Viajar – según épocas

Viajar – según épocas

 Viajar, lo que hasta hace poco se entendía por viajar, no es lo que hacemos ahora la mayoría de las ocasiones cuando decimos que nos vamos de viaje. Desde hace relativamente poco tiempo, llamamos viajar a cualquier desplazamiento o traslado, definitivo o temporal, que hacemos de nuestra localidad a otra u otras, aunque solo sea por unos pocos días. Pero viajar siempre ha sido, desde la Antigüedad hasta hace unas décadas, un traslado más prolongado en el tiempo. En la actualidad, la mayoría de las veces no hacemos realmente un viaje, sino que nos desplazamos; del mismo modo que los turistas no viajan por un país, sino que los visitan, a veces solo por unas horas.

                Lo que hoy conocemos como viaje turístico o de placer es algo muy reciente. Desde la prehistoria hasta hace poco, las personas viajaban para descubrir nuevos lugares donde vivir o mercadear. Los fenicios y los antiguos griegos hacían viajes de exploración o comerciales por el Mediterráneo. También viajaban para combatir. La Odisea es el relato más antiguo de un viaje.

                Los viajes duraban bastante tiempo. Marco Polo, por ejemplo, estuvo años ausente de su hogar veneciano. Como viajaron también durante mucho tiempo los exploradores que recorrieron la geografía terrestre o marítima a lo largo de los siglos. Eran expediciones que duraban años. Viajes de descubrimientos o de circunnavegación.

                Viajar por placer, por el simple deseo de conocer nuevos países, nuevas culturas, es algo que no existía antes del siglo XVIII. Pero incluso entonces los viajes duraban años, o al menos meses. Los extranjeros que venían a España en el siglo XIX viajaban por nuestro país durante mucho tiempo, quedándose semanas o meses en determinados lugares. Estos viajeros románticos tenían el dinero suficiente como para quedarse el tiempo necesario para conocer de verdad los sitios que les gustaban. Se relacionaban con las gentes autóctonas, descubrían sus costumbres. No eran viajes tan aventureros como los de exploración, pero eran sin duda entretenidos, enriquecedores y, en ocasiones, peligrosos.

                Por cierto que viajar y viaje son voces no muy antiguas de nuestro vocabulario. Viaje procede del catalán viatge y su empleo generalizado coincide con el inicio de los viajes por placer del siglo XVIII. Anteriormente, la palabra que se usaba para definir el traslado que se hacía de un lugar a otro era la de jornada, aunque el tiempo de duración del mismo durase mucho más de un día.

Deja un comentario


         




Subir arriba