el futuro a través de tarotistas y videntes

Vislumbrar el futuro a través de tarotistas y videntes

La vida está compuesta por diferentes dimensiones, como lo físico, lo psíquico y lo espiritual. El ser humano ha ideado diferentes formas de conocer cada una de estas dimensiones, como la ciencia, la psicología y las religiones. Pero aún con estas formas de conocimiento, es muy difícil llegar a conocer todo lo que involucra la vida.

Por eso han surgido a lo largo del tiempo, diferentes formas de comprender y conocer el universo, y una forma muy antigua y que ha prevalecido en el tiempo, es la lectura del tarot y la consulta a videntes o personas que ven el futuro.

¿Cómo el tarot puede hablar de la vida?

El origen del tarot tiene su momento alrededor del siglo XIV, se trata de un juego de cartas que se utiliza para consultar el pasado, presente o futuro de una persona. La consulta se basa en una tirada de cartas que salen al azar y el tarotista las interpreta, y un tarot fiable es igual a una interpretación que se ajuste a la vida de la persona consultante.

Este juego de cartas está compuesto por dos grupos conocidos como los arcanos mayores y los arcanos menores. Los primeros son 22 cartas que también se les conoce como triunfos, cada una lleva en sí un número, una imagen y un nombre. Los mazos antiguos no mostraban ni número ni nombre para estas cartas, pero para mejorar la interpretación a cada carta se le asignó un número y nombre, que van relacionados con una etapa de la vida y el carácter arquetípico, respectivamente.

La primera carta de los arcanos mayores es El Mago con el número 1 y la última El Mundo, con el número 21. La carta que completa las 22 es El Loco, que no tiene número asignado y puede situarse como la primera o la última de la serie.

El siguiente grupo son los arcanos menores, compuestos por dos grupos: las cartas bajas que van del 1 al 10 y los Honores que representan figuras de la corte real como Sota, Reina, Caballero y Rey. Aquí, en las cartas bajas, se representan los niveles sociales de la época medieval, en la que los campesinos son los bastos, los comerciantes el oro, las espadas la nobleza y las copas el clero.

El tarot: todo es interpretación

Para comprender el tarot hay que estudiarlo, la comprensión de las cartas requiere estudio dado que no expresan nada en sí, requieren ser interpretadas. Una vidente buena que integre la lectura del tarot y su don de la videncia, puede dar las interpretaciones más acertadas, capaz de anunciar fechas, personajes y situaciones que, sin duda, ocurrirán en el futuro.

Así pues, quien se dedique a la adivinación por medio del tarot debe conocer el significado de cada carta individualmente, darle significado de acuerdo con la combinación que hace con otras cuando sale una tirada e interpretar según el orden de aparición. El tarot es como un mapa que gráficamente dicta caminos recorridos y por recorrer, pero el tarotista debe saber identificar y explicar esas señales gráficas.

El don de la videncia y cómo se manifiesta

Mientras que cualquier persona puede ser tarotista por medio de estudios y práctica de interpretaciones, no todos pueden ser catalogados como videntes, ya que esto más que un aprendizaje, es un don que acompaña a la persona desde su nacimiento.

Una persona vidente percibe destellos fugaces de imágenes desde edades muy tempranas. Con el tiempo, el vidente debe aprender a interpretar esas imágenes para convertirlas en información, algo muy valioso porque viene de una sensibilidad que trasciende lo físico, es una conexión espiritual superior que permite obtener mensajes.

La conexión entre el tarot y las videntes es que muchas veces utilizan las cartas como canales para interpretar mejor sus visiones, igualmente, hay quienes se valen de las runas, las piedras o las famosas bolas de cristal. Lo importante es que el vidente aprenda a canalizar esa energía que le fue asignada para que pueda dar respuestas oportunas y fiables a los consultantes.

Los resultados que han dado el tarot y los videntes demuestran que el conocimiento de la vida va más allá de la ciencia y de lo que los sentidos pueden percibir. Es posible conectarse con el futuro cuando se utiliza el canal adecuado y cuando la intención es mejorar o aprovechar las buenas oportunidades.

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