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Tipo de palabras

 

En el diccionario encontramos palabras cultas y vulgares, cortas y largas, antiguas y nuevas, nobles y rústicas, olvidadas y recuperadas, científicas y populares, eclesiásticas y militares, familiares y viajeras, exóticas y castizas, importadas y exportadas, sinónimas y antónimas, que pronunciamos varias veces al día o que tal vez no usemos nunca (pero que es bueno conocer), de significado agradable (amor) o desagradable (guerra), que tienen un sonido tan suave como ababol y otras con un sonido tan raro como asíndeton. Palabras, en fin, tan curiosas como tumbaburros, empleada en México para referirse al diccionario.

Hay en el diccionario palabras de origen muy diverso: céltico, eslavo, germánico, griego, árabe, iranio, latino, amerindio…; así como palabras viajeras que van y vuelven a otros idiomas, cambiadas, como alcatraz ‘ave marina’, de origen árabe, que fue tomada por el inglés, para devolvérnosla más tarde como albatros.

Hay palabras formadas con prefijos o sufijos, o con ambos (biblio-teca); sencillas o compuestas: aguamiel, lanzallamas, lavavajillas, sacacorchos, salvavidas, etcétera.

En el diccionario se aprecia cómo hay palabras que se derivan de otras. Las hay fáciles de deducir, como por ejemplo padrino (de padre) o madrina (de madre), pero las hay también algo más complicadas, como apellido (que viene de apelar) o apuesta (de poner) o atril (de leer). Asimismo, resulta curioso descubrir el origen común de algunas palabras con significados diferentes, como camarada ‘compañero’ y camarero ‘persona que sirve en los hoteles, bares, cafeterías’, derivadas ambas de cámara ‘sala principal de la casa’, que proviene del griego kamára ‘bóveda, cuarto abovedado’, por lo que, antes (fines del s. XVI) compañero significaba ‘grupo de soldados que duermen y comen juntos’.

Hasta marcas registradas hay recogidas en el diccionario: tabasco, támpax, tergal, túrmix, michelín

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