Camino a Santiago en bicicleta

El Camino a Santiago en bicicleta: una experiencia inolvidable a través de la Península Ibérica

El mundo está lleno de lugares y caminos de una belleza natural excepcional. Uno de ellos es el Camino a Santiago, un recorrido peregrino trazado a lo largo del sudoeste europeo.

A veces, con el ajetreo de la vida cotidiana, se hace necesario aminorar el ritmo y entrar en contacto con la naturaleza para poder descansar y recobrar energías. Hay muchas maneras de hacer esto, porque aún hoy, la vida natural nos rodea con diferentes atracciones.

Está comprobado que combinar los paseos recreativos por espacios naturales con actividad física es bueno para la salud. De esta manera, se oxigena el cerebro, lo que permite una mayor concentración y un mejor desempeño de todas nuestras capacidades. 

El Camino de Santiago es el recorrido ideal para este tipo de excursiones, especialmente para los amantes de las bicicletas. El Camino está compuesto por una serie de rutas de peregrinación, con un origen que se remonta a la Edad Media, y que atraviesa distintos puntos del mapa europeo. Cada punto de partida representa para quienes van en bici la emocionante oportunidad de vivir una aventura a velocidad propia, y conocer aún más de los rincones que se esconden en este viaje que cruza a la naturaleza con la historia. 

Las rutas del Camino

El Camino de Santiago es el nombre que se le da a la ruta que se hace para llegar a la tumba del apóstol Santiago el Mayor, ubicada en la catedral de Santiago de Compostela. 

Una de las primeras cosas a saber, es que hay distintos puntos de partida en toda la Península Ibérica, por lo que hay varios otros caminos dentro del principal, y las etapas del Camino en bici pueden variar según qué rutas se elijan. 

Tenemos muchas posibilidades: las nueve rutas más destacadas, habitualmente elegidas por la mayoría de los peregrinos, y las otras veintiuna rutas secundarias. El tiempo necesario para atravesar cada una de ellas es distinto en cada caso, ya que no todas se encuentran a la misma distancia del destino. 

El Camino Francés, por ejemplo, está dentro de las rutas principales y es uno de los caminos que mejor está señalizado, y el que cuenta con mayor cantidad de servicios y albergues públicos dentro de sus zonas de recorrido 

Realizado en bicicleta, se divide en catorce etapas y cubre 760 kilómetros, partiendo desde Roncesvalles, más específicamente la localidad de Sant Jean Pied de Port. 

El Camino del Norte, por otro lado, abarca toda la costa peninsular y es la ruta más larga. Una de las más importantes ventajas de realizar este recorrido es el espectáculo de paisajes que se despliegan a lo largo y ancho, frente a la vista de los peregrinos. 

Su inicio está en San Sebastián, y recorre tierras vascas, cántabras, asturianas y gallegas hasta su punto final. En bicicleta consta de dieciocho etapas, y cubre 827 kilómetros. 

El Camino Inglés es uno de los más cortos, ya que recorre 120 kilómetros. Tiene dos puntos de partida, Ferrol y A Coruña. 

Por otro lado, el Camino Primitivo se destaca por su intensidad, ya que el terreno es más irregular y se deben atravesar zonas de montaña, en las que además, escasean los servicios públicos. Es, sin embargo, una de las rutas más llamativas debido a sus paisajes.

Cabe remarcar que dentro de cada ruta, las etapas constan de variados niveles de intensidad, según las características del terreno, los factores atmosféricos y la cantidad de servicios disponibles en las zonas. 

Hasta Santiago con un servicio de primera línea

Muchos de los peregrinos que realizan su excursión, a pie o en bicicleta, deciden hacerlo con Pilgrim, una empresa experta en el recorrido del Camino, que cuenta con diferentes servicios para cubrir el viaje.

Hacer el Camino de Santiago en bici con Pilgrim marcará la diferencia gracias a las facilidades disponibles para una mejor organización del recorrido, permitiendo al peregrino personalizar su viaje, seleccionar la bicicleta adecuada de entre un amplio abanico de opciones de bicis de gama alta, y escoger los alojamientos en los que se hospedará para descansar. 

Además, desde la empresa se aseguran de que el viajero no deba cargar con peso de más, transportando su mochila a través de los puntos que transite. De esta manera, el viaje se reduce a un disfrute sin distracciones para todos los sentidos. 

Recorrer en bici el Camino de Santiago es definitivamente una de las mejores maneras de volver a entrar en contacto con la naturaleza alrededor, y seguir el rastro histórico que trazaron aquellos primeros peregrinos, más de diez siglos atrás. 

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