Subjuntivo | Ganemos vs Podemos

Subjuntivo | Ganemos vs Podemos

Subjuntivo | Ganemos vs Podemos | La credibilidad de Ganemos comprometida por su propio nombre. ¿Por qué subjuntivo?

El nombre del partido político Ganemos suena un poco raro. Normal: es un subjuntivo.

El subjuntivo se usa para expresar dudas, cosas poco probables o incluso irreales.

Hace poco leí en El País un artículo que decía “El subjuntivo del español se ha especializado en la irrealidad. El indicativo, en cambio, prefiere ver la vida como es”. El artículo plantea que los políticos se valen del subjuntivo para reconocer sus errores.

Vamos, que lo de que ganemos no se lo creen ellos mismos.

Lo interesante es que Ganemos viene de Guanyem, un partido con nombre catalán. Guanyem es el presente de subjuntivo y de indicativo del verbo guanyar (ganar). O sea que guanyem puede traducirse por ganamos y por ganemos. ¿Por qué escogieron la forma que indica irrealidad?

Podemos es un hecho: podemos. Ganemos es una duda: puede que ganemos.

A lo mejor lo escogieron precisamente por parecerse más a Podemos en la forma, pero desde luego, no en la intención.

Mercedes

Creo que utiliza el subjuntivo como una forma de dar una orden, ya que el modo imperativo no tiene más personas que la segunda y aquí quiere interpelar a otros y a sí mismo (primera persona del plural). Lo interpreto como un mensaje de ánimo más que como una expresión de duda o irrealidad.

  • ¿Joven o vieja?Queridas Mercedes y Ania:

    Tenéis toda la razón. También aquellos que me habéis comentado lo mismo en facebook.

    Yo me planteé lo mismo, pero en los diccionarios que consulté, la forma de la primera persona plural del presente de imperativo simplemente no aparecía.

    La Nueva gramática nos dice que es una cuestión polémica y que muchos autores son partidarios de incluir la forma del presente del subjuntivo en el paradigma del imperativo. Otros, en cambio consideran que siguen siendo formas subjuntivas y que los enunciados que se construyen con ellas no son propiamente imperativos.

    Sí que hay otros casos en los que se incluyen las formas del subjuntivo en el paradigma imperativo. Por ejemplo las formas de usted y ustedes: venga y vengan.

    Pienso que ganemos puede ser un imperativo pero en este caso se presta a la interpretación. Yo siempre lo interpreté como subjuntivo. Quizá sea como la imagen en la que se puede ver a una joven o a una vieja según la personalidad del que lo mira. Quizá si, como decía Ania, lo metiéramos entre exclamaciones estaría un poco más claro.

    Si fuera mi partido se llamaría ¡Ganamos!

    Muchas gracias por el comentario y por la reflexión. Así ¡aprendemos todos!
    Marina

    Ania

    Hola desde Polonia. Me encanta este blog, ya que me despeja muchas dudas. Pero esta vez se me ha ocurrido una: no puede ser que en este caso se use la forma del Subjuntivo en el sentido del Imperativo, o sea que como forma de animar a ganar ? O entonces serian necesarios los signos de exclamación ? Gracias anticipadas por tu respuesta.

    • Mercedes

      Perdona, no había visto tu comentario cuando publiqué el mío y he repetido lo que tú ya apuntabas. Lo veo igual que tú, Ania.

      Autor: Marina Madowina

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      El artículo de El País citado:

    • LA PUNTA DE LA LENGUA

      Los errores que se reconocen en subjuntivo

      El subjuntivo del español se ha especializado en la irrealidad. El indicativo, en cambio, prefiere ver la vida como es.

      De acuerdo: ésa no es una afirmación científica. Pero sirve para esta explicación.

      El subjuntivo sub-junta: o sea, junta por debajo: supedita, subordina.

      “Yo canto” es indicativo. “Yo cante”, subjuntivo. El primero se basta solo, mientras que al segundo le gusta colgarse de otra idea: “No es bueno que yo cante”.

      La irrealidad engloba (en términos gramaticales) la incertidumbre, la conjetura, la posibilidad, las emociones y las obligaciones (sobre todo si no se han cumplido). Es decir, el subjuntivo representa lo subjetivo, frente a la sensación de objetividad del indicativo. Contamos en indicativo “veo que viene Bernarda” (se ve la realidad, es algo objetivo para la gramática); pero en subjuntivo “me sorprende que venga Bernarda” (la sorpresa es una emoción, y por tanto subjetividad). Decimos “creo que el Séptimo de Caballería llegará a tiempo”: y esa creencia nos parece real conforme a la historia del verbo “creer”: “tener por cierto algo que no está comprobado”.

      Los verbos de convicción pueden ligarse, pues, con otro verbo en indicativo. A diferencia de lo que ocurre en la negación y en los demás casos citados: “No creo que el Séptimo de Caballería llegue a tiempo”, “y me sorprendería mucho que lo hiciese”.

      Llama la atención que quien se ve en la necesidad de referirse públicamente a sus desaciertos acuda para ello al subjuntivo

      Notemos la diferencia entre estas dos frases casi idénticas: “Voy a contratar a un periodista que lograprimicias” / “Voy a contratar a un periodista que logre primicias”. En el primer ejemplo, el hablante conoce a ese periodista, ya lo tiene incluso al alcance. En el segundo, ni lo conoce ni ha empezado a buscarlo. Es irreal todavía.

      Algo parecido sucede entre estas dos opciones, que también diferencian lo real de lo irreal: “Te veo cuando vienes” / “te veocuando vengas”.

      Observemos otras comparaciones asimétricas en que el indicativo de la parte de la realidad se torna en subjuntivo al otro lado del espejo: “Creo que he ganado el primer premio” / “Dudo que haya ganado el primer premio”. “Sé que has logrado el trabajo” / “Espero que hayaslogrado el trabajo”. No decimos “dudo que ha ganado el primer premio” o “espero que has logrado el trabajo”.

      Viene todo esto a explicar que la gramática, como acabamos de comprobar, nos da muchas pistas para ver el grado de convicción de quien habla, en función de que emplee determinadas expresiones en indicativo o en subjuntivo.

      Declaró el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el pasado martes, tras las elecciones en Andalucía: “Tendremos que corregir lo que haya que corregir. Su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, señalaba por su parte en noviembre de 2011:  “Podían haber hecho algo por ayudar, algo, a pesar de los errores que hayamos podido cometer”.   Y apuntó Juan Manuel Moreno (PP) tras las elecciones europeas en Andalucía, en julio de 2014: “No esperaba perder por nueve puntos (…). Nos ha servido para ajustar y aprender de los errores que hayamos podido cometer”. Y Ana Botella, alcaldesa de Madrid, explicaba en enero de 2015: “Cuando yo me hice cargo del Ayuntamiento de Madrid, ya sabía que lo que tenía que hacer era complicado, pero creo que con todos los errores que hayamos cometido, el resultado ha sido bueno”.

      Hay ejemplos a puñados en casi todas las siglas.

      Y llama la atención que quien se ve en la necesidad de referirse públicamente a sus desaciertos acuda para ello al subjuntivo. De tal manera, lejos de colocar el error en un ámbito de realidad, lo sitúa en el modo de lo imaginario y viene a decir: Sí, quizás hayamos cometido errores, hay quien dice que hemos cometido errores… pero yo no lo sé, ni siquiera estoy seguro del tipo de errores cometidos, pero tal vez, es posible, quién sabe si hemos cometido errores.

      No se puede rectificar un error si no se admite sin tapujos, si no se analiza por qué se cometió, si no se aceptan sus detalles, con la autoría o con la parte de responsabilidad o de culpa que hay en él; si no se presenta en el lado de la realidad.

      Quizá no debamos confiar mucho en que se estén asumiendo de verdad los errores reconocidos en subjuntivo.

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