Un parque de atracciones en el Benacantil

Un parque de atracciones en el Benacantil

Un parque de atracciones en el Benacantil | El castillo de Santa Bárbara es un parador nacional y todo el monte Benacantil un Parque de Recreo, con un funicular que conecta la cima con la playa del Postiguet. Entre las murallas, además de las instalaciones recreativas del típico parque de atracciones, hay también un teatro al aire libre, un restaurante, una cafetería, un bar, una sala de baile, una galería de helioterapia y un gimnasio. Hay pérgolas y terrazas ajardinadas, y un obelisco, así como dos explanadas, una que sirve de aparcamiento y otra que contiene dos canchas de tenis y una pista de patinaje. Por la noche todo está bien alumbrado y se puede admirar tanto la cascada de agua iluminada como los castillos de fuego artificiales. Las oficinas del complejo recreativo están discretamente ocultas en los subterráneos de la fortaleza.

Todo esto no es más que una ucronía, pero así podría ser de verdad el Benacantil en la actualidad de haber prosperado el proyecto que presentó en el Ayuntamiento un ingeniero portugués en 1931.

Alfonso Conceiçao de la Cruz vivía en Agost cuando, el 24 de febrero de 1931, se dirigió por escrito al alcalde de Alicante, solicitando autorización para «la creación de un gran parque de atracciones y urbanización de la parte superior del monte Benacantil y construcción de un ferrocarril funicular que vaya desde frente a la Playa del Postiguet a la parte superior del castillo de Santa Bárbara». Todos los trámites burocráticos fueron en un principio muy rápidos. Al día siguiente, la Comisión Municipal Permanente acordó esperar a conocer el anteproyecto antes de decidir, comunicándoselo al ingeniero Conceiçao a través de la alcaldía de Agost. Éste entregó el último día de febrero el anteproyecto, que fue aprobado el 14 de marzo.

Ya en mayo, Conceiçao entregó en el negociado de Fomento del Ayuntamiento alicantino el proyecto del «Parque de Recreos que funcionará con el nombre de Parque del Benacantil-Estación Invernal, servido por un Ferrocarril Funicular y una Pista Automovilista, con una Estación de Servicio, así como un Balneario de Playa en el Postiguet, todo con arreglo a los proyectos que presenta en cinco carpetas separadas».

tunel-Santa-Barabara-1Túnel de acceso a los ascensores de castillo de Santa Bárbara | Alicante

La estación de servicio automovilista se instalaría en la carretera de Valencia, mientras que las dos estaciones del funicular estarían en la cumbre del Benacantil y cerca del balneario de la playa del Postiguet, respectivamente. El tren recorrería todo el trayecto a través de un túnel: «El túnel de entrada está formado por la galería de la estación, arranque de la vía con andenes y parte superior, para salir de la zona edificada. La sección en todo el recorrido, es de bóveda de medio punto con hastiales verticales y revestimiento de hormigón (…). La galería de entrada tiene el piso con una ligera inclinación hacia el exterior y las paredes laterales están revestidas de azulejos, con cuadros anunciadores». En las bases económicas se indicaban las tarifas del funicular: 1’50 pesetas en asiento de lujo (2’90 billete de ida y vuelta) y 1’20 en asiento general (2’30 billete de ida y vuelta). Los niños de entre 3 y 6 años pagarían la mitad. También se estipulaba el cobro de dos pesetas por la entrada en el Parque de Recreos.

El presupuesto de gastos «para poner el Parque del Benacantil en plena explotación, sin el Gran Hotel», es decir, sin la prevista conversión del castillo de Santa Bárbara en un hotel, ascendía a un total de 1.666.525 pesetas. Y en la Memoria del proyecto, se argumentaba: «Si las condiciones excepcionales del clima de Alicante, cuyas características de presión barométrica, temperatura y humedad son las mejores de Europa, añadimos la existencia de un monte de bastante elevación, circundado por murallas de gran valor histórico, teniendo a sus pies una hermosa playa y por otro lado una pinada, enclavado todo en la ruta obligada del turismo de la Costa Mediterránea y en el centro de una comarca de población muy densa, queda con ello justificado la existencia de este proyecto».

En julio el Ayuntamiento otorgó una concesión de 50 años a la empresa representada por el ingeniero Conceiçao, y esta empresa se comprometió a conservar el castillo y sus murallas durante este mismo plazo de tiempo. Pero además el Consistorio impuso otras condiciones: la sociedad adjudicataria debería tener su sede social en la ciudad de Alicante y no podría traspasar la concesión, la mano de obra empleada debía ser natural de Alicante y todos los gastos imprevistos, de impuestos y expropiaciones necesarias, correrían a cargo de la empresa. Una o varias de estas condiciones hicieron que el ingeniero portugués decidiese retirar su proyecto, quedándose el Benacantil como estaba hasta entonces, para alivio de muchos alicantinos y frustración de otros.

benacantil

Unos años y una guerra después, en enero de 1955, el Ayuntamiento volvió a estudiar un «Anteproyecto de mejora del castillo de Santa Bárbara», mucho menos ambicioso que el que presentara Conceiçao, si bien contemplaba la conversión de la fortaleza en un parador nacional y la construcción de un funicular que iría desde la base del Benacantil, frente a la playa del Postiguet, hasta su cima. El arquitecto municipal elaboró varios planos y croquis tanto del modelo de coche, túneles y estaciones del funicular, como de las dos plantas del castillo de Santa Bárbara destinadas a convertirse en uno de los hoteles de la cadena pública de Paradores. Pero de nuevo estos planes de supuesta mejora del Benacantil y su castillo quedaron en aguas de borrajas.

No fue hasta 1963 cuando se inauguraron los dos ascensores que suben al castillo de Santa Bárbara desde el interior de un túnel de poco más de doscientos metros de longitud que fue abierto en la ladera del Benacantil, frente a la playa del Postiguet. Aunque estas obras fueron realizadas aquel año, no terminaron de pagarse por el Ayuntamiento hasta 1967. De este año son las seis últimas facturas que liquidaron el total de 2.664.708’88 pesetas que costaron dichas obras. Son estas facturas los últimos documentos que conforman el grueso expediente que sobre «Anteproyectos de varias mejoras en el Castillo de Santa Bárbara» se conserva en el Archivo Municipal de Alicante.

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