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La Armada Invencible: Todo lo que necesitas saber

A lo largo de toda la historia de la humanidad, son numerosos los eventos, anécdotas, épocas y momentos, que son objeto de polémicas, bien por los personajes que en ella intervinieron o participaron, o por los países que involucra. O bien porque a la fecha no se conoce a ciencia cierta el curso real de los acontecimientos, por lo cual es probable que éstos tengan múltiples interpretaciones.

Tal es el caso de lo que sucede con el momento histórico que se vivió con la Armada Invencible de España, durante la época de guerra contra Inglaterra, por razones religiosas, en la cual se luchaba, por parte de Inglaterra, por sostener su naciente Iglesia Protestante y, por parte de España, restaurar el poderío del catolicismo en dicha región.

Pues bien, este evento o campaña involucra a dos grandes reinados, el de Inglaterra de la mano de Isabel I y de España, a la batuta de Felipe II.

En este sentido, cada día se hacen nuevos hallazgos que pretenden arrojar luz sobre lo que realmente sucedió durante ese año 1588 y las posteriores repercusiones del mismo.

Lo que sin duda no deja de ser cierto, es que se trata de un tema de intensa polémica, en relación a determinar, en realidad, si se puede hablar de un triunfador y un derrotado y de ser así, ¿cuál bando sería cuál?

Es por ello que este post no intenta de ninguna manera, ser la palabra final al respecto, pero si arrojar nuevas luces o actualizar la información que hasta la fecha se maneja al respecto.

Así pues, es momento de ingresar en la cámara del tiempo y regresar a la época de la Armada Invencible, es decir, a los años 1500.

Tabla de Contenidos

Recuento histórico en relación a la Armada Invencible

Aquí se trata de una ficha de resumen, lo más concreta posible. Simplemente se busca contextualizar los eventos que dieron lugar al hecho histórico de la Armada Invencible.

¿En qué consistió?

La Armada Invencible, se trató de un movimiento militar vía marítima, con flotas en su gran mayoría españolas, que buscaban enfrentar y derrotar a Inglaterra.

Para algunos historiadores, su fin era dominar el territorio y adicionarlo a España, en tanto que para una nueva vertiente de estudiosos, la única razón era, deponer a Isabel I y colocar a un gobernante católico.

¿Dónde?

La batalla debía darse en el Canal de la Mancha, no obstante existieron puntos focales en los cuales la batalla fue más intensa, como por ejemplo en Portland Bill, a pocas millas de Parma y en las Gravelinas.

¿Cuándo sucedió el enfrentamiento?

Sería a finales del mes de mayo del año 1588 cuando la armada española empezaría a salir al mar, para agruparse y marchar hacia su destino. La batalla en el sentido estricto se libró hasta inicios del mes de agosto.

Respondiendo al cómo se sucedieron los acontecimientos

Puesto que la guerra librada entre la Armada Invencible y la flota inglesa duró varios meses, muchos historiadores y estudiosos se decantan por dividir los acontecimientos en varios tramos, en relación al momento o lugar en el cual tuvo lugar alguna batalla.

En este sentido, se podría presentar de la siguiente manera.

La Armada se acerca a Inglaterra

Sería a mediados del mes de julio cuando cercanos al Golfo de Vizcaya, las malas condiciones meteorológicas provocaron que una parte considerable de la flota se dispersara y perdiera del resto de la Armada Invencible. Lo que les hizo perder dos valiosos e importantes días, ya que, en el retorno, fueron avistados por el navío inglés Golden Hind, al mando de Fleming (recordemos que al saber los planes, l0s ingleses partieron antes que los españoles).

Así pues, la voz de alarma fue dada, y cuando se aproximaban a Fowey el 29 de julio de ese 1588, ya habían delatado su presencia ante los faros ingleses. En Plymouth, se hallaba una flota inglesa fondeada, que debido al mar tiempo, no podía zarpar pese a la advertencia de la venida de los españoles.

De esto se percató el almirante Juan Martínez de Recalde, y avisó al duque de Medina Sidonia para realizar un ataque a gran escala, que dadas las condiciones tan favorables para España, hubiesen resultado en el primer éxito. No obstante, el Duque rechazó la propuesta, argumentando órdenes de Felipe II de movilizarse hasta los Países Bajos al encuentro con el Duque de Parma y las tropas de Flandes.

Aquí surge la primera desavenencia en alta mar, entre marineros experimentados y el Duque de Medina Sidonia, de las tantas que aparecerían luego y darían lugar a forjar a través de la historia, la creencia de que la derrota de la Armada Invencible, recaía mayormente sobre este Duque.

El canal de La Mancha

Lo sucedido anteriormente sería un motivo de arrepentimiento entre los españoles de seguro, y es que los ingleses consiguen sacar del puerto de Plymouth, con la ayuda de botes de remos y la oscuridad de la noche, 70 navíos, con los cuales logra sorpresivamente rodear a la armada española.

Al día siguiente, los ingleses comenzarían a probar fuego de cañones con la Armada Invencible, que adopta entonces la formación de media luna, buscando resguardar las embarcaciones más frágiles al centro.

Inicia entonces la flota inglesa en ataque, en contra primero del buque insignia San Juan de Portugal del almirante Recalde, que sufre los embates de más de 300 cañonazos.

Además de ello, los ingleses consiguen hacerse de dos galeones del enemigo: el San Salvador, navío insignia de Valdés y el Nuestra Señora del Rosario. Que más allá de lo que significaba para España perderlos para la batalla, significa un duro golpe pues, se encontraban repletos de víveres y municiones, tan necesarias para la batalla que apenas empezaba. Claro, que de esto se darían cuenta posteriormente cuando los problemas siguieran sumándose.

La isla de Wight

El Duque de Medina Sidonia sigue avanzando hacia los Países Bajos y así se lo hace saber en numerosas ocasiones al Duque de Parma, a través de mensajeros, no obstante no recibe respuestas. Esto se debe a que el Duque de Parma, desde un principio quiso hacer desistir a Felipe II de la idea de invadir Inglaterra, y en realidad no contaba con el éxito de la Armada Invencible hasta los Países Bajos, y por ello, no había organizado las tropas y embarcaciones según lo que había acordado con el rey de España.

Entonces Medina de Sidonia convoca a un Consejo de Guerra que concluye recomendado fondear en el puerto de la isla de Wight a la espera de la respuesta del Duque de Parma. Sería el 4 de agosto, cuando se da la orden de poner rumbo al puerto antes señalado, sin embargo son atacados por Frobisher quien los arrolla peligrosamente hacia las orillas.

Esta situación es aprovechada por Drake, Howard y Hawkins para atacarles en el medio. Como se les es posible, la Armada deja la isla de Weish y prosigue camino al paso de Calais, cerca de las Gravelinas, con la esperanza de que el Duque de Parma ya se encuentre alistado para su encuentro.

El paso de Calais

El 5 de agosto, finalmente llega la tan ansiada carta del Duque de Parma, avisando que aún no había embarcado a los soldados, sin embargo, ya dispone a las tropas para su embarque. Medina Sidonia aguarda en Puerto de Calais la llegada de las tropas de Parma.

Dicha situación, es aprovechada por John Hawkins, quien entonces incendia 8 brulotes y los arroja hacia las naves españolas. Quienes en su desespero, no atinan de qué manera actuar, cortan los amarres de las anclas y son dispersados en el Mar del Norte. Al día siguiente sólo cinco botes quedan aún en el puerto, pero rodeados por tropas enemigas.

El mar del Norte

Aprovechando la desorganización, los ingleses les siguen hacia el Mar del Norte para atacarles, el galeón del duque de Medina Sidonia recibe el mayor ataque, contabilizándose  más de 100 impactos directos.

Este enfrentamiento resulta desastroso para la Armada Invencible, pues solo culmina cuando los ingleses se quedan sin munición.

Medina Sidonia ordena entonces el reagrupamiento, y al recibir algunas negativas, ordena ahorcamientos inmediatos para imponer orden, respeto y obediencia. Sin embargo, el segundo comandante, Juan Martínez de Recalde, se niega también, no le queda otra opción que aceptar la derrota.

El regreso rodeando las islas británicas

Sumado a todo lo anterior, las condiciones ambientales hacen meollo en el estado anímico de la flota. Los ingleses deciden quedarse en sus puertos, pero los españoles intentando huir de una nueva agresión, intentan llegar a España bordeando las islas británicas por Escocia, con tan mala suerte que las condiciones meteorológicas cambian para peor, y ocurren desastres de grandes magnitudes.

Hundimientos, pérdidas humanas y de embarcaciones, terminaron por hacer sucumbir a la Armada Invencible.

No obstante, en nuevas investigaciones, se sostiene que en realidad las pérdidas humanas y materiales, no fueron tan alarmantes como se había creído todo este tiempo, y que se puede hablar con certeza de una pérdida total de 35 buques en su mayoría de transporte y que en el retorno, no hubo naufragio alguno.

Este asunto tan controvertido, es tomado muy en serio por el historiador español, José Luis Casado Soto.

Fichas claves en la Armada Invencible

La historia está llena de personajes reales, que despiertan gran interés, y sobre los cuales aun los historiadores no tienen la palabra final. Es por ello que en ocasiones, es aconsejable desmarcarlos de los acontecimientos en los que estuvieron envueltos, dado que en ocasiones se trataron de actitudes circunstanciales, que poco o nada los describe pero que en cambio crea juicios críticos que pudiesen ser errados.

En este sentido, se hizo necesario extrapolar a los principales actores intervinientes en el histórico suceso de la Armada Invencible, hasta su cotidianidad, para desde ella tratar de conocerles de mejor manera y así comprender algunas de sus acciones.

Felipe II de España

Conocido también como Felipe “El Prudente”, fue rey de España desde el año 1556 hasta el 1598, año de su fallecimiento. Pero además, desde el año 1554 fue rey de Nápoles y Sicilia y de Portugal y los Algarves desde 1580. Y así mismo, lo que muchos parecen ignorar u olvidar, es que también fue rey de Inglaterra, debido a su matrimonio con su prima Maria Tudor (Primera reina de Inglaterra).

Felipe II, era hijo y heredero de Carlos I de España e Isabel de Portugal, y es mundialmente conocido, por ser el artífice de la planificación y ejecución de la campaña naval denominada “La Armada Invencible”, sobre la cual aún al día de hoy se tejen numerosos mitos. Lo cierto es, que según los nuevos hallazgos a nivel antropológico, las intenciones de Felipe II nunca fueron las de invadir a Inglaterra.

Y es que, en realidad al fallecer su esposa María I, y fracasados los intentos de matrimonio con Isabel I, el rey regresa a España, y decide en cierta manera ignorar al reino inglés. No obstante, sería el Papa quien recurriría en su ayuda, para intentar detener el protestantismo en Inglaterra.

Serían los constantes ataques de Isabel I a las posesiones territoriales de España, sobre todo las de Portugal, además de la decapitación de la reina católica Maria I de Escocia por órdenes de ella, que Felipe II se decidiría a llevar a cabo el intento de invadir a Inglaterra.

El 13 de septiembre del año 1598, a la edad de 71 años, fallecía Felipe II, en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Y con su muerte, se iniciaría la leyenda girando a su nombre.

Álvaro de Bazán

Nacido con el nombre de pila de Álvaro de Bazán y Guzmán, en Granada España, el 12 de diciembre de 1526, fue capaz de ostentar numerosos títulos nobiliarios, entre los que se cuentan:  I marqués de Santa Cruz, Grande de España, II señor de las villas del Viso y Valdepeñas, comendador mayor de León y de Villamayor, Alhambra y La Solana en la Orden de Santiago; miembro del Consejo de su Majestad Felipe II, Capitán General del Mar Océano y de la gente de guerra del reino de Portugal.

Pero estos títulos no fueron de gratis, sino que este hombre se labró su éxito profesional con gran esfuerzo, estrategia y valor. Tanto así que se convirtió en uno de los más grandes militares y almirantes de todo el siglo XVI. Ganó gran fama al usar galeones de guerra e infantes de marina por vez primera en la realización de actividades anfibias.

Tendría a su cargo la elaboración primaria de la toma de Inglaterra por parte de España, no obstante, el Rey no estuvo de acuerdo con sus ideas, e incluyendo a otros marineros, reformuló dramáticamente sus planes.

Es así entonces, como el papel de Álvaro de Bazán en dicha campaña se vería reducido a solamente trasladarse con una flota desde Lisboa, que era territorio español desde el año 1580, hasta los Países Bajos. Esta flota sólo serviría como medio de apoyo, transporte y capacidad defensiva. Esto, no hizo mucha gracia a Álvaro de Bazán, quien hasta entonces seguía fielmente los mandatos de Felipe II. No obstante, igual ejecutó la labor encomendada.

Sería la enfermedad del Tifus la que le arrebataría la vida a Álvaro de Bazán en Lisboa, el 9 de febrero de 1588, cuando apenas se estaba en la preparación del ataque en contra de Inglaterra.

Quedando la  Armada Invencible sin Almirante, Felipe II elegiría a Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina Sidonia, como el que asumiría dicho cargo para el cual no poseía ni los conocimientos ni la experiencia necesaria.

Alonso Pérez de Guzmán

Apodado como Alonso el Bueno, es más conocido en términos históricos como el VII duque de Medina Sidonia, nacido en el año 1550.

Se trató de un Noble de cuna, pues su padre fue Juan Claros de Guzmán, IX conde de Niebla y  Leonor de Zúñiga y Sotomayor, por lo cual al fallecer su padre, se convirtió en X conde de Niebla y de igual manera, al fallecer su abuelo Juan Alonso Pérez de Guzmán, VI duque de Medina Sidonia, se convirtió en VII duque, además de poseer los títulos de señor de Sanlúcar y marqués de Cazaza en África, por todo lo cual Alonso el Bueno, era poseedor de una de las más grandes fortunas de toda Europa.

En lo que respecta a su vida militar, fue nombrado caballero de la Orden del Toisón de Oro y capitán general de Lombardía por parte de Felipe II, en el año 1581, pero además, al fallecer el marqués de Santa Cruz en el año 1588, es nombrado Comandante en Jefe de la Armada española.

Es conocido históricamente como el principalmente causante del fracaso de la Armada Invencible, dado que se le acusó de falto de coraje, poco estratega y sin capacidad de liderazgo y toma de decisiones. Pero además, sumó los fracasos del saqueo de Cádiz en 1596 a manos de una flota anglo-neerlandesa y de la pérdida de una escuadra en Gibraltar nuevamente a manos de los neerlandeses.

Pese al desprecio y rechazo que toda España le expresaba, pudo conservar los títulos de Almirante del Océano y Capitán General de Andalucía. Según algunos historiadores, esto se debe a la benevolencia con la cual lo trataba Felipe II, pues se hablaba de un amorío del Rey con la princesa de Éboli, Ana de Mendoza de la Cerda, madre de la esposa (Ana de Silva y Mendoza) de Alonso el Bueno. Entonces, Felipe II, mostraba afecto paternal hacia Ana de Silva y Mendoza.

Alonso, el Bueno, VII duque de Medina Sidonia moría el año 1615.

Miguel de Oquendo

Miguel de Oquendo y Segura, nació en San Sebastián en el año 1534.

Sus orígenes fueron humildes, sin embargo, desde muy niño destacó por sus dones de líder y sus destrezas como marinero. En sus inicios, se desempeñó además como artesano y en oficios mercantiles, hasta que a la edad de 15 años, se alistó en la Marina, para cumplir variadas travesías con destino a América.

Posteriormente, con embarcaciones propias, realizaba travesías comerciales, que llegaron a enriquecerle.

Al casarse con la hija de un Licenciado, reestructura su casa de Ulía y consigue ser Regidor y Alcalde de la ciudad, así mismo, es el padre del también famoso hombre del mar: Antonio de Oquendo.

Sus logros navales incluyeron la jornada de Orán, la Batalla de la Isla Tercera en el año 1582, como Capitán General de la escuadra de Guipúzcoa, siguiendo órdenes del magnífico Álvaro de Bazán. Logrando la rendición de la Almirante Francesa.

El año 1588 es nombrado  Almirante General español. Y para muchos historiadores, con la prematura muerte de Álvaro de Bazán, el candidato idóneo para hacerse como Comandante de la Armada Invencible, tenía que ser Miguel de Oquendo. No obstante, ya sabemos que Felipe II decidió conceder ese tan importante cargo al duque de Medina Sidonia.

No obstante, Miguel de Oquendo luchó en dicha campaña, pese a que desde el primer momento mostró desacuerdo con las decisiones del Duque de Medina Sidonia, sobre todo cuando al sugerir el ataque a la flota de Inglaterra fondeada en el Puerto  Plymouth, recibió un negativa por parte del Duque.

Luego, al fracasar la misión, fue uno de los mayores críticos del Duque, quien ordenaba entonces el abandono de la misión.

Bordeando la costa de Gran Bretaña, para evitar un enfrentamiento, la nave de Oquendo fue atacada y envuelta en llamas, por lo que debió abandonarla, muy malherido y lleno de vergüenza producto de la derrota sufrida.

Con respecto a su muerte, algunos autores sostienen que ocurrió en el mar, en tanto que un segundo grupo sostiene que, en realidad, logró llegar al Puerto de Pasajes, con dos de sus barcos, el 24de septiembre de 1588, pero murió a los pocos días, producto de las heridas sufridas.

Duque de Parma

El nombre de pila del Duque de Parma que tuvo papel importante en la Armada Invencible, fue Alejandro Farnesio (o en italiano, Alessandro Farnese).

Nació en Roma, en el año 1545, y se convirtió en III duque de Parma al morir su padre (1586).

Hijo de Octavio Farnesio y Margarita de Parma, quien a su vez figura como hija ilegítima de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, por lo cual además era sobrino de Felipe II y de Juan de Austria.

Desempeñó una gran labor militar para la realeza española al tomar papel en la batalla de Lepanto en contra de los turcos, en los Países Bajos en oposición a los holandeses y en Francia contra los protestantes.

Se convirtió en Gobernador de los Países Bajos, consiguió la Unión de Arras, por medio de la cual las provincias del sur rebeldes con Guillermo de Orange regresaron a la obediencia de Felipe II.

Así mismo, fue capaz de reconquistar Brabante, Flandes y Amberes.

Para el año 1586, su participación en la empresa de la Armada Invencible fue la de trasladarse a la conquista de las ciudades de Ostende y Sluis, consiguiendo éxito en esta última, lo que permitió que la Armada desembarcara en ella en el año 1587.

Muere la madrugada del 3 de diciembre de 1592 en la Abadía de Saint-Vaast de Arrás. Luego de ser herido con un mosquete durante el asedio a Caudebec, el 25 de abril de 1592.

Juan de Recalde

Nacido en Bilbao en el año 1526, bajo el nombre de pila de Juan Martínez de Recalde Larrinaga, llegó a convertirse en uno de los grandes almirantes españoles del siglo XVI. Desde muy joven se mostró apasionado por el mar, lo cual demostró en la Escuadra Vizcaya, al escoltar flotas de indias y rescatar un galeón cargado de oro. A raíz de ello recibió el mando supremo de la Flota de Laredo.

Formó equipo con Miguel de Oquendo y Álvaro de Bazán durante las expediciones a la isla Terceira de 1582 y 1583.

Para la Armada Invencible, obtuvo el rango de almirante de la Flota de invasión, el corazón de la Invencible.

No obstante, sus decisiones fueron obstaculizadas por Medina Sidonia, con lo cual en innumerables oportunidades se encontró en medio de duros combates, de los cuales, sin embargo, no huyó.

En uno de dichos combates, perdió muchos hombres y sus naves quedaron inservibles, pero pudo salir con vida, aunque herido llega a Irlanda y posteriormente a La Coruña en donde finalmente muere, probablemente de la infección causada por la herida recibida en la refriega.

Pedro de Valdés

El nombre de pila era Pedro de Valdés y Menéndez de Lavandera, nacido en el año 1544 en Asturias, España, de orígenes nobles. Muy pronto se unió a la flota de marineros del Reino de Nápoles, con la cual se enfrentó constantemente a los Moros.

Ampliamente reconocidas son sus dotes como militar y estratega e incluso político, por lo que fue reconocido como capitán general de la Armada de los galeones de la Carrera de Indias en dos oportunidades, además de ser nombrado como capitán general de la Armada de Flandes. Posteriormente, sería ascendido como almirante del escuadrón de Andalucía durante la Armada Invencible.

No obstante, en dicha lucha fue derrotado, perdió su Galeón “Nuestra Señora del Rosario” y cayó preso de los ingleses, por Sir Drake, con lo cual se convirtió en prisionero de guerra durante siete años, posteriores a los cuales, fue liberado al ser pagado su rescate con la herencia familiar.

Con el pasar de los años, recibiría los nombramientos de general y gobernador por Mar y Tierra en Ultramar, no obstante su destino ya estaba marcado, murió en la ruina, a los 54 años de edad, en su palacio de Roces, Gijón, el 9 de marzo de 1615.

Isabel I

Isabel I (en inglés, Elizabeth I) nació en Greenwich el 7 de septiembre de 1533, hija de Enrique VIII con Ana Bolena.

Nació siendo princesa aunque luego fue declarada hija ilegítima, al ser su madre ejecutada.

Conocida también como la Reina Virgen (pues nunca contrajo nupcias), Gloriana o la Buena Reina, reinó sobre los territorios de Inglaterra e Irlanda desde el año 1558 hasta el día en que falleció, con lo cual su reinado se convirtió como el quinto más largo de la historia inglesa, al durar de 44 años y 127 días.

Asumió el mandato de esa Nación posterior a la muerte de Maria I, y luego de fracasar los intentos de matrimonio con Felipe II.

En este punto, algunos autores sostienen que fue Felipe II quien rechazó la propuesta y es por eso que la Reina se llena de rencor y comienza a atacar regiones españolas. No obstante, otra vertiente histórica sostiene que en realidad el rechazo provino de Isabel I, quien siendo protestante, sabía que la intención del monarca español era restaurar el catolicismo en Inglaterra.

Se le concede la victoria sobre la Armada Invencible, aunque siendo realistas, de no ser por los diversos contratiempos que sufrió la flota española, tal vez la historia sería otra. Lo que si es cierto, es que dicha batalla dejó en quiebra su reino y causó múltiples disgustos, pues los soldados y marinos que participaron en ella cobraron meses después de la refriega, a causa de la crisis económica en la cual quedó inmersa Inglaterra.

Poco se habla también de la denominada Contraarmada, que conformó esta Reina, al año siguiente (1589) para destruir los restos de la Armada Invencible, pero que resultó en un fracaso estrepitoso, perdiéndose muchas vidas y buques. Isabel I, fallece en Richmond, el 24 de marzo de 1603.

Lord Howard de Effingham

Nacido en el año 1536, de la unión del I barón Howard de Effingham (a quien le sucedió en el 1573) y Margaret Gamage, hija de Sir Thomas Gamage.

Primo de Isabel I de Inglaterra, sirvió en el mar bajo las órdenes de su padre, a la par que obtuvo grandes e importantes cargos que desempeñar, como lo fueron: embajador de Francia, Representante de Surrey ante el Parlamento, General of the Horse y comisario en el juicio de la reina María Estuardo.

Para el año 1597, es nombrado comandante supremo de la Armada Inglesa, para hacer frente a la Armada Invencible. Pese a no estar directamente al frente del combate, si fue quien ordenó la arriesgada estrategia de atacar a los navíos españoles. Murió en el año 1624.

Sir Francis Drake

Francis Drake, nació en Inglaterra en el año 1543, y fue popularmente conocido en España como Francisco Drake. Este resulta ser un personaje controvertido. Estuvo a cargo de numerosas expediciones y encomiendas, pero sin duda alguna la que lo catapultó en la historia fue la de la Armada Invencible.

En agosto de 1588, cuando la Armada Invencible, al mando del duque de Medina Sidonia, atacó Plymouth, Drake, quien para ese entonces ocupaba el cargo de vicealmirante, recibiendo órdenes del almirante Charles Howard, logró capturar el navío  de Valdés, comandante de la flota de Andalucía.

Sin embargo, algunos historiadores sostienen que Drake no fue más que un pirata abusivo con las colonias americanas desamparadas en oposición a su visión de estratega militar y aguerrido marinero. Falleció el 28 de enero de 1596 en Panamá.

Aspectos técnicos de esta Cruzada

Existen algunos datos, cifras, números y nombres que merecen ser tratados de manera precisa, para entonces comprender el contexto en el cual se desarrolló la Armada Invencible de España.

Nombres

La Armada española, recibió varios nombres, por ejemplo, se le conoce más popularmente como la Armada Invencible, y aunque en inicios se le acuñó ese término a Felipe II.

Lo cierto es que cada vez son más los historiadores que aseguran que en realidad dicho nombre fue otorgado por los ingleses, en específico por el vigía, que vislumbró por primera vez a la flota española en las aguas.

El argumento para sostener ello, es que dadas las raíces católicas tan fervientes de Felipe II, es poco probable que colocara un nombre tan falto de humildad o fe.

En contraste, también se le conoce como La Grande o la Gran Armada, pues así se le designaba entre el gentilicio español, al ver la envergadura de la empresa que se estaba estructurando.

Pero también se le conoce como la Felicísima Armada, y esto tiene su razón de ser:

En el mes de abril del año 1588, se llevan a cabo grandes festejos para celebrar la bendición de la flota española, por parte del Arzobispo de Portugal. Luego de la bendición, tiene lugar la procesión oficial, en la cual el Conde de Medina Sidonia sostenía una orla del estandarte real, cuya bandera mostraba la imagen mariana y un crucifijo además de la inscripción “exurge domine et vindica causam tuam”, que vendría a traducirse como “Álzate, ¡Oh! Señor y defiende tu causa”.

Desde ese momento, sería reconocida por los españoles como la Felicísima Armada.

Antecedentes

Lógicamente, una empresa de la magnitud de la Armada Invencible no se planificó de la noche a la mañana y simplemente como respuesta a un ataque fortuito. Sino que tiene sus raíces en eventos previos que fueron sumando hasta convertirse en una escalada de gran importancia.

Aquí podemos resumir los más importantes:

Matrimonio entre Felipe II y María I

En este sentido, se podría decir que todo inicia cuando Felipe II de España y Maria I de Inglaterra concuerdan en desposarse.

Esto no es bien visto por una gran parte de los ingleses, puesto que consideraban poco ventajoso asociarse y depender de España, con lo cual empiezan a surgir protestas destinadas a evitar dicho enlace.

La más conocida es la rebelión de Thomas Wyatt, levantamiento de origen popular que se llamó así por el nombre de su líder principal. Aunque en un inicio buscaba solamente hacer desistir a la reina de su matrimonio con Felipe II, posteriormente el líder reclamó la torre de Londres y que la reina estuviese a su mando. Esto fue considerado como un atrevimiento y ganó el rechazo masificado de la población.

Con esto, la rebelión fracasó y Thomas Wyatt y otros líderes que sumaban 90 rebeldes fueron juzgados y ejecutados.

Por esta causa, se sospechaba de Isabel I, quien ágilmente intentó evadir las sospechas de su entorno, fue encarcelada como medida de precaución, lo que la hizo albergar rencor, ira y sed de venganza.

Rechazo a un matrimonio concertado

Durante el matrimonio de los reyes de España e Inglaterra, la reina no pudo procrear descendencia, pese a tener dos sospechas de embarazos, por lo que por mediación de Felipe II (quien tenía temor por la muerte de Maria I, y prefería que el cargo quedara en manos de Isabel I), las hermanas fueron acercándose y finalmente, en su lecho de muerte, Maria I deja en el trono a Isabel I.

Posteriormente, con la muerte de su esposa, se plantea la posibilidad de un nuevo matrimonio esta vez entre Felipe II e Isabel I. No obstante, esto nunca llega a suceder.

Existen versiones encontradas al respecto.

En tanto algunos historiadores y escritores asumen que el rechazo vino de parte de Isabel I, otros sostienen que fue Felipe II quien se negó a tal posibilidad y decidió regresar a España, donde posteriormente se casaría con una joven francesa.

Lo importante de este suceso que no tomó forma, es que se abrió nuevamente la brecha entre la Inglaterra protestante y la España católica, con todas sus futuras consecuencias.

Ataques a Portugal

A lo largo de la historia se ha querido mostrar que sería Felipe II quien tomó la iniciativa de atacar a Inglaterra, sólo por motivaciones religiosas, no obstante esto no es tan cierto.

Y es que, ya desde mucho antes, Isabel I se había dado a la tarea de atacar a los navíos españoles que provenían de América con oro y especialmente a Portugal, que ya para entonces había sido conquistado y formaba parte de España.

Patentes de corso a piratas de mar por parte de Inglaterra

Pero Isabel I no sólo se dedicaba a atacar con su flota a los navíos españoles, sino que también tenía la costumbre de dar patentes de corso y protección a piratas de mar, es decir, tenían el permiso de atacar las embarcaciones enemigas a la Corona Inglesa.

Esto generó que numerosos marinos sin ética ni principios atacaran indiscriminadamente las flotas y navíos, asesinando a sus ocupantes, o pidiendo rescate por ellos, pero siempre cargando con el botín de las embarcaciones.

Presión del Papa

Elizabeth I (Isabel I) era protestante como su madre, y luego de la muerte de Mari Tudor y su ascenso al poder, quería instaurar dicha doctrina religiosa en Inglaterra.

Esto no fue bien visto por el Papa Pío V, quien optó por excomulgarla en el año  1576 mediante la Bula Regnans in exelsis, acusándola de hereje. Dicha circunstancia originó que cualquier monarca católico no sólo tuviera la justificación para deponer del trono a Isabel I, sino hasta un deber como miembro de la Iglesia Católica.

Sin embargo, esto aún no resultaba suficiente motivo como para Felipe II ordenar un ataque contra su cuñada. Por lo cual el propio Papa, a modo de favor personal, solicitó a Felipe II luchar en contra de Inglaterra, no para invadirla, sino para deponer a Isabel I y colocar en su lugar a un monarca católico.

La condena y la decapitación de la católica María Estuardo, prima de Isabel I

Maria Estuardo era la Reina de Escocia, un territorio alejado y poco avanzado de toda Europa, pero que tenía de vecino a la siempre peligrosa y armada Inglaterra, quien tenía ansias de expandir sus territorios, adicionando a Escocia.

Es por ello que su soberana estableció una alianza con Francia, para frenar las ansias de dominio inglés.

Sin embargo, la vida de Maria Estuardo se cuenta como una de las más trágicas en las historias monárquicas, y es que se no sólo fue privada de la Corona, sin mayor poder, sino que además enviudó en tres ocasiones, fue perseguida y hecha cautiva por Isabel I, quien la tuvo prisionera por 18 largos años, acusándola de conspiración para acabar con su vida, lo que nunca pudo ser comprobado en realidad.

Pasados tantos años, Isabel I no podía seguir dándole largas al asunto de Maria Estuardo y por ello ordenó un juicio a todas luces manipulado y que culminó con la condena y posterior decapitación de Maria Estuardo, quien se convertía así en una mártir católica.

Sería esta situación, la decisiva que impulsaría a Felipe II a atacar a Inglaterra. Sumado, claro está, a todos los factores anteriormente señalados.

Planes

En realidad, la idea de atacar Inglaterra tenía un plan inicial, elaborado por Álvaro de Bazán, que consistía en una flota de más de 700 naves de diferentes tamaños, y más de 100 mil hombres, de los cuales algo más de la mitad, correspondería a miembros del cuerpo de infantería.

Felipe II rechazó este plan, y decidió elaborar uno nuevo de la mano de Alejandro Farnesio, Zúñiga, Juan del Águila, además de Bazán.

Sin embargo, fue tanto el tiempo invertido en su planificación y las discusiones que se originaron, que los planes fueron divulgados con anterioridad, perdiendo así el factor sorpresa.

La estrategia a seguir, ordenada por Felipe II, y de la cual el Duque de Medina Sidonia debía asegurar su cumplimiento, consistía, en tomar las peligrosas y siempre traicioneras aguas del Canal de la Mancha, hasta llegar al Cabo de Margate (zona costera inglesa), lugar éste en donde ya debía encontrarse el Duque de Parma, en dominio para garantizar el paso seguro de las tropas.

Posteriormente, sería tomado el condado inglés de Kent, en el cual se daría toda la preparación necesaria para el gran asalto a Londres. Los barcos más grandes deberían quedarse en las aguas del Canal, en tanto que los más pequeños, recogerían a los Tercios de Flandes, y cursarían las aguas del Támesis hasta llegar a Londres.

Para entonces, se esperaba que los enemigos de Isabel I, al norte, oeste e Irlanda, se sumaran a la campaña, para someter el reino.

Entonces, habría que deponer a Isabel I de su trono y colocar en su lugar a cualquier otro rey o reina, siempre y cuando fuese católico. No se hablaba de invasión como tal, ya que para entonces Inglaterra se encontraba en bancarrota y supondría más bien una carga pesada sobre España.

Estos planes fueron considerados muy arriesgados y carentes de efectividad por muchos especialistas de la corona española y así se lo hicieron ver al rey Felipe II, quien a pesar de esto no decidió dar marcha atrás al plan.

Composición

Si bien la atención de este post está enfocada hacia la Armada Invencible, también es cierto que resulta necesario analizar de qué manera se encontraba organizada la flota de ambos contendores, para desde allí intentar comprender de mejor manera, y desde una perspectiva más concreta, lo que sucedió en el enfrentamiento de ambas potencias navieras.

Del lado de la Armada Invencible

Si algo caracterizó a la Armada Invencible fue su aspecto formidable a la distancia, de allí su mítico apodo.

No obstante, era en realidad más débil, y con enormes fallas logísticas y de organización, de lo que podía aparentar. Sin embargo, la idea desde el inicio había sido esa, mostrar poderío, inflar cifras de la flota y causar temor en el enemigo, para atacar de manera efectiva y fulminante, quizás sin batallas.

Se asegura que fueron más de 30.000 las personas que formaban parte de la Armada Invencible, los cuales se distribuían de la siguiente manera:

  • 130 buques contentivos de 2400 cañones, de los cuales sólo 65 eran en realidad buques de guerra
  • 25 cargueros del Báltico
  • 32 barcos ligeros y algunas galeazas napolitanas, a las que se les sumaban aproximadamente 100 embarcaciones menores.

De los barcos cargueros de víveres y municiones, resaltan además de los cañones, 123.790 balas de hierro y piedra, 5600 quintales de pólvora, además de incontables cantidades de provisiones de comida, vestimenta, animales de carga y otros implementos de uso militar.

En estas flotas, se contaban 8.000 marineros y 19.000 soldados, y algo más de 2.000 remeros.

La explicación de esto se debe a que los españoles tomaban las guerras marinas como las terrestres.

Entonces, se esperaba que los españoles se acercaran lo suficiente a la flota inglesa para por ahí hacerse con sus embarcaciones, al ser abordados por los soldados.

Además de esta cantidad de personas en el mar, se debe sumar el apoyo en tierra, que según cifras que manejan los historiadores, incluían 146 gentiles, 238 oficiales de reemplazos y sus respectivos criados, funcionarios de la justicia, más de 165 artilleros, casi 200 sacerdotes y frailes, 6 cirujanos y 6 médicos.

Vale destacar que no se trataba únicamente de españoles, sino que figuraban además portugueses, italianos, irlandeses, alemanes, flamencos. Adicional, se esperaba la participación de los enemigos de Inglaterra.

Y desde la parte inglesa

Inglaterra, que conocía con gran antelación sobre los planes de España, tuvo tiempo de prepararse de mejor manera para el enfrentamiento. Hay historiadores que incluso sostienen que mejor que la propia Armada Invencible.

Es por ello que la flota inglesa contaba con oficiales navales, soldados y personal militar de gran excelencia. Lo mejor de lo mejor en su momento.

Además de ello, eran acreedores de tripulaciones y equipos profesionales especialistas en su área. En este sentido, los capitanes a su vez eran comandantes de sus naves, lo que contrastaba con lo que sucedía en la contraparte española, en donde el control se fraccionaba entre los oficiales de corte naval y los de estilo militar.

Esto, aunado al apoyo que recibían de corsarios a los que la reina Isabel I llamaba sus “perros de agua”, suponía una gran ventaja pese a ser en número menor: 24 mil hombres aproximadamente.

Otro aspecto a destacar en el caso de la flota de los ingleses, es que su grupo de artilleros estaba muy bien entrenado, por lo cual eran capaces de cargar, disparar y recargar los cañones de manera rápida y eficiente. Esto no se podía siquiera comparar con lo que acontecía con los astilleros españoles que contaban con artilleros del ejército. ¿De qué manera incidía eso en la batalla? Pues que el fuego de los ingleses era hasta cinco veces más rápido que el de los españoles.

Ahora bien, al hablar de las embarcaciones propiamente dichas, Inglaterra contaba con los buques de guerra insignia Ark de Howard, Triumph de Frobisher, Nonpareil, Dreadnought de Beeston, el Elisabeth Jonas, el Golden Lyon, el Victory de John Hawkyns, el Hope; sin olvidar el Revenge de Sir Drake, además de una gran cantidad de navíos menores que eran sumamente ligeras y manejables. Todo esto, sumado, les permitía maniobrar para atacar en la distancia.

Mientras que la mayor parte de la flota española no era propiamente del reino, por lo cual no estaban en condiciones para una batalla naval, los ingleses contaban con buques especialmente diseñados para la guerra, considerando las aguas del lugar.

En este sentido, eran poseedores de 24 buques recién construidos y equipados, a los cuales si se les suma los mercantes y los navíos de los corsarios, la cifra ascendía a 105 buques.

La mayor falla de los ingleses consistía en que en realidad no sabían en qué lugar iba a desembarcar Parma, entonces se dividió, según la percepción de Isabel, al ejército en dos lugares estratégicos: Essex (con casi 20 mil hombres) y Kent (con 4.000 reclutas), y sería en esta última costa en donde iban a desembarcar los de Parma.

Causas que originaron el fracaso de la Armada Invencible

Pese a que muchos autores sostienen que la razón principal del fracaso de la Armada Invencible se le debe al Duque Medina Sidonia, lo cierto es que se pueden sumar muchas otras circunstancias que atentaron contra la campaña española en su idea de conquistar a Inglaterra.

La desorganización, descoordinación y despreocupación del monarca

El rey de España, Felipe II, desde un inicio no tenía intenciones verdaderas de lanzarse a la aventura de conquistar Inglaterra, sino que fue impulsado por algunas circunstancias apremiantes, quizás por eso, no se dedicó plenamente a organizar dicha expedición.

Además, ideó el bosquejo general del plan desde su retiro en El Escorial.

Las planificaciones y detalles se iban materializando a través de mensajes o misivas que se enviaban sus secretarios. Pero además de ello, en ningún momento expresó interés en visitar a sus oficiales, ejército, ni siquiera a sus tres comandantes de mayor rango.

Esto es un factor fundamental para entender el fracaso de la Armada Invencible, el rey no tenía gran interés en efectuar esta expedición.

Su Estado Mayor nunca fue reunido para organizar los preparativos correspondientes.

Así que, pese a la gran cantidad de tiempo invertido en planificar la Armada Invencible, eso no se reflejaba en la calidad de los objetivos.

Escasos conocimientos

Pero además de lo anterior, el monarca Felipe II poseía escasos, por no decir nulos conocimientos en materia de navegación, y sin embargo se negaba a prestar atención a los consejos de quienes sí sabían del tema, así como de los militares expertos y profesionales.

Una muestra visible de esto, es que nombró al Duque Medina Sidonia como Capitán General de la Armada Invencible, pese a los nulos conocimientos del mismo sobre la materia y la ausencia de dotes de líder.

Exceso de confianza

Felipe II demostró también una confianza exacerbada en ciertos aspectos, sobre los cuales no conocía en profundidad y este error le costó muy caro a su armada.

Por ejemplo, asumía que los protestantes eran un número reducido en comparación con la cantidad de católicos, por lo cual daba por asegurada que la lucha entre los mismos, no sería equitativa, sino que en el momento en el cual los ingleses observaran la numerosa flota, se darían por vencidos sin ni siquiera luchar.

No se imaginaba el monarca cuanto había crecido el protestantismo en Inglaterra y en otras partes de Europa.

Así mismo, debido a su devoción casi mística por los asuntos religiosos, se creía el ungido para llevar a cabo esta hazaña, y que por ello, gozaría del favor de Dios. Y de los feligreses que aún se encontraban en Inglaterra.

Finalmente, Felipe II daba por un hecho que Inglaterra reconocería su posición como Rey y le brindaría los honores correspondientes.

Ausencia de municiones

Este error fue uno muy controvertido, y es que además de partir con escasas municiones, desde el inicio pierden navíos de municiones, a raíz de las condiciones climáticas y los primeros ataques ingleses, con lo cual muy pronto en la batalla se quedan sin arsenal de fuego para atacar y responder a los ataques.

La madre naturaleza

Sin duda, la naturaleza les jugó en contra desde el inicio a la Armada Invencible.

Fuertes vientos en contra, turbulencia de las aguas desconocidas para los españoles (no así para los ingleses) del Canal de La Mancha, sumado a unos navíos no preparados para navegarlas, coincidieron en aportar para lo que se convertiría en el mayor desastre de la armada española.

Consecuencias de la derrota de la Armada Invencible

Son muchos los resultados que trajo consigo la derrota de la Armada Invencible, no sólo para España sino también para Inglaterra.

Algunas fueron consecuencias a corto plazo y muchas más fueron a largo plazo y en algunos casos, no lograron superarse, sino que transformaron la historia en un antes y un después de la Armada Invencible.

Bajas humanas y pérdidas materiales

Por lo que a la fecha se sabe, España tuvo enormes pérdidas humanas y materiales, pero curiosamente, sólo por el ataque contra Inglaterra se habla de 1000 muertos y 800 heridos, en tanto que a causa de los temporales que les azotaron, fueron diezmados más de 8000 soldados y marineros, además de los miles de heridos.

Con respecto a sus pérdidas materiales, se sabe que no superaron en 40 el número total de embarcaciones perdidas, y esto es respaldado con la idea de que al año siguiente, cuando Isabel lanza la Contraarmada, fácilmente pudo ser derrotada, por lo que aún se erigía parte de la Armada Invencible.

En contraste, en Inglaterra, tampoco se pudo cantar victoria, pues no lo fue del todo.

La preparación para la guerra desató una crisis económica de grandes proporciones, además que pese a que Isabel lanzó un bando real, que prohibía hablar de los muertos y heridos de la refriega, se contabilizan que los muertos superaban los 9000, por razones distintas al enfrentamiento pero asociados al mismo, y es que los heridos no fueron tratados a tiempo, con lo cual se desató una epidemia de tifus y difteria, que incluso asoló a parte de la población en tierra, al regreso de los marinos.

Inglaterra consolida su poder naval, militar, económico

Posterior a la “victoria”, Inglaterra logra retomar sus intenciones de conquista, descubrimiento y dominio de tierras americanas, ya sin el freno de España, quien a su vez inicia un periodo de decadencia que se evidencia en las Austrias menores.

Asedio de La Coruña

En el año 1589, Isabel I, anunciaba la Contraarmada para destruir lo que quedaba de la Armada Invencible, que yacía en La Coruña, restaurándose. Por ello, envío a Drake, con 150 buques y 23.000 hombres, no sólo a acabar con ellos, sino a asolar la ciudad.

Para su sorpresa, los españoles en aguas y tierra defendieron su territorio y así la armada inglesa fue humillada en territorio español y debió huir sin haber conseguido sus objetivos.

La separación de Portugal

Aunque la separación de Portugal del Reino de España no sucedería sino más de 50 años después, la derrota de la Armada Invencible supuso un precedente para ello, y es que Portugal se hallaba en crisis política, económica y social para el año 1588, y decidió a colaborar con Felipe II, creyendo que de esta manera, conseguiría beneficios que finalmente no llegaron.

Fue así como, entonces, se sintieron utilizados por España, y se inicia así un proceso de distanciamiento que culmina el 1 de diciembre de 1640, cuando llega al trono Juan IV de Portugal de la Casa de Braganza.

Curiosidades

Aún no todo está escrito respecto a la Armada Invencible, porque son muchos los debates con nuevas informaciones que constantemente salen a la luz pública.

Sin embargo, existen algunos datos que no dejan cuanto menos de ser curiosos en relación a esta expedición y es por ello, que resulta interesante conocerlos.

El Origen Divino de la Empresa

A estas alturas, para nadie es un secreto la fe casi obsesiva de Felipe II en relación a la religión católica.

Y es por ello que la mayor empresa dirigida a reinstaurar la religión en tierras inglesas debía contar con la aprobación religiosa.

Por tanto, que sintiéndose el ungido para la labor, el rey español hizo que todos y cada uno de los integrantes de la armada se confesaran antes de partir a la aventura, además de la absolución de sus pecados.

Por si esto fuera poco, estaba terminantemente prohibido blasfemar o hallarse en pecado mortal.

Otras de las acciones exigidas por Felipe II consistía en que los pajes a bordo de cada barco, debían salutar al amanecer desde los pies del mástil mayor y cuando se acercara la noche, recitar el Ave María, menso los días sábados, cuando correspondía La Salve.

Pero todo no queda allí, la obsesión de Felipe II a nivel religioso era tal, que sentía que llevaba a cabo una verdadera cruzada católica, y por ello, los marinos debían dejar de lado las disputas, rencores, rencillas y peleas hasta su regreso de la expedición, de lo contrario corrían el riesgo de ser acusados de traición con castigo de muerte.

Las dagas estaban prohibidas, para evitar la tentación de caer en discusiones con finales violentos.

Los días de la semana tenían también su propio santo y seña, así el Lunes, correspondía al Espíritu Santo, los martes a La Santísima Trinidad, miércoles a Santiago, jueves para Los Angeles, viernes, era el turno de todos los Santos, el sábado a Nuestra Señora y los domingos eran los días dedicados a Jesús.

La protección divina era tan arraigada que la consigna entre los tripulantes de la embarcación era: “Mares grandes y peligrosos, mas con Jesucristo crucificado todo se puede”.

La Media Luna o El Pájaro

A lo largo de la historia, numerosos relatos recogidos de boca de ingleses y testigos de la batalla, insisten en señalar que Armada española se alineó en forma de media luna o luna creciente.

No obstante, esta tesis es rechazada por numerosos autores, bajo la premisa que señala que una alineación de estas características era riesgosa en todos los sentidos.

Probablemente entonces, la alineación final haya sido la de forma de pájaro, con embarcaciones de menor tamaño en el centro, a la cabeza la magna escuadra del Duque y frenteando, la flota de Don Pedro Valdés.

Los lados de la alineación, eran resguardados por dos alas de galeones en tanto algunas otras embarcaciones menores, se encaminaban en línea recta. Se sostiene que vista desde el frente, la Armada Invencible se extendía más allá de las cuatro millas, y que vista desde las alturas montañosas, su aspecto era similar a una media luna.

Las Pérdidas Iniciales o el Primer Abandono

Pese a que en inicios, la Armada Invencible se mostraba entusiasmada y con grandes ánimos, esto se vio rápidamente afectado, a tan sólo 7 millas de trayecto, desde su salida de Lisboa. Esto como consecuencia del fuerte viento que se había iniciado y que hacían imposible la navegación. Pero éste tan sólo sería el primero de muchos percances.

La Armada Invencible, antes de caer en desgracia, ya tenía su destino marcado. Y es que en un primer momento, pierde la nave San Salvador, a raíz de una explosión de algunos barriles que contenían pólvora. Esto causó que la tripulación huyera asustada y dejaba así a disposición de los ingleses, no sólo la nave, sino todo el botín de guerra que en ella se encontraban, y que a decir de muchos era muy sustancioso.

Posteriormente, sería el turno de la nave Nuestra Señora del Rosario, buque insignia de Pedro de Valdés, que se sabe ahora, se estrelló contra una nave andaluza, lo que originó que perdiera el mástil, esto ocurrió al querer atacar a un par de embarcaciones de los ingleses. Así, otra nave perdida.

Pero no se trata de cualquier nave sino de un buque de características admirables, que con 1150 toneladas, no se realizó el intento por rescatarlo ni repararlo, quedando expuesto al ataque de los ingleses, para posteriormente caer en poder y dominio de Drake.

Felipe II creo las dos Armadas

Como una paradoja o ironías del destino, podemos considerar el hecho de que Felipe II, quien fue Rey de Inglaterra hasta 1559, por su casamiento con María I, hermanastra de Isabel I, fue durante el tiempo de su reinado, el encargado de modernizar la Armada inglesa.

Posteriormente, al morir la reina Maria I, e intentar desposar a Isabel I, y ser rechazado, Felipe II regresa a España y es entonces cuando se encarga de la campaña de crear y modernizar la flota armada de España.

Es decir, este rey fue el responsable de, en periodos distintos, promover la creación de buques y acorazados que posteriormente se enfrentarían entre sí.

La Ragazzona es hallada 425 años después

La ‘Ragazzona’ era un barco mercante de Venecia, que participó en la Armada Invencible, al ser “alquilado” por Felipe II, e implementar así maniobras técnicas, todo esto bajo las órdenes del capitán Martín de Bertendona, y fue elegido como nave principal de la Escuadra de Levante.

Se caracterizaba por sus dimensiones, que aproximadamente eran de 36 metros de eslora, por 12 metros de manga, contaba con 30 cañones y capacidad para 300 personas.

Su mayor protagonismo lo alcanzó en el Canal de la Mancha, sin embargo, frente a la evidente derrota que se avecinaba, rodeó Inglaterra e Irlanda para llegar a la ría de Muros (A Coruña).

Al llegar, ya se encontraba muy dañado, por lo que tuvo que fondear en la entrada, sin arboladura y con anclas de emergencias. La noche de su llegada, el mal estado del tiempo y las condiciones del mar, terminaron por romper los anclajes y luego de navegar a la deriva, terminó por encallar en la ría de Ferrol.

La nave no pudo ser soltada, por lo que luego de tomar la artillería fundamental se le dejó hundirse, el 8 de diciembre de 1588. Y desde entonces, era poco lo que se sabía de ella, pues no se tuvo bien documentada, quizás por no pertenecer a la flota de Felipe II.

Tendrían que pasar cientos de años, hasta que el año 1990 un buzo aficionado, realizaría el primero de los hallazgos que harían sospechar a los investigadores de que la nave hallada podría ser la ‘Ragazzona’. Y luego, en el 2013, un equipo interdisciplinario halló los restos del buque, esparcidos en un área submarina de 900 metros cuadrados. Con visibles signos de haber sido objeto de saqueos a lo largo de los años, por el evidente deterioro y la ausencia de restos cerámicos o de madera.

Sin duda, una parte de la magnífica historia, fue rescatada del olvido.

La Contraarmada Inglesa

Aunque mucho se habla de la Armada Invencible, es poco o nada lo que en ocasiones se menciona en relación a la Contraarmada, o la Invencible inglesa. Se trató púes de una expedición, enviada por Isabel I, al año siguiente de la Armada Invencible.

En el año 1589, y que tenía tres objetivos fundamentales.

A saber: en primer lugar se buscaba destruir por completo los navíos que habían quedado de la Armada Invencible; en segundo lugar, tomar Lisboa y finalmente tomar las Islas Azores y capturar la flota de Indias.

Comandados por Drake, esta misión resultó en un completo fracaso, que terminó por agravar aún más la crisis económica de Inglaterra.

Los libros más destacados

Un tema histórico tan fascinante, y objeto de tan diversos y fascinantes debates, a lo largo de los siglos, lógicamente, tenía que convertirse en un excelente argumento para libros y textos que narraran la historia.

Los hay desde puramente recopilatorios de datos primarios, pasando por libros estilo enciclopedia, hasta incluso rozar en la fantasía.

Y es que se trata de un tema que tiene mucha tela que cortar, y es por ello, que en este segmento, queremos presentar aquellos libros que han marcado un antes y un después al momento de hablar y analizar todo lo que corresponde con la Armada Invencible.

La Gran Armada

Geoffrey Parker es un autor ya conocido en medios literarios españoles, por ser el creador de la obra biográfica sobre Felipe II, que ha sido muy reconocida y aplaudida desde diversos círculos lectores y literarios.

En esta ocasión, para narrar la aventura de la Armada Invencible, le acompaña Colin Martin, profesor y arqueólogo de St. Andrews University en Fife.

Estos estudiosos, ya en el año 1988 habían editado un libro relatando las hazañas de esta campaña banal, sin embargo, a la luz de nuevos hallazgos e investigaciones, decidieron reeditar, agregando nueva información al respecto. Lo que finalmente, traería como resultado este libro, del año 2011: La Gran Armada, auspiciado por la Editorial Planeta.

El subtítulo que le acompaña (La mayor flota jamás vista desde la creación del mundo), se corresponde con una cita de un embajador de esos tiempos. Este libro, no pretende ser una enciclopedia fidedigna que recoge toda la verdad de dichos acontecimientos, pero si arrojar luz sobre los mismos.

Las novedades de este libro serían, que incluye información extraída del diario de Juan Martínez de Recalde, quien históricamente figura como almirante general y segundo a bordo del duque de Medina Sidonia, y las misivas que Alonso Martínez de Leiva envió a Recalde en agosto del año 1588. Todo esto, sumado a la Colección Altamira, que incluye documentos privados del archivo de Felipe II, permite arrojar nuevas luces respecto a este tema tan estudiado y debatido.

En definitiva, se trata de un libro que permite de manera sustentada y argumentada, explicar de qué manera se llevó a cabo la campaña de la Armada Invencible, desde la óptica española e inglesa. Sin predilección de alguna postura por encima de otra, más allá de lo establecido por los archivos históricos y fuentes primarias de información recopiladas.

La Armada Invencible

Se trata de uno de los estudios más respetados del tema que se conocen y acepten desde autores ingleses. Y es que Robert Hutchinson ha logrado calar entre los autores e historiadores que han tratado el tema de la Armada Invencible con anterioridad.

Desde la editorial Pasado & Presente, este libro merece la pena ser leído.

Narra con mucho detalle lo relativo a la situación de espionaje previo al envío de la flota española y la Contraarmada de Inglaterra. Pero además, se sumerge en los acontecimientos que rodearon el regreso de las naves, y sus tripulantes, que sostiene murieron masacrados en Escocia e Irlanda.

No obstante, es bueno destacar, que a la luz de nuevas investigaciones y hallazgos, es posible encontrarse con errores en datos, números de flotas y otras imprecisiones históricas, no obstante, resulta en un buen compendio de información general, respecto a lo que se vivió en el contexto de la fracasada cruzada de la Armada Invencible.

La cofradía de la Armada Invencible

Emilio Lara es el autor de esta historia que tan magníficamente nos retrae a los eventos que se desarrollaron en el año 1588, cuando la Armada Invencible se prepara para intentar conseguir la gran hazaña de invadir y conquistar Inglaterra.

Sin embargo, es necesario destacar que este libro teje de manera magnífica la historia con un relato ficticio de los hechos, así que no debe tomarse como una narración documental de los mismos.

Pues bien, la trama se desarrolla, como mencionábamos anteriormente, con la Armada Invencible en Lisboa, dispuesta a atacar Inglaterra y de esta manera vencer el creciente protestantismo que amenaza con expandirse por toda Europa. Así, Felipe II, se considera el ungido desde las filas católicas, para lograr el cometido.

Para ello, convoca a una cofradía cartagenera, la del Cristo de la Buena Muerte, para que en una misión ultrasecreta, deban  partir a Irlanda, en donde se pensaba que, si se lograban catolizar, posteriormente levantarían armas en contra de Inglaterra.

Dicha cofradía destaca por ser dirigida por un implacable Inquisidor y un jesuita.

Con esta trama, el libro se debate entre las aguas de la realidad y la ficción, artística y finamente entremezcladas. Y en donde será posible reconocer a personajes históricos, y los momentos más cumbres que se vivieron a raíz de la aventura de la Armada Invencible.

El Náufrago de la Gran Armada

Fernando Martínez Laínez es, como pocos, uno de esos escritores que busca ir mas allá de contar la historia tal como ya se conoce, puesto que indaga, y por ello, sus libros son verdaderas joyas para la historia española.

Es por esto que no es de extrañar que sus libros sean de los más recomendados para ampliar los conocimientos históricos.

En esta oportunidad, su libro, denominado “El náufrago de la Gran Armada”, relata la historia desde la percepción del Capitán Francisco de Cuellar, quien se convierte en figura principal, al lograr sobrevivir al naufragio de la épica Armada Invencible y regresar con sus hombres a las costas españolas, escapando de los ingleses que los seguían desde Irlanda.

En las hojas que dan cuerpo al libro, se puede visualizar también lo que implicó la creación de la Armada Invencible. Más allá de su desastrosa derrota. Y es que permite visualizar la otrora España, como Imperio grande, fortalecido, respetado y poderoso, capaz de armar una de las más grandes expediciones que se conocen hasta el día de hoy.

Para quienes, luego de leer varios reportajes, artículos y libros respecto a este hecho histórico, aún tienen dudas al respecto, este libro les resultará valioso y de fácil comprensión.

Breve historia de la Armada Invencible

El escritor Víctor San Juan, nos ofreció el año recién finalizado (2017), su nuevo libro, auspiciado por Ediciones Nowtilus, que lleva por nombre: “Breve Historia de la Armada Invencible.

Se trata pues, del resultado de un arduo trabajo de investigación y estudios, en el que fueron piezas fundamentales seis historiadores de dicho suceso en especial, y que muestran una visión imparcial de lo sucedido, tratándose de los ingleses, Geoffrey Parker y Bryce Walker, dos norteamericanos Mattingly y Fuller y un par de españoles, como lo son Gómez Beltrán y Cerezo Martínez.

Y pese a ser “breve”, contiene un análisis exhaustivo de las teorías manejadas hasta los momentos sobre lo sucedido entonces, rompiendo con ideas erradas al respecto, razón por la que realmente merece la pena su lectura, pues entre sus páginas se podrá comprender que existen varios errores históricos que aun al sol de hoy se siguen manteniendo.

Y es que sostiene 8 aristas fundamentales, que a su vez se van desentramando a lo largo de la historia, siendo estas:

  • La concepción de la reina Isabel y el rey Felipe II, más allá de las visiones que los muestran como rivales, con actuaciones diferentes. En donde, no se trata más que de gobernantes con defectos y virtudes que los llevaron a tomar decisiones erradas o acertadas.
  • El mito que coloca a las Gravelinas, como la primera victoria en aguas del Atlántico.
  • El malentendido respecto a la flota española, a raíz del naufragio de Girona.
  • Se rescata el capítulo histórico de la Contraarmada, enviada para destruir lo que quedaba de la Invencible.
  • También se expone un asunto que ha sido opacado a lo largo de los años (según este libro) y es que Inglaterra por más de 20 años había atacado y provocado a España.
  • La invasión por parte de Inglaterra a Sagres ocurrió antes de que la Armada Invencible fuera enviada.
  • La mayor parte de la flota afectada con daños fue a transportes mercantes y no a buques de guerra.
  • La mítica figura de Francis Drake como un osado héroe, no lo es tal, pues más bien se especializaba en atacar casas de seres inocentes de la América Hispana.

Con estos elementos en el tapete, este libro desemboca en una interesante y profunda lectura, que a más de uno sin duda sorprenderá.

La historia llevada a la gran pantalla

Por lo general, la industria cinematográfica a lo largo de los años ha centrado su atención en historias ficticias, y en ocasiones ciertos documentales, aunque no son tan comunes, por aquello de no ser rentables ni atractivos para la gran mayoría de la audiencia.

No obstante, en el caso de la Armada Invencible, cada cierto tiempo, se decide contar su historia nuevamente, quizás no tanto en territorio español, en donde para algunos aun supone una vergüenza o golpe al ego.

Sin embargo, mas allá de los documentales independientes que se han hecho al respecto, merecen ser consideradas, como grandes obras dentro de la industria cinematográfica, asociadas a la Armada Invencible, las siguientes películas:

Isabel de Inglaterra

Esta trama llevada a la gran pantalla, en ese entonces blanco y negro (1937), se le conoce popularmente como Isabel de Inglaterra, pese a que su nombre real es más dramático: Fire Over England (o Inglaterra en llamas). Se trata de una película inglesa, de la década de los años 30, y que puede ser categorizada como un drama histórico.

Está basada en la novela cuyo nombre cedió a la película, de A.E.W. Mason, dirigida por  William K. Howard, contando que entre sus actores de reparto figuraban: Laurence Olivier, Vivien Leigh, Raymond Massey y Leslie Banks.

La trama se desarrolla en la Guerra que libra Inglaterra contra España, durante el reinado de Elizabeth I, enfocando casi toda la atención en la victoria inglesa sobre la Armada Invencible española. Para ello, cuenta la historia de un joven oficial marino del reino de Isabel I, que tiene como misión insertarse como espía en España, para conocer los pormenores del ataque marítimo y además averiguar quién es el traidor a la Corona Inglesa.

La Armada Invencible

Se trata de una película inglesa del año 1995, cuyo nombre original es History’s Turning Points Spanish Armada: 1588 AD, que estuvo bajo la dirección de Ruth Wood,  Jeremy Freeston, en tanto que el guion estaba a cargo de Bob Carruthers.

Los principales actores que dieron vida a los personajes de la trama histórica fueron John Nolan,  Kate Dunn,  Hu Pryce,  Marcus Fernando, y Paul Page-Hamilton.

La productora cinematográfica que estuvo a cargo fue una sociedad entre Castle Communications / Cromwell Productions. Con una duración de poco más de 52 minutos, se clasifica como mediometraje, aunque debido a lo exacto de la información suministrada a nivel histórico, se le considera también como un documental muy apreciado.

Narra la historia del año 1588, cuando el rey Felipe II de España, ordena la invasión de la Inglaterra de Elizabeth I, a manos de la popular Armada Invencible, que sería conocida como la mayor flota en ser construida en todos los tiempos, para hacer frente a los diestros marineros ingleses. A lo largo de los minutos, este audiovisual va dejando en evidencia la multiplicidad de problemas que asolaron a la Armada Invencible, convirtiéndola así, en el mayor fracaso de la historia marítima para España.

Elizabeth: La Edad de Oro

Esta película es relativamente la más reciente de las que se han realizado en honor a la historia de la Armada Invencible.

Data del año 2007, y surge como secuela de Elizabeth y estuvo protagonizada por Cate Blanchett, Geoffrey Rush y Clive Owen. Fue escrita por William Nicholson y Michael Hirst, en tanto la producción estuvo a cargo de Working Title Films y la dirección de Shekhar Kapur.

En esta película se narran los acontecimientos que ocurrieron durante el reinado de Isabel I de Inglaterra.

Haciendo especial énfasis en el evento de la Armada Invencible.

Sin embargo, pese a gozar de grandes efectos de audio, visuales y a nivel de vestuario, se vio envuelta en una polémica, ya que muchos críticos e historiadores, concluyeron que alteraba la historia real de manera conveniente.

En primer lugar, se basó en una publicidad engañosa en la que hablaban de “el declive de Inglaterra”, cosa que es muy fácil determinar que históricamente no ocurrió.

En segundo lugar, la trama insiste en mostrar a un Felipe II lunático, poco consciente de su realidad y, la presencia fanatizada de la religión como guía de los navegantes y finalmente, la exposición de los españoles como enemigos de Inglaterra.

Sin duda una película que recibió muchos premios y reconocimientos pero que también se vio envuelta en las críticas.