Qué lindo

Qué lindo

En la Edad Media lindo empezó significando ‘legítimo’, para después evolucionar hacia ‘auténtico’, ‘puro‘, ‘bueno‘. La referencia más antigua del término lindo la encontramos en el Fuero Juzgo (1240), donde la diosa Juno es calificada varias veces de mujer linda o esposa legítima de Júpiter. A finales de la Edad Media este significado jurídico de lindo estaba ya olvidado y sustituido (por una leve traslación de sentido) por ‘auténtico’, ‘puro’, ‘elegante’. Nebrija (1495) recoge linda cosa, lindeza y lindamente con este último sentido de ‘elegancia’.

En el Siglo de Oro lindo toma un sentido más vago de elogio en términos generales, como ‘sano’, ‘culto’, ‘inteligente’, ‘bueno’ y hasta ‘mucho’ («con linda prisa nos lleba», hace decir Lope de Vega en Cuerdo Loco). Covarrubias (1611) define este vocablo como «todo lo que es apazible a la vista, hermoso, y bien proporcionado. Dixose a linea, y está tomado de los pintores, que con las lineas perfilan las figuras, y de alli resulta su hermosura y proporcion. Dezir el varon lindo absolutamente es llamarle afeminado, aunque bien dezimos lindo hombres, aplicase este termino lindo a toda cosa que contiene en si su proporcion natural como hermosura y belleza».
Ante este abuso y confusión, los puristas del Siglo de Oro intentaron excluir esta palabra del lenguaje correcto. No lo lograron, pero sí que consiguieron que en España este vocablo se especializara definitivamente en el sentido estético. Así, en el Diccionario de Autoridades (1734) se recogen las siguientes acepciones de lindo: «Hermoso, bello, perfecto y apacible y grato á la vista; translaticiamente significa bueno, cabal, perfecto, primoroso y exquisito; ‘usado como sustantivo, se toma por el hombre afeminado, presumido de hermoso, y que cuida demasiado de su compostura y aseo; Qué lindo! Nota de admiracion, con que se pondera la extrañeza de algun dicho ó hecho». Y en el diccionario académico de 1803 las acepciones se reducen a «lo que tiene las proporciones convenientes para parecer bien» y, ya como anticuado, «lo mismo que bueno».
Pero en muchos países de América quedó vivo el significado clásico de lindo, por lo que hoy en día sigue usándose como valoración favorable de conceptos tan variados como temperatura, fuerza, apetito, dinero, carácter…
En la última edición del diccionario de la Real Academia Española, además de su etimología (del latín legitĭmus ‘completo’, ‘perfecto’), se recogen como adjetivo las acepciones ‘hermoso, bello, grato a la vista’ y ‘perfecto, primoroso y exquisito’, además del sustantivo coloquial ‘hombre afeminado, que presume de hermoso y cuida demasiado de su compostura y aseo’, de uso cada vez menor en España y que trae ecos de la célebre comedia de Agustín Moreto, publicada en 1662, El lindo don Diego.

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