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Tripofobia: Definición, causas, síntomas y tratamientos

La tripofobia es una de las fobias más comunes descritas en humanos. Sin embargo, pocos la conocemos en la realidad, y esto está condicionado al hecho de que la tripofobia no es tomada como una fobia, propiamente, por la Asociación Americana de Psiquiatría.

Sin embargo, miles de personas afirman tener síntomas de lo que podría llamarse tripofobia.

Pero, ¿qué es tripofobia?

¿Qué es la tripofobia?

¿Qué es?
Es el miedo extremo, repulsión, ansiedad o asco a los agujeros, hoyos o puntos, sobre todo cuando todos estos siguen un patrón constante o están aglomerados.

Si bien no se considera una enfermedad, puede alterar el bienestar de una persona porque siente miedo, pánico, asco o ansiedad al ver objetos como un panal de abejas, corales marinos, los hoyos de la regadera, entre otros.

Posiblemente, manifiestes tripofobia y no lo sabías identificar. En todo caso, conviene saber cuáles son las causas –si las hay- y cómo identificar sus síntomas.

Causas de la tripofobia

A pesar de que, como hemos adelantado en este post, la tripofobia no está incluida en ningún manual oficial de psicología en la categoría de fobias, no son pocas las personas que manifiestan sentir temor, o hasta pánico, al hecho de mirar figuras o patrones geométricos concatenados (como el del panal de abejas).

Y, aunque no se trate de una fobia, ya existen muchas investigaciones encaminadas a encontrar causas, relacionamientos y demás.

Según diversas investigaciones llevadas a cabo por profesionales de las ciencias de la visión, existe una relación evolutiva que explicaría, al menos parcialmente, la razón por la que algunos seres humanos no se la llevan bien con estos hoyos, agujeros o patrones repetitivos dentro de una superficie.

Todo tiene que ver con la asociación.

No es casualidad que los animales más peligrosos del mundo tengan patrones en su cuerpo, que los identifican claramente. Desde los felinos (leopardos, tigres) hasta reptiles como las serpientes o cocodrilos, tienen patrones que se repiten por todo el cuerpo, sean agujeros, manchas circulares, escamas o anillos de colores.

A su vez, el pulpo de anillos azules (uno de los más venenosos del mundo) y algunas especies de arañas tienen estos patrones distintivos.

Por tanto, la explicación sería evolutiva, ya que en la antigüedad se presume que los humanos intentaban no exponerse ante animales que compartían ciertos elementos comunes, ya que les consideraban peligrosos. La tripofobia no es más que la evolución de aquel síntoma primario, aunque en el primer momento se trataba de una medida de supervivencia.

Síntomas: ¿Cómo identificar que tienes tripofobia?

Como has podido saber hasta ahora, la tripofobia requiere de tratamientos psicológicos. Sin embargo, primero debes conocer si tu caso se debe a tripofobia, o no se trata de una fobia en concreto.

Por eso, debes conocer los síntomas de este miedo a los agujeros:

  • Uno de los primeros síntomas ocurre cuando la sola exposición al objeto de estímulo (patrón de agujeros) desencadena de forma invariable una respuesta de miedo, terror, pánico, ansiedad o angustia por parte de la persona.
  • En segundo lugar, el temor debe ser excesivo y, hasta irracional. También debería ser persistente en el tiempo, y pudiera estar condicionado al hecho de asociar cualquier patrón geométrico con el objeto de estímulo.
  • Siempre intentas evitar estas situaciones, o las realizas bajo una sensación de disgusto, malestar, ansiedad, o las soportas bajo un corto periodo de tiempo.
  • Este tipo de comportamiento y ansiedad comienzan a interferir en tu desenvolvimiento cotidiano, bien sea en el trabajo o en los estudios, o en tu rutina normal o social.

Si alguno de esos síntomas te identifica, entonces es posible que tengas tripofobia, y que esta esté a un nivel avanzado, por lo que deberías buscar ayuda profesional antes de que los síntomas se agraven hasta el punto de no dejarte llevar una vida plena, y en tranquilidad.

Postura científica acerca de esta fobia común

Aunque una de las principales manifestaciones de la tripofobia es el miedo o la ansiedad, el asco suele ser una de las más comunes. Al menos la que presenta la mayoría de las personas, que no sienten terror o pánico acerca de lo que miran, sino una sensación de asco, de repulsión, de no querer ver más tiempo esa visión.

De esta manera, muchos científicos han asociado este tema a que las personas, por características culturales previamente estudiadas, asocian los agujeros, o las superficies agujereadas en los cuerpos, como un síntoma inobjetable de enfermedad.

Del mismo modo que muchas personas sienten asco o repulsión a una herida, cicatriz, la presencia de organismos patógenos en la piel, y demás relacionados, lo que daría una explicación certera sobre por qué muchas personas sienten lo que, hasta ahora, se denomina tripofobia.

Tratamientos

Sea cual sea tu caso, y la gravedad del mismo, existen tratamientos para la tripofobia que requieres conocer. Son, en principio, tres tipos de tratamiento fácilmente verificables y contrastables con los demás aquí mencionados.

Claro está, no todos funcionan de la misma manera para todos los casos, por lo que siempre es conveniente asociarse a grupos de ayuda –en las redes sociales ya existen grupos de personas que admiten sufrir tripofobia- o asistir a una consulta psicológica para descartar que no se trate de otra enfermedad o fobia.

En sí, estos son los tratamientos:

 Terapia de exposición

A nivel general, una terapia de exposición no es más que una exposición gradual –bajo un entorno controlado- donde un terapeuta te expondrá poco a poco a eso que provoca tus síntomas de tripofobia.

Es decir, te estará poniendo en contacto visual con ese objeto de estímulo, con la única finalidad de ayudarte a controlar la ansiedad. Teóricamente, la exposición gradual y repetida en el tiempo ayudará a que las sensaciones de ansiedad o miedo disminuyan progresivamente, hasta que sus niveles sean prácticamente irrisorios.

Para esto, el especialista puede valerse de muchas técnicas, y variarán dependiendo de la gravedad de tu fobia.

 Terapia cognitivo-conductual

Al igual que en la primera terapia mencionada, es posible que el terapeuta proceda a ponerte en contacto visual con el objeto de estímulo. No obstante, en esta terapia se busca organizar los pensamientos y las conductas que has creado en torno a esto que te provoca miedo.

Desde pequeños, vamos creando en nuestro cerebro patrones conductuales y cognitivos. Si vemos verde significa positivo, si vemos rojo significa negativo. A pesar de que pueda significar lo contrario. Simplemente lo hemos percibido así toda la vida.

Del mismo modo ocurre con los objetos que te despiertan miedo. Te despiertan miedo porque, culturalmente, ha sido así.

El objetivo de este tipo de terapias es proponer un orden diferente de los pensamientos, a fin de que puedas manifestar una conducta diferente u opuesta ante lo que antes te causaba tripofobia.

 Medicamentos

Los medicamentos son la última parada en cuanto a los tratamientos para esta fobia a los agujeros.

Pueden ser antidepresivos, tranquilizantes o hasta beta bloqueadores, y todos deben ser recetados por profesionales capacitados y con experiencia en el tratamiento de fobias.

Es importante hacer mención que en la mayoría de los casos de tripofobia se debe trabajar con terapias, sean cognitivas y conductuales o de exposición. El uso de medicamentos –que deben ser obligatoriamente prescritos por psiquiatras- queda exclusivamente reservado para las fobias que presentan síntomas incontrolables, donde un profesional asume que las terapias no tendrían ningún beneficio en el corto y mediano plazo, por lo que pudiera poner en riesgo la vida del paciente.

A pesar de que no es considerada una fobia, la tripofobia afecta a muchas personas en el mundo. ¿Asociaste algunos de estos síntomas a tu vida diaria? Ahora que lo sabes, comienza a trabajar para erradicar esta fobia de tu vida diaria.

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