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La buena suerte: ¿La creamos o la atraemos?

Hay días en los que sentimos que nos levantamos con el pie izquierdo. Todo va de mal en peor. Casi de forma previsible, las cosas se van dando de la peor manera posible. Nos encontramos con un amigo que nos dice que ganó una moto en una rifa, y pensamos en la mala suerte que tenemos. Intentamos evadir a los gatos negros y nunca pasar bajo las escaleras, pero nada de esto parece cambiar la mala suerte.

buena suerte

¿Acaso existen personas que tienen buena suerte de nacimiento? ¿Y otras que tienen, pero mala suerte? Muchos investigadores, ritos y leyendas admiten que no hay mucho de esto, sino que es una cuestión de leyes de atracción.

Y si las leyes de atracción no fallan, conforme nuestros actos vayan encaminados en mejorar esa situación, en como atraer la buena suerte, esta debería respondernos de la mejor manera. La buena suerte, entonces, ¿la creamos, nacemos con ella, o la podemos atraer?

Sencillos trucos de la vida diaria para cambiar nuestra suerte

Haciendo un ejercicio básico de memoria, intenta encontrar esos momentos en tus días recientes en los que te quejaste de la mala suerte que has tenido. Esos días en los que algunas cosas no han salido como esperabas o en los que, decididamente, hubieras preferido no salir nunca de la cama. Seguramente encontrarás muchos días así, repletos de ocasiones víctimas de reproches de tu parte.

Sin embargo, ahora intenta hacer el mismo ejercicio de memoria, pero únicamente basándote en recordar esos momentos en los que reconoces que has tenido buena suerte. Alguno vas a encontrar. La pregunta es, ¿has sido agradecido por tener buena suerte? ¿O simplemente has dicho que todo es gracias a tu esfuerzo y talento?

La respuesta puede decidir mucho de cómo se comporte en ti la buena suerte.

Muchos estudios científicos arrojan que la suerte tenemos que buscarla, antes de que ella nos encuentre a nosotros. Porque, a ciencia cierta, parece que la buena suerte no busca a nadie, sino que debemos perseguirla para que aparezca.

Por eso, un simple cambio de mentalidad, y algunas de estas acciones, pueden funcionar:

  • Crea oportunidades: ¿cuántas veces has esperado que las cosas cambien mientras estás en el sillón mirando la televisión? No hace falta ni responder, porque la cantidad es alta, ¿cierto? La suerte mejora cuando no paramos de intentar, cuando salimos todos los días convencidos de crear las oportunidades y los caminos que nos conduzcan a lo que queremos. Ser extrovertidos y atrevidos, en ocasiones, es lo que hace falta.
  • Escucha a tu intuición: parece extraño, pero los grandes inventos exitosos de nuestra era han tenido como origen a la casualidad. Un día te levantas con un pensamiento que no te abandona, que no tienes idea de por qué ha llegado a tu mente, pero lo haces, y sale perfecto. En cambio, a veces haces mediciones, proyecciones, mil estadísticas, analizas una y otra vez, y al final de la jornada, se te escapa la liebre y los resultados son malos.

Por eso, a veces debes simplemente seguir una corazonada. “Que hoy gana el Barcelona”, te dices sin saber por qué. “¿Un spa para perros?”, te preguntas en mitad de la madrugada. La intuición tiene éxito en el 80% de los casos, dicen.

Potenciar y atraer la buena suerte

Pero para la actitud positiva nada es mejor compañía que los instrumentos que potencien esa suerte. Para algunas personas, son los amuletos, con búhos o elefantes con la trompa hacia arriba puestos en casa. Para otras, son los hechizos, con velas negras rodeadas de sal marina y monedas de un euro bajo la suela de sus zapatos.

Trucos que, a pesar de que existan los que no confíen, funcionan y los que han probado aseguran que su suerte ha mejorado considerablemente cuando tienen un amuleto que los protege y les ayuda a atraer las cosas buenas que se han propuesto.

Desde luego, nada de esto tendría éxito si, por ejemplo, utilizas las monedas de un euro bajo la suela de tus zapatos, pero nunca sales a la calle a lograr esas metas que tanto deseas. Es, por tanto, una combinación de factores, una compleja ley de atracción, donde los hechizos o amuletos son “las fragancias” que usas para seducir a la buena suerte, y que esta se quede contigo.