octubre 3, 2023
botas militares

Botas militares, el origen de nuestro calzado

Es posible que los romanos hayan sido los primeros en notar y aprovechar la ventaja que brinda el tener un buen calzado en el frente militar, sin embargo, se han encontrado formas de calzado que datan de mucho tiempo atrás. Lo que sí es seguro, es que las botas han evolucionado rápidamente en los últimos siglos hasta alcanzar las de los ejércitos modernos.

Las botas modernas

Después de la segunda guerra mundial, Estados Unidos entendió la importancia de que los soldados tuviesen buenas botas militares y así fabrican las botas jungla, un bien increíblemente preciado por los soldados, que en muchos casos, solo las utilizaban como último recurso.

Las botas militares estándar tenían tacos de goma dura, muy resistentes y que le daban un mayor agarre al soldado. También, como suele ser frecuente golpearse los dedos en el campo de batalla, tenían una puntera en esta zona, así como varias capas de tejido que le otorgaban una mayor durabilidad.

Las botas de tanquista, con cintas de velcro en lugar de hebillas o cordones; o las botas de paracaidistas especialmente diseñadas para proteger el tobillo, son otros grandes ejemplos de botas militares.

Pero a día de hoy, todas las potencias bélicas dotan a sus soldados de botas inteligentes, como las botas goretex militares, que son completamente impermeables pero aún así permiten que el pie “respire”, permitiendo que la transpiración la atraviese desde dentro.

Con este tipo de botas son capaces de luchar en climas extremos, aunque para cada uno de ellos se emplea un tipo de calzado diferente. 

Entre tanto, su tecnología permite una amortiguación correcta, una regulación adecuada de la temperatura, transpiración, impermeabilidad, e incluso algunas botas cuentan con tecnologías antimicrobiana en su interior, evitando la formación de hongos y bacterias.

Todo esto con el fin de mantener los pies de soldado bien protegidos, pues, se sabe que ni el soldado más preparado podrá rendir en una batalla si sus pies se encuentran heridos. 

Pero vamos a pasear un poco por la historia evolutiva de este calzado, hasta llegar a lo que acabamos de describir. 

La historia de las primeras botas

Indiscutiblemente las botas claveteadas de los romanos, llamadas Caligae fueron las primeras de toda la historia. Hechas a partir de un buen cuero y con tachuelas en su suela para mejorar su tracción en el terreno. Estas botas le dieron a los legionarios una enorme ventaja frente a sus rivales.

Hacia el siglo XVII las botas militares habrían tenido un cambio radical, por parte de los ingleses, con las botas altas de mosquetero que poseían una hebilla en la zona del tobillo para una mayor durabilidad. Sin embargo, esta hebilla pronto se vería reemplazada por cordones, en las guerras napoleónicas. 

Hacia 1812 se abandonan las botas altas y se opta por utilizar botas hasta la pantorrilla. 

Estas posteriormente evolucionarían hasta solo ser un botín, aunque sin una mejora notable, pues, a los soldados les resultaban bastante incómodas de utilizar, ya que no contaban con una bota derecha e izquierda, sino más bien su material permitía adaptarse a la forma del pie mientras el soldado las utilizaba constantemente.

Las botas de cuero han acompañado a los soldados en el campo de batalla desde hace siglos, y los periodos de las guerras mundiales no fueron una excepción. Entre tantos modelos diferentes por parte de cada país, el diseño inglés de bota de munición resalta, pues, su tacón de hierro hacia un chasquido bastante ruidoso al marchar. 

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