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Atiende tu cuerpo cuando te lo pide

El acelerado ritmo de vida que se lleva en la actualidad, unido al estrés y la ansiedad, hace que se olvide lo esencial, que es cuidar el cuerpo. Y sobre todo, atenderlo cuando da señales de que algo no funciona bien.

necesidades del cuerpo

Aliviar el dolor y liberar el estrés

Cuando el cuerpo comienza a enviar esas señales de dolor y cansancio, hay una técnica ancestral infalible. Se trata de la digitopuntura. Se estima que ya se practicaba en la India hace 5.000 años, desde donde fue extendida por el continente asiático y después por todo el mundo.

Quienes recurren a la digitopuntura logran calmar el dolor, integrando el aspecto físico con el psicológico. Derivado de la acupuntura, es un tipo de masaje donde se utilizan los dedos y los nudillos en determinados puntos del cuerpo, y se ejerce presión para liberar la energía.

Lo más complicado es ubicar los puntos de una manera estratégica para lograr el efecto deseado. Para el manejo del estrés, este tipo de masajes es ideal porque los cambios en los pacientes son inmediatos.

Remedios caseros para una vida saludable

El objetivo es no abandonar el cuerpo, y no hay una mejor forma de cuidarlo que utilizar todo lo que sea natural. Una opción es leer blogs como el de https://entorno-natura.com, donde se puede encontrar todo tipo de información al respecto.

Cuando se aplican esas recomendaciones, el paciente puede notar de una manera sencilla y sin empleo de fármacos una gran mejoría. Por eso, cada día más personas en el mundo se suman a llevar un estilo de vida saludable, ya que cuidar la salud con una adecuada alimentación y con la utilización de remedios caseros, está comprobado que hay mayores posibilidades de vivir durante más tiempo y con calidad.

Llevar una dieta sana, rica en frutas y vegetales, con la cantidad de proteínas adecuada, se refleja de inmediato en la salud, y ayuda a lograr el balance físico y espiritual deseado.

Curar el dolor de espalda

No hay nada peor que un dolor de espalda, y ello obedece a distintos factores. Uno de los más frecuentes es el que se presenta en su parte baja conocido como lumbalgia. Las causas están enfocadas en el dolor localizado en el nervio ciático, que puede ser tan fuerte hasta el punto de inhabilitar la acción del paciente. El lumbago puede ser producto de la espondilitis anquilosante, enfermedad crónica localizada en las articulaciones de la columna vertebral, donde se registra un dolor muy intenso en la región.

El estrés puede ser otra de las causas, que unida a la ansiedad se puede reflejar en el origen de las contracturas musculares de la región lumbar, registrándose en aquellos que llevan una vida sedentaria y que no hacen ejercicio, sumado a la mala alimentación.

El tratamiento del dolor dependerá del diagnóstico, donde el médico especialista al detectar el origen aplicará el tratamiento con ejercicios e incluso remedios naturales como los masajes con aceite de romero, que son muy efectivos.

Una vida plena sin ansiedad

Mens sana in corpore sano. Si se aplica este principio, cuando la ansiedad domina el cuerpo hay que buscar a psicólogos Bilbao ansiedad. Un buen psicólogo puede orientar con terapias basadas en el compromiso personal, porque nadie escarmienta en cabeza ajena.

A través de talleres y de la mano de personal especializado se logra canalizar la ansiedad, un problema de salud propio de la sociedad moderna. De hecho, la ansiedad es fruto del estrés en exceso, y las consecuencias son muy variadas. Lo principal es saber identificar el problema para orientarse hacia la solución. Es tal el impacto que se puede aprender a prevenir el estrés y la ansiedad para pensar con claridad y salir adelante, impidiendo ese bloqueo mental que casi siempre lo acompaña.

Mediante la psicoterapia, estos profesionales ayudan a lograr una vida feliz y productiva. También trabajan el coaching como parte del entrenamiento personal para conducir al individuo a lo que realmente quiere ser, cuyo objetivo es tener una vida plena.

Si se aplican todas estas estrategias se puede inferir que siempre hay que atender las señales que el cuerpo emite, porque el riesgo está latente. Atenderlo a tiempo propiciará una mejor calidad de vida, el camino perfecto a la felicidad y la plenitud.