Prostitución

Prostitución

Como ya ha quedado dicho en capítulos anteriores, la tercera acepción de pornografía es puter ‘tratado acerca de la prostitución’, y la segunda de pornógrafo/fa es ‘autor de obras pornográficas’. En consecuencia, convirtámonos en humildes pornógrafos en este capítulo, para tratar los términos recogidos oficial y académicamente en el vocabulario español relacionados con la prostitución.

Hay personas que se ofrecen a mantener relaciones sexuales con otras a cambio de dinero. Estas personas ejercen la prostitución y, mayoritariamente, son mujeres. Una mayoría tan abrumadora que solo hay en el  DRAE una palabra dedicada al varón que se prostituye: prostituto. Bueno, hay otras dos, chapero y puto, pero el primero es un vocablo jergal definido como ‘homosexual masculino que ejerce la prostitución’ y el segundo como ‘hombre que tiene concúbito con persona de su sexo’. Ni siquiera está recogida aún por el Diccionario académico la voz italiana gigoló, que otros diccionarios definen como ‘apelativo que se aplica al hombre muy admirado de las mujeres y que se lucra con el atractivo que ejerce sobre ellas’. En cambio, hay registrados cerca de setenta sinónimos académicos de prostituta.

Prostitución: ‘Actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero’.

Prostituir: ‘Hacer que alguien se dedique a mantener relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero’. Del latín prostituěre ‘exponer en público’, ‘poner en venta’, derivado de statuere ‘colocar’ (con prefijo pro~, que envuelve idea de hacer algo en público). Documentado en español desde 1700.

Prostituto/ta: ‘Persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero’. Del latín prostitūtus. En español, prostituta está documentada, según Corominas, desde 1490, mientras que prostituto es muy posterior y apenas si se usa.

Prostíbulo: ‘Local donde se ejerce la prostitución’. Del latín prostibŭlum, derivado de prostare, de la misma raíz y sentido que prostituĕre.

            Pero el vocablo más antiguo y que más comúnmente se utiliza para referirse a la mujer que ejerce la prostitución es puta, de origen incierto (Covarrubias, en su Tesoro, cree que puede venir de pútida ‘pútrida’, «porque siempre está escalentada y de mal olor»; mientras que Corominas apunta como raíz la voz latina puta ‘muchacha’), existente ya en el español del siglo XIII y del que han derivado, entre otros, los términos:

Putaísmo: ‘Vida, ejercicio de prostituta’, ‘reunión de estas mujeres’, ‘prostíbulo’.

Putal: ‘Prostíbulo’, en Nicaragua.

Putanismo: ‘Putaísmo’.

Putañear: Coloquialmente: ‘Tener relaciones sexuales con prostitutas’.

Putañero: ‘Putero’. Adjetivo coloquial y únicamente en masculino, derivado de putañear.

Putear: Coloquialmente: ‘Putañear’ y ‘dedicarse a la prostitución’.

Putería: ‘Putaísmo’.

Puterío: Vulgarmente: ‘Prostitución’, ‘conjunto de personas que ejercen la prostitución’. Y, en El Salvador: ‘Prostíbulo’.

Putero: Coloquialmente: ‘Dicho de un hombre: Que mantiene relaciones sexuales con prostitutas’. Y, en Costa Rica: ‘Prostíbulo’.

Putesco/ca: ‘Perteneciente o relativo a las prostitutas’, coloquialmente.

            En sentido figurado, emputecer es ‘prostituir’ y emputecimiento ‘acción y efecto de emputecer’. Vida es sinónimo de prostitución (Echarse a la vida. Ser de la vida). Y otros sinónimos de prostituir, putear y emputecer son zorrear y talonear.

Zorrear: ‘Dicho de una mujer: Dedicarse a la prostitución’, ‘dicho de un hombre: frecuentar el trato carnal con rameras’. De zorra ‘prostituta’.

Talonear : ‘Practicar la prostitución callejera’. Vulgarismo en Ecuador y México. De talón ‘parte posterior del pie humano’.

            Así pues, el hombre que putañea, putea o zorrea porque mantiene relaciones sexuales con prostitutas es un putero o putañero. Pero también puede llamársele gorrón, cuerero o flete, alguno de los cuales, sobre todo si es uruguayo, quilombea o ajusta dormidas con las yiras.

Gorrón: ‘Hombre perdido y enviciado que trata con las gorronas y mujeres de mal vivir’. De guarro, coloquialmente: ‘hombre sucio y desaliñado’, ‘hombre grosero, sin modales’, ‘hombre ruin y despreciable’.

Gorrona: ‘Prostituta’. De gorrón.

Cuerero: En la República Dominicana: ‘Hombre aficionado a los cueros (prostitutas)’.

Cuero: ‘Prostituta’, en Ecuador y la República Dominicana.

Flete: En Cuba: ‘Cliente de una fletera (prostituta)’. De flete, en América: ‘Precio del alquiler de un medio de transporte’.

Fletera: ‘Prostituta que recorre las calles en busca de clientes’, en Cuba.

Quilombear: Coloquialmente, en Uruguay: ‘Visitar quilombos (prostíbulos)’.

Quilombo: ‘Prostíbulo’, en la Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. Vocablo de origen africano.

Dormida: ‘Acuerdo económico por pernoctar con una prostituta’, en Uruguay. Término coloquial que, desde luego, lleva implícito algo más que pernoctar ‘pasar la noche en determinado lugar, especialmente fuera del propio domicilio’.

Yira:   En la Argentina y Uruguay: ‘Prostituta callejera’. Vocablo despectivo y coloquial.

            Andar o irse de picos pardos son frases coloquiales que significan ‘ir de juerga o diversión a sitios de mala nota’, según el DRAE. Sitios de mala nota ha de entenderse como un eufemismo de prostíbulos. En El porqué de los dichos (1993), José Mª Iribarren explica que, en su origen, estas frases significaron irse con una mujer de mala vida o prostituta, «y se dijo porque la ley obligaba a las tales a usar jubón de picos pardos, para distinguirlas de las mujeres decentes».

Juanchear ‘ir de picos pardos’, en Colombia; sapear ‘buscar prostitutas clandestinas’, en Cuba; y cuzquero ‘putañero, que busca las prostitutas’, en México, son americanismos no registrados en el DRAE.

 

PROSTÍBULO

 

            De modo que, según hemos visto ya, el prostíbulo o casa de prostitución o casa de lenocinio es conocido también en varios países americanos como putal (en Nicaragua), puterío (en El Salvador) y quilombo (en la Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay; aunque solo se quilombea en éste último país, según el DRAE). Pero además existen estos otros sinónimos del prostíbulo o putaísmo:

Burdel: ‘Casa de prostitución’. Del catalán bordell. Derivado: burdelesco/ca ‘propio de un burdel’. Antiguamente solía usarse burdel también como adjetivo, con el significado de ‘vicioso, torpe y lujurioso’, pero no aparece como tal ya en el DRAE.

Lupanar: ‘Mancebía (casa de prostitución)’. En español desde 1734, tomado del latín lupanar, ~aris, derivado de lupa ‘cortesana’, propiamente ‘loba’. Derivado: lupanario/ria ‘perteneciente o relativo al lupanar’.

Mancebía: ‘Burdel (casa de prostitución)’. Casa de mancebía ‘casa de mujeres públicas’. De mancebo. No obstante, como veremos más detenidamente en el capítulo correspondiente al amancebamiento, ni el mancebo ni la manceba tienen nada que ver con la prostitución. Ciertamente manceba es sinónimo de concubina, pero ésta no es una prostituta.

Ramería: ‘Casa de mujeres públicas’, ‘actividad, comercio de rameras’. Ramera: ‘Mujer cuyo oficio es la relación carnal con hombres’. Tanto la Enciclopedia Espasa-Calpe como la Sopena remiten etimológicamente ramera al latín ramus ‘miembro viril’; sin embargo, el Diccionario de la RAE se limita a señalar su derivación de ramo ‘rama cortada de árbol’, ‘conjunto o manojo de flores, ramas o hierbas’, con raíz latina ramus. En su Tesoro (1611), Covarrubias dice que las prostitutas eran llamadas rameras «porque en otro tiempo vivían fuera de las ciudades, en unas chozuelas cubiertas de ramas». Por su parte, Corominas, en su Diccionario Etimológico, especifica que ramera, documentado en el español desde 1490, deriva en efecto de ramo, del latín ramus ‘rama’, y que «empezó siendo una prostituta disimulada que, fingiendo tener taberna, ponía ramo en su puerta».

Chongo: En el Perú: ‘Prostíbulo’. Vulgarismo.

Congal: ‘Prostíbulo’, en México.

Queco: En Uruguay, coloquialmente: ‘Prostíbulo’.

            Hay varios sinónimos académicos más de prostíbulo, pero son términos de la germanía que ya no son usados: manfla, manflota, guanta, pisa, vulgo. Según el Diccionario de la RAE, cotarro era un ‘recinto en que se daba albergue por la noche a pobres y vagabundos que no tenían posada’ y cotarrera es una voz coloquial que significa ‘mujer que andaba de cotarro en cotarro’. El Diccionario de Autoridades (1729) sin embargo era más específico, ya que definía cotarro sencillamente como ‘habitación de gente de mal vivir’ y, en consecuencia, cotarrera, en germanía, era ‘mujer baja y común’; y ya sabemos que entonces —y aún hoy— gente de mal vivir equivalía a prostitutas y personas relacionadas con ellas. Actualmente, cotarrera sigue siendo sinónimo de prostituta en México. También en voces de germanía eran sinónimos de prostíbulos —aunque ya no están recogidas en el DRAE—: cortijo y guisado.

            Cabrito es el ‘cliente de casas de lenocinio’ y ,en lenguaje de germanía, mandil o maniblaj era el ‘criado de una mancebía’.

Aunque ya no están recogidas en el DRAE, otras voces de germanía sobre este asunto eran faraute ‘criado de mujer pública o de rufián’, manflotesco/ca ‘que se aplica a los que siguen la mancebía’, mandilada ‘junta de mandiles o criados de rufianes’, mandilandín ‘mandil’, mandilejo ‘mandil’ (en diminutivo, para darle mayor desprecio) y pagote ‘el que de mandil está para ser rufián, y guarda la mujer para que le paguen’. (Diccionario de Autoridades, ed. 1732 y 1737. Tomadas del Vocabulario de Juan Hidalgo, 1609).

¿Cómo se llaman los que regentan el prostíbulo? Pues ama, madama o madrota si es mujer, y canaca o taita si es hombre.

Ama: ‘Dueña de un burdel’.

Madama: Coloquialmente: ‘Prostituta’ y ‘mujer que regenta un prostíbulo’. Del francés madame ‘señora’.

Madrota: ‘Madama’, en México. Aumentativo de madre.

Canaca: En Chile: ‘Individuo de raza amarilla’, despectivamente, y ‘dueño de un burdel’. De canaco/ca ‘indígena de Tahití y otras islas de Oceanía’ (del portugués canaco, y este del hawaiano kanak ‘autóctono’, nombre que se aplican a sí mismo los habitantes de las islas Hawai); seguramente porque los primeros dueños de prostíbulos en Chile procedían de aquellas islas del océano Pacífico. No está registrado en el DRAE, pero sí en otros diccionarios, el verbo chileno canaquear, con el significado de ‘frecuentar canacas o burdeles’.

Taita: ‘Voz infantil con que se designa al padre’, ‘hombre que tenía el gobierno de la mancebía’. Del latín tata ‘padre’.

            Alcancía, en germanía, significaba ‘padre de mancebía (el que tenía a su cargo el cuidado y gobierno de la mancebía)’, voz que todavía recoge el DRAE. Algo que no sucede ya con su sinónimo cambiador.

Están documentados, aunque no están registrados en el DRAE, los siguientes americanismos relacionados con prostíbulo:

            Franela ‘dícese del hombre que frecuenta los prostíbulos’.

            Sinónimos de prostíbulo: jurgonera; quibebe (en lenguaje lunfardo, en la Argentina); lagartero (en Guatemala); tumbadero y sapería (en Cuba); y garaje y matadero (en Venezuela). Y en México: aduana, berreadero, burro, dehesa, resbalón y chatel de las guisas (chatel ‘casa, vivienda’, y guisa ‘prostituta’).

            Sinónimos de ama o madama: gerenta (en la Argentina) y abadesa (en Chile, Ecuador y México). Y también en México: generala, mariscala, madrina y la doña.

            Sinónimo de canaca o taita: caften, en la Argentina.

            No debe confundirse el prostíbulo con la casa de citas ‘aquella en que se facilita, clandestinamente, y por precio, habitación para las relaciones sexuales’, más cercana a la alcahuetería, toda vez que los amantes que se sirven de estos lugares no son necesariamente prostitutas y puteros.

 

PROXENETA

 

            Cuando anteriormente hablamos de la diferencia entre alcahuete/ta y proxeneta, ya dejamos claro que ambos términos se llamaban igual en latín: leno, ~onis, de donde ha llegado el español lenocinio ‘acción de alcahuetear’, ‘oficio de alcahuete’, si bien es cierto que casa de lenocinio equivale a casa de prostitución. Y también dijimos que, antiguamente, lenón quería decir tanto ‘alcahuete’ como ‘hombre que trafica en mujeres públicas’, aunque en la actualidad, con la desaparición de la alcahuetería, ya no hay problema para diferenciar al alcahuete o a la alcahueta del o de la proxeneta, nombre común en cuanto al género, aun cuando son mayoritariamente hombres los que ejercen el proxenitismo, sobre todo cuando se dedican a la trata de blancas o sus pupilas buscan a los clientes en las calles.

Proxeneta: ‘Persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona’. Del griego proxénos ‘patrono, especie de cónsul que protegía a sus compatriotas en una ciudad extranjera’, derivado de xénos ‘extranjero’, y que derivó a su vez en proxenéo ‘hago de patrono y protector’, ‘sirvo de mediador’, de donde tomó el latín proxenēta ‘intermediario, corredor’, que a su vez pasó hacia 1900 al español como proxeneta y con el sentido actual. Comparte raíz con xenofobia, palabra compuesta de xénos ‘extranjero’ y phóbos ‘miedo’. Derivados: proxenético/ta ‘perteneciente o relativo al proxeneta’, y proxenitismo ‘acto u oficio de proxeneta’.

Trata de blancas: ‘Tráfico de mujeres, que consiste en atraerlas a los centros de prostitución para especular con ellas’.

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Pupila: ‘Prostituta’. Del latín pūpilla ‘niña’, ‘pupila, menor de edad’.

Sin embargo, durante siglos, la palabra que se ha utilizado comúnmente para referirse al hombre que vive de las prostitutas es la de rufián, aunque en la actualidad ha sido sustituida, entre otras, por chulo y macarra.

Rufián: ‘Hombre que hace el infame tráfico de mujeres públicas’. Posiblemente del italiano ruffiano, y este derivado del latín rufus ‘pelirrojo, rubio’, por alusión a la costumbre de las meretrices romanas de adornarse con pelucas rubias. De ahí que, en germanía, en este mismo sentido, se usara el derivado regresivo rufo. Derivados: arrufianado/da ‘parecido al rufián en las costumbres, modales u otras cualidades’, rufianería ‘tráfico de mujeres públicas’, ‘dichos o hechos propios de rufián’, rufianear ‘hacer cosas propias de rufián’, y rufianesco/ca ‘perteneciente o relativo a los rufianes o a la rufianería’, ‘conjunto de rufianes’, ‘costumbres de los rufianes’. Antiguamente el verbo era rufianar y equivalía a alcahuetear. (Vocabulario español latino, 1495, de Elio Antonio de Nebrija). Han desaparecido del DRAE las voces de germanía, sinónimas de rufián: gayón (de gaya ‘prostituta’), germano, pendencia, consejo ‘rufián astuto’ y rufiancillo ‘el rufián despreciable entre los de su profesión’. Todas ellas tomadas por el Diccionario de Autoridades (1729, 1732 y 1737) del Vocabulario de Juan Hidalgo (1609).

Chulo: ‘Rufián’. Del mozárabe šúlo, y este del latín sciŏlus ‘enteradillo’. Derivado: enchularse ‘hacer vida de chulo’, ‘dicho de una mujer: encapricharse de un chulo’. En germanía, chulo/la equivalía a ‘muchacho’ y ‘muchacha’; siendo en femenino, además, ‘mozuela de mal vivir, desahogada y pícara’ (Dicc. Autoridades, 1729), pero estas acepciones han desaparecido en el DRAE actual.

Macarra: ‘Rufián’. Del catalán macarró, y este del francés maquereau. De este mismo galicismo viene el macró usado en el Perú, con idéntico sentido, no recogido en el Diccionario de la RAE.

            Otros sinónimos académicos de proxeneta son: el coloquial gancho; ruido, en germanía; el vulgar taxista (de taxi ‘prostituta’); en Sudamérica, cabrón, aumentativo de cabra y que también significa ‘hombre que consiente la infidelidad de su mujer’ (no confundir con cabrito ‘cliente de casas de lenocinio’); chivo ‘hombre que convive con una prostituta y se beneficia de sus ganancias’, en Nicaragua (de chivo ‘cría macho de la cabra’); padrote ‘individuo que explota a una prostituta’, en México (con su derivado padrotear ‘dicho de un hombre: beneficiarse abusivamente del trabajo de una prostituta’); y el despectivo cafiche, en Chile (con su derivado cafichear ‘ejercer de cafiche’), que en la Argentina y el Perú es más conocido como caficho y, en Uruguay, cafisho, de etimología discutida según el DRAE, del lunfardo (habla que originariamente empleaba, en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, la gente de clase baja; parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en la lengua popular y se difundieron en el español de Argentina y Uruguay) según otros diccionarios.

Sinónimos americanos de rufián no recogidos en el DRAE, pero sí en otros diccionarios, son:

            En la Argentina, además del ya citado caften: gavión (de gavia ‘jaula para locos’, en lengua jergal) y canfinfla, canfinfle, canfinflero o canflinflero, en lunfardo.

            En Chile: suche (voz de origen quechua que también significa ‘empleado de última categoría, subalterno’).

            En Colombia: comefrío.

            En México: caifán (académicamente significa ‘sujeto preeminente en un barrio de ciudad), castigador, cinturita, pachuco (voz nahua) y padrino.

            Y en Venezuela: sigui.

 

PUTA

 

            Cabrito, cabrón, lupanar (de loba), gorrón (de guarro), chivo, son todos términos hasta ahora mencionados en este capítulo dedicado a la prostitución y que hacen alusión a animales. Pues bien, además de los ya mencionados, son muchos más los sinónimos de prostituta que aluden asimismo a animales, algunos de ellos de manera coloquial, muchos vulgarmente y otros más con ánimo despectivo: araña; capulina (araña negra muy venenosa), en México; lagarta y lagartona; penco, en Canarias; perra; zorra, zorrón y zorrupia; pípila (hembra de guajolote), en México; polilla, en el Perú; pisca (pava), en Colombia; zángana, en Nicaragua; y volantona, en la Argentina, o volantusa, en Bolivia, Chile, Ecuador y el Perú. Según el DRAE, volantón/na es un adjetivo que se aplica a un pájaro ‘que está para salir a volar’. En la Enciclopedia Sopena se recoge volantón como sinónimo de vagabundo y volantona con el significado de ‘mujer poco amiga de la vida familiar, aficionada a la vida libre’; asimismo, recoge este diccionario enciclopédico volantusa como ‘volantona, pelandusca, mujer de vida libre’, en los países arriba indicados.

Otros sinónimos americanos de prostituta alusivos a animales, no registrados en el DRAE, son: bicha, bicharanga y bichironga, en Venezuela; lechuza y huilota (del nahua huilotl ‘paloma’), en México; oveja, en la Argentina; pichuncha (del aimará pichunchaa ‘pájaro de mal agüero’); venado, en Cuba; chiva (de la cría de la cabra), en Colombia, Ecuador, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay.

Otros sinónimos aluden a la condición de callejeras o de ambulantes de las prostitutas, como los ya mencionados: cantonera (de cantonear ‘andar vagando ociosamente de esquina en esquina’); en Cuba, fletera (con sus derivados: flete ‘cliente de una fletera’, fletear ‘dicho de una prostituta: recorrer las calles en busca de clientes’ y fleteo ‘acción de fletear’); yira ‘prostituta callejera’, en la Argentina y Uruguay, o yiro, solo en la Argentina, puesto que en Uruguay significa ‘oficio de la yira’.

Otros sinónimos de prostituta alusivos a su condición de callejeras, no registrados en el DRAE:

            Portalera (de portal), en Chile. Mientras portalera significa ‘mujer de mala vida que se exhibe en los portales o espera allí a los transeúntes’, portalero es el individuo flojo o desocupado que pasea por las calles y plazas públicas’.

            Atorranta, en la Argentina. Atorrante/ta es un adjetivo despectivo recogido en el DRAE, sin etimología y con el significado de ‘vago (holgazán)’, ‘persona desvergonzada’. Sin embargo, en la Enciclopedia Sopena se presenta con el sentido de prostituta vagabunda, procediendo, quizá, de A. Torrent, nombre de un constructor con que estaban marcados los caños de hierro que, destinados a las obras sanitarias de Buenos Aires, permanecieron algún tiempo amontonados en ciertos sitios de la ciudad, y en cuyo interior buscaban refugio los vagabundos.

            Changadora, en la Argentina. Se define como ‘ramera que sale por calles y plazas a buscar hombres’. En el DRAE solo figura changador como ‘persona que en los sitios públicos se encarga de transportar equipajes’, en la Argentina, Bolivia, Colombia, Paraguay y Uruguay.

            Andadora, camellera, ruletera (también significa ‘conductora de un coche de alquiler’) y taconera, en México.

Otros aluden a la costumbre que tenían las autoridades de cortarles el pelo a las prostitutas: peliforra (de pelo); pelandusca, perendeca, pelleja y, en Ecuador, pelona (de pelar), así como, probablemente, tusona, de tusón ‘vellón de la oveja o del carnero’, y que, a su vez, proviene del antiguo verbo tusar ‘esquilar, cortar el pelo con tijera’.

            Además de los anteriormente citados —ramera, pupila, cuero, madama, cotarrera, gorrona—, otros sinónimos de puta —muchos de ellos simples insultos— son: buscona (de buscar); chai; cellenca; dama cortesana o, sencillamente, cortesana (según el Diccionario de Autoridades cortesana viene del latín cohors, ~tis ‘porque antiguamente les era permitido seguir las cohortes en tiempo de guerra, por evitar mayores males’); enamorada (desusado); pelota (porque pasa por todas las manos); fulana; furcia; gabesa, del poco usado bagasa; gamberra, en Andalucía; lumia (poco usado y de origen incierto); mondaria y mundaria (poco usados); mozcorra (del vasco mozcor ‘muchacha tetuda’, poco usado); pecadora y mala pécora (de pecar); las anticuadas baldonada (literalmente ‘injuriada’) y bordiona (de borde); pedorra, en Aragón, de pedo (en Honduras, curiosamente, ‘ametralladora’); pendanga (sota de oros, en el juego de quínolas, porque sirve de comodín); pendón; perdida (de perderse); pobreta (diminutivo de pobre); loca, en la Argentina y Uruguay; taxi (de taxi ‘automóvil de alquiler’); chingada, en México (de chingar ‘practicar el coito’); guaricandilla, en Cuba; jinetera ‘prostituta que busca sus clientes entre extranjeros’, en Cuba (de jinete), con su derivado jinetear ‘dicho de una mujer: ejercer la prostitución con clientes extranjeros’; güila, piruja y pita, en México; jalona (de jalar ‘realizar el coito’), magalla y zumbadora (de zumbar), en Honduras; maraca y chuquisa, en Chile; pilla, en Ecuador; tía; moza de fortuna o del partido; mujer mundana o perdida o pública o del arte o del partido o de punto; y la ya mencionada pajillera ‘prostituta que masturba a sus clientes’.

Además de los ya mencionados lechuza, huilota, oveja, pichuncha, venado, chiva, volantona o volantusa, bicha, bicharanga, bichoronga, andadora, camellera, taconera, portalera, changadora y atorranta, son asimismo sinónimos americanos de prostituta, pese a no figurar en el DRAE:

            En la América Meridional: china, voz quechua que significa ‘hembra, sirvienta’, y que tiene muchos significados: india, mujer, criada, niñera…

En la América Central, Cuba y Puerto Rico: tusa (académicamente también significa ‘persona despreciable y de poca dignidad’).

En Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela: guaricha (voz cumanagota que también significa ‘rabona’ e ‘indígena joven y soltera’) o guariche, en Colombia.

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En la Argentina, Paraguay y Uruguay: paica (en lunfardo) y yiranta.

            En Chile, el Perú y la provincia argentina de Catamarca: chuchumeca es sinónimo de ‘ramera’. Lo mismo se dice del diminutivo meca, en Ecuador y el Perú. Chumeco/ca ‘dícese de quien lleva vida desarreglada y viciosa’, en Chile; y chuchumequear ‘vivir entre chuchumecas o rameras’, en el Perú. Por su parte, el DRAE solo recoge el vocablo chuchumeco como sinónimo de chichimeco (indio que vivía al poniente y norte de México) y como insulto ‘para zaherir al hombre ruin’.

            En la Argentina y Bolivia: tatusa.

            En Cuba y Puerto Rico: casco, güiro (voz taína) y picúa.

            En México y el Perú: alegrona.

            En la Argentina: mina (también significa ‘mujer’), quilombera (de quilombo ‘prostíbulo’) y vaga. En el DRAE solo figura la acepción vulgar ‘pendenciero’ para el adjetivo quilombero/ra, mientras que vago no es más que un holgazán o un varón que deambula).

            En Chile: preciosa (usado más en plural) y mameluca. Mameluco, solo en masculino, es un ‘antiguo soldado egipcio’ o un ‘hombre necio y bobo’.

            En Colombia: carrusiana (quizá de carrusel), coya (también significaba, entre los antiguos incas, ‘mujer del emperador, señora soberana o princesa’) y tribilín.

            En Costa Rica: bagre y chorreada. En el DRAE, el adjetivo chorreado/da cuenta con la acepción americana ‘sucio, manchado’.

En Cuba: aviadora, bruja, cachimba, sapo (de donde sapear ‘ejercer la prostitución clandestinamente’, ‘buscar prostitutas clandestinas’, y sapería ‘lugar donde abundan las mujeres que sapean’, ‘casa de lenocinio y conjunto de mujeres que hay en ella’), seboruco (también significa ‘persona que da muestra de poca inteligencia’) y serrucho.

            En Ecuador: chirola. En el DRAE, chirola aparece como ‘antigua moneda de níquel’, en la Argentina; y, en plural, ‘poco dinero’, entre argentinos y uruguayos.

            En Guatemala: cachera y macho.

En México: cusca o cuzca, leperuza, muégano, pespunteada (de pespuntear ‘zapatear en el baile del jarabe’), piscamocha o piscapocha; y también: birlocha, coima, coja, guisa, mujer de la lucha o de la vida real, discípula y huéspeda (prostitutas de burdel), huila (voz nahua que también significa ‘tullida’), jubilosa, pifla, retozona y tana.

En el Perú: rapariga (del portugués rapariga ‘moza, muchacha’).

            En la República Dominicana: guayabera.

            Y en Venezuela: chinchurria (que también significa ‘persona o cosa despreciable y ruin’) y campechana. En el DRAE se lee que campechano/na es alguien natural de la ciudad mexicana de Campeche y, como adjetivo: ‘que se comporta con llaneza y cordialidad, sin imponer distancia en el trato (por la fama de cordialidad de que gozan los naturales de Campeche, tierra de vida placentera según la creencia popular)’. No obstante, al igual que sucede con las también mexicanas chuchumecas, el nombre de las cordiales campechanas es usado como equivalencia de prostituta en otros países americanos.

Son bastante más antiguos que los anteriores los vocablos hetaira, hetera y meretriz, que todavía se entienden como sinónimos de prostituta. También son antiguos marca y hurgamandera, pero ambos vocablos pertenecían a la germanía y ya no se usan.

Hetaira: ‘Hetera’.

Hetera: ‘En la antigua Grecia, cortesana, a veces de elevada consideración social’, ‘prostituta’.

            Ambas palabras, hetaira y hetera, proceden de la misma palabra griega. A pesar de que en el DRAE la primera remite a la segunda, según el Diccionario Panhispánico de Dudas hetaira «es la forma mayoritaria y más cercana al étimo griego. La variante hetera, también válida, está cayendo en desuso».

Meretriz: ‘Prostituta’. Del latín merětrix, ~icis, propiamente ‘la que se gana la vida ella misma’. Documentada en español hacia 1250. Derivado: meretricio/cia ‘perteneciente o relativo a las meretrices’, ‘trato carnal con una meretriz’. En español desde 1734. No aparece en el Diccionario de la RAE el verbo meretricar, pese a que en otros sí que figura con el significado de ‘prostituirse’.

            Se conservan en el DRAE los siguientes sinónimos de prostituta procedentes de la germanía: iza, rabiza ‘ramera muy despreciable’ y maleta ‘mujer pública a quien trae alguien consigo, ganando con ella’. Lamia, según el Diccionario de Autoridades (1732), era ‘la mujer pública o ramera, con alusión a las lamias de los antiguos (quienes la describían como un demonio en figura de mujer, que con halagos atraía a los hombres para devorarlos; otros que era una especie de fiera en el África, con el medio cuerpo superior de mujer hermosa y el inferior de dragón, que también atraía y devoraba a los hombres; y otros que era una mujer hechicera que se comía o chupaba los niños, lo que corresponde hoy a nuestras brujas), o a una célebre ramera de la antigüedad, que tuvo este nombre’. El actual DRAE se ha desprendido del significado de ramera de lamia, para reducirlo a ‘figura terrorífica de la mitología, con rostro de mujer hermosa y cuerpo de dragón’.

Otros sinónimos de prostituta, procedentes de la germanía, no se conservan ya en el DRAE. Por ejemplo: coima (ahora sinónimo de ‘concubina’, en el Diccionario académico), consejil (de consejo ‘rufián astuto’), gaya, pencuria, reclamo, tronga (‘mujer galanteada’, en el DRAE), chupona ‘la mujer de mal vivir, que es pedigüeña, y quita cuanto puede de la hacienda y alhajas de los galanes’, voces todas estas recogidas por Juan Hidalgo en su Vocabulario (1609), y caravera ‘la mala mujer que anda por los cementerios, buscando modos de atraer a los hombres’, citada por Nebrija en su Vocabulario (1495).

Muy poco usadas son las palabras máncer ‘hijo de mujer pública’ (del bajo latín manzer, ~ěris, y este del hebreo mamzēr ‘bastardo’) y caire ‘dinero, especialmente el ganado por una prostituta’, voz de germanía procedente del árabe hayr ‘bien, gracia’. Caire figura en el DRAE, pero no así caira, cairo o cairón, como también se llamaba antiguamente a este dinero.

La cuarta acepción que el DRAE recoge del verbo cazar es ‘prender, cautivar la voluntad de alguien con halagos o engaños’, recortando así la definición tradicional, que seguía: ‘lo que comúnmente se dice de las mujeres de mal vivir, cuando atraen a los hombres con sus persuasiones’, según el Diccionario de Autoridades (1729).

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