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Sonoridad de las palabras

Sonoridad de las palabras

 

La sonoridad y armonía de las palabras ya era materia de estudio hace más de dos mil años. Dionisio de Halicarnaso, por ejemplo, en su De compositione verborum, analizando los sonidos de las letras y de las sílabas nada menos que en la obra de Homero, explicaba:

«Teniendo como tienen las letras muchas diferencias, no sólo en la lengua o brevedad sino también en los sonidos sobre los que dije algo antes, es del todo forzoso que las sílabas formadas a partir de su combinación conserven junto a la propia virtud de cada una la común a todas que es la resultante de su combinación y contacto. Así, unos sonidos son blandos y otros duros, unos suaves y otros ásperos, unos resultan dulces al oído y otros agrios, unos lo ofenden y otros lo alegran o lo ponen en cualquier otra disposición física, y éstas pueden existir por millares. Conociéndolas los poetas y prosistas de mejor gusto, disponen a voluntad las palabras combinándolas convenientemente entre sí y hasta estudiar con varia arte la organización de letras y sílabas conforme a los efectos que desean despertar. Es lo que hace a menudo Homero al querer expresar el rumor incesante de las playas sacudidas por el viento mediante la prolongación de las sílabas (Ilíada 17, 265, donde esa sensación es producida con el término boóosin); o cuando es cegado el Cíclope, la magnitud del dolor y las manos que buscan torpes la puerta de la cueva (Odisea 9, 415 s., donde hay abundancia de largas y acumulación del mismo sonido vocálico en pheelaphóon). Y en otro lugar al querer mostrar una súplica grave y firme (Odisea 22, 220 s., donde la vacilación temblorosa de la voz está dibujada en la palabra proprokylindómenos). Miles de tales versos se pueden encontrar en él, unos que expresan la duración del tiempo, las dimensiones de un cuerpo, un sufrimiento exagerado, la quietud de un estado o similares, nunca por ningún otro medio que no sea la organización de las sílabas; y, al revés de los casos anteriores, otros han sido elaborados para expresar la brevedad, la rapidez, el esfuerzo, y efectos semejantes a estos».

Para este retórico romano, pues, las palabras tienen por sí solas determinadas cualidades armónicas; y, si no las tienen, se consigue la armonía mediante su colocación. Así Homero consigue que incluso un catálogo de nombres de ciudades sin valor armónico alguno, posea una armonía maravillosa gracias a su habilidad para combinarlos:

«Sostengo yo que quien quiera conseguir un estilo perfecto en lo tocante a la ordenación de los sonidos ha de reunir en él cuantas palabras encierren una agradable sonoridad, magnificencia o gravedad. Algo sobre esto ha dicho, aunque en líneas generales, el filósofo Teofrasto en su obra Sobre el estilo, donde distingue las palabras que son bellas por naturaleza, cuyo empleo en la composición cree que producirá una expresión bella y magnífica, de las que por el contrario son bajas y vulgares y de cuyo empleo jamás podrá, según él, resultar una composición lograda ni en poesía ni en prosa. Y, por Zeus, que Teofrasto no ha errado el blanco al decir esto. Pues si es posible que todos los elementos de la expresión por los cuales se revela el contenido sean eufónicos y bellos, estúpido sería pretender buscar los de peor calidad. Pero si esto no fuese posible como suele suceder, hay que procurar que esa condición inferior quede disimulada en la ligazón, mezcla y contacto, que es lo que acostumbra hacer Homero de ordinario. Porque si se le preguntase a cualquier poeta rétor en qué consiste la nobleza y sonoridad de los nombres dados a las ciudades beocias como Hyria, Micaleso, Grea, Eterno, Escolo, Tisbe, Ouquesto, Eutresis o la que sea de cuantas el poeta menciona, seguro que ninguno sería capaz de hablar de ello. Sin embargo, aquél, Homero, tan bellamente ha entretejido y distribuido los elementos de relleno más eufónicos, hasta el punto de parecer tales nombres tan sublimes como ningún otro».

De manera que hay palabras que tienen una mayor sonoridad que otras. También en el español actual. Como ya sabemos que cada una de las letras tiene un sonido distinto (fonema), la sonoridad de las palabras dependerá, por tanto, de la sonoridad de cada una de las letras que la componen.

Siguiendo el cuadro que expusimos en el apartado dedicado a las letras, es fácil calcular, aproximadamente, la sonoridad de las palabras. Para ello es necesario hacer unas cuentas aritméticas muy sencillas, que sirven para sacar el promedio:

1

C, Ch, F, K, P, Q, S, T, X, Z

2

B, D, G

3

V, J

4

L, LL, M, N, Ñ, Y (sonido LL)

5

R, RR

6

    I, U, Y (sonido i)

7

E, O

8

A

Cada una de las letras que forman la palabra cuya sonoridad queremos calcular, la sustituiremos por el número que le corresponde en el cuadro anterior. Así, por ejemplo, a las letras de la palabra Alicante, les corresponderá los siguientes números: A (8), L (4), I (6), C (1), A (8), N (4), T (1) y E (7). Sumamos todos estos números: 8 + 4 + 6 + 1 + 8 + 4 + 1 + 7 = 39; y ahora dividimos esta cantidad por el número de letras que componen la palabra (39 : 8 = 4’8). Este es el promedio de sonoridad de la palabra Alicante: 4’8. Y si tenemos en cuenta que la tabla va del 1 al 8, podemos decir que Alicante es una palabra que tiene una sonoridad media (ni muy alta ni muy baja).

De esta manera se puede saber si una palabra es o no sonora. Comparemos ahora dos palabras, por ejemplo: Aya y pus. Si hacemos la misma operación de antes con cada una de estas palabras, veremos que el promedio de sonoridad de aya es del 7’3; mientras que el de pus es el 2’6. Es decir, que aya es una palabra mucho más sonora que pus.

De todos modos, hay que tener en cuenta que, al hablar, pronunciamos las letras que forman cada palabra de un modo muy rápido y uniendo los fonemas, por lo que a veces el resultado es muy distinto al que tendríamos si pronunciáramos cada letra por separado. Por eso solo se puede calcular la sonoridad de las palabras de forma aproximada.

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& Comentarios
  1. comment-avatar
    carol15 Diciembre, 2016 - 21:04

    como se llama la ciencia que estudia la sonoridad de las palabras???

    • comment-avatar
      Alfonso Palazón16 Diciembre, 2016 - 13:53

      La fonología y la fonética son, dentro de la lingüística, las partes que estudian la estructura de los sonidos y los mecanismos sonoros del habla.

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