒLIS.

CUBA y CÚPULA. Cúpula viene del italiano cupola, que a su vez viene de un diminutivo del latín CUPA ‘cuba’, por comparación de forma; de CUPA había tomado el castellano arcaico la palabra cuba.

CUNETA y LAGUNA. Del latín LACUNA ‘hoyo, agujero’ tomó el español laguna y el italiano lacuna, de donde derivó cunetta, que pasó al español como cuneta.

CURA y SEGURO. Cura viene del latín CURA ‘cuidado’, y seguro de SECURUS ‘tranquilo, sin cuidado’, ‘sin peligro’, formado con el prefijo privativo SE- y CURA.

DEDO y DÍGITO. Palabras hermanas por tener la misma madre: latín DIGĬTUS.

DEFENSA y DEHESA. Palabras hermanas por tener la misma madre: latín DEFĒNSA ‘defendida’, ‘acotada’.

DELGADO y DELICADO. Voces hermanas por tener la misma madre: latín DELICĀTUS.

DESDÉN y DIGNO. Desdén se dijo también desdeño, de desdeñar, que venía del latín DEDIGNĀRE ‘rehusar como indigno, desdeñar’, derivado de DIGNUS, de donde tomó el castellano directamente digno.

DESPACIO y ESPACIO. La primera es hija de la segunda, pues despacio se formó con de y espacio, aplicado este vocablo en el sentido de persona que está tranquila, con sosiego.

DESPILFARRAR y FELPA. El verbo deriva de pelfa, variación dialectal de felpa.

DESPOJAR y EXPOLIAR. Ambos verbos vienen del latín SPOLIĀRE; expoliar a través del derivado EXSPOLIĀRE, del derivado DESPOLIĀRE, despojar.

DESTINAR y OBSTINAR. El primer verbo viene del latín DESTINĀRE y el segundo de OBSTNATUS, derivado del mismo radical que DESTINĀRE.

DESVÁN y VANO. Desván viene del verbo antiguo desvanar ‘vaciar’, derivado de vano.

DIÁFANO y FENÓMENO. Diáfano viene del griego διαφανής ‘transparente’, derivado de διαφαίνειν ‘dejar ver a través, ser transparente’, y este de φαίνειν ‘brillar’, ‘aparecer’. Precisamente de una voz media de este último verbo, φαίνεσθαι, deriva el participio φαινόμενον ‘cosa que aparece’, de donde tomó el latín PHAENOMĔNON, que pasó al español como fenómeno.

DIAMANTE e IMÁN. Diamante viene del latín vulgar DIAMAS, -ANTIS, alteración del latín clásico ADĂMAS, -ANTIS, y este del griego ἀδάμας ‘acero’, ‘diamante’. También de ADĂMAS, -ANTIS tomó el francés la palabra aimant, que pasó al español como imán.

DIARREA y REUMA. Diarrea procede del latín tardío DIARRHOEA, este del griego  διάρροια, derivado de διαρρείν ‘fluir por todas partes’, y este de ῥείν ‘fluir’. De un derivado de este último, ῥεῦμα ‘flujo’, tomó el latín RHEUMA, que pasó al castellano como reuma.

DIFUNTO y FUNCIÓN. Ambas voces tienen la misma raíz latina FUNGI ‘cumplir (con un deber, una función)’, de donde derivaron FUNCTĬO, -ŌNIS (que pasó al español como función) y DEFFUNCTUS, propiamente ‘que ha cumplido con su tarea’ (que pasó al español como difunto ‘fallecido’).

DIVIDIR e INDIVIDUO. El segundo viene de INDIVIDŬUS, derivado de DIVIDĔRE, de donde procede dividir.

DOGMA y PARADOJA. Dogma viene del latín DOGMA y este del griego δόγμα ‘parecer’, ‘decisión, decreto’, derivado del verbo δοχείν ‘parecer, ser opinión (de alguien)’. De este último verbo griego derivó su opuesto παράδοξος ‘contrario a la opinión común’, de donde el latín PARADOXUS y de este el español paradojo, que luego pasó a ser paradoja.

EGOISMO y YO. Ambas palabras son primas hermanas por venir del latín EGO ‘yo’; yo a través del latín vulgar EO y egoísmo acompañada del sufijo -ismo.

EMPALAGAR y PIÉLAGO. La primera es segunda de la segunda, pues empalagar derivó de piélago.

EMPEZAR y PIEZA. Son madre e hija, ya que empezar viene de en- y pieza, con el sentido primitivo de ‘cortar un pedazo (de alguna cosa) y comenzar a usarla’.

ENGAÑAR y GAÑIR. Ambas palabras proceden del latín GANNIRE ‘ladrar, aullar’, ‘regañar, reñir’; gañir directamente, engañar a través del latín vulgar *INGANNARE.

ENJAMBRE y EXAMEN. Son palabras hermanas puesto que ambas vienen directamente del latín EXĀMEN, -ĬNIS.

ENORME y NORMA. Son primas pero contrarias. Norma viene del latín NORMA, que significaba ‘norma’, ‘regla’, ‘ley, precepto’; representaba la perfección, por eso también se empleaba para designar a la ‘escuadra’ del albañil. Enorme por su parte viene de ĒNORMIS, de la misma raíz que NORMA pero opuesta a ella por culpa de la E-, de ahí que significara ‘irregular’, ‘desmedido’, ‘enorme’. Las palabras españolas heredaron los significados de aquellas primas latinas.

ERUDITO y RUDO. Erudito viene del latín ERUDĪTUS, participio pasivo de ERUDIRE ‘quitar la rudeza’, ‘desbastar’, ‘enseñar’, ‘instruir’, derivado de RUDIS ‘que está en bruto, no trabajado’, ‘grosero, burdo’, de donde el castellano rudo.

ESFINGE y ESFÍNTER. Esfinge fue tomado del latín SPHINX, -NGIS y este del griego σφίγξ, -γγός, derivado de σφίγγειν ‘apretar, cerrar estrechamente’. De este mismo verbo derivó σφιγκτήρ ‘lazo, atadijo’, ‘esfínter’, que pasó al latín como SPHINCTER y de este lo tomó el español como esfínter.

ESTIRPE y EXTIRPAR. El segundo verbo viene del latín EXSTIRPĀRE ‘desarraigar’, ‘arrancar’, derivado de STIRPS, -PIS ‘base del tronco de un árbol’, ‘raza, familia, estirpe’, de donde viene directamente la palabra estirpe.

ESTOFAR y ESTUFA. El verbo estofar es una variación del anticuado estufar, de donde derivó el sustantivo estufa.

ESTUCHE y ESTUDIO. Estuche viene del provenzal estug, derivado del verbo estujar ‘guardar cuidadosamente, ocultar’, procedente del latín vulgar *STUDIĀRE ‘guardar, cuidar’, derivado de STUDIUM ‘celo, aplicación, ardor, esfuerzo’, de donde tomó el castellano directamente la palabra estudio.

ÉTER y ETÍOPE. Éter viene del latín AETHER y este del griego αἰθήρ ‘éter’ (término químico creado en 1730 por August Sigmund Frobenius). De esta misma raíz griega deriva Αἰθίοψ, propiamente ‘de rostro quemado’, que pasó al latín como AETHĬOPS, -ŌPIS, que tomó el español como etíope.

ETIQUETA y TIQUE. Estas palabras forman parte de una familia internacional, siendo tía y sobrina, respectivamente. La francesa étiquette es la madre de la española etiqueta y abuela de tique, siendo la inglesa ticket el eslabón intermedio entre étiquette y tique.

EXTRANJERO y EXTRAÑO. Extraño viene del latín EXTRANĔUS ‘exterior’, ‘ajeno’, ‘extranjero’, derivado de EXTRA ‘fuera’, de donde tomó el francés antiguo estrange, que derivó en estrangier, que pasó al español como extranjero.

FÁBRICA y FRAGUA. Son palabras hermanas porque ambas vienen del latín FABRICA.

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FAMÉLICO y HAMBRIENTO. Ambas proceden del latín FAMĒS, -IS ‘hambre’, ‘necesidad, penuria, escasez (de víveres)’; famélico a través del derivado FAMELĬCUS y hambriento por medio de *FAMEN, -INIS, de donde tomó el español hambre, cuyo derivado es hambriento.

FANÁTICO y PROFANO. Son primas puesto que comparten la misma abuela: la palabra latina FANUM ‘templo’. De un derivado de esta, PROFANUS ‘lo que está fuera del templo’, ‘profano’, tomó el español profano; y de otro derivado, FANATICUS ‘perteneciente al templo’, ‘servidor del templo’, ‘inspirado, exaltado, frenético’, hablando de los sacerdotes de Belona, Cibeles y otras diosas, los cuales se entregaban a violentas manifestaciones religiosas, tomó fanático.

FANTASÍA y FANTASMA. Comparten la misma raíz griega: φαίνω ‘brillar’, ‘aparecer’. Derivado de esta es φαντασία ‘ostentación, pompa’, de donde el latín PHANTASĬA y el español fantasía; mientras que del derivado φάντασμα ‘visión’, se tomó el latín PHANTASMA y el español fantasma.

FASTIDIO y HASTÍO. Son hermanas por derivar ambas del latín FASTIDĬUM ‘asco, repugnancia’, ‘gusto excesivamente delicado’. Hastío es la hermana popular y andaluza, que también se escribía fastío antiguamente; fastidio es la hermana culta y castellana.

FECAL y FÉCULA. Son ambas palabras cultas y derivadas del latín FAEX, FAECĪS ‘hez, excremento’; fécula a través del diminutivo FAECŬLA ‘tártaro de vino’.

FEMENINO y HEMBRA. Femenino viene del latín FEMINĪNUS, derivado de FEMĬNA, de donde se tomó hembra.

FERVOR y HERVIR. Hervir viene del latín FERVĒRE ‘hervir’, de donde derivó FERVOR, -ŌRIS ‘efervescencia, fermentación, ardor, ímpetu’, de donde el castellano tomó hervor y el duplicado culto fervor.

FÉTIDO y HEDIONDO. Son palabras sinónimas y primas, con una antepasada común: la latina FOETĒRE. De este verbo derivó por un lado FOETĬDUS, de donde se tomó fétido, y por otro lado el latín vulgar *FOETIBUNDUS, que pasó al castellano como fediondo y luego (lo mismo que feder > heder) como hediondo.

FIAMBRE y FRÍO. Fiambre se decía antiguamente friambre, derivado de frío.

FIBRA y HEBRA. Son hermanas. Hebra, que antiguamente era febra, procede popularmente del latín FIBRA, de donde tomó el español la palabra culta fibra.

FÍBULA y HEBILLA. Además de ser sinónimas, son parientes (hebilla sobrina de fíbula) por proceder ambas voces del latín FIBŬLA, fibula directamente y hebilla a través del latín vulgar *FIBELLA, diminutivo de FIBŬLA.

FIELTRO y FILTRO. Son madre e hija o hermanas, según fuentes. Fieltro tiene su origen en el germánico *filt ‘lana comprimida’, que pasó al latín como FILTRUM ‘fieltro’ y ‘filtro’, denominación aplicada porque los filtros se pueden hacer de fieltro. El español tomó del latín fieltro, de donde derivó filtro según el DRAE. Para Corominas, filtro es un derivado culto de FILTRUM, creado tres siglos después de que se datase el popular fieltro.

FIGÓN e HIGO. El fruto se decía antiguamente figo (latín FICUS), y de figo derivó figón ‘casa de poca categoría, donde se guisan y se venden cosas de comer’.

FINGIR y HEÑIR. Son hermanas por proceder ambas del latín FINGĔRE ‘heñir, amasar’, ‘modelar’, representar’, ‘inventar’.

FISURA y HENDIDURA. Son palabras sinónimas y parientes. Hendidura viene de hendido y este de hender, tomado (con cambio de f- por h-) del latín FINDĔRE ‘hender, rajar’, de cuyo participio FISSUS derivó FISSŪRA, que pasó al castellano como fisura.

FÓRMULA y  HERMOSURA. Hermosura es un derivado de hermoso, que viene del latín FORMŌSUS, derivado a su vez de FORMA ‘forma, figura, imagen’, ‘hermosura’, de cuyo diminutivo FORMŬLA ‘norma, regla, fórmula’ tomó el español la palabra fórmula.

FULGOR y FULMINAR. Fulminar viene del latín FULMINĀRE ‘lanzar el rayo’, ‘caer (el rayo)’, derivado de FULMEN, -ĬNIS ‘rayo’, y este de FULGĔRE ‘relampaguear’, ‘relucir, brillar’, de donde también deriva FULGOR, -ŌRIS ‘relámpago’, ‘brillantez, resplandor’, de donde tomó el español fulgor.

FUSTIGAR y HOSTIGAR. Palabras hermanas por derivar ambas del latín tardío FUSTIGĀRE.

GLOBO y OVILLO. Ovillo viene del latín GLOBELLUS, derivado de GLOBELLUM, diminutivo de GLOBUS ‘bola’, ‘amontonamiento’, ‘grupo de gente’, de donde se tomó directamente la palabra globo.

GUISA y GUISAR. El verbo es hijo de guisa, vocablo ya en desuso y de origen germánico.

HARTO e INFARTO. Harto lo tomó el castellano del latín FARTUS ‘relleno’, participio pasivo de FARCIRE ‘rellenar, atiborrar’, del que derivó (con preposición negativa IN-) INFARCIRE, cuyo participio es INFARTUS ‘lleno, atiborrado’, de donde tomó el castellano infarto.

HERMAFRODITA y HERMÉTICO. Ambas palabras proceden del nombre Hermes. En hermafrodita lo complementa el nombre de Afrodita.

HINCHAR e INFLAR. Son hermanas por derivar ambas del latín INFLĀRE.

HOMBRO y HÚMERO. Las dos palabras vienen del latín HUMERUS, por lo que son hermanas.

HONDO y PROFUNDO. Además de sinónimas son parientes. Hondo viene del anticuado fondo y este a su vez de *perfondo, el cual procedía del latín PROFUNDUS, de donde el castellano tomó directamente la palabra profundo.

HORMIGA y HORMIGÓN. Derivado de hormiga es hormigo ‘gachas, por lo común de harina de maíz’, por comparación de los granitos de trigo que quedan en el arnerillo o en las gachas con las hormiguillas que bullen en el hormiguero; y derivado de hormigo es hormigón, también por su apariencia. De modo que la palabra hormigón es nieta de hormiga.

HUECO y OQUEDAD. A pesar de no tener h, oquedad es hija de hueco. La explicación está en el origen de hueco: Del latín OCCĀRE ‘ahuecar, la tierra rastrillándola’ tomó la forma primitiva castellana ocar, que derivó en aocar por influencia del latín AD-OCCĀRE ‘cavar’, de donde derivó a su vez el adjetivo postverbal hueco, del que derivó oquedad.

HUÉRFANO y ORFANATO. Son hermanas por derivar ambas del latín ORPHĂNUS, huérfano con evolución popular y orfanato como cultismo.

IDIOMA e IDIOTA. Idioma viene del latín tardío IDIŌMA y este del griego ἰδίωμα ‘propiedad privada’, de la misma raíz que ἰδιώτης ‘hombre privado o particular’, ‘profano, que no es técnico en una profesión’, ‘ignorante’, que pasó al latín como IDIŌTA y al español como idiota.

IJADA y JADE. Jade viene del francés jade, tomado del español [piedra de la] ijada, porque el jade se aplicó por los conquistadores de América como remedio a aquella parte del cuerpo.

INSTIGAR e INSTINTO. Instinto fue tomado del latín INSTINCTUS ‘instigación, impulso’, derivado de INSTIGUĔRE, variante rara de INSTIGĀRE ‘incitar, estimular’, de donde también tomó el castellano directamente el verbo INSTIGĀRE.

INSULTAR y SALTAR. Son sobrina y tía, pues insultar viene del latín INSULTĀRE ‘saltar contra alguien’, ‘ofender’, derivado de SALTĀRE, de donde se tomó saltar.

INTERVALO y VALLA. Son primas lejanas porque tienen en común la palabra latina VALLA, de donde se tomó valla; plural de VALLA era VALLUM ‘empalizada’, ‘muralla de tierra o de piedra’, con la que se compuso INTERVALLUM, que pasó al castellano como intervalo.

INTRIGAR e INTRINCAR. Intrigar se tomó del francés intriguer y esta del italiano intrigare ‘enmarañar, embrollar’, procedente del latín INTRICĀRE ‘intrincar’, de donde tomó es español intricar, que luego fue intrincar.

JAMÁS y YA. Ambos adverbios son primos porque ya procede de la voz latina IAM ‘ya’, ‘en este momento’, utilizada en la locución IAM MAGIS ‘ya más’, de donde se tomó jamás.

JARABE y SORBETE. Primas lejanas por tener una remota raíz arábiga común. Jarabe llegó a nuestro idioma a través del árabe sarah ‘bebida’, mientras que sorbete lo hizo a través del italiano sorbetto, que lo tomó del turco serbet y este del árabe sarbah ‘trago’, con la b influida por el italiano sorbire ‘sorber’.

JERARQUÍA y JEROGLÍFICO. Ambas palabras de origen griego están compuestas con la voz ίερός /íeros/ ‘sagrado’.

JOTA y SALTAR. Jota viene de la antigua xota, esta del mozárabe *sáwta ‘salto’, y esta derivó del latín SALTĀRE ‘bailar’, de donde se tomó directamente saltar.

JOVIAL y JUEVES. Ambas tienen como raíz el nombre del dios mitológico Júpiter. Jueves por ser una abreviación del latín DIES JOVIS ‘día de Júpiter’, y jovial porque fue tomado de JOVIĀLIS ‘perteneciente a Júpiter’, planeta al cual los astrólogos atribuían un influjo benéfico sobre los que nacían bajo su signo.

LABORAR y LABRAR. Son gemelas porque nacieron de la misma madre (latín LABORĀRE) y porque son sinónimas, aunque cada una tiene además otros significados.

LAICO y LEGO. Son palabras hermanas (popular y culta), hijas del latín LAĬCUS.

LÁPIDA y LÁPIZ. Son palabras hermanas por tener la misma madre: latín LAPIS, -ĬDIS.

LAPSO y LAPSUS. Palabras gemelas, procedentes ambas del latín LAPSUS.

LEJÍA y LIJA. Ambas voces vienen del latín antiguo LIXA, que en el sentido de ‘líquido asqueroso’ pasó al castellano como lija. Derviado de LIXA fue el adjetivo LIXIVUS ‘empleado en la colada de ceniza’, de donde AQUA LIXĪVA ‘agua de lejía’, que pasó de forma alterada al castellano como lexía, luego lejía.

LEGÍTIMO y LINDO. Son palabras hermanas y antiguamente significaban lo mismo: ‘legítimo’, porque ambas tienen la misma madre: latín LEGITĬMUS ‘completo, perfecto’.

LÍNEA y LINO. Línea es sobrina de lino porque esta hija del latín LINUM ‘lino’, que también es madre de LINEA ‘hilo de lino’, ‘cordel’, ‘línea’, ‘rasgo’, de la que viene línea.

LLANTO y PLAÑIDERA. Plañidera deriva de plañido, este de plañir, que viene del latín PLANGĔRE ‘golpear’, ‘golpearse en señal de dolor’, ‘lamentarse’, de donde derivó PLANCTUS ‘acción de golpearse’, ‘lamentación’, que pasó al castellano como llanto.

LLENO y PLENO. Hermanas por derivar ambas del latín PLENUS.

LOBO y LUPANAR. Lupanar viene del latín LUPĀNAR, -ĀRIS, derivado de LUPA, que además de ‘loba’ significaba ‘cortesana’, femenino de LUPUS ‘lobo’, de donde se tomó lobo.

LOGRAR y LUCRAR. Palabras hermanas por venir ambas del latín LUCRĀRI ‘ganar’.

LOTE y LOTERÍA. Ambas palabras tienen origen francés y la misma raíz: *lot.

LOZA y LOZANO. Son madre e hija, puesto que lozano viene de loza.

LUJO y LUJURIA. Lujuria procede del latín LUXURĬA ‘exhuberancia, exceso’, ‘suntuosidad’, ‘vida voluptuosa’, derivado de LUXUS ‘exceso’, ‘libertinaje’, ‘lujo’, de donde se tomó directamente lujo.

MADERA y MATERIA. Son hermanas por tener la misma madre: latín MATERĬA.

MADRUGAR y MADURAR. Madrugar se decía antiguamente madurgar, que venía del latín *MATURICĀRE, derivado de MATURĀRE ‘apresurarse’, de donde se tomó directamente madurar.

MAGNO y TAMAÑO. Tamaño viene del latín TAM ‘tan’ y MAGNUS ‘grande’. De esta última palabra latina se tomó magno.

MALLA y MANCHA. Son hermanas al proceder ambas del latín MACŬLA.

MANDARÍN y MANDARINA. A la fruta se la llama mandarina por alusión al color del traje del mandarín.

MANDIL y MANTEL. Ambas palabras tienen su origen en el latín MANTĒLE ‘toalla’, ‘mantel’, pero mientras que mantel viene directamente, mandil lo hizo por medio del arameo mandīlā, que pasó al árabe clásico como mandīl, de este al árabe hispánico como mandíl y por fin llegó al español.

MARGARINA y MARGARITA. Margarina fue tomada del francés margarine, que viene del griego μáάργαρον ‘perla’. De un derivado de esta voz griega procedía el latín MARGARĪTA ‘perla’, de donde fue tomada margarita.

MAXILAR y MEJILLA. Maxilar viene del latín MAXILLĀRIS, derivado de MAXILLA, de donde se tomó mejilla.

MEMBRANA y MIEMBRO. Membrana viene del latín MEMBRĀNA ‘membrana’, ‘pergamino’, derivado de MEMBRUM, de donde el castellano miembro.

MEMBRILLO y MERMELADA. La segunda palabra viene del portugués mermelada ‘conserva de membrillos’, variante de marmelo ‘membrillo’, que viene a su vez del latín MELIMĒLUM ‘especie de manzana muy dulce’, del griego μελίμηλον ‘manzana dulce’. Membrillo tiene este mismo origen, pero confundido con el latín MELOMELI ‘dulce de membrillo’, con metátesis de MELIMĒLUM en *MEMIRELLU. Se dio este nombre al membrillo por las conservas que con él se hacían cociéndolo en miel. La mermelada original, por tanto, era la hecha con membrillo.

MENESTER y MINISTERIO. Voces hermanas al tener la misma madre latina: MINISTERĬUM ‘servicio’.

MERCURIO y MIÉRCOLES. Son hermanas al provenir del nombre del dios romano Mercurio.

MIOPE y PIROPO. Ambas palabras vienen del griego ωπος ‘ojos’. Miope procede de la palabra compuesta μύωψ, -ωπος ‘cerrar (los ojos)’ y ‘ojos’, respectivamente, a través del latín MYOPS, MYŌPIS; mientras que piropo procede de πυρωπός, propiamente ‘fuego en los ojos’, que llegó a nuestro idioma por medio del latín PYRŌPUS.

MOCHILA y MUTILAR. Mochila viene del vasco motxil, diminutivo de motil ‘muchacho’, ‘criado’, que a su vez procede del latín MUTILUS ‘mutilado’, ‘mocho’, vulgarmente ‘rapado’, por la costumbre de trasquilar a los muchachos. Derivado de MUTILUS era MUTILĀRE ‘mutilar’, de donde tomó el castellano mutilar.

MUCHO y MUY. Mucho viene del latín MULTUS, -A, -UM. De la tercera parte de esta declinación, MULTUM, tomó el castellano el apócope, ahora anticuado, muito, de donde derivó muy.

MULATO y MULO. La primera es hija de la segunda, en el sentido de ‘híbrido’, aplicada primero a cualquier mestizo.

MURCIÉLAGO y MUSARAÑA. Ambas palabras compuestas tienen en común la voz latina MUS, MURIS ‘ratón’: Murciélago con CAECŬLUS, diminutivo de CAECUS ‘ciego’; musaraña con ARANĔUS pero con la terminación de araña, por la creencia vulgar en el carácter venenoso de su mordedura.

NAO y NÁUSEA. Náusea viene del latín NAUSĒA ‘mareo’, ‘náusea’, derivado de NAVIS ‘barco, nave’, de donde tomó el castellano la palabra nao a través del catalán nau.

NEGOCIO y OCIO. Negocio viene del latín NEGOTĬUM ‘ocupación, quehacer’, derivado negativo de OTĬUM ‘ocio’, ‘reposo’, de donde se tomó ocio.

NICHO y NIDO. Nicho fue tomado del italiano nicchio, derivado de nicchiare ‘mostrarese indeciso’, ‘lloriquear’, ‘heder’, que tiene su raíz en el latín NIDOS, de donde tomó directamente el castellano la palabra nido.

NINFA y PARANINFO. Ninfa tiene su origen en el griego νύμφη ‘novia’, palabra esta que forma parte, junto con παρά ‘al lado de’, de παράνυμφος, que llegó al español, a través del latín, como paraninfo, primero con el significado de ‘el que anuncia una buena nueva’ y ‘padrino de bodas’, y después con el de ‘el que anuncia la entrada del curso universitario’ y ‘parte de la universidad donde se produce este anuncio’.

NÚCLEO y NUEZ. Núcleo viene del latín NUCLĔUS ‘parte comestible de la nuez o la almendra’, ‘hueso de fruta’, ‘núcleo’, derivado de NUX, NUCIS, de donde tomó directamente el español nuez.

OBEDECER y OÍR. Obedecer viene del latín *OBOEDESCĔRE, derivado de OBOEDĪRE, antiguo derivado de AUDĪRE, de donde se tomó oir. Son, por tanto, estas palabras primas lejanas.

OPORTUNO y PUERTO. Oportuno fue tomada del latín OPPORTŪNUS ‘bien situado’, ‘cómodo’ (término náutico aplicado propiamente al viento que conduce al puerto), derivada de PORTUS ‘puerto’, de donde fue tomada directamente la palabra puerto.

ORDENAR y ORDEÑAR. Ambas provienen del latín ORDINĀRE, ordenar directamente y ordeñar a través del latín vulgar *ORDINIĀRE ‘arreglar’, ya que, para los pastores, dejar los animales ordeñados era una operación de «arreglo» importante.

OSTRA y OSTRACISMO. Ostra llegó al español por medio del portugués ostra, que venía del latín OSTRĔA, y esta del griego όστρεον ‘ostra’, de la misma raíz que όστρακον ‘concha’, de donde se tomó directamente la palabra ostracismo por el tejuelo en forma de concha en que los atenienses escribían el nombre de los desterrados.

PAILA y PAELLA. Del latín PATELLA ‘plato en que se cocía la vianda y se servía a la mesa’, tomó el francés antiguo paele (hoy poêle ‘sartén’), de donde tomó el castellano paila ‘vasija grande de metal, redonda y poco profunda’ y el valenciano paella, que pasó luego tal cual al castellano.

PAJA y PAYASO. Del latín PALĔA ‘cascabillo de los cereales’, ‘paja quebrantada’ tomó el español la palabra paja y el italiano pagliaccio, propiamente ‘saco de paja’ (con el cual se comparó al payaso, informe y torpemente vestido), que llegó al español como payaso a finales del s. XVIII.

PALANCA y PLANCHA. Del latín PALANGA derivaron en latín vulgar *PALANCA y *PLANCA; del primero tomó el español palanca, mientras que del segundo tomó el francés planche, que pasó luego a nuestro idioma como plancha.

PALIAR y PALIO. El significado más usado de paliar es ‘mitigar’, pero el del verbo del latín vulgar del que procede, PALLIĀTUS era ‘tapar’ o, más concretamente, ‘cubrir con un palio’, lo que le hace ya más cercano a PALLIUM, de donde derivó y que fue del que tomó el español la palabra palio.

PANTORRILLA y PANZA. Pantorrilla viene del portugués panturra, derivado muy probablemente del latín PANTEX, -ICIS ‘tripa’, ‘barriga’ (por el abultamiento que tiene esta parte de la pierna), de donde tomó el español panza.

PAPEL y PAPIRO. Papel viene del catalán paper y este del latín PAPYRUS, de donde se tomó la palabra culta papiro.

PARRA y PARRILLA. Tal como parece, la segunda es hija de la primera, explicable en el sentido de la forma de enrejado que tienen las glorietas y emparrados.

PEDAGOGO y PEDANTE. Del latín PAEDAGOGUS ‘acompañante de niños’, ‘ayo, preceptor’, tomaron la palabra pedagogo tanto el español como el italiano, pero en este último idioma se deformó el cultismo en pedante ‘maestro de escuela’, ‘pedante’, por identificación popular jocosa con la voz vulgar italiana preexistente pedante ‘soldado de a pie’, ‘peatón’, a causa de que el acompañante de niños es peatón constante, y así, con este significado, pasó pedante al español.

PELEA y PELO. Pelea deriva del verbo pelear (cuyos primeros significados fueron ‘venir a las manos, reñir’ y, antes, ‘agarrarse por el pelo’) y este a su vez de pelo.

PELUCA y PERIQUITO. El nombre del pájaro es diminutivo de perico, diminutivo a su vez de Pero ‘Pedro’. Periquito llegó al francés antiguo algo deformado: perruquet ‘loro’, voz con la que se apodaba a los funcionarios de justicia por sus grandes pelucas, que les daban cierta semejanza con el aspecto de esta ave. Es muy probable que aquel antiguo perruquet se convirtiera en el actual perruque ‘peluca’, que pasó al español como peluca con cruce de pelo.

PENSAR y PESAR. Son palabras hermanas al tener la misma madre: PENSĀRE ‘pesar’, ‘calcular’, ‘pensar’. La evolución semántica, que ya se daba en latín, es la siguiente: ‘pesar’ > ‘sopesar mentalmente’ > ‘meditar’, ‘pensar’.

PELÍCULA y PELLEJO. Pellejo viene de pelleja y esta del latín PELLICŬLA, de donde se tomó directamente la palabra película.

PENE y PINCEL. Pincel fue tomado del catalán pinzell, procedente del latín PENICĬLLUS, diminutivo de PENICŬLUS y este de PENIS ‘pene’, ‘rabo’, ‘pincel’, de donde tomó el español la palabra pene.

PERSIANA y PRISCO. Tienen en común la raíz Persia. Prisco viene del latín [POMUM] PERSICUM, abreviación de ‘fruta de Persia’; mientras que persiana fue tomada del francés persienne, literalmente ‘propia de Persia’.

PIGMEO y PUÑO. Ambas voces derivan de la misma raíz indoeuropea *pug. De esta raíz nació el latín PUGNUS, que llegó al español como puño, y el griego πιγμαῖος ‘del tamaño del puño’, que fue tomado por el latín como PYGMAEUS y luego por el español como pigmeo.

PLEGARIA y PROCACIDAD. Ambas tienen la misma raíz latina PREX ‘petición’. Plegaria viene a través del latín vulgar PRECARĬA, del latín clásico PRECES ‘súplicas’, derivado de PREX; mientras que procacidad nos llegó por medio de PROCACĬTAS, -ĪTIS, derivado de PROCAX, -ĀCIS ‘que pide desvergonzadamente’, ‘impudente’ (de donde el español procaz) y este de PREX.

POLVORÍN y POLVORÓN. Son palabras hermanas por derivar ambas de pólvora.

POSTERGAR y TERGIVERSAR. Ambas proceden de palabras latinas compuestas con TERGUM ‘espalda’: TERGIVERSĀRE ‘volver la espalda’, de donde se tomó tergiversar, y la locución POST TERGUM ‘detrás de la espalda’, que derivó en POSTERGĀRE, de donde postergar.

PROXENETA y XENÓFOBO. Ambas palabras tienen en común el elemento compuesto griego ξένος (xeno-) ‘extranjero’. Son, por consiguiente, primas.

RALO y RARO. Son hermanas al proceder ambas del latín RARUS.

RAMA y RAMERA. Ambas voces derivan de ramo (latín RAMUS). En el caso de ramera se explica porque esta era al principio una prostituta disimulada, que fingiendo tener taberna ponía un ramo en su puerta.

RASCAR y RASGAR ‘tocar la guitarra’. Ambas palabras vienen del latín vulgar *RASICĀRE.

REALIDAD y REPÚBLICA. Ambas palabras tienen en común la voz latina RES, REI, de donde el castellano tomó real, cuyo derivado es realidad. Por otra parte, del latín RES PUBLICA ‘la cosa pública, el Estado’, aplicado por antonoasia al tipo de Gobierno que rigió a Roma en el Siglo de Oro de su literatura, tomó el castellano la palabra república.

REDONDO y ROTUNDO. Palabras hermanas, popular y culta, hijas del latín ROTUNDUS.

REGOLFAR y REGURGITAR. Palabras hermanas, hijas del latín *REGURGITARE.

RIDÍCULO y RISA. Ambas palabras vienen del latín RIDEO ‘reír’, ‘sonreír’; risa por medio del derivado RISUS, que llegó al castellano primero como riso; ridículo a través del derivado RIDICŬLUS ‘que causa o motiva risa’, ‘gracioso’, ‘cómico’.

RIMA y RITMO. Palabras hermanas, popular y culta, hijas del latín RHYTHMUS.

ROBAR y ROPA. Ambas palabras tienen su origen en la raíz indoeuropea *roup; a partir de ésta robar nos llegó a través del germánico *raubón ‘saquear, arrebatar’, que fue tomado por el latín vulgar *RAUBARE y de ahí pasó al castellano, mientras que ropa viene del también germánico *raupjan ‘pelear’, ‘arrancar’, que derivó en el gótico *raupa ‘botín’, y de ahí llegó a nuestro idioma.

ROMANO y ROMERO. Romano viene del latín ROMĀNUS ‘de Roma’, y romero (que en castellano antiguo era romeo) del latín vulgar ROMAEUS, y este del griego bizantino ῥωμαῖος, literalmente ‘romano’, nombre que se aplicaba en el Imperio de Oriente a los occidentales que lo cruzaban en peregrinación a Tierra Santa y, en fecha posterior, a los peregrinos de Santiago y de Roma.

ROMBO y RUMBO. Son palabras hermanas al venir ambas del latín RHOMBUS ‘rombo’. Primero se empleó en castellano rombo como figura geométrica, pero cuando cuando pasó este término de cosmógrafos a los marinos (finales del s. XV), represetando dicha figura el horizonte en las brújulas, se especializó este significado derivando en rumbo.

ROSA y ROSARIO. Rosario viene del latín ROSARĬUM ‘rosaleda’, derivado de ROSA, ROSAE, de donde se tomó rosa. Semánticamente se explica rosario por ser una letanía en la que aparece repetidamente la comparación de la Virgen con una rosa.

RUIN y RUINA. Son hija y madre, respectivamente, ya que ruin deriva de ruina.

SABER y SABOR. Del latín SAPIO ‘tener sabor’, ‘oler’, ‘tener juicio, inteligencia’, ‘saber’ derivó por un lado SAPĔRE ‘tener tal o cual sabor’, ‘ejercer el sentido del gusto, tener gusto’, ‘tener inteligencia, ser entendido’, que pasó al español como saber, y por otro lado derivó en SAPOR, -ŌRIS ‘gusto, sabor’, ‘olor, perfume’, buen gusto’, que pasó al español como sabor.

SACRIFICIO y SAGRADO. Ambas voces tienen la misma raíz latina: SACER, SACRA, SACRUM ‘santo, augusto’; de donde derivó por un lado SACRĀRE ‘consagrar’ y de este SACRATUS ‘sagrado, consagrado’, que pasó al castellano como sagrado, y por otro lado derivó el compuesto SACRIFICĀRE (con FACĔRE ‘hacer’; propiamente ‘hacer sagrado’), que pasó al castellano como sacrificar.

SAÍN y SAINETE. Aunque no lo pueda parecer por sus respectivos significados, son madre e hija, pues sainete ‘obra teatral cómica’ deriva de saín ‘grosura de un animal’.

SALUD y SALUDAR. Saludar, que literalmente significa ‘desear salud a alguien’, viene del latín SALUTĀRE, derivado de SALUS, -ŪTIS, de donde se tomó salud.

SALVAJE y SELVA. Tomó el castellano salvaje del catalán y provenzal salvatge, que procedía del latín SILVATICUS ‘propio del bosque’, derivado de SILVA ‘bosque’, de donde ya había tomado nuestro idioma la palabra selva, a través de silva.

SANGRE y SANGUIJUELA. Antiguamente el nombre del bicho era sanguja, que venía del latín SANGUISŪGA, compuesto por SANGUIS ‘sangre’ y SUGĔRE ‘chupar’. De SANGUIS se tomó directamente la palabra sangre.

SARCASMO y SARCÓFAGO. Ambas voces tienen en común que están compuestas con el elemento griego σαρκο- (sarco-), que significa ‘carne’. Sarcasmo nos llegó del latín SARCASMUS y este del griego σαρκασμός ‘burla sangrienta’; mientras que sarcófago, que también nos llegó a través del latín SARCOPHĂGUS, tiene su raíz en el griego σαρκοφάγος ‘que devora la carne’.

SARGENTO y SERVILLETA. Ambas palabras tienen común en su origen la voz latina SERVĪRE ‘servir’. De SERVĪRE llegó al francés serviette, con influjo de servilla ‘tipo de bandeja’, de donde tomó el español servilleta; y de SERVĬENS, -ENTIS, participio activo de SERVĪRE, tomó el francés sergent, que llegó al español primero como sargente y después sargento.

SEIS y SIESTA. Siesta viene del latín SEXTA [HORA] ‘[hora] sexta’, que correspondía a las 12 (mediodía), de donde ‘hora de máximo calor’ y ‘sueño que se toma después de comer’; siendo SEXTA femenino de SEXTUS, ambas voces derivadas de SEX, de donde tomó el castellano directamente la palabra seis.

SELLO y SIGILO. Son palabras hermanas por proceder ambas del latín SIGILLUM.

SENCILLO y SINGULAR. Sencillo viene del latín *SINGELLUS, diminutivo de SINGULUS ‘uno cada vez’, ‘uno solo’, de donde derivó SINGULĀRIS ‘único’, ‘solitario’, que llegó al español como singular.

SINFONÍA y ZAMPOÑA. Aunque cueste creerlo, son palabras hermanas, ya que el nombre del instrumento musical rústico procede, por vía popular, del latín SYMPHONĬA ‘instrumento musical’, de donde se tomó, por vía culta, la palabra sinfonía.

SOLAR y SUELO. Son hija y madre, respectivamente, ya que solar deriva de suelo.

TABURETE y TAMBOR. Del persa tabîr tomó el francés antiguo la palabra tabour ‘tambor’, del que derivó, por comparación de forma, tabouret, que pasó al español como taburete. También el árabe tomó prestada la voz persa tabîr, que debió confundir con tambûr ‘especie de lira o bandurria hecha con la piel tendida sobre un cuerpo hueco’, y que pasó al español como tambor.

TARDAR y TARDE. Tarde viene del latín TARDE ‘segunda mitad del día’, derivado de TARDĀRE ‘retrasar, entretener’, ‘tardar’, de donde se tomó tardar.

TEATRO y TEORÍA. Teatro viene del latín THEĀTRUM y este del griego θέατρον, derivado de θεᾶσθαι ‘mirar’, del que también derivó θεωρία ‘contemplación’, ‘meditación’, ‘especulación teórica’, del que se tomó teoría.

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TELARAÑA y TEXTO. Texto viene del latín TEXTUM, propiamente ‘tejido’, derivado de TEXĔRE ‘tejer’, del que también derivó antiguamente TELA (de donde tela), con la que se compuso en latín vulgar la locución TELA ARANEA, que fue tomada por el castellano para la palabra telaraña.

TEMBLAR y TREMENDO. Temblar procede del latín TREMULĀRE (de donde el español tremolar), derivado de TREMŬLUS (de donde trémulo), derivado a su vez de TREMĔRE ‘temer’, ‘tener miedo’, ‘temblar’, cuyo participio futuro pasivo era TREMENDUS, del que se tomó tremendo.

TONEL y TÚNEL. Tonel fue tomado del francés antiguo tonel, del que también fue tomado el inglés tunnel ‘tonel’ y luego ‘caño subterráneo’, ‘túnel’, vocablo que con este sentido pasó modernamente al español como túnel.

TÓSIGO y TÓXICO. Son palabras hermanas, popular y culta, hijas del latín TOXĬCUM.

TRAER y TRAJE. Son tía y sobrina, pues traje viene del latín vulgar TRAGERE, derivada del latín clásico TRAHĔRE, de donde se tomó directamente traer.

TULIPÁN y TURBANTE. El nombre del tocado viene del persa dulband, que pasó al turco como tülbent, pero en esta lengua también se usaban las voces vulgares tülbant, tülpant, tülipant y tolipant; desde el turco llegó turbante al español a través del italiano turbante o del francés turban. De la citada voz turca tülipant viene el nombre del tulipán, por semejanza de esta flor con un turbante.

ÚLTIMO y ULTRAJE. Tienen en común la misma raíz latina, ULS ‘más allá’, de la que derivó por un lado ULTRA (de donde el español ultra), que derivó a su vez en *ULTRATĬCUM, que pasó al francés antiguo como outrage y de ahí la tomó el español ultraje. Por otro lado, de ULS derivó también ULTĬMUS, de donde se tomó último.

UNGIR y UNTAR. Ambas palabras proceden del latín UNGĔRE, ungir directamente como cultsmo y untar por medio del latín vulgar *UNCTĀRE.

VAGINA y VAINILLA. Vagina es un cultismo tomado del latín VAGĪNA ‘vaina’, ‘estuche o cáscara’, del que también se había tomado, por vía popular, la palabra vaina, cuyo diminutivo, vainilla, se empleó para designar a la planta de origen americano y su fruto.

VAJILLA y VASO. Vajilla viene del latín VASCĒLLA, plural neutro de VASCELLUM, derivado de VAS, -IS ‘vasija’, de donde se tomó directamente la palabra vaso.

VERGA y VERJA. Del latín VIRGA ‘vara’, ‘rama, retoño’, tomó el español la palabra verga y el francés la palabra verge ‘vara’ y, antes, ‘barrita de hierro’, que pasó al español hacia 1591 con el significado de ‘barra de una reja’.

VETERANO y VETERINARIO. Tienen en común la voz latina VETUS, -ERIS ‘viejo’, de donde VETERĀNUS, que llegó al español como veterano, y VETERĪNAE ‘bestias de carga’ (primitivamente ‘animales viejos, impropios para jinetes’), de donde derivó VETERINĀRIUS, del que tomó el español veterinario.

VIRIL y VIRTUD. Del latín VIR ‘varón’ derivaron VIRTUS ‘fortaleza de carácter’, de donde se tomó virtud, y VIRĪLES ‘masculino’,’propio de hombre adulto’, ‘vigoroso’, de donde se tomó viril.

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